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UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
mayo de 2002 Vol. 26 No. 05

Cuba

En gira para presentar 'De la sierra del Escambray al Congo'
En recorrido por Cuba central, líder revolucionario explica nuevo libro

Por Martín Koppel

MANICARAGUA, Cuba-- "Este libro es de la Revolución Cubana", dijo Víctor Dreke a un público de 200 personas que colmó la sala utilizada por la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana. "Es un libro no sólo para los combatientes, sino especialmente para las nuevas generaciones".

Dreke se dirigía a un mitin público celebrado el 18 de febrero en la ciudad de Sagua la Grande. Fue el primero de más de media docena de eventos similares a través de Cuba central, a mediados de febrero, para presentar el nuevo título de Pathfinder, De la sierra del Escambray al Congo: En la vorágine de la Revolución Cubana.

En este libro, Dreke relata cómo de adolescente se integró al movimiento revolucionario que condujo a los trabajadores y campesinos de Cuba para derrocar en enero de 1959 a la dictadura de Batista apoyada por Washington. El libro también narra la historia de la lucha para aplastar las bandas contrarrevolucionarias, dirigidas por el gobierno norteamericano, que operaron en la sierra del Escambray en la primera mitad de los años 60, en la cual Dreke desempeñó un papel dirigente; y de la misión internacionalista al Congo en 1965. Dreke fue el segundo jefe, bajo el mando de Ernesto Che Guevara, de ese esfuerzo para ayudar a las fuerzas antiimperialistas en ese país africano.

Las presentaciones del libro, auspiciadas por el Partido Comunista de Cuba, los gobiernos provinciales de Villa Clara y Sancti Spíritus, y la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, se realizaron también en Santa Clara, Placetas, Sancti Spíritus, Trinidad y Manicaragua. Cada una de estas ciudades fue escenario de sucesos importantes relatados en el libro.

En cada lugar, los anfitriones locales agasajaron a sus invitados cubanos e internacionales, incluidas Mary-Alice Waters, presidenta de Pathfinder y editora del libro, e Iraida Aguirrechu, quien organizó la colaboración editorial sobre el libro en Cuba. Dirigentes del partido, del gobierno y de la Asociación de Combatientes se sumaron a los oradores en la tribuna en todas las actividades.

Combatientes dan bienvenida

El evento en Sagua revistió un significado especial porque es la ciudad natal de Dreke, y él es una figura muy conocida y respetada allí. Como joven rebelde de 15 años, se incorporó a la actividad política en esa ciudad al salir a las calles junto con otros jóvenes para oponerse al golpe de estado que desató Fulgencio Batista en marzo de 1952 con apoyo de Washington.

Uno de los que acompañaron a Dreke en la gira por Villa Clara fue Roberto Sacerio, su compañero y amigo desde la juventud, quien al igual que Dreke inició su vida política en marzo de 1952 en las calles de Sagua, luchando contra la dictadura batistiana.

En Villa Clara hay 30 mil miembros de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, informó Sacerio. Es el mayor número de cualquier provincia debido a la masiva participación de trabajadores tanto en la batalla de Santa Clara en los últimos días de 1958 --que bajo la dirección del comandante del Ejército Rebelde Che Guevara propinó un golpe mortal a la dictadura de Batista-- y también en la lucha contra las bandas contrarrevolucionarias entre 1960 y 1965. La Asociación aglutina a varias generaciones de cubanos que han participado en batallas revolucionarias en Cuba y en misiones internacionalistas en el exterior.

Dreke se vio acompañado en la tribuna, bajo un cartel que rezaba "Leer es crecer" --lema de la feria del libro que este año se expandió a toda la isla-- por Waters y Aguirrechu así como Angel Sorís, primer secretario del Partido Comunista de Cuba en Sagua; Ernesto Rodríguez, presidente municipal de la Asociación de Combatientes; e Israel Perera, presidente de la asamblea municipal del Poder Popular.

El ambiente en la sala estaba eléctrico. Dreke habló sobre la importancia de publicar un libro que cuenta la historia de los hombres y mujeres del pueblo trabajador que hicieron la Revolución Cubana, y se refirió a algunos de los momentos álgidos y principales protagonistas en la rica historia revolucionaria de Sagua.

