
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR julio-agosto de 2001 Vol. 25 No. 07
Especial
Argelia: cómo se hizo la revolución
Lecciones del gobierno de trabajadores y campesinos, 1963-65
En el prefacio al nuevo libro de Pathfinder Cuba y la revolución americana que viene, Mary-Alice Waters describe el impacto internacional de la revolución en Argelia a principios de los años 60. Desde de que Perspectiva Mundial reimprimiera el prefacio en la edición de junio, y el semanario en inglés The Militant en su edición del 28 de mayo, unos cuantos lectores han expresado interés en aprender más acerca de la revolución argelina. En respuesta a esta petición, el Militant publicó un articulo en su edición del 11 de junio sobre las lecciones de la revolución, redactado por Waters para la edición de septiembre-octubre de 1965 de la revista Young Socialist (Joven socialista).
La revolución argelina fue una de las más potentes luchas de liberación nacional que se produjeron después de la Segunda Guerra Mundial. El Frente de Liberación Nacional (FLN) encabezó una lucha armada y movilizaciones en todo el país para poner fin a la dominación por parte del imperialismo francés, que había sometido al país al coloniaje desde 1930. El gobierno francés finalmente se vio obligado a firmar un acuerdo en 1962 otorgando la independencia a Argelia, dejando un saldo de un millón de argelinos muertos y un país arrasado por la guerra. El nuevo gobierno del FLN, encabezado por Ahmed Ben Bella, se apoyó en las movilizaciones de masas de los campesinos y trabajadores para llevar a cabo una serie de medidas anticapitalistas.
A pesar de lograr conquistas históricas, la revolución empezó a retroceder. En el artículo del Young Socialist de 1965, Waters explica la trayectoria que siguió el gobierno de trabajadores y agricultores en Argelia y las razones del estancamiento de la revolución y el derrocamiento de Ben Bella ese año.
A continuación reproducimos materiales publicados por el movimiento comunista mundial sobre la revolución argelina. La mayoría provienen de las paginas de World Outlook y de su predecesora, The Internationalist. Ambas publicaciones, editadas por Joseph Hansen, un dirigente del Partido Socialista de los Trabajadores, brindaban semanalmente reportajes sobre el desarrollo de la revolución y su impacto internacional.
EL primer documento es una resolución preparada por Hansen en 1964, titulada, "Sobre la naturaleza del gobierno argelino", adoptado por el Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional, la organización internacional de partidos comunistas en ese entonces. El Partido Socialista de los Trabajadores en Estados Unidos había mantenido relaciones fraternas con la Internacional desde su fundación en 1938. La resolución se publicó en la edición del 21 de febrero de 1964 de World Outlook y se puede encontrar en inglés en un boletín de "Educación para socialistas" titulado For a Workers and Farmers Government (Por un gobierno de trabajadores y agricultores en Estados Unidos), por Jack Barnes.
En 1969 la Cuarta Internacional adoptó una resolución , "La revolución argelina de 1962 a 1969". Examina la revolución y algunas de las debilidades teóricas y estratégicas en el enfoque de la Cuarta Internacional en esa época. Un aspecto fundamental, escribió Hansen en esos momentos, era el hecho que "es inconcebible una victoria socialista en situaciones como la de Argelia sin una lucha armada y la movilización del campesinado. Pero se requiere algo más; a saber, un partido marxista revolucionario, un partido leninista de combate. Por lo tanto, esto no se puede perder nunca de vista al proyectar la estrategia y la táctica de aquí en adelante". La resolución, así como materiales adicionales, se pueden encontrar en The Workers and Farmers Government (El gobierno de trabajadores y agricultores), por Joseph Hansen.
Las notas y el texto entre corchetes son de Perspectiva Mundial.
v
Naturaleza del gobierno argelino
Desde hace cierto tiempo, la trayectoria del nuevo régimen en Argelia ha mostrado que es un gobierno de trabajadores y campesinos, que la Internacional Comunista en sus primeros años planteaba como el tipo de gobierno que se puede anticipar que surja, y el cual se menciona en el Programa de Transición de la Cuarta Internacional como posible precursor de un estado obrero.
Este tipo de gobierno se caracteriza por el hecho que la burguesía queda desplazada del poder político, el poder armado pasa de la burguesía a las manos de las masas populares, y se inician medidas de gran alcance en cuanto a las relaciones de propiedad. El resultado lógico de dicha trayectoria es la creación de un estado obrero; pero esto no está garantizado sin un partido marxista revolucionario. En los primeros años de la Internacional Comunista se afirmaba que esto no era posible si faltaba un partido marxista revolucionario. No obstante, la realidad ha demostrado que esta conclusión debe ser modificada en el mundo colonial a causa de la extrema decadencia del capitalismo y los efectos de la existencia de la Unión Soviética y de una serie de estados obreros en el mundo.
