
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR enero de 2002 Vol. 26 No. 01
Afganistán
Washington inicia ocupación militar
Fuerzas imperialistas envían miles de tropas, imponen protectorado
por brian williams
Tras la derrota del gobierno dirigido por los talibanes en Afganistán, Washington está ampliando la ocupación militar imperialista de ese país, con miles de tropas que serán desplegadas en Kabul, la capital. Valiéndose de su fuerza militar superior, los gobernantes norteamericanos están dictando las condiciones para el papel que desempeñarán sus aliados imperialistas ahí.
A pesar de que se acabó el combate por el control de las ciudades de Afganistán, la cúpula militar norteamericana busca mantener el ambiente de guerra, en parte para justificar la arremetida contra los derechos de los trabajadores en Estados Unidos. "La guerra en Afganistán aún no se ha ganado", dijo el vicesecretario de defensa Paul Wolfowitz el 10 de diciembre. Advirtió que las operaciones militares norteamericanas continuarían en ese país durante "meses".
Washington ha dado luz verde para la creación de una fuerza de ocupación de 5 mil tropas dirigidas por fuerzas británicas. Las primeras tropas llegaron a Kabul el 22 de septiembre. La fuerza tendrá inicialmente 2 mil ó 3 mil soldados británicos, así como tropas de Francia, Italia, Canadá, Turquía, Bangladesh y Jordania. El gobierno alemán anunció su disposición de enviar mil soldados como parte de esta fuerza. El secretario de defensa británico Geoffrey Hoon planteó que su gobierno podría aportar 10 mil tropas a una fuerza multinacional de hasta 50 mil.
Washington está dejando claro que su Comando Central mantendrá la autoridad final y el verdadero control sobre esta fuerza, la cual dependerá mucho del apoyo logístico norteamericano.
Bases norteamericanas
Aparte de la fuerza que se implantará en Kabul, Washington se está concentrando en establecer bases de operaciones vinculadas a las pistas aéreas. Unos 1500 miembros de la Infantería de Marina están desplegados en una pista aérea desértica en las afueras de Kandahar, desde donde patrullan a unas 12 millas de la ciudad, en la gran base aérea cerca de Kabul y en el aeropuerto cerca de Mazar-i-Sharif. Las fuerzas de operaciones especiales, equipos de la CIA y otras unidades militares norteamericanas están actuando en otras partes del país, pero la censura del gobierno norteamericano está bloqueando las noticias de los medios noticiosos en Estados Unidos.
En Bonn se efectuó una conferencia auspiciada por la ONU en que los delegados de cuatro fracciones afganas se reunieron por nueve días. Los delegados apoyaron el emplazamiento de estas tropas en Afganistán. También aprobaron el nombramiento del comandante pashtún Hamid Karzai --el candidato preferido por Washington-- como jefe del gobierno interino, quien asumió la presidencia el 22 de diciembre.
El pacto llama a la retirada de las fuerzas de la Alianza del Norte de Kabul y otras ciudades importantes, para reemplazarlas con tropas de la fuerza de ocupación.
Karzai ha dado su pleno apoyo a las operaciones militares de Washington dentro de Afganistán, y le ha rogado al gobierno norteamericano que no "abandone" el país, sino que mantenga una fuerte presencia dentro del país. También prometió desarmar a la población.
Mientras tanto, Washington ha estado bombardeando la zona de Tora Bora en la Sierra Blanca del este de Afganistán, donde existe una red compleja de cuevas, algunas de las cuales conducen a Paquistán. El 9 de diciembre, aviones de guerra norteamericanos echaron una bomba Daisy Cutter de 15 mil libras en esa zona.
Tras una visita a Uzbekistán, el secretario de estado norteamericano Colin Powell logró que el gobierno afgano abriera el Puente de la Amistad, que ofrece una ruta terrestre para llegar al norte de Afganistán, por primera vez desde 1996. El puente le hará más fácil a Washington reforzar las tropas norteamericanas.
Durante su viaje a la capital uzbeka de Tashkent, Powell le aseguró al presidente Islam Karimov, quien mantiene un régimen represivo, que "los intereses en este país y en esta región van mucho más allá que la crisis actual en Afganistán".
El parlamento de la república asiática de Kirguistán votó a favor de permitir operaciones militares norteamericanas en sus grandes bases aéreas. Los oficiales militares están interesados ante todo en la base aérea Manas.