Dirigiéndose a los combatientes, quienes tenían una fuerte presencia en el mitin, Dreke dijo, "Hay compañeros aquí que pueden escribir sobre la historia de lucha revolucionaria de Sagua". A algunos de ellos, como en su caso personal, apuntó, les resultaba difícil escribir sobre todo acerca de sí mismos. Pero tenían una obligación ante las nuevas generaciones que asumen responsabilidades directivas, dijo.

Concluido el programa, decenas de personas hicieron cola para comprar el libro del equipo internacional de Jóvenes Socialistas y trabajadores comunistas de Estados Unidos, Gran Bretaña y Suecia que formaban parte del grupo que acompañaba a Dreke en la gira. Después formaron una larga cola para pedirle el autógrafo al autor, conversando con los reporteros de Perspectiva Mundial mientras esperaban pacientemente.

Entre ellos estaban Angel Delgado, quien había dirigido a obreros ferroviarios en actividades revolucionarias contra la tiranía batistiana, y Wilfredo Casanova Alfonso, quien a los 17 años, siendo estudiante de secundaria, participó en la huelga revolucionaria del 9 de abril de 1958 convocada por el Movimiento 26 de Julio, patrullando las calles en jeep.

"Aquí no vamos a volver a la explotación del pasado", dijo Ciro Morales, presidente de una asociación de base de los Combatientes, a Perspectiva Mundial. "Y por favor, póngalo en su revista".

Lecciones de lucha contra bandidos

Las presentaciones fueron de carácter parecido en todas las ciudades. Por ejemplo, en el mitin en Trinidad, Dreke se enfocó en algunas de las experiencias y lecciones de la lucha para liquidar las bandas contrarrevolucionarias, conocidas aquí como la Lucha Contra Bandidos. (Ver el texto de la presentación de Dreke en la página 17.)

Al profundizarse la Revolución Cubana en los primeros años, los antiguos capitalistas y terratenientes organizaron bandas contrarrevolucionarias --armadas, equipadas y dirigidas por Washington-- como parte de sus esfuerzos para derrocar la revolución. Estas operaciones se concentraron en el Escambray, donde a lo largo de seis años casi 4 mil bandidos en 299 bandas asesinaron a alfabetizadores voluntarios, quemaron aldeas y cañaverales, y aterrorizaron a la población. La dirección revolucionaria organizó a decenas de miles de trabajadores y campesinos en milicias voluntarias, que para 1965 habían eliminado los últimos grupos de bandidos.

La presentación en Trinidad se realizó el 21 de febrero en el auditorio del Museo Nacional de Lucha Contra Bandidos. El museo tiene exhibiciones muy bien organizadas que ilustran ese capítulo decisivo de la historia de Cuba con una abundancia de fotos poco conocidas, mapas, tablas y materiales informativos. Por la mañana, los trabajadores del museo se ofrecieron con entusiasmo a ayudar a preparar una exhibición atractiva en los pasillos y el patio, usando reproducciones ampliadas de portadas y un surtido grande de libros y folletos de Pathfinder para anunciar el mitin de la tarde.

Al mitin concurrieron 120 personas, tanto combatientes y sus familiares como decenas de estudiantes de secundaria. Asimismo asistieron varios reporteros de televisión y radio que estaban participando en una conferencia en la ciudad.

Félix Pérez Zúñiga, primer secretario del Partido Comunista de Cuba en Trinidad, se unió a los oradores que estaban en gira. Asimismo, se incorporaron a la tribuna Manuel Albolay, presidente municipal de la Asociación de Combatientes; el director del museo, Héctor Manuel Vieras, quien habían dado personalmente una gira de la ciudad a los invitados; Aurelio Gutiérrez, autor de La defensa de Polo Viejo, relato de una batalla en 1963 que derrotó un ataque contrarrevolucionario en el Escambray; y Golbán Marín Valdivia, conocido por su nombre de guerra, Wasiri. Marín había luchado en la guerra revolucionaria, en la Lucha Contra Bandidos y había participado con Guevara y Dreke en la misión internacionalista al Congo en 1965; también cumplió misiones en la República de Guinea y Angola.

Iraida Aguirrechu, quien habló sobre los esfuerzos colectivos de muchas personas en Cuba para asegurar la exactitud y calidad de la obra, presentó a Waters, señalando que ella es no sólo presidenta de la editorial Pathfinder sino miembro del Comité Político del Partido Socialista de los Trabajadores, "un partido revolucionario en Estados Unidos que apoya nuestra revolución".

