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Detrás del conflicto India-Pakistán

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Urge defender los derechos del pueblo trabajador


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
febrero de 2002 Vol. 26 No. 02

Asia

Detrás del conflicto India-Pakistán
Raíces del diferendo se remontan a división creada por imperialismo británico

Por Patrick O'Neill y Greg McCartan

El gobierno norteamericano ha presionado al gobernante militar paquistaní, el general Pervez Musharraf, para que reprima las organizaciones señaladas por el gobierno de India. Al mismo tiempo Washington le ha instado a India a que se aleje un poco de sus amenazas de guerra mientras el régimen de Pakistán tome medidas para cumplir su nueva tarea "antiterrorista".

Las raíces del actual conflicto entre India y Pakistán se remontan a 1947, cuando los imperialistas británicos, al abandonar el país, decidieron crear Pakistán como punta de lanza contra la revolución india. Armado y respaldado por Washington, Pakistán ha sido desde entonces un baluarte del imperialismo contra la lucha del pueblo trabajador en el subcontinente indio por completar la tarea inconclusa de la unificación nacional.

La lucha nacional de India contra el colonialismo británico se remonta a mediados del siglo XIX. La rebelión cipaya de 1847 fue "el primer centro general de resistencia del pueblo de India", según dijo Carlos Marx. A medida que el movimiento cobró fuerza en el siglo siguiente, los trabajadores y campesinos de diversos orígenes regionales, nacionales y religiosos comenzaron a unirse en una lucha por su liberación. Poco después de la Segunda Guerra Mundial, el movimiento obrero ocupó un papel dirigente en huelgas y otras acciones independentistas en casi todas las principales ciudades. Por ejemplo, cuando se propagó un motín en la marina de guerra india a Bombay, Madras y Karachi, los sindicatos en las textileras, los ferrocarriles y otras industrias organizaron una masiva huelga de solidaridad.

Colonialistas dividen subcontinente

Si bien los colonialistas británicos tuvieron que acelerar la concesión de independencia, lograron asestar un golpe a la lucha revolucionaria por una república india unificada y laica mediante una división artificial del subcontinente. Lograron este objetivo con la colaboración de la Liga Musulmana, originalmente una alianza de grandes terratenientes y empleados del gobierno británicos, que al fundarse en 1906 había adoptado la meta de propiciar "un sentido de lealtad al gobierno británico".

Al crecer la lucha después de la guerra, los dirigentes burgueses del Partido del Congreso Indio, temerosos de las movilizaciones de masas, aceptaron la división.

La división, acompañada de migraciones masivas y motines religiosos que cobraron la vida de cientos de miles de personas, fue seguida por la primera de dos guerras por el control de Cachemira. Si bien la población era en su mayoría musulmana, la gobernaba un maharajá hindú, quien, apoyado por Nueva Delhi, resistió el reclamo popular de convocar un referéndum y optó por incorporar el territorio a India. Al terminarse el conflicto Pakistán controlaba la tercera parte de Cachemira e India el resto. India había acordado convocar un referéndum pero después le negó a la población ese voto.

La división del subcontinente indio contribuyó a desviar la lucha contra el imperialismo y dejó a los trabajadores más susceptibles a la demagogia de los gobernantes nacionales.

Pakistán se fundó explícitamente como estado musulmán y hasta 1971 estaba dividido en dos regiones separadas por 1 600 kilómetros. Además de suministrarle armas, Washington incluyó a Pakistán en dos pactos militares dominados por el imperialismo, la alianza SEATO para el sudeste asiático en 1954, y la CENTO en 1955.

Cuando el gobierno de Pakistán resultó incapaz de aplastar la creciente lucha revolucionaria del pueblo bengalí en Pakistán oriental, Washington en 1971 respaldó al régimen paquistaní en su guerra contra India, que había apoyado la lucha indepen-
dentista bengalí. La intervención india contribuyó a la derrota del sangriento ataque paquistaní en el que murieron decenas de miles de personas. La creación de la nación de Bangladesh fue una victoria para el pueblo trabajador mundial.

El régimen paquistaní en Islamabad colaboró con Washington al proporcionar armas y tropas a las fuerzas que luchaban por derribar al gobierno de Afganistán apoyado por la Unión Soviética en los años 80.