Con 30 ó 40 barcos en el Mar Arábigo, la Marina de Guerra norteamericana ha estado deteniendo, y en algunos casos abordando e inspeccionando, embarcaciones en la zona. Están deteniendo unas 40 embarcaciones diarias. Buques británicos, franceses, italianos, canadienses y australianos están ayudando a Washington en este operativo.
EE.UU. predomina sobre aliados
El Financial Times señaló el 9 de diciembre, al analizar los resultados de la guerra anglonorteamericana, que "el derrumbe rápido de los talibanes ante la devastadora fuerza aérea norteamericana ha destacado una tendencia que tiene profundas implicaciones mucho más allá de Afganistán: la creciente preeminencia militar norteamericana.... La brecha entre las capacidades militares de Estados Unidos y el resto del mundo es enorme y está creciendo".
El artículo cita al historiador Paul Kennedy de la universidad Yale, quien dice que Estados Unidos ahora representa el 36 por ciento de los gastos militares en el mundo, gastando más que las próximas nueve naciones juntas. "Es la mayor parte de los gastos militares mundiales en la historia", dijo Kennedy. "Estamos hablando de una alianza militar Potemkin en la cual Estados Unidos es responsable del 98 por ciento de los combates, los británicos el 2 por ciento, y los japoneses ya se acercan en buque a [la isla de] Mauricio".
Pero el diario puso una nota de alarma para los que prevén un éxito ilimitado para Washington. "Las victorias dirigidas por Estados Unidos en la última década han sido contra fuerzas ya debilitadas por años de guerras. Sería peligroso extrapolar conclusiones a partir de estos hechos y presumir que obtendrán victorias en otras partes con el mismo costo bajo".
Entre las primeras naciones que se encuentran en la lista de posibles ataques del Pentágono están Somalia, Yemen e Iraq. Una delegación de efectivos militares norteamericanos ha entrado secretamente a Somalia, según informes de la prensa, para identificar a futuros objetivos de una campaña de bombardeos norteamericanos en una próxima etapa de la llamada guerra contra el terrorismo Washington. Se reunieron con dirigentes del Ejército Rahanwein de Resistencia (RRA), que forma parte de una alianza antigubernamental apoyada por el gobierno etíope, el Consejo Somalí de Restauración y Reconciliación. Este grupo, respaldado por Hussein Aidid, acusa al nuevo gobierno en Somalia de tener "simpatías islamistas". por brian williams
Tras la derrota del gobierno dirigido por los talibanes en Afganistán, Washington está ampliando la ocupación militar imperialista de ese país, con miles de tropas que serán desplegadas en Kabul, la capital. Valiéndose de su fuerza militar superior, los gobernantes norteamericanos están dictando las condiciones para el papel que desempeñarán sus aliados imperialistas ahí.
A pesar de que se acabó el combate por el control de las ciudades de Afganistán, la cúpula militar norteamericana busca mantener el ambiente de guerra, en parte para justificar la arremetida contra los derechos de los trabajadores en Estados Unidos. "La guerra en Afganistán aún no se ha ganado", dijo el vicesecretario de defensa Paul Wolfowitz el 10 de diciembre. Advirtió que las operaciones militares norteamericanas continuarían en ese país durante "meses".
Washington ha dado luz verde para la creación de una fuerza de ocupación de 5 mil tropas dirigidas por fuerzas británicas. Las primeras tropas llegaron a Kabul el 22 de septiembre. La fuerza tendrá inicialmente 2 mil ó 3 mil soldados británicos, así como tropas de Francia, Italia, Canadá, Turquía, Bangladesh y Jordania. El gobierno alemán anunció su disposición de enviar mil soldados como parte de esta fuerza. El secretario de defensa británico Geoffrey Hoon planteó que su gobierno podría aportar 10 mil tropas a una fuerza multinacional de hasta 50 mil.
Washington está dejando claro que su Comando Central mantendrá la autoridad final y el verdadero control sobre esta fuerza, la cual dependerá mucho del apoyo logístico norteamericano.
Bases norteamericanas
Aparte de la fuerza que se implantará en Kabul, Washington se está concentrando en establecer bases de operaciones vinculadas a las pistas aéreas. Unos 1500 miembros de la Infantería de Marina están desplegados en una pista aérea desértica en las afueras de Kandahar, desde donde patrullan a unas 12 millas de la ciudad, en la gran base aérea cerca de Kabul y en el aeropuerto cerca de Mazar-i-Sharif. Las fuerzas de operaciones especiales, equipos de la CIA y otras unidades militares norteamericanas están actuando en otras partes del país, pero la censura del gobierno norteamericano está bloqueando las noticias de los medios noticiosos en Estados Unidos.