"Con una dirección digna de ellos, los hombres y mujeres cuya existencia los ricos y arrogantes muchas veces ni siquiera reconocen son capaces de enfrentarse al imperio más poderoso que jamás haya conocido el mundo. Y de vencer", agregó Waters en su presentación. Esa es la principal lección de La Revolución Cubana, destacada en las páginas de De la sierra del Escambray al Congo, dijo. Por eso el libro es un arma política para el pueblo trabajador de todo el mundo.

En Estados Unidos en particular, subrayó, la historia de Dreke destaca un hecho adicional. "Cualesquiera que sean sus imperfecciones, sólo Cuba socialista ofrece un ejemplo de cómo puede eliminarse la discriminación racista que aún permea todos los aspectos de las relaciones sociales y económicas en Estados Unidos, y en todas las Américas".

Waters señaló que "en la crisis económica, social y política que hoy día estalla en Argentina, podemos ver el futuro que el capitalismo nos depara a todos". Explicó algunos de los cambios que están ocurriendo dentro de Estados Unidos mismo, incluida la creciente ofensiva contra el pueblo trabajador por los patrones, quienes han utilizado los sucesos del 11 de septiembre para acelerar sus ataques planificados desde hace mucho antes. Ella describió ejemplos concretos de la resistencia del pueblo trabajador ante esta arremetida, hechos sobre la lucha de clases en Estados Unidos que por lo general se conoce poco en Cuba.

Waters explicó cómo los comunistas y los jóvenes socialistas en Estados Unidos y otros países están usando libros tales como De la sierra del Escambray al Congo para hablar con trabajadores, agricultores y jóvenes en las líneas de piquetes, en las fábricas, en comunidades obreras y en escuelas secundarias y universidades, y ganarlos al movimiento comunista. (El texto íntegro de las palabras de Waters en la presentación de este título el 9 de febrero en la Feria Internacional del Libro de La Habana se publicó en la edición de marzo de Perspectiva Mundial.)

Ganar a jóvenes a la revolución

Pérez Zúñiga, quien habló después de Dreke, recalcó el impacto político que dirigentes tales como Víctor Dreke han tenido sobre él y otros cubanos de las generaciones nacidas después del triunfo revolucionario. El ejemplo de la vida de Dreke como combatiente revolucionario adquiere aún más importancia hoy día para la formación política de la juventud, dijo.

Forma parte de la Batalla de Ideas, apuntó, al referirse a la ofensiva política de la dirección revolucionaria para movilizar la fuerza de la clase obrera y las nuevas generaciones de jóvenes para profundizar la revolución y hacer frente a la campaña ideológica imperialista que promueve el capitalismo y sus valores individualistas de «sálvese quien pueda".

Al hablar sobre el papel que ocupa Cuba en el mundo de hoy, Pérez Zúñiga aludió a algunos de los planteamientos de Waters y los amplió.

"Nuestro país está preparado para lo que venga, porque nos enseñó mucho el Periodo Especial", dijo. "Cuando muchos aconsejaban a la dirección del país a bajar las banderas del socialismo, a plegarse a políticas que nada tenían que ver con nuestros principios", Cuba se negó, declarando "que el pueblo cubano jamás volvería al capitalismo".

Hoy día la alternativa desastrosa se puede ver en Argentina, dijo Pérez Zúñiga, y en los intentos imperialistas para establecer el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) como bloque comercial que le permitirá a los gobernantes norteamericanos saquear más libremente la riqueza y la mano de obra de América Latina.

El dirigente del Partido Comunista agregó que "los sucesos del 11 de septiembre aceleraron la crisis económica mundial --porque no desataron esta crisis, que venía caminando desde hacía muchos años-- y sirvieron el pretexto en plato en bandeja al enemigo imperialista para llevar a cabo la guerra".

Después del mitin, muchas personas del público se dirigieron a las mesas en el corredor del museo para comprar De la sierra del Escambray al Congo y otros libros de Pathfinder. Muchos de los jóvenes, al no tener suficiente dinero para el libro, tomaron ejemplares de Perspectiva Mundial, que había reproducido un capítulo del relato de Dreke, y le pidieron que los firmara.

'Decir toda la historia'

A lo largo de la gira, Dreke fue desarrollando diversos temas. Uno de estos temas era la necesidad de presentar los hechos históricos con exactitud, sin tratar de simplificar o evadir las contradicciones y complejidades.

"Otros países, incluso países que nos habían ayudado, cortaron las raíces de su verdadera historia", dijo en un mitin comunitario en un barrio obrero de Placetas. "Pero nosotros tenemos que decir toda la historia, no parte de la historia".

