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UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
febrero de 2002 Vol. 26 No. 02

Asia Central

Washington amplía intervención
El verdadero rostro brutal del imperialismo asoma más la cabeza

Por Brian Williams

El imperialismo norteamericano está reforzando su dominio sobre Afganistán, incrementando el número de sus tropas a 4 mil y construyendo bases militares en varios países de Asia central.

Hay fuerzas desplegadas en una base militar y un campo penal en el aeropuerto de Kandahar, en el sur de Afganistán; en la pista aérea de Bagram al norte de Kabul; en Mazar-i-Sharif en el noreste; y en Jalalabad y Tora Bora en el sureste.

En la base del aeropuerto de Kandahar, los marines norteamericanos que establecieron un campamento temporal están siendo reemplazados por una fuerza más permanente de mil tropas de la división aerotransportada No. 101 del ejército. Se anticipa que en las próximas semanas se duplicará el número de tropas.

Al mismo tiempo, Washington está desarrollando sus bases militares en toda Asia central. Washington está construyendo una base área en Kirguistán, ex república soviética vecina de Afganistán, para mantener a 3 mil tropas y una serie de aviones de guerra y aeronaves de apoyo.

Unas mil tropas de la División de Montaña No. 10 y cientos de tropas de Operaciones Especiales han sido estacionadas en la base área de Janabad, en Uzbekistán.

En Pakistán, Washington ha tomado control de las bases áreas en Jacobadad, Dalbindin y Pasni. El gobierno paquistaní también ha accedido a que las tropas norteamericanas realicen incursiones militares del lado paquistaní de la frontera con Afganistán, bajo el pretexto de perseguir a personas sospechosas de ser "terroristas".

El Pentágono ha decidido estacionar por lo menos hasta marzo y probablemente más tiempo dos portaaviones y miles de marines en buques en el norte del Mar Arábigo.

Por otra parte, todas las ramas del ejército norteamericano han adoptado la medida de hacer una rotación de sus tropas en la región cada tres o seis meses. Para financiar estas maniobras bélicas el Pentágono está pidiendo 20 mil millones de dólares más para su presupuesto de 2003, por encima de los 329 mil millones que gasta anualmente en operaciones militares.

Continuarán bombardeos

El nuevo gobierno de Afganistán, ratificado en una conferencia --patrocinada por Washington-- que se celebró en Alemania en enero, no tiene autoridad alguna sobre las operaciones militares norteamericanas en su territorio nacional. A pesar de que el gobierno afgano objetó la continuación de los bombardeos, el enviado norteamericano a Kabul, Zalmay Kahlilzdad, reiteró la posición del Pentágono de que los bombardeos continuarán y que serán los gobernantes norteamericanos los que decidirán si detenerlos y cuándo. Las tropas afganas están obligadas a permanecer acuarteladas y sólo pueden salir con permiso del gobierno provisional y tras informarle a un general británico en Afganistán.

Un gran número de tropas norteamericanas en Afganistán se dedican a vigilar e interrogar a los 17 mil presos talibanes. Las fuerzas de ocupación están manteniendo a los prisioneros de guerra bajo pésimas condiciones.

Washington ha transportado a decenas de estos presos a un campo de concentración de alta seguridad que ha establecido en su base naval en la Bahía de Guantánamo, en Cuba. El número de estos presos podría ascender a 2 mil. Oficiales del Pentágono también han dicho que es posible que envíen a algunos prisioneros a Estados Unidos. En la prensa se han mencionado dos posibles sitios: la Estación Naval de Armamentos en Charleston, Carolina del Sur, y la prisión de máxima seguridad en Fort Leavenworth, Kansas.

Para ayudar a Washington a mantener el "orden", una fuerza de ocupación de 4 500 tropas, autorizada por la ONU y encabezada por fuerzas británicas, se está apostando alrededor de Kabul. Esta fuerza esta bajo la supervisión de Thomas Franks, el general norteamericano responsable de las operaciones militares en Afganistán.

El gobierno británico se ha comprometido a enviar 1 500 tropas. El gobierno canadiense anunció que enviaría a 900 soldados, además de los 40 miembros de la Fuerza Conjunta de Canadá que ya están en Afganistán con las tropas norteamericanas. Asimismo, los gobiernos de Alemania y Países Bajos están enviando a 70 y 30 soldados, respectivamente.

Un pequeño grupo de tropas francesas ha llegado a Kabul. Según un portavoz del ministerio de defensa del gobierno francés, unos 2 450 efectivos navales participarán en el despliegue del portaaviones Charles de Gaulle en el Océano Indico.

