
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR noviembre de 2001 Vol. 25 No. 10
Estados Unidos
Oradores en mitin valoran tradiciones revolucionarias,
oportunidades políticas
Explican cómo responden trabajadores comunistas a
acelerada lucha de clases
Por Steve Clark
y Patrick O'Neill
NUEVA YORK--Alice Kincaid, una minera del carbón, fue
la primera oradora en el mitin celebrado el 30 de septiembre en
esta ciudad sobre el tema "Los comunistas y la lucha actual
contra el imperialismo". Kincaid acababa de regresar de
Brookwood, Alabama, donde había visitado a mineros y a sus
familias y vecinos, participando con otras 1 500 personas en un
acto memorial en honor a las víctimas del desastre minero
en esa localidad.
La campaña patronal por exprimir más ganancias
de los trabajadores, descuidando así las medidas de
seguridad --campaña que ha ido acompañada de una
política exterior cada vez más agresiva por parte
de los gobernantes norteamericanos-- tuvo consecuencias fatales
en la mina Blue Creek Número 5 de la
compañía Jim Walter Resources. Tras enterarse de la
catástrofe, varios trabajadores socialistas en las minas y
otras industrias de Colorado, Pennsylvania, Nueva York y Alabama
se dirigieron a esa zona para hablar con los mineros, averiguar
los hechos y hacer reportajes para el periódico The
Militant y Perspectiva Mundial.
"Los trabajadores en la mina sabían que esto iba a
suceder", dijo Kincaid. "Había un constante tira y afloja
entre el sindicato minero UMWA y la compañía sobre
los problemas de seguridad", sobre todo la frecuente
acumulación de metano. La mina Blue Creek Número 5
era una mina muy profunda y con mucho gas, la más profunda
de Estados Unidos, dijo.
"Pero eso no quería decir que el carbón no
pudiera ser extraído de forma segura", dijo Kincaid. "Los
mineros sabían que la compañía se
hacía la de la vista gorda frente a los peligros que se
venían acumulando".
Los medios noticiosos capitalistas se refieren a la
explosión como "una tragedia horrible, un 'caso de fuerza
mayor' ", dijo Kincaid. Y los periódicos locales insisten
en presentar la línea de la empresa, según la cual
"no hay que dar un juicio prematuro" sobre la causa de las
explosiones.
En realidad, añadió Kincaid, muchos mineros
señalan que tales muertes son el resultado directo de la
campaña de aceleración de la producción por
parte de la patronal del carbón.
'Región con historia revolucionaria'
El siguiente orador fue Ma'mud Shirvani, quien escribió
la introducción al libro de Pathfinder To
See the Dawn (Vislumbrar el amanecer) que
relata los debates del Congreso de los Pueblos de Oriente
celebrado en 1920 por convocatoria de la dirección de la
Internacional Comunista. Dicho congreso antiimperialista
reunió a unos 2 mil delegados de Asia Central y otras
partes de Asia y el Medio Oriente.
Al presentar a Shirvani, quien además es el responsable
de la ediciones en idioma persa de Pathfinder, la moderadora,
Mary-Alice Waters, señaló que el persa no es
sólo el idioma oficial de Irán, sino también
uno de los principales idiomas de Afganistán.
Shirvani comenzó haciendo referencia a una de las
exhibiciones montadas afuera del salón donde se celebraba
el mitin. Se trataba de un mapa titulado "La lucha de clases en
'La Ruta de la Seda' ", en el que podían verse las fechas
y breves descripciones de las luchas revolucionarias que se han
dado en la región en este último siglo.
Los voluntarios que prepararon el mapa tuvieron que investigar
diversas fuentes para elaborarlo, dijo Shirvani. "No existe un
mapa que muestre el verdadero carácter de
Afganistán, que muestre los pueblos de diversas
nacionalidades e idiomas que trascienden las fronteras de
Irán, Pakistán y los países del Asia
Central, fronteras impuestas arbitrariamente por las potencias
coloniales durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo
XX".
En Asia Central, esas fronteras fueron establecidas por el
imperialismo británico y Rusia zarista; fueron los
gobernantes imperialistas del Reino Unido y de Francia quienes se
repartieron entre sí a Palestina, la península
arábiga y lo que ahora son Siria, Iraq y los llamados
Estados del Golfo.