En varios de los mítines, Dreke describió la situación contra la cual se rebelaron jóvenes como él, a medida que se integraban a la actividad política. Explicó que algunos mayores, incluido su padre, le aconsejaron que no se metiera en política porque sería inútil y peligroso desafiar el estado de las cosas. Incluso entre los cubanos negros, señaló en Manicaragua, "aunque la gran mayoría no apoyaban a la dictadura, había un grupo de negros que defendía a Batista porque decían que Batista era negro" y que por lo tanto los negros estarían mejor bajo su régimen. Cuando él y otros rebeldes eran detenidos y hostigados por policías de piel oscura, dijo Dreke, "Nos decían, '¿Quién a visto a un revolucionario negro?' "

Dreke explicó que, si bien el Movimiento 26 de Julio y el Ejército iniciaron la guerra revolucionaria, en el movimiento contra Batista había varias organizaciones y corrientes, incluidos el Directorio Revolucionario 13 de Marzo, el Partido Socialista Popular y otros. Siendo estudiante de secundaria, Dreke se unió a la Federación Regional Obrera Número 3. Después de fundarse el Movimiento 26 de Julio en 1955, se integró a una célula clandestina en Sagua.

Dentro del movimiento juvenil obrero en esa ciudad, "había dos tendencias", dijo en el mitin de Santa Clara. "Una abogaba por la vía electoral. La otra --Roberto Sacerio era uno de sus dirigentes-- abogaba por la lucha armada. Yo era de los que pensaban que a Batista había que tumbarlo".

Dreke se vio obligado a abandonar Sagua tras convertirse en blanco de las fuerzas represivas de la dictadura, y se unió al frente guerrillero del Directorio Revolucionario 13 de Marzo en el Escambray a principios de 1958.

En el mitin de Sagua, Dreke describió cómo la dirección revolucionaria ayudó a forjar la unidad entre todas las fuerzas revolucionarias, proceso que comenzó con la lucha por derrocar el régimen batistiano y que continuó después del triunfo de enero de 1959. En Sagua, le recordó al público, "en los primeros días tuvimos dificultades porque hubo divisiones entre los revolucionarios". Estas culminaron cuando surgieron quejas de que ciertos oficiales en el cuartel del Ejército Rebelde eran abusivos y que no se estaba tomando acción. Entonces el comandante del Ejército Rebelde Camilo Cienfuegos llegó a Sagua, donde "dio una gran refriega" a la dirección local por su actitud fraccionalista y resolvió la controversia cambiando el mando del cuartel.

Por otra parte, Dreke explicó cómo los trabajadores y campesinos se habían organizado para aplastar a los bandidos apoyados por Washington en el Escambray. Señaló que no todos los contrarrevolucionarios provenían de los grandes terratenientes y partidarios del antiguo régimen de Batista. Algunos provenían de un grupo armado, dirigido por aventureros ambiciosos de poder que buscaban enriquecerse, y que habían sido expulsados del Directorio 13 de Marzo por sus abusos contra la población local; reclamaron el nombre Segundo Frente Nacional del Escambray.

'Tony Santiago fue un héroe'

En varias ciudades Dreke destacó el ejemplo de combatientes revolucionarios muy conocidos en Cuba por su valor e integridad, tales como Tony Santiago en Placetas y Alberto Delgado en Trinidad. Ambos trabajaron para la contrainteligencia cubana a principios de los años 60 y murieron realizando su labor revolucionaria. "Tony Santiago es un héroe de la revolución", dijo en el mitin celebrado en la casa de cultura de Placetas. "Cayó cumpliendo una misión de infiltrarse a bandas contrarrevolucionarias".

Uno de los principales temas de Dreke era el papel que ocupa la nueva generación en la dirección de la Revolución Cubana. "Los combatientes consolidamos la victoria" de la revolución, dijo en Manicaragua. "Ahora tenemos que consolidar el socialismo". Les recordó a aquellos que a veces "piensan que los jóvenes 'son demasiado jóvenes para ser dirigentes' ", sobre lo joven que habían sido los dirigentes de la lucha contra Batista y las bandas contrarrevolucionarias. "Los combatientes tenemos que apoyar a los jóvenes, ayudarlos a que sean mejores que nosotros».

Agregó, "Ayer en Trinidad estaba contento al ver a tantos jovencitos en la actividad. Muchos no tenían dinero para comprar el libro, así como compraron la revista [Perspectiva Mundial]. Eso era más importante que todos los libros que compraron los demás".

