¿Cómo tendremos un política de concentración que no sólo se preste a los trabajadores en las fábricas sino que ayude a atraer a este importante sector de la clase, el número vasto y explosivo de trabajadores en los sectores público y de servicios?"
Lucha de clases 'no es el único factor'
En su informe, Webb, sin declarar abiertamente lo que está haciendo, rechaza la declaración de Carlos Marx y Federico Engels al principio del Manifiesto Comunista de que "la historia de todas las sociedades existentes hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases". Según Webb, la "lucha de clases es el hilo principal del desarrollo histórico, pero no es el único hilo, no es el único factor causal".
"El proceso histórico", dice el presidente nacional del PCEUA, "es sumamente complejo, y otras luchas también dejan su marca en la historia". Agrega que "sólo a un nivel elevado de abstracción teórica se manifiesta la lucha de clases en forma pura, sólo así baila en el escenario histórico sin ser tocada o manchada por el mundo que gira alrededor suyo".
En un informe en Political Affairs de una reunión del Comité Central del PCEUA en diciembre del 2000, Webb dice, "Nadie está impugnando el papel revolucionario de la clase trabajadora, ni la alianza estratégica entre el movimiento obrero y los que sufren opresión racial, ni el peligro depredador y parásito del imperialismo, ni la necesidad del socialismo. Pero aun estos conceptos deben ser modificados en un mundo cambiante.... Nuestros conceptos no están grabados en piedra".
La secretaria de organización del CPEUA, Elena Mora, en un informe que apareció en el People's Weekly World sobre la reunión de mayo del Comité Nacional, agregó "unas cuantas palabras acerca del socialismo" a sus comentarios. "De ninguna forma hemos cambiado nuestra forma de pensar acerca de la necesidad del socialismo", les recordó a los presentes. "Pero el mundo ha cambiado mucho, y aunque no hubiera cambiado, creo que nuestro partido necesita refrescar y fortalecer mucho cómo entendemos el socialismo, cómo lo promovemos, cómo entendemos el camino hacia el socialismo, y sobre todo cómo vemos su relación a las luchas actuales". Para los miembros del PC, "todavía sigue siendo una batalla el presentar el socialismo como algo americano", agregó Mora, "como algo democrático, como una opción para nuestra clase y nuestro pueblo".
Nueva orientación del PC
Los informes y los artículos de discusión previos al congreso indican que el partido se encamina a una orientación más profunda hacia sindicalistas burgueses y fuerzas políticas socialdemócratas y centristas. Webb dice en su informe que el partido todavía está marcado "por la política sectaria del movimiento comunista en su periodo de formación". Hoy "el impacto de la globalización y el asalto de la extrema derecha" están influyendo en "dirigentes con ideología socialdemócrata" tales como la dirección de John Sweeney en la central obrera AFL-CIO. Webb agrega que este "sector del movimiento sindical se está desprendiendo, no de un solo golpe, pero de todas forma se está desprendiendo de conceptos que los mantuvieron al margen de la lucha de masas" abriendo "posibilidades para una unidad amplia y cambios radicales".
Webb señala las movilizaciones que según él están al frente de las luchas actuales. Destaca las protestas en Seattle contra la Organización Mundial del Comercio, en las que participó la cúpula sindical, usándolas, junto con otras organizaciones, para impulsar sus perspectivas de nacionalismo americano; la "Marcha de un Millón de Madres" por el control de armas; y lo que denomina otras acciones "contra las corporaciones" y "contra la extrema derecha".
La perspectiva nacionalista del PC se destacó en el People's Weekly World en marzo, en un artículo sobre la crisis de la industria del acero. El PC instó al gobierno a "Reconstruir con acero americano" apoyando la campaña proteccionista librada por la industria del acero y los altos funcionarios del sindicato siderúrgico. El periódico también promueve la Ley de Reconstrucción de la Infraestructura Estadounidense, auspiciada por el congresista Dennis Kucinich. La medida responsabiliza "al dumping ilegal del acero" por la "reciente serie de quiebras y cierres de acerías". Plantea que no se dediquen fondos federales para proyectos de infraestructura a menos que cumplan los requisitos de la Ley pro Compra de Productos Americanos.
Refiriéndose a las protestas en Seattle, Webb dijo, "Nadie apreciará el carácter variado de este movimiento más que la nueva dirección de la AFL-CIO. Desde que comenzó su mandato en 1995, esta dirección ha demostrado una comprensión extraordinaria del carácter entrelazado de las luchas sociales y de clase".
