
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR septiembre de 2001 Vol. 25 No. 08
Cuba
'En Cuba confiamos en el ser humano'
Jóvenes de Estados Unidos, Cuba participan en encuentro en la Habana
Por Martín Koppel
LA HABANA--Más de 1.2 millones de personas se volcaron a las calles de esta capital el 26 de julio para manifestar su apoyo a su revolución y condenar la guerra económica y política de Washington contra ellos. La enorme marcha recorrió el Malecón de La Habana, pasando frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos en gesto de desafío.
Entre los manifestantes había un grupo de 158 jóvenes de Estados Unidos, que visitaban este país para conocer con sus propios ojos la Revolución Cubana. Participaban en el Segundo Encuentro Cuba-Estados Unidos, una visita de 10 días auspiciada por la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y otros grupos juveniles en la isla.
Columnas de trabajadores, campesinos, estudiantes de secundaria y universitarios, miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, y otros cubanos participaron en la marcha. Muchos portaban banderas cubanas y otros emblemas coloridos. La bandera rojinegra del Movimiento 26 de Julio, que condujo al pueblo trabajador a la victoria revolucionaria en 1959, colgaba de muchos edificios de apartamentos, fábricas y oficinas por toda la capital.
Este acto masivo, que coincidió con manifestaciones por toda la isla, celebró el 48 aniversario del asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba y al cuartel de Bayamo por un grupo de revolucionarios liderado por Fidel Castro el 26 de julio de 1953. Este ataque audaz fue el inicio de la lucha revolucionaria que culminó con el derrocamiento de una dictadura apoyada por Washington y el comienzo de la revolución socialista en América.
Los jóvenes de Estados Unidos, en su mayoría estudiantes universitarios, además de estudiantes de secundaria y algunos trabajadores, marchó junto a grupos internacionales de Puerto Rico, Quebec, países europeos y otras naciones.
Aprenden acerca de la revolución
La marcha del 26 de julio fue una de las muchas actividades a las que asistieron. Tuvieron un encuentro con delegados a una asamblea municipal del Poder Popular, el parlamento cubano; fueron a la Escuela Latinoamericana de Medicina; y visitaron el famoso hospital siquiátrico de La Habana, entre otros sitios en la capital.
También visitaron Playa Girón, donde hace 40 años el pueblo trabajador de Cuba aplastó la invasión, organizada por Washington, de 1 500 mercenarios cubanos. Luego viajaron a Santa Clara, donde visitaron el memorial y museo dedicado a Ernesto Che Guevara, uno de los principales dirigentes de la Revolución Cubana. Guevara dirigió una columna del Ejército Rebelde que tomó la ciudad de Santa Clara en diciembre de 1958, batalla que precipitó el derrumbe de la tiranía de Batista.
Una de las actividades más notables fue el encuentro con estudiantes de la Escuela de Trabajo Social, fundada el año pasado en Cojímar, al este de La Habana. Javier Labrada, miembro del Buró Nacional de la UJC, explicó que la escuela forma parte de una campaña iniciada el año pasado por la dirección revolucionaria para organizar brigadas de jóvenes que van a los barrios obreros con mayores dificultades económicas, a fin de conocer directamente sus condiciones y colaborar con los residentes del barrio para resolver algunos de sus problemas sociales más apremiantes: ante todo, el problema de los adolescentes que ni van a la escuela ni trabajan.
Esta iniciativa política revolucionaria, dijo Labrada, se produce en momentos en que Cuba continúa una recuperación gradual de la crisis económica de los años 90, precipitada por el colapso de las relaciones muy favorables de comercio y ayuda con la Unión Soviética. Habiendo sobrevivido esta crisis y emergiendo fortalecida, Cuba ha podido dar unos pasos políticos para impulsar un curso socialista.
Brigadas juveniles a los barrios
Ya se había graduado la primera clase de 513 estudiantes, y estaban a punto de graduarse 565 más en la segunda clase, explicó Raidery González, de 17 años, quien se iba a recibir la semana siguiente. Ella le dijo a Perspectiva Mundial que los estudiantes eran mayormente jóvenes como ella que no habían podido ingresar a la universidad por una razón u otra, sobre todo debido al número limitado de plazas impuesto por la falta de recursos materiales a raíz de la crisis económica.
