
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR diciembre de 2001 Vol. 25 No. 11
Estados Unidos
Atacan derechos de trabajadores
Gobierno detiene a mil inmigrantes, presidente decreta
tribunales militares
 |
| Emmett Thomas |
Unas 400 personas, incluidos muchos somalíes, protestan en Minneapolis el 8 de noviembre contra redada 'antiterrorista'
de agentes federales y el cierre de negocios de giros, usados por inmigrantes para enviar dinero a sus familias
en sus países de origen.
|
Por Martín Koppel
Con firme apoyo de los partidos Demócrata y Republicano, el
presidente George Bush promulgó el 26 de octubre la "Ley USA
Patriota". Bajo el pretexto de combatir el "terrorismo", la ley
aumenta los poderes del FBI y otras agencias policiacas para realizar
operaciones de espionaje e interferencia contra organizaciones e individuos,
efectuar pesquisas y allanamientos arbitrarios en hogares y negocios privados, y
detener a inmigrantes por periodos indefinidos.
Desde el 11 de septiembre el FBI y el Servicio de
Inmigración y Naturalización han detenido ya a más de mil inmigrantes, sin
formularles cargos y sin divulgar siquiera sus nombres. El 29 de octubre, un
trabajador de restaurante en Nueva York de origen paquistaní, Muhammad Rafiq
Butt, murió en la cárcel del condado de Hudson, en Nueva Jersey, siendo el
primero de estos detenidos en morir en manos de las autoridades. Su único
"delito" era que no había renovado a tiempo su permiso de residencia.
Mientras tanto, la administración Bush tomó varias otras
medidas que atentan contra los derechos del pueblo trabajador y contra la Carta
de Derechos de la constitución. En la mayoría de casos, la Casa Blanca está
simplemente aplicando leyes represivas adoptadas por la administración anterior
de William Clinton, o está codificando anteriores órdenes ejecutivas, o está
ampliando el alcance de leyes anteriores.
El 13 de noviembre Bush
firmó una orden ejecutiva que establece tribunales militares especiales para
procesar a personas que no son ciudadanos --incluidos residentes legales--
acusados por el presidente de "terrorismo" o de "dar refugio a
terroristas". Estos juicios son secretos, las "pruebas" son
secretas, y no hay necesidad de probar "la culpabilidad más allá de una
duda razonable". Para obtener un veredicto no se necesita la unanimidad
sino una mayoría de dos tercios entre los jurados, que son oficiales militares.
No hay derecho de apelación en estos casos, que pueden conllevar la pena de
muerte, y las ejecuciones serían secretas. Estos juicios, que se podrán
realizar dentro o fuera de Estados Unidos, ofrecen menos protección a los
acusados que una corte criminal o hasta un consejo de guerra contra un miembro
de las fuerzas armadas.
La medida ha provocado un debate entre círculos burgueses.
El comentarista conservador William Safire denunció la medida, afirmando en el New
York Times el 15 de noviembre, "Un presidente de Estados Unidos acaba
de asumir lo que equivale a poderes dictatoriales para encarcelar o ejecutar a
extranjeros. Asume el poder de circunvenir los tribunales y establecer sus
propios tribunales sumarios [en que] el presidente sólo tiene que alegar
'motivos para creer' que se trata de miembros de organizaciones
terroristas".
Leyes de 'sedición'
Asimismo, el gobierno
está empezando a usar leyes de "sedición", en que se acusa a
individuos, no de un hecho sino de"conspirar", es decir de planear
algo que no ocurrió. Un estudiante encarcelado en Nueva York, Osama Awadallah,
enfrenta posibles cargos de sedición, según fiscales norteamericanos. Las
leyes de sedición se han usado anteriormente contra el jeque Omar Abdel Rahman
en 1996, acusado en relación al ataque a las Torres Gemelas en 1993, y contra
varios independentistas puertorriqueños.
El fiscal general John
Ashcroft ha anunciado planes para espiar electrónicamente --sin autorización
judicial-- las conversaciones privadas entre presos y sus abogados y revisar su
correspondencia, una violación de la confidencialidad entre abogados y
clientes.
En los últimos dos
meses, agentes del FBI y del INS han ido a más de 200 universidades para espiar
a estudiantes provenientes del Medio Oriente, exigiendo que las autoridades
universitarias entreguen información privada sobre ellos.
El gobierno federal anunció que el FBI interrogará a 5 mil
hombres de países del Medio Oriente, entre las edades de 18 y 33, que han
entrado legalmente a este país en los últimos dos años.