En un artículo escrito en 1913 titulado "El despertar
de Asia", el dirigente bolchevique V.I. Lenin observó que
"cientos de millones de seres oprimidos y sumidos en la
ignorancia han despertado del estancamiento medieval a una nueva
vida y se levantan para luchar por los derechos humanos
más elementales y por la democracia".
Los campos petrolíferos del Medio Oriente, Irán
y Asia Central han sido por mucho tiempo uno de los principales
blancos del saqueo imperialista, dijo Shirvani, y se mantienen al
centro de la política militar y diplomática de
Washington hoy en día. En sus luchas por recuperar la
soberanía nacional y la dignidad, los pueblos en toda la
región han luchado por retomar el control sobre el
petróleo y otros recursos naturales.
"De hecho, este año se celebra el 50 aniversario de la
nacionalización de la industria petrolera británica
en Irán", dijo Shirvani. Aquellas movilizaciones
antiimperialistas tuvieron como punto de partida el auge de
luchas de unos años atrás que había
derrocado a la monarquía en Irán --el
régimen del sha-- y establecido una república. Los
trabajadores de Irán, añadió Shirvani,
demostraron que eran capaces de operar las refinerías y
demás maquinaria --lo que según los "iluminados"
imperialistas británicos jamás podrían
hacer-- y así "comenzaron a desechar la imagen que
tenían de sí mismos como seres inferiores a los
amos coloniales".
Respondiendo a este reto a sus intereses imperialistas,
Washington en 1953 llevó a cabo un golpe de estado
organizado por la CIA contra la república iraní, y
así adquirió para los intereses petroleros
norteamericanos una posición ventajosa frente a sus
rivales británicos. Reinstalado en el poder, el
régimen del sha se convirtió en "una prisión
y cámara de torturas para los trabajadores, los campesinos
y las nacionalidades oprimidas", dijo Shirvani.
Durante los años 70 Pakistán se vio sacudido por
una ola de huelgas y luchas contra el régimen militar, y
en 1978 el auge revolucionario en Afganistán
culminó con el derrocamiento del gobierno proimperialista
en ese país. Ese mismo año irrumpió en
Irán una lucha popular revolucionaria, "de la cual
surgió la clase obrera como la sepulturera del
régimen del sha", quien fue derrocado a principios de
1979.
Shirvani dijo que con la caída del sha "los gobernantes
de Estados Unidos perdieron a uno de los dos baluartes más
importantes del imperialismo en toda esa región del mundo,
siendo el otro el estado de Israel". Y a pesar de su matanza de
más de 150 mil civiles y soldados durante la Guerra del
Golfo de 1990-91, Washington fracasó en su intento de
establecer un protectorado en Iraq para reemplazar lo que
había perdido en Irán hacía poco más
de una década. "Hasta el día de hoy, los
gobernantes norteamericanos no han logrado recuperarse del golpe
que sufrieron a manos de la revolución iraní",
dijo.
Al mismo tiempo, explicó, "el pueblo trabajador de
Irán no pudo forjar el liderazgo proletario capaz de
dirigirlo hacia el establecimiento de un gobierno de trabajadores
y agricultores en 1979. Tal victoria habría iniciado una
nueva etapa en la lucha de los campesinos, trabajadores y
jóvenes de disposición revolucionaria contra la
opresión imperialista y por el socialismo en toda la
región".
Shirvani dijo que este fracaso en Irán se debió
en gran parte a la traición cometida por el régimen
estalinista en Moscú y sus partidarios en Irán,
traición que se remonta al auge revolucionario posterior a
la Segunda Guerra Mundial en ese país. Asimismo, la
trayectoria burocrática y el fraccionalismo asesino de la
maldirigencia pro-Moscú en Afganistán, exacerbados
a fines de 1979 con la desastrosa invasión
soviética, hicieron retroceder la lucha popular en ese
país.
El legado estalinista en todo el Medio Oriente y Asia Central
dejó que la batalla contra el imperialismo careciera de
una dirección revolucionaria de la clase obrera, dijo
Shirvani. Los métodos usados en los ataques del 11 de
septiembre son el resultado de este vacío de liderazgo y
de sus consiguientes retrocesos políticos.
Explicar el origen del imperialismo
En sus palabras de bienvenida, Mary-Alice Waters, moderadora
del mitin en Nueva York, había señalado que "el
movimiento comunista cuenta con una riqueza de textos que
explican las raíces del impulso implacable del
imperialismo hacia la guerra. Tenemos periódicos,
revistas, libros y folletos que nos sirven para explicar la
marcha histórica de la clase obrera en la lucha mundial
por la liberación nacional y el socialismo".