Los estudiantes hacen un curso intenso de seis meses, y después pueden ingresar a un programa universitario de seis años, haciendo trabajo social práctico en la comunidad de lunes a viernes y yendo a la universidad los sábados.
González explicó que hoy día existe todo un grupo de jóvenes entre las edades de 16 y 20 años que están enajenados y que no han completado su educación más allá del noveno grado obligatorio. El objetivo de los trabajadores sociales es de trabajar con estos jóvenes, y también con sus familias, para convencerlos de que ingresen a escuelas para técnicos, para obreros especializados, o preuniversitarias.
Alexander Valentín, uno de los panelistas en el encuentro, dijo, "Hemos tenido resultados por nuestra edad. Estos jóvenes ven que hemos pasado las mismas dificultades que ellos. Visitamos a las familias una por una, cuadra por cuadra, y las llegamos a conocer. Como insistió Fidel, no nos interesan las cifras sobre el desempleo: nos interesa conocer a los seres humanos y hacer algo".
En algunos casos los estudiantes han logrado resolver problemas materiales, tales como suplementos alimentarios para familias con bebés de bajo peso, o subsidios para madres solteras con hijos.
"Para nosotros ha sido un verdadero aprendizaje", comentó González.
En un encuentro con miembros de las Brigadas Universitarias de Trabajo Social tras el acto del 26 de julio, el presidente cubano Fidel Castro dijo que para construir una nueva sociedad basada en la solidaridad, "hace falta ese hombre nuevo del que habló el Che". Subrayó, "Ustedes están ayudando a crear ese hombre nuevo, a construir la sociedad que soñamos".
El encuentro con los jóvenes de Estados Unidos abarcó una variedad de temas. Ellos hicieron varias preguntas sobre problemas con los cuales tienen experiencia en Estados Unidos, desde la prostitución --que ha vuelto a surgir en Cuba en la última década en torno a los centros turísticos-- hasta el abuso infantil, que según comentaron varios jóvenes cubanos no es una realidad social en Cuba, a diferencia del mundo capitalista.
'Socialismo sin cárceles'
Jack Willey de Nueva York destacó el contraste entre Cuba revolucionaria, donde el poder obrero refuerza la solidaridad social, y el dominio capitalista en Estados Unidos. Bajo la administración Clinton, el gobierno norteamericano eliminó la Ayuda a Familias con Hijos Dependientes y erosionó otros aspectos del salario social del pueblo trabajador. El gobierno bipartidista además ha incrementado sus ataques a los derechos democráticos. Puso como ejemplo el caso fabricado contra cinco ciudadanos cubanos que fueron enjuiciados y encarcelados por sus esfuerzos para penetrar y exponer a grupos contrarrevolucionarios en Florida que planifican y realizan actividades terroristas contra Cuba. En la isla se está llevando a cabo una gran campaña política en defensa de los cinco patriotas.
En respuesta a una pregunta de Willey, Labrada se refirió a un debate actual en Cuba sobre cómo bregar con la delincuencia sin recurrir principalmente a la policía y a las prisiones. Muchos de los que actualmente están encarcelados fueron declarados culpables de robo, dijo, un problema que creció durante la crisis económica y social de los años 90. "No podemos y no debemos resolver estos problemas con la policía, sino buscando soluciones sociales", dijo Labrada.
El dirigente de la UJC coincidió con un joven de Filadelfia que describió cómo el sistema degradante de la asistencia social y de los trabajadores sociales en Estados Unidos trata a la gente como cifras, y no como seres humanos. "En Cuba", dijo, "tenemos confianza en los seres humanos. Por eso estamos convencidos de que podemos trabajar con la mayoría de los jóvenes que están presos" y excarcelarlos.
En una entrevista en Santa Clara, Miguel Díaz Canel, primer secretario del Partido Comunista de Cuba en la provincia central de Villa Clara, explicó que, tras el éxito inicial de la escuela en Cojímar, se van a inaugurar otras cuatro escuelas en distintas provincias, incluida Villa Clara.
