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Indice para el año 2001


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
diciembre de 2001 Vol. 25 No. 11

Estados Unidos

Celebran vida de Priscilla Schenk
Tres décadas de actividad como cuadro del PST y en luchas de trabajadores

Por Brian Williams

NUEVA YORK--"Priscilla Schenk empezó a asimilar la política comunista tan pronto como se unió a la Alianza de la Juventud Socialista. Ella aplicó muy bien este conocimiento de la política obrera en sus tres décadas de actividad política como cuadro del Partido Socialista de los Trabajadores y como participante en las luchas de vanguardia de los trabajadores y agricultores" dijo Norton Sandler, dirigente del Partido Socialista de los Trabajadores.

Sandler se dirigía a un mitin público de 140 personas, realizado aquí el 28 de octubre en la Universidad de Columbia para celebrar la vida y la obra política de Priscilla Schenk, quien falleció el 16 de octubre tras una larga batalla contra una enfermedad debilitante.

Schenk participó en el viraje del movimiento comunista hacia la clase obrera industrial que comenzó a fines de los años 70, primero como obrera de la costura en Nueva York y después como obrera en una fábrica organizada por el sindicato automotriz en Des Moines, Iowa. Se postuló como candidata del Partido Socialista de los Trabajadores tres veces: en Denver en 1976; en Newark, Nueva Jersey, en 1984 y en Des Moines en 1991. También asumió diversas responsabilidades nacionales: como redactora del semanario socialista The Militant; en la oficina nacional del partido y en la imprenta de Pathfinder.

En el salón se habían colocado exhibiciones con fotos, recortes de periódicos y explicaciones que destacaban algunos de los principales sucesos políticos, entre los años 60 y el presente, que influyeron en Schenk y en los cuales participó activamente junto a otros cuadros del Partido Socialista de los Trabajadores. Estos acontecimientos incluyeron el movimiento de masas contra la guerra en Vietnam, la lucha por los derechos de los chicanos, luchas contra casos fabricados y ataques a los derechos de los trabajadores por parte de la policía política, la campaña contra la guerra norteamericana a Iraq; las luchas de los pequeños agricultores contra la expropiación de sus tierras, y la actual resistencia obrera.

Kathleen Fitzgerald, obrera de la costura en Pittsburgh quien colaboró con Schenk cuando ambas eran miembros de la rama del PST en Newark en los años 90 y quien colaboró estrechamente con ella en los últimos meses de su vida, describió algunos de los sucesos que se dieron en el mundo cuando Priscilla era una mujer joven y que la condujeron a convertirse en una persona política que vivió su vida como revolucionaria disciplinada en el movimiento obrero.

Schenk, nacida en 1949, creció en una finca familiar cerca de Evansville, en el sur de Indiana. Una de 13 hijos, asistió a una escuela primaria católica y después a un internado para mujeres dirigido por monjas benedictinas. Como muchas jóvenes de su generación, se vio impactada por los grandes cambios sociales y políticos en el mundo que estaban creando mucha turbulencia en el seno de la Iglesia Católica. En esa época no era fuera de lo común que las familias instaran a la hija mayor a que se hiciera monja, pero Priscilla rechazó esa idea. Abandonó el internado y terminó la secundaria en su pueblo natal.

Schenk, quien se graduó de la secundaria en 1968, se vio muy afectada por los grandes acontecimientos en Estados Unidos y el mundo: desde las rebeliones en las comunidades negras por todo el país tras el asesinato de Martin Luther King en 1968, hasta el movimiento por la liberación de la mujer y el creciente movimiento contra la guerra norteamericana en Vietnam. Ella cursó estudios en el Instituto de San Joseph y luego en la Universidad de Indiana en Bloomington. Se unió a la Alianza de la Juventud Socialista y comenzó a participar en el Comité de Movilización Estudiantil contra la Guerra en Vietnam (SMC) en el recinto de Bloomington.

La AJS había estado involucrada en una lucha importante en Bloomington. En 1963, tres estudiantes miembros de la AJS en la Universidad de Indiana habían sido instruidos de cargos bajo la Ley Anticomunista estatal, promulgada en 1951. Los jóvenes socialistas fueron acusados de reunirse "con el fin de abogar o enseñar que el gobierno de Estados Unidos, o del estado de Indiana, debe ser derrocado por la fuerza, la violencia u otros medios ilícitos".

Después de casi cuatro años de una campaña de defensa, que logró un amplio apoyo, el fiscal estatal desechó los cargos contra los Tres de Bloomington, según se los conocía.