Waters explicó que semana tras semana, los miembros del
Partido Socialista de los Trabajadores y de la Juventud
Socialista dan a conocer la literatura revolucionaria a otros
trabajadores, agricultores y jóvenes. Venden el semanario
en inglés The Militant, la revista
Perspectiva Mundial, la revista Nueva
International y su equivalente en español
Nueva Internacional, y libros y folletos publicados
por Pathfinder, en mesas que montan en las calles de los
distritos obreros de ciudades y pueblos a lo largo de Estados
Unidos, a la entrada de fábricas, en las universidades y
en eventos políticos.
A manera de ejemplo se refirió a títulos
publicados en este último decenio como el número 1
de la revista Nueva International que contiene el
artículo "Los cañonazos iniciales de la tercera
guerra mundial: El ataque de Washington contra Iraq" y El
desorden mundial del capitalismo:
Política obrera al milenio,
ambos por Jack Barnes, así como ¡EE.UU. fuera del
Oriente Medio! Cuba habla en Naciones Unidas por Fidel Castro
y Ricardo Alarcón, y To Speak the
Truth: Why Washington's 'Cold
War' against Cuba Doesn't End
(Hay que decir la verdad: Por qué no cesa la 'Guerra
Fría' de Washington contra Cuba) por Castro y Ernesto Che
Guevara.
Entre los muchos otros títulos que se vendían en
la gran mesa de libros montada en el mitin de Nueva York se
podía encontrar El manifiesto
comunista por Carlos Marx y Federico Engels;
Lenin's Struggle for a
Revolutionary International (La lucha de Lenin por
una internacional revolucionaria); The Struggle
for a Proletarian Party (La lucha por
un partido proletario) por James P. Cannon; En
defensa del marxismo por León
Trotsky; y Teamster Bureaucracy (La burocracia del
sindicato de camioneros) y Revolutionary
Continuity: Marxist Leadership in
the United States (Continuidad
revolucionaria: liderazgo marxista en Estados Unidos) por Farrell
Dobbs.
Tanto antes como después del programa, los
participantes estuvieron mirando estos y muchos otros libros y
folletos en las mesas ubicadas afuera del salón donde se
celebraba la reunión. Los jóvenes examinaron
atentamente los títulos, hojeando los libros y discutiendo
sobre ellos. Tuvo gran popularidad una mesa con libros
deteriorados que se vendían a precios muy reducidos.
Varios de los asistentes se llevaron cajas o bolsas llenas de
textos que habían comprado a uno, dos, o tres
dólares por título.
También fue centro de atracción toda una gama de
exhibiciones con ilustraciones y textos sobre el recientemente
concluido Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en
Argelia, sobre la lucha de los mineros por condiciones de trabajo
seguras, el historial del periódico The
Militant en su oposición a la guerra imperialista,
"Bolchevismo contra anarquismo" y otros temas.
Los partidarios del movimiento comunista habían
preparado una mesa grande con bocadillos, postres y refrescos
para la recepción antes del inicio del evento y la
discusión informal que siguió a la clausura del
mismo.
Campaña de ventas de Pathfinder
Al presentar al tercer orador en el mitin del 30 de
septiembre, Steve Clark, director editorial de Pathfinder, Waters
repasó algunos de los planes editoriales de Pathfinder
para fines de 2001 y principios de 2002.
Dichos planes incluyen, entre otros, un nuevo número de
la revista New International y de Nueva
Internacional, una entrevista extensa con el dirigente
revolucionario cubano Víctor Dreke; las primeras
traducciones jamás hechas al español y al
francés de La historia del trotskismo estadounidense,
1928-38, por el dirigente fundador del PST James P. Cannon;
una traducción al español del artículo de
Barnes Su Trotsky y el
nuestro: La continuidad
revolucionaria hoy; y una nueva edición del
folleto popular de Joseph Hansen, Too Many
Babies? The Myth of the
Population Explosion (¿Demasiados
bebés? El mito de la explosión
demográfica).
Waters también describió la campaña
lanzada por Pathfinder para lograr un total de 500 mil
dólares en ventas durante los 18 meses entre enero de este
año hasta el próximo 30 de junio. El
ejército de voluntarios desplegado alrededor del mundo que
ayuda a producir y a vender los libros de Pathfinder, dijo,
"responde al creciente potencial y a lo que sabemos será
una sed política por estos libros".