En Bonn se efectuó una conferencia auspiciada por la ONU en que los delegados de cuatro fracciones afganas se reunieron por nueve días. Los delegados apoyaron el emplazamiento de estas tropas en Afganistán. También aprobaron el nombramiento del comandante pashtún Hamid Karzai --el candidato preferido por Washington-- como jefe del gobierno interino, quien asumió la presidencia el 22 de diciembre.
El pacto llama a la retirada de las fuerzas de la Alianza del Norte de Kabul y otras ciudades importantes, para reemplazarlas con tropas de la fuerza de ocupación.
Karzai ha dado su pleno apoyo a las operaciones militares de Washington dentro de Afganistán, y le ha rogado al gobierno norteamericano que no "abandone" el país, sino que mantenga una fuerte presencia dentro del país. También prometió desarmar a la población.
Mientras tanto, Washington ha estado bombardeando la zona de Tora Bora en la Sierra Blanca del este de Afganistán, donde existe una red compleja de cuevas, algunas de las cuales conducen a Paquistán. El 9 de diciembre, aviones de guerra norteamericanos echaron una bomba Daisy Cutter de 15 mil libras en esa zona.
Tras una visita a Uzbekistán, el secretario de estado norteamericano Colin Powell logró que el gobierno afgano abriera el Puente de la Amistad, que ofrece una ruta terrestre para llegar al norte de Afganistán, por primera vez desde 1996. El puente le hará más fácil a Washington reforzar las tropas norteamericanas.
Durante su viaje a la capital uzbeka de Tashkent, Powell le aseguró al presidente Islam Karimov, quien mantiene un régimen represivo, que "los intereses en este país y en esta región van mucho más allá que la crisis actual en Afganistán".
El parlamento de la república asiática de Kirguistán votó a favor de permitir operaciones militares norteamericanas en sus grandes bases aéreas. Los oficiales militares están interesados ante todo en la base aérea Manas.
Con 30 ó 40 barcos en el Mar Arábigo, la Marina de Guerra norteamericana ha estado deteniendo, y en algunos casos abordando e inspeccionando, embarcaciones en la zona. Están deteniendo unas 40 embarcaciones diarias. Buques británicos, franceses, italianos, canadienses y australianos están ayudando a Washington en este operativo.
EE.UU. predomina sobre aliados
El Financial Times señaló el 9 de diciembre, al analizar los resultados de la guerra anglonorteamericana, que "el derrumbe rápido de los talibanes ante la devastadora fuerza aérea norteamericana ha destacado una tendencia que tiene profundas implicaciones mucho más allá de Afganistán: la creciente preeminencia militar norteamericana.... La brecha entre las capacidades militares de Estados Unidos y el resto del mundo es enorme y está creciendo".
El artículo cita al historiador Paul Kennedy de la universidad Yale, quien dice que Estados Unidos ahora representa el 36 por ciento de los gastos militares en el mundo, gastando más que las próximas nueve naciones juntas. "Es la mayor parte de los gastos militares mundiales en la historia", dijo Kennedy. "Estamos hablando de una alianza militar Potemkin en la cual Estados Unidos es responsable del 98 por ciento de los combates, los británicos el 2 por ciento, y los japoneses ya se acercan en buque a [la isla de] Mauricio".
Pero el diario puso una nota de alarma para los que prevén un éxito ilimitado para Washington. "Las victorias dirigidas por Estados Unidos en la última década han sido contra fuerzas ya debilitadas por años de guerras. Sería peligroso extrapolar conclusiones a partir de estos hechos y presumir que obtendrán victorias en otras partes con el mismo costo bajo".
Entre las primeras naciones que se encuentran en la lista de posibles ataques del Pentágono están Somalia, Yemen e Iraq. Una delegación de efectivos militares norteamericanos ha entrado secretamente a Somalia, según informes de la prensa, para identificar a futuros objetivos de una campaña de bombardeos norteamericanos en una próxima etapa de la llamada guerra contra el terrorismo Washington. Se reunieron con dirigentes del Ejército Rahanwein de Resistencia (RRA), que forma parte de una alianza antigubernamental apoyada por el gobierno etíope, el Consejo Somalí de Restauración y Reconciliación. Este grupo, respaldado por Hussein Aidid, acusa al nuevo gobierno en Somalia de tener "simpatías islamistas".
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