Fundamentada en política marxista

En Bloomington Schenk y sus compañeros de la AJS reclutaron a un grupo de cinco estudiantes que eran miembros de una colectiva radical. El grupo, que militaba en la lucha contra la guerra en Vietnam, antes se había orientado políticamente a la dirección estalinista de China bajo Mao Tse-tung. Uno de los hechos que expuso el carácter colaboracionista de Mao fue su bienvenida calurosa al presidente norteamericano Richard Nixon a China mientras Washington bombardeaba salvajemente a Vietnam.

Barnes, secretario nacional del Partido Socialista de los Trabajadores y moderador del mitin público, explicó que lo que les permitió a los miembros de AJS reclutar a estos estudiantes no fue el hecho que fueran los mejores promotores del SMC y del movimiento antiguerra. Más bien fue su capacidad de debatir y presentar una explicación comunista del mundo y de la política nacional. Explicaron el papel contrarrevolucionario del estalinismo a nivel mundial, desde Moscú hasta Beijing, y señalaron el liderazgo proletario que hacía falta, recurriendo a las lecciones del movimiento comunista, desde la revolución rusa dirigida por los bolcheviques en octubre de 1917 hasta la revolución cubana actual.

Schenk y otros miembros de la AJS estaban bien fundamentado en el marxismo, gracias a la lectura, estudio y aplicación sistemáticos de la política comunista junto con miembros del PST. Uno de los cinco reclutados a la AJS en ese momento envió un mensaje al mitin comentando que "Priscilla sabía de qué estaba hablando".

"Hay tres pasos en el proceso de hacerse comunista", señaló Barnes. El primero es saber en contra de qué uno se está rebelando, pero eso no basta. El segundo es entender a favor de qué uno está luchando. Aunque eso es más importante que simplemente estar en contra de algo, es el límite al que llegan muchos de los que se identifican como socialistas. El tercero paso es entender la necesidad de avanzar siguiendo la marcha histórica de la clase trabajadora, lo cual requiere saber cómo relacionarse a aquellos que nos precedieron y a los que vendrán después. Ese esfuerzo no puede lograrse como individuo: se tiene que hacer como parte de una organización comunista.

El comunismo "no es sólo una buena idea", dijo Barnes. "El porvenir de la humanidad depende de si se puede organizar conscientemente un movimiento de esta clase".

Fitzgerald relató que en 1973 Schenk y un amigo se mudaron a Líbano. En Beirut ella trabajó como voluntaria en una oficina que se dedicaba a la defensa de los derechos de los palestinos, y presenció directamente la lucha resuelta de los palestinos residentes en Líbano para ganar el derecho de retornar a su patria. Ese año el régimen israelí lanzó una guerra contra Egipto, Siria y otras naciones de la región. Ella también viajó por Francia y Grecia en momentos cuando la dictadura militar griega fue tumbada por enormes manifestaciones obreras.

Después de regresar a Estados Unidos al año siguiente, Schenk se unió de nuevo a la AJS y se trasladó a Denver, donde se unió al Partido Socialista de los Trabajadores. "Fue ahí donde se convirtió en soldado disciplinado del partido", anotó Sandler.

"Denver era uno de los centros de la lucha chicana", dijo Sandler. "Se dieron luchas por la educación bilingüe y contra la deportación de activistas mexicanos, y estaba surgiendo el Partido de la Raza Unida. También estaban en apogeo las luchas dirigidas por la Unión de Campesinos", la UFW.

En marzo de 1973, unos 200 policías de Denver atacaron la Escuela Tlatelolco, que estaba dirigida por la Cruzada por la Justicia, un grupo pro derechos de chicanos. Más de 100 activistas chicanos fueron arrestados bajo cargos fabricados. El año siguiente, en mayo de 1974, bombas colocadas en autos por derechistas segaron la vida de seis activistas en Boulder, Colorado.

Sandler explicó que "la rama del PST participó en las protestas contra el acoso policial al movimiento chicano", incluyendo una marcha de 3 mil personas en marzo de 1974. "Los miembros del partido se dedicaron de lleno a estas actividades. Como el resto del partido a escala nacional, los compañeros en Denver también participaron en la defensa de los jóvenes negros en Boston frente a los ataques de derechistas que resistían la desegregación racial de las escuelas, así como en la defensa del derecho de la mujer al aborto y la lucha por la Enmienda pro Igualdad de Derechos" anotó.

