
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR enero de 2002 Vol. 26 No. 01
Editorial
¡Anular la deuda argentina!
A los trabajadores aquí nos incumbe solidarizarnos con los trabajadores y agricultores en Argentina, quienes se han rebelado contra los efectos desastrosos del colapso económico del capitalismo en su país. Frente a índices récord de desempleo y la reducción brutal de su nivel de vida -- impuesta por el gobierno para cumplir con el pago de la deuda externa-- el pueblo trabajador ha declarado: ¡no estamos dispuestos a seguir pagando con nuestro sudor y sangre por el rescate del gobierno y los inversionistas imperialistas!
Esta catástrofe no es el resultado de una política errada ni simplemente de unos funcionarios corruptos, sino de la consecuencia del funcionamiento normal del capitalismo en la época imperialista, donde el mundo se divide entre un puñado de potencias industrializadas y una gran mayoría de naciones oprimidas.
La deuda externa no es una relación entre iguales. Washington y otras potencias imperialistas --por su control del capital, de los mercados mundiales y la tecnología, así como su superioridad militar--dictan las reglas e imponen sus condiciones de explotación a los países semicoloniales. Intercambio desigual significa que los precios de los productos agropecuarios y recursos naturales --fuente principal de ingresos para las naciones del Tercer Mundo-- tienden a bajar, mientras que los precios de la maquinaria que adquieren de los países imperialistas aumentan, sumiendo a los países semicoloniales más y más en deudas.
Argentina, al igual que otras naciones de Latinoamérica, Asia y Africa, se ve asfixiada por la deuda que debe pagar a los bancos y obligacionistas imperialistas. Los trabajadores allá han pagado miles de millones por concepto de intereses, pero la deuda ha seguido creciendo, ascendiendo a 132 mil millones de dólares. La deuda externa es simplemente una forma de saqueo, en la que las familias capitalistas de los países imperialistas succionan la riqueza del mundo semicolonial para llenar sus arcas.
Los acreedores internacionales exigen su tributo, y el gobierno capitalista cumple con sus demandas reduciendo pensiones y salarios de los empleados estatales y otros recortes sociales, socava los derechos sindicales, aumenta impuestos, congela parcialmente las cuentas bancarias y no paga los salarios de los empleados provinciales durante meses.
En toda Latinoamérica, de República Dominicana a Bolivia, se viven condiciones igualmente insoportables. La respuesta de Washington es no sólo exigir recortes de fondos y el pago de la deuda. Anticipando la resistencia del pueblo trabajador, está aumentando su presencia militar en la región. Con la "Iniciativa Andina"--anteriormente "Plan Colombia"-- las fuerzas armadas norteamericanas amplían su intervención en Colombia, Ecuador, Perú y otros países bajo el pretexto de "la guerra contra el narcotráfico". Y hoy Washington se vale del fantasma del "terrorismo islámico" en la Triple Frontera de Paraguay, Brasil y Argentina para enviar personal militar a esa región, cerca de puntos focales de la resistencia obrera en el norte de Argentina.
Los gobernantes norteamericanos temen, con razón, que la resistencia de los trabajadores en Argentina inspirará a los trabajadores y agricultores de todo el continente, desde Ecuador hasta México. La solidaridad más importante que el pueblo trabajador en Estados Unidos puede ofrecer es sumarse a sus compañeros de lucha a nivel internacional para exigir la anulación de la deuda externa en Argentina y de todo el Tercer Mundo. n
|