
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR octubre de 2001 Vol. 25 No. 09
México
Obreros de la Volkswagen en México ganan huelga
Por Róger Calero
Después de 19 días en huelga, los obreros de la
enorme planta de Volkswagen en Puebla, México, lograron un
acuerdo que les otorga un alza salarial del 10.2 por ciento y
prestaciones tales como dispensas alimenticias y asistencia con
productos escolares.
En el primer importante reto sindical al gobierno de Vicente
Fox desde que éste asumió la presidencia mexicana
hace ocho meses, los obreros automotrices salieron en huelga el
18 de agosto, exigiendo un aumento salarial comparable al de
otros automotrices en ese país. Los obreros pusieron sus
banderas rojinegras de huelga frente a la fábrica y
pararon labores ese día. La compañía
rechazó la demanda sindical de un alza del 21 por ciento y
ofreció 7 por ciento, al tiempo que exigió que el
gobierno declarara ilegal la huelga.
Casi dos semanas más tarde, más de 10 mil
trabajadores asistieron a una asamblea sindical donde rechazaron
una oferta "final" de la compañía de un aumento del
8.5 por ciento, y decidieron continuar la huelga. Con los
puños en alto y a gritos de "¡Huelga, huelga!" los
trabajadores interrumpieron el informe del secretario general del
sindicato sobre las negociaciones. Los trabajadores son miembros
del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria
Automotriz Volkswagen.
Fracasa chantaje patronal
La compañía argumentó que no podía
otorgar aumentos mayores del nivel nacional de inflación y
calificó de "desproporcionada" la demanda del sindicato.
"Este año la VW no se puede dar el lujo de ser generosa",
escribió la comentarista Patricia Nelson, repitiendo las
declaraciones de la compañía de que la
desaceleración de la economía estadounidense y su
impacto en la venta de autos le da menos margen para aumentos
salariales.
VW dijo que la huelga le estaba costando unos 30 millones de
dólares al día. Trató de asustar a los
trabajadores alegando que la huelga podría provocar la
cancelación de futuros planes de inversiones en
México.
La huelga automotriz se da en momentos en que el gobierno de
Fox ha sido objeto de críticas por no cumplir su promesa
de crear trabajos, y no poder detener la ola de cesantías
provocada por la desaceleración económica en
Estados Unidos. Cerca del 85 por ciento de las exportaciones de
México van a Estados Unidos.
El secretario general del Fondo Monetario Internacional,
Marcelo Malentacchi, envió una carta el 23 agosto al
vicepresidente de la Volkswagen en México, Francisco Bada,
para expresar su "extrema preocupación" por la huelga.
Instó a la compañía y al gobierno a que
desistiera de medidas "nada recomendables" como la
prohibición de la huelga y a que negociara de buena
fe.
Los obreros de la Volkswagen contaron con la decisiva
solidaridad de otros sindicatos afiliados a la Unión
Nacional de Trabajadores (UNT), incluido el Sindicato Mexicano de
Electricistas, que participaron en las marchas de los huelguistas
por las calles de Puebla. Esta solidaridad fue también un
obstáculo para que el gobierno interviniera en contra de
la huelga.
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