
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR septiembre de 2001 Vol. 25 No. 08
Editorial, Estados Unidos
Derechos de los trabajadores vs. tarjetas de identidad
Al exigir que se anulen las leyes estatales que requieren un número válido del Seguro Social para poder sacar la licencia de manejo, los trabajadores inmigrantes han tomado la delantera en una lucha contra los intentos del gobierno de establecer una tarjeta nacional de identidad. Esta lucha merece el apoyo de todo el pueblo trabajador.
El requisito de mostrar la tarjeta del Seguro Social impide que los trabajadores indocumentados de México y otros países obtengan una licencia de manejo. Este documento es crucial no sólo para manejar legalmente sino para toda una serie de actividades. En muchas partes de Estados Unidos, el no poder conducir un vehículo limita bastante las oportunidades de trabajar.
Es importante reconocer que no se trata de un problema fundamentalmente de inmigrantes. El ataque va dirigido contra toda la clase obrera. Es el intento más reciente de los patrones de dar pasos para establecer un pasaporte interno, un documento nacional con un número de identidad y foto electrónica u otros "medios biométricos de identificación" que puedan proporcionar datos sobre un individuo a la policía, a los patrones, acreedores o caseros.
Aunque este proyecto de tarjeta de identidad nacional se planteó anteriormente durante la administración Reagan en los años 80, cobró ímpetu y quedó codificado temporalmente en la Ley de Reforma a la Inmigración Ilegal y de Responsabilidad del Inmigrante, suscrita por el presidente William Clinton en 1996.
El pueblo trabajador y otros defensores de los derechos democráticos se han mantenido opuestos a todo intento abierto del gobierno de instituir una tarjeta de identidad, y con mucha razón. Pero los gobiernos federal y estatales han continuado buscando una manera de impulsar sus planes, y ahora están tratando de hacer disimuladamente lo que no pudieron hacer abiertamente.
En la práctica, los patrones y las autoridades estatales y federales han estado incrementando sus chequeos obligatorios de identificación en los aeropuertos, en barricadas policiales y en miles de operaciones por parte de la policía local para parar y registrar a la gente. En muchos casos las personas que no tienen documentos de identificación al presentarse en el aeropuerto se ven interrogadas antes de poder abordar el avión. Las diferentes agencias policiacas han podido usar su acceso a las bases nacionales de datos para obtener números de la licencia de manejo, del Seguro Social y otra información personal.
Los políticos capitalistas siempre tratan de justificar dichas medidas insistiendo que se utilizan para impedir "la inmigración ilegal" o "la delincuencia" o "el terrorismo". Así tratan también de convencer a una parte de la clase obrera de usar como chivo expiatorio a otros sectores de la clase obrera y hacernos creer que tenemos algo en común con el gobierno imperialista en Washington. Pretenden hacer que los trabajadores y agricultores aceptemos el número creciente de policías y sus registros abusivos, y otras violaciones constitucionales de derecho a la vida privada por parte de las autoridades. Quieren hacernos creer que el gobierno tiene derecho a vigilar los movimientos y la historia personal de cualquier individuo.
Los gobernantes de Estados Unidos están respondiendo a la resistencia de los trabajadores con intentos de socavar los derechos democráticos y reforzar las fuerzas represivas del estado.
Cada vez que se ha dado un aumento en la combatividad y la conciencia del pueblo trabajador, la clase dominante ha reaccionado con ataques a los derechos democráticos. Así hizo con las tristemente célebres "redadas de Palmer", en las cuales el gobierno arrestó y deportó a miles de militantes sindicales, socialistas y comunistas en Estados Unidos en los años tras la Revolución Rusa; con la Ley de la Mordaza (la ley Smith) y los casos fabricados contra trabajadores revolucionarios en la víspera de la Segunda Guerra Mundial; y las campañas de espionaje e interferencia del FBI contra los que critican la política del gobierno norteamericano: desde los movimientos de los negros y contra la guerra hasta el Partido Socialista de los Trabajadores.
Hoy día, la combatividad que temen los patrones está creciendo, y comienza a representar un obstáculo a sus ataques a los derechos democráticos. Los trabajadores inmigrantes, quienes van cobrando confianza por sus luchas exitosas de sindicalización y su mayor presencia en la sociedad estadounidense, exclaman: "¡Producimos la riqueza: reclamamos nuestros derechos!" y exigen que se anulen los requisitos de que cada persona debe portar y mostrar una tarjeta del Seguro Social.
A todo trabajador y agricultor nos corresponde apoyar y promover estas protestas.
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