Si bien las presentaciones del libro fueron el principal motivo de la gira de cinco días en Cuba central, los anfitriones en cada ciudad organizaron numerosas actividades en respuesta al interés que expresaron miembros del equipo internacional de voluntarios de Pathfinder y corresponsales de Perspectiva Mundial acerca de aprender más sobre la historia revolucionaria de Cuba y las condiciones actuales. Asimismo, e igualmente importante, las actividades fueron una oportunidad para que muchos cubanos conocieran y conversaran, en muchos casos por primera vez, con comunistas que están en las filas delanteras de la lucha de clases en Estados Unidos y otros países imperialistas.

Cerca de Sagua la Grande visitaron el central azucarero Héctor Rodríguez, donde, en plena zafra, los 600 obreros trabajaban tres turnos al empeñarse en alcanzar las metas de producción.

Los trabajadores señalaron con orgullo que en la provincia de Villa Clara los directores de dos empresas azucarera son mujeres. También explicaron que tres de los cinco presidentes de las asambleas municipales del Poder Popular en las principales ciudades de la provincia son mujeres, subrayando los avances graduales que ha hecho Cuba desde los años más difíciles del Periodo Especial, cuando muchas mujeres estaban tan agobiadas por las dificultades materiales de la vida cotidiana y cómo garantizar las necesidades de sus familias que se replegaban de responsabilidades directivas.

Amplían programas educativos

En Santa Clara el equipo internacional pudo visitar no sólo el monumento-museo dedicado al dirigente revolucionario Ernesto Che Guevara, la gran fábrica textil "Desembarco del Granma" (ver artículo en la página 18) y la escuela de trabajadores sociales revolucionarios, sino también una de las nuevas "bibliotecas populares". Estas pequeñas bibliotecas comunitarias --parte de un proyecto piloto en 12 ciudades que pronto se extenderá a nivel nacional-- son un programa que forma parte de la Batalla de Ideas para ampliar el acceso del pueblo trabajador a lo mejor de la literatura cubana y mundial.

Después del mitin público en Placetas, el primer secretario del partido, René Peña Carrazana, y la presidenta del Poder Popular municipal, Marisol García Cabrera, ambos ex maestros, respondieron a las preguntas de los visitantes acerca de la transformación del sistema educativo que se enmarca en la Batalla de Ideas, y organizaron dos encuentros adicionales en cuestión de horas.

Uno fue un encuentro, celebrado en el museo de historia, con un grupo de estudiantes y maestros de una "escuela de formación general integral para jóvenes", quienes explicaron con entusiasmo este programa, iniciado en octubre, para reintegrar al estudio y al trabajo a jóvenes de secundaria que habían abandonaron los estudios --incluidas muchas madres adolescentes solteras o jóvenes que han estado presos por distintas infracciones-- pagándoles para estudiar. Además se organizó una reunión comunitaria de unos 50 vecinos, muchos de ellos jubilados, quienes con entusiasmo intercambiaron ampliamente con Dreke y los invitados hasta muy tarde.

Fue una gira intensamente activa: desde una biblioteca pública en Sancti Spíritus hasta una reserva natural y centro de terapia física en Topes de Collantes --en las alturas del Escambray-- y un encuentro con el famoso pelotero cubano Víctor Mesa en el estadio de Santa Clara.

En casi todas las ciudades se hicieron visitas valiosas a museos que muestran la historia revolucionaria de la zona. En el Museo de la Revolución en su ciudad natal de Sagua, Dreke aprovechó la publicación del libro y la gira para contribuir uno de sus uniformes de los primeros días de la lucha, así como una pistola de nueve milímetros que había usado en la misión del Congo de 1965. Era la pistola que le había dado Fidel Castro cuando la unidad de combatientes revolucionarios se preparaba para salir hacia Africa.

Durante los cinco días de recorrido por Cuba central, cientos de personas compraron De la sierra del Escambray al Congo, así como decenas de ejemplares de otros títulos de Pathfinder, todos vendidos en pesos cubanos. Además, varias bibliotecas, museos y otras instituciones recibieron donaciones de libros. En total, entre la Feria Internacional del Libro de La Habana y las otras ocho presentaciones que se hicieron en La Habana, Villa Clara y Sancti Spíritus, se vendieron y distribuyeron 1 010 ejemplares del libro como parte de esta labor revolucionaria. n


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