A pesar de sus protestas iniciales, el gobierno provisional de Afganistán ahora apoya el pacto que le cede amplios poderes a la fuerza de ocupación imperialista. Estos soldados estarán estacionados en cinco bases en Kabul y sus alrededores, incluyendo el aeropuerto. No pueden ser arrestados o enjuiciados en Afganistán. El comandante de la fuerza es el árbitro final en la interpretación de este acuerdo.

Los bombardeos de Washington se han enfocado en el zona oriental de Afganistán, cerca de la frontera con Pakistán. El 3 y 4 de enero, por ejemplo, los aviones norteamericanos bombardearon regiones de las provincias de Paktia y Jost, lanzando más de 100 bombas dirigibles de una tonelada cada una.

Los gobernantes norteamericanos continúan usando sus esfuerzos por capturar a dirigentes de al-Qaeda y los talibanes como pretexto para un masivo despliegue militar en Afganistán. Algunos políticos capitalistas norteamericanos han planteado extender estas operaciones militares a Pakistán. El senador Robert Graham, presidente del Comité Especial de Inteligencia del Senado, dijo, según el Financial Times, que "el Mullah Mohammad Omar, el dirigente talibán, y Osama bin Laden probablemente entraron a Pakistán y deben ser perseguidos allí".

Despliegue militar en Somalia

Washington también está acelerando sus planes para una posible acción militar contra Somalia, una nación en el noreste de Africa. Barcos navales norteamericanos están listos para perseguir y abordar buques a lo largo de la costa de Somalia, todo bajo el pretexto de perseguir a personas sospechosas de ser miembros de al-Qaeda. Entre los blancos militares están, según el Wall Street Journal, "muchas pequeñas embarcaciones que transitan por el Golfo de Adén entre Yemen y Somalia, muchas de las cuales son de comerciantes".

El gobierno norteamericano está aumentando notablemente el número de sus vuelos de reconocimiento sobre Somalia, además de los realizados por París y Londres.

En su mayor despliegue naval desde la Segunda Guerra Mundial, el gobierno alemán se ha unido a esta campaña, enviando seis buques a Africa oriental, cerca de la costa de Somalia: dos fragatas y cuatro buques de apoyo con 750 marines.

Mientras tanto, el gobierno de Pakistán ha detenido a 240 ciudadanos de Arabia Saudita sospechosos de haber huido de Afganistán. El ministro del interior paquistaní, el teniente general Moinuddin Haider, ha prometido entregar a Washington cualquier persona que su gobierno sospeche es miembro de al-Qaeda.

El ex embajador talibán en Pakistán, el Mullah Abdul Salam, Zaeef, quien después del colapso del régimen talibán pidió asilo político en Pakistán, fue entregado directamente a las fuerzas norteamericanas. Está encarcelado y ha sido interrogado en el USS Bataan, un buque militar anfibio en el Mar Arábigo.

Unos 140 ex combatientes talibanes están presos en Kohat, Pakistán, al sur de la ciudad fronteriza de Peshawar. Ellos también están siendo interrogados por funcionarios norteamericanos. Un dirigente político local, Javed Ibrahim Paracha, condenó el maltrato de los prisioneros, quienes fueron esposados, encadenados y forzados a aguantar temperaturas subcero en la noche antes de ser llevados a aviones militares norteamericanos.

Víctimas civiles

Aunque la prensa capitalista informó con lujo de detalles sobre la muerte de un soldado de las fuerzas especiales norteamericanas que murió en combate en el este de Afganistán, ha dicho muy poco sobre los miles de civiles afganos que han muerto a raíz del ataque norteamericano. Casi 3 800 afganos murieron entre el 7 de octubre y el 7 de diciembre debido a los bombardeos norteamericanos, según un estudio del profesor de la Universidad de New Hampshire Marc Herold. Estas cifras no incluyen a los que murieron en zonas remotas de Afganistán o que murieron por causas indirectas, cuando los bombarderos impidieron su acceso a hospitales, comida o electricidad. El estudio tampoco incluye a aquellos que sobrevivieron el bombardeo inmediato pero que murieron después por las heridas.

Millones de civiles afganos han sido desplazados de sus hogares ante los bombardeos norteamericanos. Muchos están en campamentos de refugiados. Uno de estos campamentos, a 30 millas de Herat, tiene 350 mil refugiados, de los cuales 100 mueren al día de hambre o por estar expuestos a la intemperie, según informó el Guardian de Londres.n


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