Declive de la edición de libros
En las muchas páginas de informes y artículos de la discusión previa al congreso, es difícil encontrar mención de la publicación y distribución de libros de dirigentes comunistas tales como Marx, Engels y Lenin, o de la presentación de análisis marxistas sobre sucesos políticos actuales que se pongan ampliamente a la disposición del pueblo trabajador. El PCEUA, a través de sus relaciones con la editorial Progreso en Moscú antes de la caída de la Unión Soviética, había distribuído las obras básicas de Marx, Engels y Lenin a través de International Publishers en Estados Unidos. La editorial producía también una amplia gama de libros y folletos. Tales proyectos editoriales ya no se encuentran entre las prioridades que se plantearon en los documentos previos al congreso. De hecho, International Publishers ha publicado apenas un puñado de títulos nuevos en tiempos recientes. Ninguno de éstos tiene algo que ver con los problemas apremiantes de la lucha de clases en Estados Unidos y el mundo de hoy.
El declive de la publicación y distribución de libros lleva ya unos cuantos años. En un informe publicado en diciembre de 1996 en Political Affairs, Gus Hall, al plantear los desafíos financieros que enfrentaba el partido, se quejó de que "a pesar de la importancia y los beneficios de tener una casa editorial del partido, la realidad es que el Partido no logra beneficios económicos" de International Publishers.
Webb dijo que por mucho tiempo el PCEUA se ha mantenido al margen de las luchas por los derechos de la mujer, por los derechos de los homosexuales y otros movimientos, "tachándolos de pequeñoburgueses o social demócratas". Sin embargo, varios artículos recientes de dirigentes del PC continúan la posición reaccionaria del partido que glorifica la familia y el apoyo político a las fuerzas burguesas en la lucha por los derechos de la mujer.
En un artículo publicado en Political Affairs respondiendo a las cartas de miembros del partido, Webb dice que es "difícil concebir, por ejemplo, que se logre impugnar el ascenso político de la ultraderecha en nuestro país sin tomar en cuenta la participación de las mujeres como madres, como paridoras de niños, como cuidadoras de los jóvenes y ancianos, como activistas comunitarias, trabajadores, sindicalistas y mujeres".
En marzo el partido sostuvo una conferencia en Chicago sobre "La igualdad de la mujer y la lucha por la democracia". En el informe a la reunión Dee Myles, dirigente del PCEUA, dijo respecto al aborto que la "posición más avanzada sobre este problema es la que afirma que el derecho a decidir es un problema de atención médica".
En contraste, al explicar que el derecho al aborto beneficia los intereses de todo el pueblo trabajador, los comunistas reivindican esta lucha --al igual que decenas de miles de otros luchadores por los derechos de la mujer-- como el derecho de la mujer a controlar su propio cuerpo: una precondición para la plena integración de la mujer a la vida económica, social y política.
El Partido Comunista original
El Partido Comunista original en Estados Unidos lo fundaron revolucionarios obreros en 1919 que se inspiraron con la revolución bolchevique en Rusia y decidieron emularla en tierra norteamericana. Sin embargo, para fines de los años 20, una capa burocrática emergente en el estado y el aparato del partido en la Unión Soviética, cuyo jefe principal era José Stalin, comenzó a defender sistemáticamente su propia existencia privilegiada y pequeñoburguesa contra los intereses de los trabajadores y campesinos en Rusia y a nivel internacional.
Esta casta social pequeñoburguesa logró imponer su dominio político a raíz del aislamiento internacional que se desprendió de varias causas: la derrota de otras luchas revolucionarias por el poder, como en Alemania; tres años de guerra civil organizada por los terratenientes, capitalistas y residuos del régimen zarista; los estragos causados por los ejércitos que invadieron el país en un esfuerzo por derrotar la primera revolución socialista en el mundo; el atraso económico de Rusia en ese entonces; y el hecho que decenas de miles de los trabajadores y campesinos más avanzados dieron la vida en estas luchas para defender sus conquistas revolucionarias.
Si bien las relaciones de propiedad nacionalizada y las conquistas sociales fundamentales de la revolución de 1917 no fueron derribadas, la casta burocrática llevó a cabo una contrarrevolución política. Abandonó la perspectiva internacionalista de los bolcheviques bajo la dirección de Lenin y persiguió el colaboracionismo de clases, una trayectoria de socialismo nacional en Estados Unidos y en el exterior. Miles de trabajadores comunistas en la Unión Soviética que buscaban continuar la perspectiva de Lenin fueron encarcelados, asesinados o murieron en campos de trabajo.
Para fines de los años 20 e inicios de los 30, los Partidos Comunistas por todo el mundo se habían convertido en instrumentos de la política exterior del régimen contrarrevolucionario de Moscú. En Estados Unidos, muchos comunistas fueron expulsados del partido cuando comenzaron a oponerse a las devastadoras consecuencias del curso estalinista. Entre éstos estaban los revolucionarios que, expulsados en 1928, formaron una nueva organización --que más tarde adoptó el nombre Partido Socialista de los Trabajadores-- para continuar la lucha por construir un partido bolchevique.