Al comentar el debate sobre la policía y las prisiones, Díaz Canel dijo, "Pensamos que el socialismo debe ser un socialismo sin cárceles". Describió cómo los voluntarios del trabajo social trabajan con los jóvenes enajenados que son propensos a caer en problemas con la policía; con las familias de estos jóvenes, que en muchos casos también sufren problemas; y con los jóvenes que están presos, incluida la posibilidad de liberarlos antes de cumplir la sentencia o de trasladarlos a una finca como alternativa a los muros carcelarios.
A los jóvenes que están presos, dijo Díaz Canel, "tratamos de darles oportunidades para superarse, por ejemplo con la Universidad para Todos, por la cual hasta pueden recibir un diploma universitario mientras cumplen su condena".
La Universidad para Todos es un programa televisado de cursos en los cuales pueden participar personas de todas las edades. Transmitidas a diario, se dan clases en inglés, francés, historia, geografía, apreciación de arte, crítica literaria y otros temas.
Los dos últimos días del Encuentro Juvenil, los anfitriones cubanos organizaron paneles que abordaron diversos temas. Entre los panelistas estuvieron Otto Rivero, primer secretario de la UJC; Hassan Pérez, presidente de la FEU; Javier Dueñas, uno de los dirigentes de la campaña de trabajo social y ahora director de la revista universitaria Alma Mater; y otros miembros del Buró Nacional de la UJC. También hablaron Randy Alonso, moderador de las mesas redondas que se transmiten diariamente por televisión sobre múltiples temas de actualidades mundiales; Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional de Cuba; y, como punto culminante, el presidente cubano Fidel Castro.
'Batalla de ideas'
Kenia Serrano, miembro del Buró Nacional de la UJC, explicó que en el último año y medio, la dirección revolucionaria ha encabezado una "batalla de ideas" por una trayectoria socialista como alternativa al individualismo a muerte que inculca el capitalismo.
Este esfuerzo, dijo Serrano, se inició en diciembre de 1999 como parte de las movilizaciones de masas del pueblo cubano para exigir que Washington devolviera al niño cubano Elián González a su país. Esa campaña condujo a las mesas redondas diarias y a las Tribunas Antiimperialistas semanales, que hoy se siguen usando como método de educación sobre la hostilidad implacable de Washington hacia Cuba revolucionaria y otros aspectos de la realidad imperialista.
Esta batalla de ideas, entrelazada con una lucha por una "cultura general integral" para ampliar los conocimientos y elevar el nivel cultural del pueblo cubano, incluye la campaña de trabajo social, la Universidad para Todos, el esfuerzo para generalizar el uso de computadoras y de colocar computadoras en todas las escuelas de la isla, y la campaña para entrenar a más maestros de primaria e instructores de arte.
Los delegados de Estados Unidos comentaron e hicieron preguntas sobre toda una gama de preguntas a raíz de su visita a Cuba. Preguntaron acerca de la lucha por la igualdad de la mujer; cómo se combaten las consecuencias sociales negativas del turismo, tales como la prostitución y la influencia capitalista en la cultura; la solidaridad internacionalista cubana; y cómo Washington usa su política inmigratoria contra Cuba.
Fidel Castro participó en la sesión final del encuentro, contestando preguntas de los delegados norteamericanos sobre temas desde la lucha contra las drogas ilegales hasta la batalla por elevar el nivel cultural como parte de la lucha obrera por el socialismo.
Castro señaló que 10 de los delegados en este encuentro habían participado en primer encuentro juvenil Cuba-Estados Unidos en 1996. Instó a todos los presentes, a su regreso a Estados Unidos, a que hablaran con otras personas acerca de sus experiencias en Cuba para preparar y luego participar en un tercer encuentro en julio de 2003.
Seth Dellinger, de Nueva York, dijo que a regresar a esa ciudad, los ocho miembros de su grupo local fueron recibidos en el aeropuerto con entusiasmo por un grupo de partidarios. Ahora están planificando eventos públicos en universidades, iglesias y otros lugares para divulgar la verdad sobre la Revolución Cubana.
Al preguntársele qué aprendió en Cuba, Dellinger contestó: "La Segunda Declaración de La Habana dice, '¿Qué enseña la Revolución Cubana? Que la revolución es posible'. Pues, yo vi esa realidad con mis propios ojos".
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