
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR diciembre de 2001 Vol. 25 No. 11
Argentina
Derretimiento financiero argentino: síntoma de crisis
capitalista mundial
Por Patrick O'neill
Al anunciar sus planes de canje de bonos, el gobierno
argentino de Fernando de la Rúa ha reconocido que no puede pagar los intereses
que debe por la gigantesca deuda externa del país. La decisión representó un
incumplimiento en la práctica, uno de los derrumbes financieros más grandes en
la historia de cualquier país. Los bancos y gobiernos imperialistas, a pesar de
reconocer que el colapso argentino arrastrará consigo a otras economías
latinoamericanas, han rehusado aprobar nuevos préstamos para rescatar a esta
nación semicolonial.
Argentina tiene una deuda externa de 132 mil millones de
dólares a los bancos e inversores extranjeros. Los pagos anuales de intereses
de aproximadamente 10 mil millones de dólares representan más de un tercio de
los ingresos argentinos por exportaciones. Los principales tenedores de los
bonos garantizados por el gobierno argentino son bancos y empresas en Estados
Unidos y Europa. Los principales norteamericanos son Fleet-Boston, Citigroup,
Bank of America y J.P. Morgan Chase. Los últimos dos le han prestado al
gobierno argentino 900 millones de dólares cada uno.
De la Rúa describió el canje como un intercambio
"voluntario" de bonos con los acreedores. El gobierno va a cambiar 95
mil millones de dólares en bonos, que actualmente brindan 11 por ciento en
intereses, por títulos a largo plazo, que ofrecerán ganancias de un 7 por
ciento y también contarán con el respaldo del gobierno.
La deuda externa del Tercer Mundo, que actualmente asciende a
2.5 billones de dólares (un billón es un millón de millones), es un mecanismo
por el cual los bancos y gobiernos del mundo imperialista saquean la riqueza que
producen los trabajadores y campesinos en los países semicoloniales.
Después de 41 meses de recesión, el gobierno argentino se
ve incapaz de mantener los enormes pagos de intereses a la deuda. Los efectos de
la crisis económica han recaído ante todo sobre los trabajadores y
agricultores. Hoy día, el desempleo en Argentina asciende al 20 por ciento y
los niveles de pobreza han batido los récords. La producción industrial bajó
en un 7 por ciento en septiembre. El gobierno debe más de 520 millones de
dólares a los gobiernos provinciales, que son objeto de la ira de miles de
empleados estatales que no han sido pagados desde hace semanas o meses.
Al igual que su predecesor, el peronista Carlos Menem, de la
Rúa ha emprendido una serie de medidas de austeridad para recortar los gastos
del gobierno para los servicios sociales y hacer que la crisis recaiga aún más
sobre el pueblo trabajador. En agosto el ministro de finanzas, Domingo Cavallo,
anunció recortes del 13 por ciento a los salarios y a las pensiones de los
empleados estatales, una de las medidas exigidas por el Fondo Monetario
Internacional a cambio de una garantía de 8 mil millones de dólares en nuevos
préstamos.
Resistencia de trabajadores
Trabajadores estatales, obreros industriales y desempleados
han protestado contra estas medidas salvajes. Las centrales sindicales han
convocado a dos huelgas generales este año. En los últimos tres años y medio
de recesión, los trabajadores en todas las provincias han realizado marchas y
cortes de rutas, exigiendo empleos, el pago de salarios atrasados y ayuda del
gobierno.
A principios de noviembre, cientos de trabajadores estatales
en la provincia de San Juan salieron a las calles e incendiaron un edificio
estatal, reclamando el pago de dos meses de salarios atrasados. El 2 de
noviembre, unos 5 mil agricultores se manifestaron en la ciudad bonaerense de
Carlos Tejedor, exigiendo indemnización por las masivas inundaciones y pidiendo
que los bancos refinanciaran sus préstamos.
Para prevenir más protestas, de la Rúa anunció el 1 de
noviembre una serie de medidas para reducir las deudas de algunos negocios y
ofrecer ayuda a los desempleados.
En los días previos al anuncio de las medidas más
recientes, miles de depositarios retiraron un total de 500 millones de dólares
de los bancos que poseen muchos bonos del gobierno. Muchos comentaristas han
puesto en duda el sistema de paridad monetaria que existe entre el peso
argentino y el dólar norteamericano, medida que requiere grandes cantidades de
la divisa estadounidense.
El diario Washington Post señaló que el
incumplimiento de Argentina "podría sacudir los mercados emergentes",
incluida Turquía y "las economías latinoamericanas que ya tienen
dificultades.... La moneda brasileña ya ha perdido el 40 por ciento de su valor
en los últimos meses al acrecentarse la crisis en Argentina".n
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