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¡Cancelar la deuda del Tercer Mundo!


UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
septiembre de 2001 Vol. 25 No. 08

Editorial

¡Cancelar la deuda del Tercer Mundo!
Pathfinder publica discursos del dirigente de la revolución en Burkina Faso

El gobierno revolucionario de Cuba está promoviendo la demanda de que los pueblos de América Latina y el Caribe tengan derecho a votar --en plebiscitos nacionales-- sobre el pacto comercial llamado el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Esta campaña merece el apoyo del pueblo trabajador en Estados Unidos.

Al librar esta campaña, la dirección cubana explica el carácter de las relaciones desiguales entre Washington, la mayor potencia imperialista del mundo, y las naciones semicoloniales del continente. Señala que el ALCA, como todos los acuerdos comerciales imperialistas, es un instrumento de saqueo, y que Washington pretende usar el ALCA para tratar de aumentar su dominio y su explotación de América Latina.

Las familias multimillonarias que gobiernan Estados Unidos promueven el ALCA --un bloque comercial dominado por Washington-- como garrote contra sus rivales imperialistas: Londres, Tokio, París y otras potencias. Hoy día va creciendo la competencia entre estas burguesías por el control de materias primas, mano de obra barata y mercados que son necesarios para elevar sus tasas de ganancias respectivas.

El ALCA no tiene nada que ver con "libre comercio". A pesar de sus bonitas palabras sobre las virtudes del libre comercio como "vía a la prosperidad" para "los países pobres," Washington no tiene la menor intención de eliminar las medidas proteccionistas que usa para mantener su dominación en América Latina y el Caribe. Aún con el ALCA, mantendrá una serie de subsidios, leyes "ambientales", reglas contra el dumping y otras medidas que usa como barreras comerciales para favorecer las empresas norteamericanas y limitar las importaciones.

Al igual que otros pactos económicos y políticos, Washington usará el ALCA para pisotear aún más la soberanía nacional de los países latinoamericanos, aumentar su dependencia en el capital estadounidense, y atrofiar su desarrollo económico nacional.

En este sentido, el ALCA en sí no es la causa de la explotación y opresión. De hecho, la explotación no es una política nueva o una aberración del actual sistema económico. Al contrario: así funciona normalmente el capitalismo. El ALCA es simplemente un arma comercial destinada a reforzar las relaciones desiguales entre Washington y los países semicoloniales, desde México hasta Chile y Trinidad.

El dominio capitalista significa que hoy día 3 mil millones de personas en el mundo reciben menos de 2 dólares al día, y 1.3 mil millones ni siquiera disponen de agua potable. Unas 40 mil personas mueren diariamente de enfermedades prevenibles.

Mientras tanto, los industriales, los banqueros y sus representantes en Washington y otras capitales imperialistas exigen que los gobiernos del Tercer Mundo no dejen de pagarles tributo a través de la deuda externa, que ya supera los 2 billones de dólares. En la última década, se ha extraído más de 900 mil millones de dólares de América Latina para llenar las arcas de los bancos imperialistas. Para asegurar estos pagos, Washington, Londres y sus socios exigen que los gobiernos del Tercer Mundo expriman aún más al pueblo trabajador con reducciones salariales, la privatización de empresas estatales, miles de despidos, recortes de pensiones, la eliminación de subsidios a los servicios, aumentos de tarifas e impuestos, y otras medidas de austeridad. Esta presión económica está creando las condiciones para más derrumbes económicos y estallidos sociales, según se puede ver desde Argentina hasta Turquía.

Las condiciones de subdesarrollo perpetuadas por el imperialismo explican por qué la terrible sequía que hoy azota Centroamérica se haya convertido en un desastre social. En vez de ofrecer más y más préstamos y endeudamiento, Washington debe mandar inmediatamente masivos recursos de emergencia a Centroamérica: alimentos, ropa, medios de transporte y comunicaciones, trabajadores de la salud, y que cancele ya la deuda externa centroamericana.

El pueblo trabajador en Estados Unidos debe sumarse a la demanda de cancelar la deuda de todo el Tercer Mundo. Es una forma de unirse a una lucha internacional por empleos, tierra y mejores condiciones de vida para todos los trabajadores. Sólo así --y no reivindicando "empleos norteamericanos", lo cual le hace el juego a los patrones estadounidenses-- se puede forjar la solidaridad obrera necesaria para ganar.

Los trabajadores y agricultores en Estados Unidos debemos exigir que los gobiernos norteamericano y canadiense eliminen todos los aranceles y demás medidas proteccionistas que limitan las importaciones de América Latina, el Caribe y otros países semicoloniales. Al mismo tiempo, debemos apoyar el derecho de las naciones oprimidas de tomar medidas para desarrollar y proteger sus propias economías nacionales frente al coloso imperialista.


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