
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR diciembre de 2001 Vol. 25 No. 11
Estados Unidos
Se ahonda guerra en Asia Central
Washington envía más tropas, establece bases en Tayikistán y
Uzbekistán
Por Brian Williams
Washington sigue aumentando el número de tropas y
estableciendo bases militares en Afganistán y en países vecinos de Asia
central, como parte de la próxima fase de la guerra imperialista contra
Afganistán.
Esto "está lejos de haberse terminado", insistió
el secretario de defensa norteamericano Donald Rumsfeld, mientras el Pentágono
enviaba otras mil tropas terrestres para sumarse a las 3 mil estacionadas en
Kuwait, donde forman parte de la extensa fuerza militar estadounidense en la
región.
El colapso de las defensas de las tropas talibanes ante el
masivo bombardeo diario por parte de las fuerzas angloamericanas le ha dado a
los imperialistas una victoria inicial y parcial en su guerra salvaje contra
Afganistán. Pero para lograr su objetivo en ese país --un protectorado
sumiso-- Washington tendrá que mantener una ocupación militar y aplastar la
resistencia en todo el país.
Las fuerzas invasoras han usado bombas de fragmentación así
como bombas de 500 libras y de 1 500 libras, causando masivos destrozos en
Afganistán y dejando un saldo de cientos de muertos entre la población civil.
Las bombas destruyeron hospitales, un hogar de ancianos, almacenes de alimentos
de la Cruz Roja y barrios residenciales. Los medios noticiosos capitalistas,
ante una censura militar sin precedentes, no han mostrado prácticamente nada de
los combates o los destrozos en Afganistán.
Al cierre de esta edición, las fuerzas norteamericanas aún
estaban tomando control de Kabul y otras ciudades en Afganistán. Pero, a pesar
de los últimos anuncios optimistas de Washington, la guerra recién está
comenzando.
La creación de bases militares norteamericanas en
Uzbekistán y Tayikistán --las primeras en estados obreros que forman parte del
territorio de la antigua Unión Soviética-- marca una nueva etapa en los
esfuerzos de Washington de afianzarse militarmente en Asia central. Asimismo,
otras fuerzas imperialistas --británicas, alemanas, italianas y japonesas--
también están incrementando su compromiso militar a la ofensiva.
El gobierno ruso, encabezado por Vladímir Putin, se ha
convertido en un aliado clave para ayudar al imperialismo norteamericano a
impulsar sus metas en la región. Moscú apoya la ofensiva de Washington contra
Afganistán, respalda el despliegue de tropas norteamericanas en Uzbekistán y
Tayikistán, ha brindado inteligencia militar a las autoridades norteamericanas,
y ha suministrado decenas de millones de dólares en armas a la fuerza
antitalibana de la Alianza del Norte.
Putin también ofreció a Rusia --tercer productor de
petróleo del mundo-- como fuente a largo plazo de petróleo y gas para la
economía norteamericana. Un punto de apoyo en Asia central le daría a los
multimillonarios gobernantes de Estados Unidos la capacidad de explotar y
controlar las enormes reservas de petróleo y gas natural en la región del mar
Caspio, así como de establecer oleoductos en Afganistán y Paquistán.
En una reunión con el presidente norteamericano a mediados
de noviembre en el rancho de Bush en Texas, el mandatario de Rusia intentó
reforzar sus relaciones con Washington. Putin ofreció apoyar la modificación
del tratado antibalístico de 1972, permitiendo que Washington siga adelante con
sus planes para construir un sistema antimisiles. Los dos dirigentes acordaron
reducir considerablemente el número de armas nucleares en sus arsenales
respectivos. Bush anunció una reducción unilateral de dos terceras partes de
los misiles norteamericanos en los próximos 10 años, a una cifra entre 1 700 y
2 200. Putin dijo proyectar reducciones similares. Washington actualmente cuenta
con 7300 armas nucleares y Moscú con 6 100.
En la segunda semana de noviembre, frente a una mortífera
lluvia de bombas norteamericanas, las fuerzas afganas defensoras cedieron el
control de la estratégica ciudad norteña de Mazar-i-Sharif, Kabul y otras
ciudades. La Alianza del Norte tomó control rápidamente de estos centros
urbanos, desatando una ola de saqueos, secuestros de civiles y ejecuciones
sumarias de los partidarios del Talibán. La cadena CNN informó que en los
primeros días las tropas de la Alianza habían matado a 600 personas, en su
mayoría paquistaníes y cachemires.
Washington está tomando medidas rápidas para establecer su
control con tropas bajo la bandera de la ONU. Los gobiernos de Turquía,
Jordania, Indonesia y Bangladesh han acordado proporcionar tropas como parte de
una "fuerza dirigida por musulmanes". En realidad servirán de fachada
para cumplir los intereses imperialistas.
El gobierno norteamericano está en medio de un gran proyecto
de construcción para ampliar la base aérea de Janabad en Uzbekistán, donde
están emplazadas entre 1 500 y 2 mil tropas estadounidenses. Además, el
Pentágono ha logrado el uso de tres bases militares en Tayikistán. Una de
ellas pronto estará lista para ser usada por misiones de combate
norteamericanas. El uso de las bases en Tayikistán --en vez de los portaaviones
lejanos en el Océano Indico-- le permitirá a Washington multiplicar sus
bombardeos de manera cualitativa.
Ya hay más de 50 mil soldados norteamericanos en la región.
El número de Guardias Nacionales y reservistas movilizados desde el 11 de
septiembre ha aumentado a 53 mil. Hay unos 25 buques de guerra norteamericanos
en el Mar Arábigo. Washington tiene acuerdos que le permiten usar instalaciones
militares en seis de las monarquías de los estados del Golfo.
Aunque las fuerzas yanquis han realizado la gran mayoría de
los bombardeos, con un importante papel secundario de Londres, otras potencias
imperialistas están ofreciendo ansiosas sus tropas y equipo militar. El
gobierno alemán está enviando 3 900 soldados: el primer despliegue militar
alemán fuera de Europa desde la Segunda Guerra Mundial. El Partido Verde se
sumó al Partido Social Demócrata para apoyar esta intervención militar.
El parlamento italiano votó a favor de desplazar una fuerza
de 2 700 efectivos. Tokio ha movilizado mil tropas al Océano Indico para
transportar suministros a las fuerzas norteamericanas: el primer uso de tropas
japonesas en el exterior desde la Segunda Guerra Mundial.
Mientras tanto, Washington refuerza sus relaciones con los
gobiernos tanto de India como de Paquistán. De los dos, India es más
importante para el imperialismo del punto de vista económico y estratégico,
dado su tamaño y nivel de desarrollo económico. En Paquistán, el gobierno
norteamericano ha logrado presionar y chantajear al régimen militar para que
apoye la guerra imperialista contra Afganistán. Pero Washington está
preocupado por la inestabilidad del país, y mantiene una unidad especial de 2
200 tropas en un buque en el Océano Indico que es capaz de lanzar un ataque en
Paquistán para tomar las armas nucleares de ese país si el régimen del
general Pervez Musharraf se ve amenazado.
El 9 de noviembre, miles se manifestaron en ciudades por todo
Paquistán para condenar la guerra angloamericana contra Afganistán. "No
sólo Paquistán sino todo el mundo musulmán siente un tremendo odio hacia
Estados Unidos", dijo Abdul Ghafoor Haideri, secretario general del partido
Jamaat-e-Islami. "Musharraf se ha convertido en el esclavo personal de
Estados Unidos y el pueblo lo rechaza".
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