La mayoría de los mil inmigrantes encarcelados fueron
arrestados por infracciones menores de leyes de inmigración que antes no
habrían provocado la detención. A muchos se les ha negado acceso a abogados y
algunos están bajo confinamiento solitario.
Desde 1996, cuando Clinton firmó una serie de leyes
"antiterroristas" y antiinmigrantes, el número de encarcelados por el
INS se multiplicó. La ley suscrita por Bush acelerará estos ataques contra
trabajadores inmigrantes y contra demás trabajadores.
En un discurso el 25 de octubre, el procurador general John
Ashcroft afirmó que el Departamento de Justicia empleará todas las leyes
posibles, hasta por pequeñas infracciones, para detener a inmigrantes y a otros
que el gobierno catalogue como "sospechoso de terrorismo" o
"socio del terrorismo". Su lema es el del procurador demócrata Robert
Kennedy en los años 60: "Te vamos a arrestar aunque sea por escupir en la
acera".
Militarización del país
Además, el gobierno está dando más pasos para militarizar
el país. Aprovechando una advertencia federal de una supuesta amenaza
terrorista, los gobiernos estatales han reforzado su despliegue de tropas de la
Guardia Nacional. Más de 1 500 tropas y 500 policías estatales están
apostados en la zona de Nueva York: en estaciones de tren, aeropuertos, puentes
y túneles. El vicepresidente Richard Cheney advirtió que muchas medidas no
eran temporales sino que "se volverán aspectos permanentes de la vida
norteamericana".
La "Ley Patriota" se basa en la Ley Antiterrorista
y de Pena de Muerte Eficaz, la Ley de Reforma de la Inmigración Ilegal y de
Responsabilidad del Inmigrante, la Ley de Espionaje Económico --todas aprobadas
en 1996-- y otras medidas de la administración Clinton. También concentra más
poderes en manos del procurador general y del secretario del estado. Entre las
disposiciones de la ley están las siguientes:
La policía puede
allanar un hogar u oficina sin avisarle al dueño, una violación de la Cuarta
Enmienda, que prohibe los registros y allanamientos arbitrarios.
La policía tiene más
autoridad para interceptar las líneas telefónicas, el correo electrónico
personal y la Internet, supervisada por cortes especiales que otorgan permiso
secretamente. Los agentes pueden usar intercepciones móviles para escuchar
cualquier teléfono que use un individuos en vez de buscar permisos para cada
uno. Las reglas que prohiben el uso de pruebas obtenidas por intercepciones
ilegales no es aplicable al espionaje del correo electrónico.
La muy cacareada "fecha de vencimiento" de la
medida se refiere únicamente a una minúscula parte de la ley, que contiene
más de mil cláusulas.
La medida levanta una
prohibición al espionaje de la CIA en territorio nacional, y permite procesar a
individuos usando pruebas obtenidas en el exterior por medios que serían
ilegales bajo la constitución.
Los inmigrantes
arrestados como "sospechosos de terrorismo" pueden ser detenidos
indefinidamente sin acusaciones por una serie de "plazos de hasta seis
meses" que se pueden renovar con aprobación del fiscal general. Este, o el
jefe de la migra, tiene la autoridad para decidir quién es
"sospechoso" --bajo los alegatos más dudosos-- y ordenar su
deportación sin ofrecer pruebas.
La definición de acto
terrorista es tan amplia que hasta podría incluir a alguien que tira una piedra
por una ventana.
Las sanciones para
"dar refugio a terroristas" o recaudar fondos para organizaciones
calificadas por Washington como terroristas. El gobierno podrá usar estas
medidas para perseguir a organizaciones pro derechos de los inmigrantes u
opositores de la intervención militar norteamericana en el exterior.
Se aumentará al triple
el número de agentes de la Patrulla Fronteriza en la frontera con Canadá.
Los políticos y activistas liberales han respondido a esta
ofensiva contra los derechos de los trabajadores proponiendo "vigilar la
aplicación de la ley", pero en gran medida aceptan la prerrogativa del
gobierno de usarla.
'Terroristas internos'
Entretanto, los gobernantes norteamericanos han usado su
campaña en torno al ántrax para intensificar su guerra contra Afganistán y su
arremetida contra el pueblo trabajador en Estados Unidos. En un artículo de
primera plana el 27 de octubre en el Washington Post, funcionarios del
FBI y de la CIA atribuyeron los supuestos ataques de ántrax a "extremistas
nativos" en vez de su implicación anterior de Osama bin Laden. Según el
diario, algunos funcionarios del gobierno hablaron de "una amplia gama de
posibilidades a nivel nacional, incluidos socios de grupos derechistas que
predican odio y residentes de Estados Unidos que simpaticen con las causas de
extremistas islámicos".
