
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR septiembre de 2001 Vol. 25 No. 08
Argentina
Trabajadores protestan contra desempleo y austeridad
por Róger Calero
y Martín Koppel
Las posibilidad de que Argentina incumpla en sus pagos a su creciente deuda externa de 130 mil millones de dólares y sus consecuencias internacionales está produciendo escalofríos en los mercados de todo el mundo, desde Brasil a Japón y Estados Unidos.
El gobierno del presidente argentino Fernando de la Rúa está tratando de llevar a cabo las demandas de los inversionistas extranjeros de exprimir más sangre de una economía argentina devastada por la recesión. Pero también enfrenta la creciente resistencia del pueblo trabajador ante las salvajes medidas de austeridad del gobierno. En las últimas semanas han realizado una serie de protestas nacionales.
El 19 de julio, las tres centrales sindicales --ambas alas públicas de la Confederación General del Trabajo y la Central de los Trabajadores Argentinos-- organizaron una huelga general de 24 horas. Miles de trabajadores paralizaron fabricas, escuelas y el transporte publico, en protesta contra los cortes drásticos de salarios y pensiones propuestos por De la Rúa. Al mismo tiempo, trabajadores desempleados --conocidos como los piqueteros-- realizaron cortes de carreteras a través del país para exigir trabajos y asistencia del gobierno. Fue la sexta huelga general contra el gobierno De la Rúa.
Durante el mes de agosto los sindicatos y las organizaciones de los trabajadores desempleados efectuaron repetidas protestas.
Impacto mundial de crisis argentina
La crisis ha provocado nerviosismo entre los capitalistas a nivel mundial, especialmente en Brasil, donde los mercados se han visto estremecidos por los problemas de su vecino durante los últimos meses. La moneda brasileña, el real, ha bajado a niveles récord frente al dólar, y el gobierno ha utilizado una crisis energética para llevar a cabo medidas de austeridad. El 17 de julio, cientos de trabajadores protestaron contra el alza de las tarifas del transporte en autobús, bloqueando una carretera cerca de Brasilia.
Los acreedores imperialistas exigen que el gobierno argentino recorte el presupuesto nacional en por lo menos 1 500 millones de dólares para garantizar los pagos de intereses sobre la deuda.
Hace menos de siete meses, el Fondo Monetario Internacional (FMI) le entregó a Argentina un préstamo de emergencia de 40 mil millones para que continuara sus pagos. Sin embargo, la deuda sigue creciendo. Ahora representa más de la mitad del producto interno bruto del país.
El gobierno argentino pretende recortar en 13 por ciento los salarios de los empleados estatales y las pensiones de los jubilados que reciben por lo menos 500 dólares al mes. También propone recortar los presupuestos de las provincias en 650 millones de dólares.
Al explicar su plan de "déficit cero", De la Rúa prometió que su gobierno dejaría de "vivir de dinero prestado" y que solamente gastará lo que recaude. El ministro de la economía Domingo Cavallo insistió en que "Argentina debe cumplir con sus obligaciones, pagar los intereses sobre la deuda".
Cavallo ha rechazado la idea de que Argentina devalúe el peso, que se ha mantenido fijado al dólar desde 1991.
Argentina ha estado sumido en una profunda recesión en los últimos tres años. El índice oficial de desempleo ahora asciende al 16.5 por ciento, y es 18.7 por ciento en la región metropolitana de Buenos Aires, la zona de mayor concentración industrial. Al fijar el peso al dólar se ha mantenido muy altos los precios de muchos productos básicos para la mayoría de los trabajadores.
La paridad con el dólar se está volviendo insostenible. Instituida durante la presidencia de Carlos Menem--con Cavallo como ministro de la economía-- para combatir la hiperinflación, la medida significa que los productos exportados de Argentina son menos competitivos en relación a las monedas de los países vecinos y al euro. Muchos economistas predicen una inevitable devaluación del peso.
El gobierno ha usado la amenaza del incumplimiento en la deuda para tratar de chantajear a los trabajadores para que acepten "sacrificios" económicos. La ministro del trabajo Patricia Bullrich hasta tuvo el descaro de pedir que los trabajadores "donaran una hora" de sus salarios a un fondo nacional para ayudar a que el gobierno salga de esta crisis.
Cortes de rutas en todo el país
De norte a sur del país, grupos de trabajadores desempleados han estado bloqueando carreteras para exigir que el gobierno ofrezca trabajos, alimentos y seguro de desempleo.