En contraste con Pakistán, el estado indio es oficialmente laico. Aunque la mayoría de su pueblo practica la religión hindú, incorpora a 140 millones de musulmanes, más que cualquier otro país salvo Indonesia, y pueblos de otras creencias. Si bien los políticos burgueses y derechistas han atizado divisiones comunales, de casta y religiosas para fines propios, las instituciones políticas del país están marcados por la lucha por la independencia.

Aunque es un gobierno capitalista, los gobernantes indios no se han arrodillado ante Washington. Durante la Guerra Fría suscribieron tratados militares y comerciales con la Unión Soviética, provocando el descontento del imperialismo norteamericano. También ocuparon un papel importante en el Movimiento de los No Alineados. Al mismo tiempo, Estados Unidos ha sido el principal socio comercial de India, y Washington ha alentado a Nueva Delhi a que presione y amenace al estado obrero en China. Con la caída del régimen soviético a fines de los 80, el gobierno indio ha buscado un recambio de alianzas, incluidos lazos militares más estrechos con Washington.

Enorme movilización militar

Esta movilización militar entre los dos países es la más grande de su historia, con el despliegue de decenas de miles de tropas. Los dos ejércitos están incrementando la militarización de la frontera, evacuando a campesinos y otros residentes.

El ejército, la marina y fuerza aérea de India, un país de mil millones de habitantes, tienen 1.2 millones de reclutas, el doble del tamaño de las fuerzas armadas de Pakistán, que tiene una población de 145 millones. India puede desplegar casi 5 300 vehículos blindados, incluyendo tanques, comparado con 3 450 en Pakistán. Nueva Delhi también puede usar 869 aviones de combate, más del doble del número del que dispone la fuerza paquistaní, casi 4 500 piezas de artillería, comparado con 1 750 en Pakistán. Ambos países poseen armas nucleares.

Las dos potencias militares han realizado intercambios diarios de fuego de artillería en la sección fronteriza volátil de Cachemira. Las bajas civiles ya ascienden a varias decenas de muertos y centenares de heridos. Decenas de miles de personas han huido de la zona.

Hasta la fecha, Nueva Delhi ha rechazado las propuestas de negociaciones entre los dos gobiernos y ha escalado sus presiones militares sobre Islamabad para que tome medidas fuertes contra los dirigentes cachemiros y otras fuerzas que antes recibían apoyo de Pakistán. Si "fracasa" Islamabad en esta tarea, dijo el ministro de defensa indio George Fernandes el 2 de enero, "entonces no nos queda otra opción que la que ejerció Estados Unidos para enfrentar el terrorismo", aludiendo al bombardeo norteamericano a Afganistán.

Ante estas amenazas, el gobierno de Pakistán ha arrestado a cientos de personas de las organizaciones señaladas por Nueva Delhi, tanto de grupos cachemiros como opositores paquistaníes.

Las potencias imperialistas han apoyado la campaña "antiterrorista" del gobierno indio pero han expresado su inquietud sobre la posibilidad de guerra entre las dos enormes fuerzas militares.

El primer ministro británico Anthony Blair dijo en Dacca, capital de Bangladesh, que "lo que queremos es, por el lado de Pakistán, acción contra el terrorismo, y por el lado de India, tratar de desescalar la tensión lo más posible".

Durante una visita de Musharraf a Beijing, que durante mucho tiempo ha mantenido lazos militares y políticos con Pakistán, el primer ministro chino Zhu Rongji expresó una inquietud similar sobre la volatilidad de la situación. Aconsejó a ambos gobiernos a que "mantengan el máximo de moderación y guarden la paz y la estabilidad en la región del sur de Asia".

Mientras se esfuerza en estrechar sus lazos con el gobierno de India, Washington también busca mantener su alianza con Pakistán. El gobierno de Musharraf ha prestado ayuda vital a la guerra norteamericana en Asia central, ya que Pakistán comparte una importante frontera con Afganistán. Junto con el uso de bases terrestres, el general le ha dado a los aviones de guerra norteamericanos el control de una tercera parte del espacio aéreo paquistaní.

Al mismo tiempo la Casa Blanca, siguiendo la política de la administración Clinton, ha continuado desarrollando sus lazos con el gobierno de India. En diciembre se habían planeado maniobras militares conjuntas, calificadas como "sin precedentes" por el Wall Street Journal, hasta que el ataque al parlamento indio hizo postergar los ejercicios.n


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