Lucha contra espionaje por el FBI

En 1976 Schenk se postuló como candidata del Partido Socialista de los Trabajadores para el Congreso de Estados Unidos en Denver. El 7 de julio de ese año las oficinas del PST fueron allanadas y se removieron archivos del partido, listas de miembros y documentos financieros. En respuesta a este y otros incidentes de acoso, Schenk, candidata del PST, emitió un comunicado subrayando el hecho que el FBI "había reconocido cometer semejantes allanamientos clandestinos. ¿Será que ellos organizaron también este operativo de 'trucos sucios'?"

Al principio el FBI alegó no tener conocimiento del incidente pero a las pocas semanas tuvo que admitir que el allanamiento lo llevó a cabo Timothy Redfearn, un soplón del FBI que se había unido a la AJS. La policía detuvo a Redfearn bajo cargos de robar muebles de la casa de un vecino, y así descubrieron materiales que él le había robado al PST.

John Studer, un dirigente del PST en Filadelfia que trabajó con Schenk a lo largo de los años, dijo en el mitin que en 1973 el PST y la AJS habían interpuesto una demanda judicial contra el FBI, la CIA, el Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) y otras agencias policiales federales por sus décadas de espionaje e interferencia contra las dos organizaciones socialistas. Para ganar amplio apoyo y recaudar fondos, se organizó el Fondo para la Defensa de los Derechos Políticos (PRDF).

"Este caso fue único" dijo Studer quien se desempeñó como director ejecutivo de PRDF durante esta lucha. En vez de que el gobierno enjuiciara a los socialistas, "nosotros éramos los demandantes. Los pusimos en el banquillo de los acusados". A través de este caso, salieron a la luz pública decenas de miles de documentos del FBI hasta entonces secretos, los cuales detallaban su espionaje, sus allanamientos, sus actos de interferencia y otros intentos de desbaratar al PST y a la AJS. En 1986, el juez federal Thomas Griesa emitió un fallo a favor del PST y de la AJS y les adjudicó 264 mil dólares por concepto de perjuicios. Dos años después el gobierno abandonó su apelación del fallo, culminando así la victoria.

"En el juicio en 1981", anotó Studer, "Priscilla dio testimonio sobre las experiencias del PST en Denver con el acoso estatal" y detalló el papel del soplón Redfearn.

En esa época el PST también estaba involucrado en luchas para defender a los trabajadores inmigrantes, y estaba reclutando a algunos de ellos en el curso de estas batallas. Uno de ellos fue Héctor Marroquín, un joven de origen mexicano que en 1974 había huido a los Estados Unidos porque las autoridades mexicanas le habían fabricado un caso por sus actividades políticas. Marroquín consiguió trabajo en una planta de Coca-Cola en Houston donde participó en una campaña de sindicalización. Pronto conoció y se unió al PST.

El INS intentó deportar a Marroquín a México, donde su vida corría peligro. El Comité de Defensa de Héctor Marroquín realizó una lucha de 11 años en su defensa, y al final él ganó el derecho a la residencia legal. Studer dijo que Schenk fue una de los principales activistas y voceros del comité, "que llevó esta lucha a muchos trabajadores de una punta del país al otro".

Luchas de obreros de la carne

En 1988 Schenk se mudó a Des Moines para sumarse al trabajo del partido allí como obrera industrial y sindicalista. A mediados y fines de los años 80 había surgido una ola de luchas entre obreros de la carne en el Medio Oeste, y el Partido Socialista de los Trabajadores se unió a esas luchas, estableciendo ramas en Des Moines y en otras ciudades de la región.

El 1 de marzo de 1988, policías de inmigración efectuaron una redada en la planta empacadora de carne de la Swift en Des Moines, arrestando a 17 trabajadores inmigrantes. Otros trabajadores en la planta organizaron una protesta en su defensa, entre ellos Mark Curtis, un empacador y miembro del sindicato de la industria alimenticia UFCW y del PST. El 4 de marzo, Curtis fue arrestado bajo cargos falsos de violar a una joven negra de 15 años. Mientras los policías golpeaban a Curtis en la estación de policía, le decían que "te gustan los mexicanos, así como te gustan a los de color."

Como parte de su trabajo en el movimiento obrero, Schenk asumió importantes responsabilidades en el Comité de Defensa de Mark Curtis que se estableció. La campaña de defensa, realizada entre trabajadores y otros defensores de los derechos democráticos a través del país, fue internacional. En 1991 Schenk participó en una gira de una semana a México, ganando el apoyo de los sindicatos de trabajadores de la electricidad y de la costura, así como de trabajadores automotrices y de aerolíneas. Después de una lucha de ocho años Curtis ganó su libertad condicional y salió de la cárcel en 1996.

