
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR noviembre de 2001 Vol. 25 No. 10
Estados Unidos
Jóvenes hablan sobre la Revolución Cubana,
mitin antiimperialista mundial
Por Craig Honts
NUEVA YORK--Unas 70 personas asistieron a un mitin
público donde hubo un intercambio sobre la
Revolución Cubana, la guerra de Washington contra
Afganistán y los ataques a los derechos obreros en Estados
Unidos y otros temas. El evento, auspiciado por Casa de las
Américas, fue una mesa redonda con jóvenes que
habían participado en el Intercambio Juvenil Cuba-Estados
Unidos y el Festival Mundial de la Juventud y los
Estudiantes.
Casa de las Américas, con sede en esta ciudad, es una
organización de cubanoamericanos que ha defendido la
Revolución Cubana por más de cuatro
décadas.
Las principales organizaciones juveniles en Cuba invitaron a
los jóvenes de Estados Unidos a visitar a Cuba del 22 al
30 de julio. Casi 160 jóvenes aprovecharon la oportunidad
de conocer a sus homólogos en Cuba y aprender acerca de la
revolución con sus propios ojos. En agosto un grupo de
jóvenes de Estados Unidos se sumó a unos 6 500
otros de todo el mundo en el festival mundial de la juventud
celebrado en Argel, capital de Argelia.
En la mesa redonda hablaron tres participantes del viaje a
Cuba: Seth Dellinger, Elizabeth Olsen y Jack Willey, quien
también asistió al festival en Argel. Varios otros
jóvenes que participaron en el intercambio juvenil tomaron
la palabra durante la discusión.
Luis Miranda, director de Casa de las Américas,
inició el programa al destacar la importancia de que los
jóvenes tengan la oportunidad de hablar con el mayor
número posible de personas sobre lo que vieron y
aprendieron en Cuba.
"Vivimos en una ciudad donde ocurrió un desastre", dijo
Miranda. "Nos sentimos acongojados por eso. Pero también
sentimos indignación por aquellos que han muerto en los
bombardeos en Iraq y Yugoslavia, por la matanza indiscriminada de
los palestinos. Pensamos en los niños de Vieques, que
están siendo aterrorizados por los bombardeos de la Marina
de Guerra norteamericana. Entendemos muy bien el problema del
terrorismo porque nuestro pueblo en Cuba ha vivido el terrorismo
por parte del gobierno de Estados Unidos por más de 40
años".
Miranda señaló los actos de terror en Cuba a
principios de los años 60 --con un ataque incendiario a
una gran tienda en La Habana y una explosión
mortífera en el puerto de esa ciudad, cuando Washington
estaba incrementando su agresión militar y
económica contra Cuba para tratar de derrocar la
revolución cubana. Recordó el complot de Luis
Posada Carriles, un terrorista entrenado por la CIA, y otros
derechistas para tratar de asesinar al presidente cubano Fidel
Castro durante la Cumbre Ibero-Americana en Panamá en
noviembre pasado. Junto con el contrarrevolucionario Orlando
Bosch, Posada Carriles fue juzgado y encarcelado en Venezuela por
la explosión en un avión de Cubana de
Aviación que mató a 73 pasajeros cerca de Barbados
en 1976, pero en 1985 se le permitió escapar de la
cárcel.
Miranda también habló sobre el caso fabricado de
"conspiración de espionaje" contra cinco cubanos en Miami
que hoy se encuentran encarcelados por haber recolectado
información sobre individuos y organizaciones terroristas
en Florida (ver artículo en la página 8).
La batalla de ideas
Seth Dellinger, quien participó en el Intercambio
Juvenil Cuba-Estados Unidos, habló sobre lo que en Cuba se
llama la "batalla de ideas". Señaló que
organizaciones tales como la Unión de Jóvenes
Comunistas y la dirección revolucionaria cubana estaban
llevando a cabo esta campaña de diversas maneras, entre
ellas al "promover un diálogo sobre cuál sistema
social es mejor para la mayoría del pueblo trabajador:
¿el socialismo o el capitalismo?"
Dijo que los visitantes también pudieron ver nuevas
iniciativas sociales tales como la Escuela Latinoamericana de
Medicina, donde jóvenes de familias obreras y campesinas
de otros países del continente estudian para luego
regresar a sus comunidades a ejercer medicina. También
visitaron la escuela de trabajo social, donde los estudiantes que
se gradúan trabajan con otros jóvenes que se han
enajenado y no están ni estudiando ni trabajando, o que se
han metido en problemas y han terminado en la cárcel.
Dellinger dijo que lo que aprendió en Cuba le ayudaba a
entender mejor por qué oponerse a las medidas
bélicas de Washington a partir del 11 de septiembre,
incluyendo cómo el propio gobierno norteamericano emplea
el terrorismo para llevar a cabo sus intereses».
Jack Willey, al describir el festival mundial, al que
asistieron más de 6 mil jóvenes antiimperialistas
de todo el mundo, dijo que al darse la noticia de un asalto
militar contra los palestinos en la Margen Occidental,
estalló una protesta espontánea en el principal
centro de discusión en el festival. Hubo debates sobre una
gama de temas tales como la lucha por la tierra en diferentes
países, como en Brasil, donde miembros del Movimiento de
Trabajadores Rurales sin Tierra hablaron sobre las tomas de
tierra en las grandes haciendas. La reforma agraria en Cuba,
dijo, que fue producto de la revolución socialista en ese
país, fue un ejemplo atractivo para muchos de los
jóvenes en el festival de Argel.
Campaña bélica de Washington
«El gobierno norteamericano está usando el ataque
al World Trade Center para socavar los derechos de los
trabajadores, así como una guerra brutal contra
Afganistán,» dijo Willey. «Esto se da en
momentos en que se amplía la resistencia de los
trabajadores y agricultores en Estados Unidos.»
Señaló que la «defensa de la patria»
que los gobernantes norteamericanos están implementando
ahora se usará para acelerar la militarización de
Estados Unidos y agredir a los trabajadores y agricultores.
«Antes de ir a Cuba, decidí no ir con ideas
preconcebidas», dijo Elizabeth Olsen. Pero lo que vio en
ese país le impactó mucho: la reforma agraria, el
alto índice de alfabetización, la importancia de la
educación, el acceso a la salud pública, el trato
humano de los médicos, el hecho que no hay desamparados en
la calle, y el nivel de conciencia política, aún
entre las generaciones más jóvenes.
«En Estados Unidos», dijo Olsen, «siempre
nos dicen, 'hay miseria, prejuicios y racismo y así son
las cosas, siempre va a ser así'. Pero en Cuba, nadie
habla así. En Cuba hacen algo y existe la esperanza de que
el mundo puede ser diferente».n
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