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UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
septiembre de 2001 Vol. 25 No. 08

Declaración de Martín Koppel, candidato del Partido Socialista de los Trabajadores a alcalde de Nueva York, emitida el 11 de septembre: No a la agresión de Washington, no a ataques a derechos.

Medio Oriente

Alto a la escalada bélica israelí
Acciones de Washington dan luz verde a agresión contra pueblo palestino

Palestinos
Palestinos protestan el 31 de julio contra ataque militar israelí

El régimen israelí está acelerando sus preparativos de guerra para tratar de aplastar la resistencia del pueblo palestino. Salvo por una acción de Washington u otra potencia imperialista para impedirlo, la escalada del conflicto va encaminada hacia una guerra de Tel Aviv contra los palestinos en la Margen Occidental y la Franja de Gaza.

Dicha agresión tendrá repercusiones en todo el Medio Oriente, incluso la posibilidad de ataques militares israelíes contra Egipto, Jordania, Siria y hasta Iraq. Todos los gobiernos en el Medio Oriente ven acercarse una guerra y se van preparando militarmente.

Los gobernantes de Israel se preparan para una guerra que --como han hecho en guerras anteriores-- sería un ataque rápido y punitivo, usando una fuerza abrumadora, con miras a imponer la "paz" bajo sus condiciones antes que surja oposición dentro de Israel o en el exterior.

Sectores crecientes de las clases dominantes en Washington y las potencias imperialistas europeas están tomando el bando de sus compinches en Tel Aviv, con la posición de que la única forma de traer la "paz" es librar una guerra rápida y brutal contra los palestinos, tras la cual se pueda establecer un "acuerdo", culminando posiblemente con la llegada de los cascos azules de Naciones Unidas.

Como siempre, Washington, París, Londres y Berlín dejan que Tel Aviv les hagan el trabajo sucio contra los palestinos y los pueblos árabes. Los gobernantes de Estados Unidos y Gran Bretaña ya está preparándose para la guerra con sus bombardeos a Iraq.

Perspectiva Mundial insta a los trabajadores que están resistiendo la ofensiva de los patrones y el gobierno a que se pronuncien y tomen acción para oponerse a esta acelerada campaña guerrerista. Hay que explicar las consecuencias y los resultados de los ataques militares de Tel Aviv, y divulgar la verdad sobre la lucha histórica del pueblo palestino por su autodeterminación y una Palestina democrática y laica al máximo número de trabajadores, agricultores y jóvenes. Esta campaña puede ayudar a combatir la tendencia de insensibilizarse a los hechos ante la escalada progresiva de las agresiones del régimen israelí.

Para explicar la verdad sobre los ataques y los planes del gobierno israelí, urge celebrar foros públicos educativos, mítines y actos de protesta que puedan movilizar a la mayor fuerza posible en apoyo a la lucha palestina. Hay que hacer campaña para exponer la verdadera causa del conflicto: el hecho que la clase gobernante de Israel se niega a conceder las demandas del pueblo palestino por su autodeterminación y a retirarse de los territorios que ha ocupado desde sus anteriores guerras de conquista. Para esta campaña, los libros de Pathfinder, Perspectiva Mundial y el Militant en inglés son armas indispensables con las cuales miles de personas pueden aprender la historia y una perspectiva obrera sobre el conflicto israelí-palestino.

Campaña guerrerista

El primer ministro Ariel Sharon ha desarrollado una opinión pública mayoritaria a favor de sus planes bélicos. Incapaz de aplastar la resistencia palestina o imponer un acuerdo que no satisfaga las aspiraciones del pueblo palestino, los gobernantes israelíes se encaminan nuevamente a la defensa militar de su estado imperialista. Los siguientes son algunos de los elementos de la aceleración de su campaña guerrerista:

La ocupación de los edificios de la Autoridad Palestina en Jerusalén del Este, reclamando esa zona para Israel;

Asaltos contra pueblos en la Margen Occidental y Gaza con armamentos pesados, buldóceres, helicópteros y aviones de reacción, respaldados por despliegues de soldados. Han causado una inmensa destrucción de propiedades y un creciente saldo de muertos y heridos entre el pueblo palestino, a pesar de que Tel Aviv afirma lanzar ataques "quirúrgicos". Hasta el momento, las fuerzas militares israelíes se han retirado después de sus incursiones, pero aguardan algún acto palestino de resistencia --tal como la destrucción de un tanque y su tripulación-- para responder con fuerza masiva. Las incursiones militares en Jerusalén del Este y otros pueblos palestinos no son un "castigo" por la resistencia palestina. Son despliegues militares que sirven de preparativos para la guerra.