En una declaración hecha el 10 de mayor ante varios comités
congresionales sobre "El peligro del terrorismo para Estados Unidos",
el entonces jefe del FBI, Louis Freeh, dio una idea de quién podría ser
víctima de dichas medidas. Freeh señaló el arresto en julio del 2000 de 23
personas en Carolina del Norte que fueron acusadas de "brindar apoyo
material" a la organización libanesa Hezbollah. Bajo la categoría del
"peligro del terrorismo nacional", dijo, "Los anarquistas y
grupos socialistas extremos --muchos de los cuales, como el Partido Mundo
Obrero, Retomar las Calles y Carnaval contra el Capitalismo-- tienen una
presencia internacional, y a veces presentan una posible amenaza en Estados
Unidos".
En respuesta a la detención masiva de inmigrantes sin
cargos, una coalición de grupos que defienden los derechos de los inmigrantes
organizaron una línea de piquetes en Nueva York el 1 de noviembre frente al
edificio del INS en la calle Varick. Los manifestantes protestaron contra la
detención de los mil y exigieron que el gobierno respete sus derechos.n
Estados Unidos
Mitin defiende a cinco cubanos presos en EU bajo cargos falsos
por Jacob Perasso
FAIRFAX, California--Se celebró aquí un foro público el 20
de octubre en defensa de cinco cubanos que están encerrados en una prisión
federal bajo cargos fabricados de "conspiración para cometer
espionaje" para el gobierno de Cuba.
El evento público se dio en el marco de una reunión de la
Red Nacional sobre Cuba (NNOC). La Red, que tiene decenas de afiliados a nivel
nacional que se oponen a la política de Washington hacia Cuba, adoptó una
resolución de condena a la guerra de Washington contra Afganistán.
Casi 100 personas asistieron al mitin. Los "Cinco de
Miami" han estado presos desde que fueron arrestados hace tres años,
incomunicados la mayor parte del tiempo. Varios oradores hablaron no sólo en
defensa de los presos sino contra la guerra norteamericana a Afganistán y la
cínica campaña "antiterrorista" que Washington está usando para
justificar su guerra imperialista.
En la mesa redonda participaron Maggie Becker, compañera de
Antonio Guerrero, uno de los Cinco de Miami; Walter Turner, presidente de la
junta de directores de Intercambio Global y dirigente del Congreso Negro Radical
y del Movimiento Jericó; Gloria La Riva, del Comité Nacional pro Libertad de
los Cinco de Miami; Art Heitzer, del subcomite sobre Cuba del Gremio Nacional de
Abogados; Argiris Malapanis de la Coalición de Miami contra el Embargo
Norteamericano a Cuba; y Fernando García, primer secretario de la Sección de
Intereses de Cuba en Washington.
Becker señaló algunos de los hechos en torno al caso de los
cinco cubanos, así como su valor e integridad al confrontar los cargos
fabricados pese a las enormes presiones ejercidas por el gobierno norteamericano
en su intento de desmoralizar a los acusados. Ella y Roberto Maestas del Centro
Cultural La Raza en Seattle leyeron varias poesías escritas por Antonio
Guerrero.
El 8 de junio una corte federal en Miami condenó a tres
ciudadanos cubanos --Gerardo Hernández, Ramón Labañino, y Antonio
Guerrero--de "conspiración para cometer espionaje", y
"conspiración para actuar como agente extranjero no inscrito".
Podrían ser condenados a cadena perpetua. Otros dos, Fernando González y René
González, fueron declarados culpables de "conspiración para actuar como
agente extranjero no inscrito".
Hernández además fue declarado culpable de cargos de
"conspiración para cometer asesinato". El fiscal lo acusó de ser
responsable por las muertes de cuatro pilotos, miembros del grupo derechista
cubanoamericano Hermanos al Rescate. Los pilotos fueron derribados por la fuerza
aérea cubana en 1996, después de que --a pesar de haber sido advertidos--
violaron el espacio aéreo cubano repetidamente y de forma provocadora. El
fiscal justificó los cargos alegando que Hernández había entregado al
gobierno cubano los datos sobre la operación aérea de Hermanos al Rescate. La
sentencia ha sido pospuesto hasta mediados de diciembre.
Según explicó el gobierno cubano el 20 de junio en una
declaración, los cinco estaban en Miami "para descubrir planes y acciones
terroristas tramados contra nuestro pueblo en Florida" por
contrarrevolucionarios apoyados por Washington.