Schenk trabajó haciendo forros para frenos en la planta de Emco, organizada por el sindicato automotriz UAW. Como sindicalista activa, organizó una gira de conferencias para el agricultor activista Dennis Hiestand de Nueva Zelandia en las zonas agrícolas en el estado. Ella también participó en la lucha del agricultor Harold Dunkelberger de Iowa contra la confiscación de sus tierras por el gobierno, y escribió acerca de esta lucha para Perspectiva Mundial.

Cuando la policía de Des Moines golpeó a Larry Milton, un hombre negro de 35 años, ella se unió a las muchas protestas públicas organizadas bajo la consigna de "No hay excusas".

Buena reclutadora

Desde Carlisle, Iowa, Hazel Zimmerman, ex secretaria del Comité de Defensa de Mark Curtis, escribió, "por sus antecedentes agrícolas, sus diversas experiencias como obrera industrial, y su aptitud para comunicarse tanto en inglés como en español, Priscilla era muy buena en convencer a agricultores, compañeros de trabajo, y a una amplia gama de personas que compartían sus metas de justicia social y económica. Tuvo un efecto profundo en mi desarrollo personal como activista y como partidaria del PST."

Julia Terrell, ex tesorera del comité, dijo que Schenk "aprovechó su vida, fue vida de mucho valor". Agregó que "al trabajar con Priscilla me di cuenta de su amor a la justicia y su abnegada defensa de la clase trabajadora, de mi gente".

En enero de 1991, poco después que Washington iniciara su bombardeo de Iraq, el gerente de personal de Emco le informó a Schenk, candidata socialista para la junta escolar en ese momento, que dos "caballeros" querían hablar con ella en la oficina. "No eran dos caballeros sino agentes del Servicio Secreto norteamericano y del Buró de Investigaciones Criminales de Iowa", dijo Studer. Dijeron haber recibido una llamada anónima afirmando que alguien había oído a Schenk y a otro obrero en la planta amenazar con asesinar al presidente George Bush (padre) y al gobernador de Iowa.

Como militante obrero experimentada, Schenk dijo que estas acusaciones eran ridículas y rehusó hablar con ellos. Les preguntó si la iban a arrestar. Cuando los agentes respondieron que no, Schenk dijo que no tenía nada que decirles a estos dos policías políticos. Pidió un abogado, lo cual los policías le negaron. Entonces ella insistió en que su delegado sindical estuviera presente. Los agentes finalmente accedieron a esta demanda y cuando el delegado defendió el derecho de Schenk a no contestar preguntas, tuvieron que dejar que se fuera.

Entonces los policías exigieron interrogar a un compañero de trabajo de Schenk, Harold Searcy. Unos días después, hablando en el mitin auspiciado por el Militant Labor Forum en Des Moines, Searcy dijo, "En las ultimas semanas leí mucho en los periódicos de cómo la gente en este país tiene que tener mucho cuidado con terroristas del Medio Oriente. Bueno, resulta que las únicas personas que me han acosado fueron a Emco y eran del gobierno". Esa misma noche se unió a la AJS. Schenk escribió un artículo para el Militant titulado "Los sindicatos deben oponerse a los interrogatorios de la policía en el trabajo".

Como miembro de la rama del partido en Newark a principios de los años 80, Schenk se unió al nuevo esfuerzo para organizar fracciones sindicales del partido en la industria de la costura. Emprendió la tarea de aprender a coser, y su dominio del español le ayudó a hablar de política con trabajadores de habla hispana. Siendo obrera de la costura, fue candidata para el Congreso por el PST en 1984.

Asimiló importancia de 'nosotros'

El partido, a medida que se fue arraigando en la clase obrera industrial y sus sindicatos, también comenzó a estudiar más sistemáticamente los escritos de Marx, Engels y Lenin. Barnes señaló que él tuvo discusiones con Schenk acerca de las Tesis de Feuerbach, escrita por el joven Marx en 1845, que ella había estudiado cuidadosamente. En este artículo Marx dice que la esencia del ser humano "no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en realidad, el conjunto de las relaciones sociales".

Schenk asimiló la importancia de abordar las cosas del punto de vista de "nosotros", señaló Barnes. "Nosotros podemos hacer más que una colección de 'yo', y sólo así podemos los trabajadores derrotar el poder, la riqueza y el dominio de la clase dominante capitalista".

Barnes explicó que como trabajadora comunista disciplinada, Schenk se enfocaba en llevar a cabo hasta el fin cualquier tarea difícil. Y después "se relajaba fácilmente cuando la tarea se había terminado. Ella se divertía de la manera en que uno se divierte cuando ha logrado algo importante. Y Priscilla era muy divertida".