Durante muchas décadas, el PCEUA y partidos afines alrededor del mundo actuaron bajo la dirección política del Kremlin. Lo que hacían pasar como marxismo ante el pueblo trabajador era simplemente las justificaciones ideológicas del curso reaccionario del régimen burocrático. Era un fraude. Al tiempo que llevaban a cabo la negación de la trayectoria comunista de los bolcheviques, los partidos estalinistas siguieron reclamando el manto de Marx, Engels y Lenin. Siendo la corriente dominante en el movimiento obrero, respaldados por el poder estatal de Moscú, los estalinistas captaron a los mejores militantes de la clase trabajadora, de los agricultores y otros más, y los destruyeron como revolucionarios.
Moscú y su aparato internacional hicieron todo lo posible para obstruir el desarrollo de organizaciones revolucionarias y comunistas alrededor del mundo. Desde mediados hasta fines de los años 20, su política fue un desastre para las luchas revolucionarias en Europa, Asia y otras regiones, terminando en derrotas históricas.
Por ejemplo, en Alemania los fascistas tomaron el poder sin organizarse una resistencia de masas porque el PC rehusó formar un frente único con el Partido Social Demócrata. Así desbarataron las oportunidades revolucionarias para hacer una revolución socialista en Francia, Italia, Grecia y otros países antes y después de la Segunda Guerra Mundial. Los que trataron de trazar un curso revolucionario --o simplemente rehusaron subordinar la lucha a los dictados de Moscú-- fueron atacados como enemigos del marxismo y del socialismo y frecuentemente asesinados por el aparato asesino estalinista mundial.
Declive del PCEUA
El declive del estalinista Partido Comunista de Estados Unidos se ha ido desarrollando durante varias décadas. En El rostro cambiante de la política en Estados Unidos, el secretario nacional del PST, Jack Barnes, escribe que al final de la Segunda Guerra Mundial --periodo durante el cual el PCEUA había hecho campaña activa a favor de la intervención de los gobernantes capitalistas norteamericanos en la masacre interimperialista-- "el Partido Comunista afirmaba tener 100 mil miembros. Ellos dominaban varios sindicatos importantes y contaban con una periferia de cientos de miles de seguidores, intelectuales, simpatizantes negros, y más.
"A partir de entonces el estalinismo norteamericano comenzó a perder su posición dirigente en la izquierda norteamericana. Su línea durante la guerra a favor de la aceleración de la producción y de firmar promesas de no salir en huelga, así como su línea después de la guerra de apoyo a la perspectiva de mantener el statu quo entre Washington y Moscú y de paz entre las clases, cosechó sus primeros frutos cuando la clase gobernante se volvió en contra de sus servidores de los tiempos de la guerra, y desató la caza de brujas de la guerra fría. Los estalinistas buscaron apoyo popular y descubrieron que no lo tenían. El único factor permanente en su política --la subordinación de la lucha de clases en Estados Unidos a las necesidades diplomáticas de Moscú-- les ganó una amarga recompensa de parte de los trabajadores a quienes habían desorientado", escribió Barnes. "La supresión de la revolución húngara en 1956 y el reconocimiento de Jruschov de algunos de los crímenes cometidos por Stalin contribuyeron a debilitar aún más al PC".
Ya para principios de los 90, sacudidos por el derrumbe del régimen estalinista en Moscú, el PCEUA sufrió una escisión. Una corriente que incluía a dirigentes centrales se salieron del partido y "anunciaron la formación de una red' llamada los Comités de Correspondencia", escribe Barnes en El desorden mundial del capitalismo. "Sí, una 'red', ni siquiera un partido en formación. Honestamente declaran que no es esa su intención. Han conservado casi toda la política del PCEUA, pero nada de su peso como organización. Llevan consigo toda la enseñanza política de la corrupción pero nada de la munición. El pronóstico de esta organización no es muy prometedor". A fines de la década los Comités de Correspondencia continúan siendo unos pocos capítulos diseminados sin cohesión política o nacional alguna.
Ahora el PC emprende el mismo camino. En la reunión del Comité Nacional del partido en mayo, Joe Sims, director de Political Affairs, "dio un informe sobre la unidad y la construcción de la izquierda, el cual actualizó al CN sobre las diferentes reuniones celebradas con activistas y organizaciones de izquierda, incluidos antiguos dirigentes del PCEUA", informó el People's Weekly World.
En la edición de febrero del boletín de discusión previa al congreso publicado en la Internet, un miembro del PC escribe que la dirección del partido esta "poniendo en tela de juicio principios básicos, fundamentales que representan los cimientos de la existencia del Partido". La trayectoria de la organización, afirma, "hace que uno se pregunte si fueron necesarias las amargas luchas ideológicas de hace 10 años que llevaron a la escisión en el Partido".