Además, los que asistieron al evento contribuyeron o se
comprometieron a contribuir casi 35 mil dólares para el
Fondo Pathfinder, cuya meta es 125 mil dólares.
Washington acelera curso bélico
En sus comentarios Clark respondió a la
afirmación proclamada por la prensa capitalista, y
repetida por muchos radicales de clase media, de que la
campaña de militarización de Washington tras el 11
de septiembre marcó un cambio fundamental de
política.
"Esto simplemente no es cierto", dijo Clark. "La clase
dominante de Estados Unidos está aprovechando la
oportunidad de poner en marcha la trayectoria que ha venido
preparando, paso a paso, por unos 15 años. A pesar de sus
diferencias tácticas sobre el alcance y la rapidez de sus
acciones, el Congreso, Clinton, y Bush padre e hijo han mantenido
este curso bipartidista desde la caída de la bolsa de
valores en 1987 y el derrumbe de los regímenes
estalinistas en Europa oriental y la Unión
Soviética unos años más tarde,
acontecimientos que señalaron la profundización de
la crisis del orden capitalista mundial.
"Con el colapso de estos gobiernos", dijo Clark,
"también se derrumbaron las esperanzas de los gobernantes
capitalistas de que podrían vencer al pueblo trabajador
del mundo con una 'guerra fría'. En realidad, para lograr
ese objetivo tendrán que librar titánicas batallas
de clases y una 'guerra caliente', un conflicto por venir en el
cual los trabajadores y agricultores, con un liderazgo
revolucionario, podrán triunfar".
La guerra contra Afganistán, dijo Clark, "no es un
'viraje' en la política norteamericana, sino otro paso --y
una nueva oportunidad para la clase dominante-- para tratar de
recuperar un poco de lo que no lograron al impulsar sus intereses
capitalistas durante la sangrienta guerra contra Iraq en
1990-91".
De la misma manera, la aceleración de la ofensiva de
los gobernantes contra los derechos políticos dentro de
Estados Unidos no requiere fundamentalmente nuevas leyes o
decretos ejecutivos, sino "la aplicación de lo que
había sido preparado durante los ocho años
anteriores por la administración Clinton y el Congreso".
Clark señaló cómo se está reforzando
la estructura de mando de la llamada defensa de la patria; el uso
contra los inmigrantes de "pruebas secretas", la
"detención preventiva" y la restricción de los
derechos de apelación bajo la Ley del Antiterrorismo y la
Pena de Muerte Efectiva y la Ley de Reforma de Inmigración
Ilegal y de Responsabilidad del Inmigrante, ambas promulgadas en
1996; y el refuerzo de comandos y escuadrones policiacos a nivel
federal, estatal, y local; el establecimiento de un "zar de la
contrainteligencia" en la Casa Blanca, y otras medidas
semejantes.
"Han tenido todas estas medidas ya listas para usarlas durante
varios años, anticipando las luchas de los trabajadores y
agricultores que saben que se avecinan en Estados Unidos", dijo
Clark. "Ahora tienen el pretexto para acelerar" los ataques.
Incluso los despidos de los empleados de las aerolíneas
y otros trabajadores, que los patrones ahora achacan al
"terrorismo", los habían planeado mucho antes, a medida
que las ganancias empezaban a decaer por la sobrecapacidad y la
competencia cada vez más volátil en el mundo, y que
el capitalismo se dirigía hacia la primera recesión
mundial desde 1990-91. "Los patrones simplemente aprovecharon la
oportunidad de agitar la bandera sangrienta contra los
trabajadores y sindicalistas que se alzaban para defender los
derechos y el sustento del pueblo trabajador", dijo Clark.
Nada de esto le sorprenderá a nadie que haya tenido la
oportunidad de leer y recapacitar sobre algunos de los libros y
revistas mencionados por Waters al inicio de la sesión,
dijo Clark. Señaló otros libros incluidos "El
imperialismo norteamericano ha perdido la Guerra Fría" en
el número 5 de Nueva Internacional y Cuba y la
revolución norteamericana que viene de Jack Barnes,
publicado al principio de este año.