Ataques contra derechos obreros
Ademas de tener en la mira a Cuba revolucionaria, la
investigación, los arrestos múltiples y el juicio a los cinco fueron
caracterizados por burdas violaciones a los derechos de los trabajadores en
Estados Unidos. La fiscalía no presentó prueba alguna de que los acusados
hubiesen obtenido o transmitido a Cuba ningún secreto militar estadounidense.
Al allanar repetidamente sus hogares durante los tres años antes de las
detenciones, el FBI violó el derecho -- protegido por la Cuarta Enmienda a la
Constitución-- de no ser sometido a registros e incautaciones arbitrarios. Las
"pruebas" presentadas por la fiscalía se basaron en archivos
electrónicos que el FBI alegó haber copiado de las computadoras de los
acusados durante los allanamientos.
El juez rechazó la moción de los abogados defensores de
trasladar el juicio fuera de Miami, aunque varios de los posibles jurados, sobre
todo cubanoamericanos y latinos-- se excluyeron por temer represalias si
emitían un veredicto de "no culpable".
Gloria LaRiva habló sobre el trabajo de apoyo del Comité
Nacional para Liberar a los Cinco de Miami. Instó a los presentes a organizar
mítines públicos en defensa de los cinco y a enviar información sobre estas
actividades a los presos para quienes es esencial saber acerca de la campaña
que se está librando. Ella también denunció los arrestos de otros cubanos
bajo cargos similares, así como el arresto de Ana Belén Montes, analista de la
Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos, por supuestamente haber
entregado materiales clasificados al gobierno cubano. El FBI allanó su
apartamento y realizó espionaje electrónico contra Montes, quien ahora está
presa sin fianza y, de ser declarada culpable, enfrenta una posible pena de
muerte.
Walter Turner habló principalmente sobre una conferencia
internacional convocada por la Organización de Solidaridad con los Pueblos de
Asia, Africa y América Latina (OSPAAAL) para marzo del 2002. Instó al público
a divulgar la conferencia, señalando que se discutirá el caso de los Cinco de
Miami, así como la defensa de varios independentistas puertorriqueños, de
Leonard Peltier, de Mumia Abu-Jamal y de otros presos políticos en Estados
Unidos.
"El arresto de los Cinco de Miami bajo cargos fabricados
no sólo es un intento de difamar la Revolución Cubana sino que atenta contra
los derechos del pueblo trabajador aquí", dijo Argiris Malapanis. Las
violaciones de los derechos de los cinco --derechos protegidos por la Cuarta
Enmienda a la Constitución-- coinciden con la detención sin cargos de un
millar de inmigrantes, subrayó. "Estas redadas forman parte del creciente
acoso policial y los registros arbitrarios de trabajadores en los aeropuertos,
terminales de buses y estaciones de tren", señaló Malapanis.
Malapanis anunció que la Coalición de Miami contra el
Embargo Norteamericano a Cuba proyecta un foro público en Miami en torno a la
sentencia de los cinco en diciembre. Los mejores aliados potenciales en Estados
Unidos de los cubanos presos son trabajadores que resisten la ofensiva patronal
--como los cinco obreros portuarios de Charleston, Carolina del Sur, que han
resistido un caso fabricado por el gobierno contra ellos y su sindicato, y los
que se oponen a la brutalidad policiaca, dijo.
Fernando García, Primer Secretario de la Sección de
Intereses de Cuba, subrayó la historia de 40 años de ataques violentos contra
la Revolución Cubana por parte de grupos contrarrevolucionarios apoyados por
Washington, incluido el bombardeo de un avión cubano cerca de Barbados en 1976.
Los autores materiales e intelectuales de este ataque, que causó la muerte de
73 personas, trabajaban para la CIA. Uno de ellos, Orlando Bosch, hoy camina
libremente por las calles de Miami.
La reunión de la NNOC, en la que participaron unos 75
activistas de todo el país, muchos de ellos representando coaliciones locales y
otros grupos que se oponen a la política norteamericana contra la Revolución
Cubana, discutieron las numerosas campañas en las que participan sus afiliados.
También se debatió y adoptó una resolución en respuesta a la guerra de
Washington contra el pueblo de Afganistán y la acelerada campaña
"antiterrorista" contra los derechos políticos.
La resolución adoptada por la NNOC incluye un
"llamamiento a todos los norteamericanos a que se sumen a nosotros para
oponernos al enjuiciamiento y encarcelamiento de los cinco cubanos presos en
Miami, cuyo único crimen ha sido el de vigilar y tratar de prevenir este
terrorismo basado en Estados Unidos contra el pueblo de Cuba. En momentos en que
el pueblo norteamericano se ha hecho más sensible al saldo humano de tales
actos terroristas, aquellos que han luchado contra dichos actos deben ser
considerados como héroes y no como criminales".n
|