A fines de junio, 100 trabajadores de la carne cesanteados, en la provincia de Santa Fe, bloquearon una de las principales carreteras a Buenos Aires, exigiendo pagos de asistencia que les habían prometido. Unos 1 300 trabajadores han sido despedidos de la enorme empacadora de carne estadounidense Swift y de otras compañías. El secretario general del sindicato de trabajadores de frigoríficos, Jose Fantini, dijo a la prensa que muchas veces los pagos de asistencia o no llegan a tiempo o nunca llegan.
En General Mosconi, en la pro
vincia norteña de Salta, trabajadores desempleados cortaron la ruta nacional que lleva a Bolivia a principios de junio. Se les sumaron obreros de la construcción que demandaban paridad salarial. Cerca del 40 por ciento de la fuerza de trabajo en esta ciudad de 20 mil están desempleados. Muchos eran trabajadores de refinerías que perdieron sus empleos después que el gobierno peronista de Carlos Menem privatizara la compañía de petróleo YPF.
El 17 de junio el conflicto estalló cuando la gendarmería (policía fronteriza) expulsó de la carretera a un grupo de 60 manifestantes usando gases lacrimógenos y balas de goma. Dos personas murieron por los disparos, 14 manifestantes resultaron heridos y 39 arrestados.
La coordinadora de los trabajadores desempleados en los pueblos salteños de General Mosconi y Tartagal ha pedido apoyo internacional para exigir la libertad de los trabajadores presos.
Pablo Micheli, secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en Buenos Aires, dijo en una entrevista telefónica que "las medidas de austeridad sólo van a empeorar la crisis en Argentina". El agregó que "el gobierno es responsable de haber creado el déficit presupuestario cuando vaciaron los recursos del estado al privatizarlo todo".
Micheli hizo sus comentarios el día que miembros de la ATE en Buenos Aires efectuaron otra huelga de 24 horas en oposición al voto del Senado programado para el 25 de julio sobre las medidas de austeridad, así como para condenar el plan del gobierno provincial de comenzar a pagar parte de los salarios de sus empleados con bonos en vez de pesos.
Los trabajadores rechazan los bonos porque no serán aceptados como forma de pago en muchos lugares, y una devaluación provocaría una caída de sus salarios. "Imagínese si esto está sucediendo en la provincia más rica de Argentina, qué ira a suceder en las provincias más pobres", dijo Micheli.
El 20 de julio, el día después del paro general, cuando el Congreso se reunió para aprobar el plan económico, centenares de trabajadores organizados por la ATE rodearon el palacio de gobierno. Centenares de trabajadores dentro del edificio legislativo realizaron marchas en los pasillos, coreando y cantando canciones al ritmo de tambores improvisados. De todas maneras, el Congreso aprobó el plan de austeridad.
La oposición peronista en el Congreso ha apoyado las medidas de austeridad, al tiempo que se han presentado como "preocupados" por la situación de los trabajadores. Los delegados peronistas de la cámara de diputados impidieron por varias horas que se realizara la asamblea al no presentar el quórum necesario, argumentando que solamente aprobarían el plan de austeridad si los recortes empezaban a partir de los que reciben salarios de mil dólares mensuales. Al final votaron. En el Senado, donde los peronistas controlan la mayoría, se abstuvieron para permitir la aprobación de la ley sin cambios.
Primer congreso nacional de piqueteros
"Esto demuestra la unidad política que respaldo el compromiso de Argentina a la disciplina financiera", declaró Horst Köhler, director del FMI. Tanto el primer ministro británico Anthony Blair como el presidente norteamericano George Bush han apoyado los recortes.
Aun antes de las últimas medidas de austeridad, los trabajadores se habían visto fuertemente afectados por la recesión que ha golpeado a Argentina en los últimos tres años. La decisión del gobierno de mantener la paridad entre el peso y el dólar estadounidense ha mantenido los precios altos en una época de mucho desempleo.
El 24 de julio, en una asamblea nacional de 2 mil delegados de organizaciones de trabajadores desempleados y otros grupos que han estado participando en las protestas sociales, se decidió un plan de acción contra la política gubernamental. El Primer Congreso de Piqueteros, según se denominó la asamblea, decidió organizar cortes de rutas de 24 horas en 50 ciudades el 2 de septiembre y convocar a a los trabajadores estatales, pequeños agricultores, maestros y trabajadores de aerolíneas a que se sumaran a la protesta. Las organizaciones presentes también participarán en una marcha el 11 de septiembre exigiendo que se establezca un seguro de desempleo mínimo de 380 dólares al mes.
Norma Nassif, de la Corriente Clasista y Combativa, dijo en la asamblea que "si no se paga la deuda externa podría haber suficiente para proveer un subsidio de 400 pesos a cada uno de los desocupados".
Los trabajadores presentes aplaudieron la demanda de que el plan de "déficit cero" sea reemplazado con un plan de "desocupación cero".
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