Los trabajadores y jóvenes en Estados Unidos que
quieran combatir los males sociales que vemos acelerar alrededor
nuestro, dijo Clark, necesitan buscar soluciones revolucionarias
y vincularse con las luchas de los trabajadores y agricultores de
todas partes del mundo. El empobrecimiento y la falta de
desarrollo industrial en los países donde habita la
mayoría de la humanidad, y las tremendas desigualdades en
las condiciones sociales y culturales, no son el producto ni de
"conspiraciones" ni del "caos", dijo Clark. "Son el resultado
inevitable de cómo funciona el capitalismo y no de
cómo no funciona".
Cuando los dirigentes de la victoriosa revolución
bolchevique en Rusia fundaron la Internacional Comunista hace 80
años, sus estatutos afirmaban que estaban rompiendo "de
una vez por todas con las tradiciones" de la mayoría de
las organizaciones anteriores que decían ser socialistas
"cuando en realidad sólo reconocían la raza
blanca".
En el nuevo movimiento comunista mundial, dijeron, "hay
personas, unidas fraternalmente, de todos los colores --blanco,
amarillo y negro-- del pueblo trabajador de todo el mundo".
Clark invitó a los presentes en el mitin a unirse al
Partido Socialista de los Trabajadores, a la Juventud Socialista
y a sus partidarios en el esfuerzo actual por construir tal
movimiento internacional.
Jóvenes mantienen sus posiciones
"Nadie está afectado por la guerra más
profundamente que la juventud", dijo Waters al presentar a la
siguiente oradora, Arrin Hawkins. "La gente joven reconoce las
implicaciones que tiene para sí mismos y su
generación cuando la clase dominante incrementa sus
presiones explotando la solidaridad humana y la simpatía
para conseguir apoyo a su campaña bélica".
Hawkins habló en representación del liderazgo
nacional de la Juventud Socialista. Ella es también
miembro del comité timón de la fracción del
partido en el sindicato de la industria alimenticia UFCW. Hawkins
ayudó a dirigir una delegación de 160
jóvenes de Estados Unidos al Intercambio Juvenil
Cuba-Estados Unidos que se realizó en La Habana en julio,
y el mes siguiente participó en el Festival Mundial de la
Juventud y los Estudiantes en Argelia. En la tribuna del mitin
también estaban presentes otros integrantes de la
delegación al festival mundial de la juventud , así
como dirigentes electos de las fracciones del partido en los
sindicatos nacionales UNITE, UFCW, y UMWA.
"Desde su regreso de Cuba y Argelia, los Jóvenes
Socialistas hemos estado en campaña para hablar con otra
gente joven acerca de nuestras experiencias, y de las nuevas
oportunidades para forjar un movimiento antiimperialista juvenil
a nivel mundial y para desarrollar la Juventud Socialista", dijo
Hawkins.
El 11 de septiembre, resultó que ella y otro miembro de
la delegación debían hablar en una universidad
comunitaria en Minnesota. "El profesor me preguntó,
'Aún te sientes cómoda hablando?' Dijo que el tema
--la creación de un movimiento antiimperialista de
jóvenes-- podría implicar que al decir
'imperialista' ¡queremos decir Estados Unidos!"
"Le contesté que 'sí', que queremos seguir
adelante con la reunión", dijo Hawkins. "Queremos hablar
sobre el imperialismo norteamericano, y sobre la alternativa
socialista de la cual podemos aprender mucho al examinar a Cuba
revolucionaria".
En la planta empacadora de carne en la que ella trabaja en
Chicago, Hawkins también encuentra oportunidades a diario
para conversar con sus compañeros de trabajo acerca de su
oposición a la campaña bélica de Washington
y a sus ropajes patrióticos.
"Uno de mis compañeros de trabajo se puso claramente
molesto cuando yo hablaba con otro trabajador", dijo. "Le dije en
forma calma y con un tono cortés que esta guerra va en
contra de los intereses del pueblo trabajador. El no logró
callar mi conversación. Al día siguiente me
recibió como lo hace normalmente con un 'Hola,
¿cómo estás?' "
Al finalizar su presentación, Hawkins enfatizó
que "es importante buscar y conocer a gente nueva para
profundizar nuestro trabajo entre ellos.
"La gente joven está buscando una salida. El Partido
Socialista de los Trabajadores y la Juventud Socialista
necesitamos organizar sistemáticamente nuestras ventas y
otro trabajo político en las universidades, para
presentarles libros y periódicos comunista a los
estudiantes de disposición rebelde y ganarlos a la
Juventud Socialista".n
|