El asesinato más y más amplio de funcionarios de la Autoridad Palestina y de dirigentes de Hamas y la Organización de Liberación de Palestina (OLP). Esta política oficial del gobierno ahora se lleva a cabo cotidianamente: ejecuciones sumarias de palestinos definidos por los funcionarios israelíes como "culpables" de organizar actividades de resistencia.

Sectores de las clases dominantes de Israel y Estados Unidos empezaron a encaminarse hacia la guerra para imponer un acuerdo después del fracaso de las fraudulentas "negociaciones" que organizó el presidente norteamericano William Clinton en los últimos meses de su administración. Desde entonces, las respuestas oficiales norteamericanas a los ataques militares israelíes contra los palestinos han sido más y más débiles y apagadas. En muchos casos expresan simpatía hacia la "necesidad" de que Israel "responda" a la resistencia palestina.

El hecho que Washington no ofrece alternativa alguna se manifestó en el viaje muy publicitado del secretario de estado Colin Powell a Israel en junio, que no afectó para nada los preparativos de guerra de Tel Aviv.

Reacción en el Medio Oriente

Al igual que en sus guerras contra los pueblos palestino y árabes en 1967 y 1973, una agresión israelí podría también ir dirigida contra Egipto, Jordania, Iraq y Siria. Aunque ninguno de los regímenes proimperialistas en esos países busca un enfrentamiento con Israel, cualquiera de ellos podría responder para defenderse de ataques israelíes o para dar la impresión que están ayudando a los palestinos.

El gobierno egipcio está concentrando su Tercer Ejército al borde de la Península del Sinaí. Siria ha tomado medidas para afirmar su dominación en Líbano como preparativos de guerra. El gobierno de Siria hace poco amplió sus relaciones con Iraq. Y el propio régimen iraquí podría responder militarmente. Si bien Washington impidió que Tel Aviv agrediera a Iraq durante la guerra imperialista de 1990 y 1991 --aunque Israel disparó cohetes Scud contra Bagdad-- esta vez no existe una masiva presencia militar norteamericana en la región que sea capaz de tomar acción militar contundente contra Iraq. Toda incursión aérea por el régimen israelí contra Iraq agregaría un elemento desestabilizador en una guerra.

La respuesta militar de Tel Aviv a toda supuesta amenaza de sus vecinos o de Iraq sería rápida y desproporcionada. Su objetivo sería de dar fin a la guerra rápidamente, antes que puedan surgir las quejas y las propuestas de tropas "pacificadoras" de la ONU por parte de Washington y demás centros imperialistas.

Por una Palestina democrática y laica

El estado de Israel es una trampa mortal para la gran mayoría del pueblo judío que reside ahí. Las perspectivas presentes y futuras de los que impulsan la campaña bélica ilustran esta realidad. Este estado sólo beneficia los intereses del puñado de familias capitalistas multimillonarias que son su clase dominante, y las clases gobernantes de otros países imperialistas. Al pueblo trabajador judío sólo le ofrece más inseguridad, conflictos permanentes con los pueblos árabes, y guerras frecuentes con otros países en la región.

La perspectiva de una Palestina democrática y laica --una consigna planteada por la OLP en su época de ascenso-- señala el camino para el futuro de los palestinos, los judíos y todo el pueblo trabajador en la región. En torno a esta demanda, pueden unirse en contra de sus explotadores y enemigos de clase: los gobernantes israelíes y sus aliados imperialistas.

La retirada inmediata de las fuerzas israelíes es un paso elemental para poner fin al derramamiento de sangre, así como un requisito para la creación de un territorio palestino contiguo e independiente, lo cual es un paso necesario en la lucha por una Palestina democrática y laica.

Dichas medidas le quitarían de encima al pueblo palestino la bota de la policía y el ejército israelí, y le darían más espacio y tiempo para debatir su situación, ganar nuevos aliados, incluso entre el pueblo trabajador judío en Israel, y organizar los próximos pasos en su lucha.

¡Israel fuera de los territorios ocupados! ¡Autodeterminación para el pueblo palestino! ¡Por una Palestina democrática y laica! ¡Alto a las agresiones israelíes!


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