Amy Husk, actual organizadora de la rama en Newark, describió las más recientes contribuciones políticas de Schenk para fortalecer al partido allí, para arraigarlo en un distrito obrero de la ciudad. Schenk fue electa organizadora y desempeñó esa responsabilidad de enero a abril de este año. Estuvo enferma durante parte de este tiempo, y hasta hospitalizada por uno o dos días, pero la enfermedad nunca era su punto de referencia, sino que era un aspecto de la vida que tenía que encarar para poder continuar haciendo el trabajo político que le resultaba tan importante", dijo Husk.

Jacob Perasso, organizador del Comité Ejecutivo Nacional de la Juventud Socialista, habló sobre el ejemplo que una trabajadora-bolchevique como Schenk les brinda a los jóvenes que se ven atraídos al movimiento comunista. Hoy es más importante que nunca desarrollar la Juventud Socialista y el Partido Socialista de los Trabajadores, cuando Washington intensifica su guerra contra Afganistán e intensifica sus ataques contra el pueblo trabajador en este país, dijo Perasso.

Barnes citó parte de un mensaje de Bobbi Negrón que destacó el papel que jugó Schenk al reclutarla a la Juventud Socialista en 1998. "Priscilla era siempre la que me llamaba acerca de los foros y para discutir artículos en el Militant", escribió Negrón. "Ella y Maurice me invitaban a su casa para cenar y a platicar," agregó, refiriéndose a Maurice Williams, el compañero de Schenk. "Me sentía muy bienvenida, no sólo en su casa sino en el movimiento. Estaba asombrada por todos estos libros que tenían".

Barnes describió la prolongada batalla que libró Schenk contra su enfermedad, que le afectaba la coagulación de la sangre. "Ella luchó para aumentar al máximo las posibilidades de hacer lo que tanto amaba, y esto le ganó la admiración de un grupo de médicos", dijo Barnes. Ella más tarde fue internada en el Instituto de Transplantes Thomas E. Starzl de la Universidad de Pittsburgh y fue atendida por uno de los mejores médicos de esa especialidad. Decidió someterse a una operación que nunca antes había sido logrado exitosamente, una operación que al final no fue exitosa. El médico llegó a admirar a Schenk, señaló Barnes. "Nunca he conocido a un famoso cirujano que pase la noche entera en la sala de recuperación. Lo que hicieron, lo hicieron juntos: el médico de renombre mundial y Priscilla la revolucionaria dedicada", dijo Barnes.

Responsabilidades nacionales

A lo largo de los años Schenk asumió varias responsabilidades nacionales en la sede del partido en Nueva York. Fue correctora de manuscritos para el Militant de 1978 a 1981. Se desempeñó en la Comisión de Control del partido a mediados de los 90.

A mediados de los 80 Schenk trabajó como secretaria en la oficina nacional del PST y en las finanzas nacionales del partido. Sandler subrayó que los cuadros del partido --como Schenk-- que han asimilado la política comunista son los más idóneos para tales tareas que exigen confianza, discreción, disciplina y atención a los detalles.

"En 1995 Priscilla se transfirió de nuevo a Nueva York para trabajar en la imprenta del partido", dijo Sandler. "No tuvo que pensar dos veces en renunciar a su trabajo para asumir una responsabilidad nacional en el partido. Lo consideraba un honor".

"Priscilla nunca pensó que había un ápice de diferencia entre lo que hacía en las oficinas del partido y el trabajo que hacía en la rama de Newark-vendiendo libros de Pathfinder y el Militant, participando en el Militant Labor Forum, reclutando a trabajadores y jóvenes al movimiento comunista", agregó Sandler. "Se hubiera reído de cualquier idea semejante".

Schenk estaba muy orgullosa por los avances de la imprenta del partido cuando se instaló una máquina de computadora-a-plancha que ahorra tiempo y dinero y que permitió que la imprenta eliminara su departamento de "pre-impresión" a fines de los 90, y cuando los partidarios de Pathfinder alrededor del mundo lanzaron una campaña para convertir a una forma electrónica los más de 350 libros y folletos de la editorial, señaló Sandler. A menudo les hacía preguntas a los partidarios acerca de los libros que ellos estaban preparando.

Se hizo una colecta para el Fondo de Pathfinder, en la que se recaudaron 2 500 dólares. Antes y después del mitin, se vendieron libros de Pathfinder a "superdescuentos", y las mesas de libros se inundaron de compradores. Muchas personas se fueron del mitin con grandes pilas de libros y folletos que habían comprado por uno o dos dólares. Se vendieron unos 650 ejemplares de libros revolucionarios.n


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