Argelia heredó un aparato estatal esencialmente burgués. El 1 de julio de 1962, estalló una crisis de dirección en el FLN, que al cabo de unos días terminó con la creación de un gobierno de coalición de facto, en el que Ferhat Abbas y [Ahmed] Ben Bella representaban las dos alas opuestas del neocolonialismo y de la revolución popular. La lucha entre estas dos tendencias en el seno de la coalición llevó al fortalecimiento del ala de Ben Bella, a la promulgación de los decretos de marzo de 1963 y a la eliminación sucesiva del gobierno de [Mohammed] Khider, Ferhat Abbas y otros dirigentes burgueses, aunque quedan algunos elementos derechistas en el gobierno. Estos cambios señalaron el fin de la coalición y el establecimiento de un gobierno de trabajadores y campesinos.
Según se caracteriza un gobierno de trabajadores y campesinos de este tipo, el gobierno argelino no ha seguido un curso consecuente. Sin embargo, su rumbo general ha sido en oposición al imperialismo, a la vieja estructura colonial, al neocolonialismo y al burocratismo. Ha reaccionado con firmeza ante las iniciativas de los que aspiran a integrar nuevas capas burguesas, incluida la contrarrevolución armada. Ha declarado repetidamente que su objetivo es la construcción del socialismo. Al mismo tiempo su conciencia está limitada por falta de formación y experiencia marxistas.
La pregunta que queda por contestar es si este gobierno puede establecer un estado obrero. El movimiento en esta dirección es evidente y tiene muchas semejanzas con el modelo cubano. Se ha realizado ya una profunda reforma agraria, caracterizada por la virtual nacionalización de las más importantes regiones de tierra cultivable. Se han realizado profundos ataques contra las viejas relaciones de propiedad en el sector industrial al establecerse un sector público y controlado por el estado. Aún hay que llevar a cabo la expropiación del sector decisivo del petróleo y minerales, y de los bancos y compañías de seguros, así como el establecimiento del monopolio del comercio exterior y el inicio de medidas efectivas en contra de las actividades monetarias, financieras y comerciales del imperialismo extranjero.
Entre las señales más alentadoras en Argelia hay que mencionar: 1) en política exterior, el establecimiento de relaciones amigables con Cuba, Yugoslavia, China, la Unión Soviética y otros estados obreros, lo cual crea posibilidades de recibir una ayuda sustancial de estas fuentes; 2) la postura activa del gobierno hacia el desarrollo de la revolución colonial en países tales como Angola y Sudáfrica; 3) el establecimiento de la institución de la "autogestión" dentro de Argelia. La "autogestión", que ya se ha mostrado importante para el desarrollo de la democracia obrera y campesina, ofrece las perspectivas más brillantes para la creación de las instituciones de un estado obrero.
Argelia en su conjunto, como hemos señalado muchas veces, ha iniciado un proceso de revolución permanente de un carácter eminentemente transitorio, en el cual todas las estructuras económicas, sociales y políticas fundamentales se ven sacudidas y van adquiriendo nuevas formas. No cabe duda que este proceso continuará. Se verá enormemente facilitado y fortalecido si uno de los principales problemas que hoy no está a la orden del día --la organización de un partido de masas sobre la base de un programa marxista revolucionario-- se resuelve exitosamente.
El surgimiento de un gobierno de trabajadores y agricultores en Argelia es prueba concreta de la profundidad del proceso revolucionario que se está dando en ese país. Tiene una importancia histórica no sólo para Argelia y Africa del Norte sino para todo el continente africano y el resto del mundo.
Tomado del 'Internationalist',
27 de febrero de 1963:
Gobierno argelino rebaja rentas
El gobierno de Ben Bella anunció el 19 de febrero que establecerá topes a los alquileres, que se ubicarán entre los más bajos del mundo cuando entren en vigor el 1 de marzo. Las rentas por habitación fluctuarán entre 1 500 a 7 650 francos (entre US$3 y $15.30).
La nueva tarifa se calculó entre aproximadamente el 10 y el 15 por ciento de los ingresos.
Se establecerán topes aún más bajos para ciertas categorías. Habrá deducciones de entre 10 y 20 por ciento para los hogares que están distantes del centro de la ciudad; y de entre 40 y 50 por ciento para las familias de las víctimas de la guerra y los veteranos de guerra.
Se calcula, por lo tanto, que los topes a los alquileres promediarán en un nivel de entre 10 y 20 por ciento menos de lo que eran bajo el dominio imperialista francés. Esta medida del gobierno de Ben Bella sigue el precedente que sentó el régimen de Castro al rebajar las rentas en un 50 por ciento al tomar el poder.
Tomado del 'Internationalist',
6 de marzo de 1963:
La verdad sobre la ayuda a los
huérfamos de la guerra argelina
PARIS, 4 de marzo -- Parece que a pocas personas les preocupa --les preocupa realmente-- la suerte de los huérfanos de la guerra en Argelia. Norteamérica millonaria y la próspera Francia han difundido en la prensa capitalista historias inspiradas de cómo van a dar toda clase de ayuda a Argelia, que --por supuesto-- incluye asistencia a los más críticamente necesitados. Pero sin ningún apuro.
Algunos radicales --aún algunos socialistas-- que se enorgullecen de su capacidad de simpatizar con el sufrimiento humano, manifiestan una actitud que no es muy diferente. Parece resultarles inconveniente organizar aunque sea una pequeña campaña de ayuda.
Por ello, tal pareciera que los huérfanos de guerra en Argelia, las decenas de miles de víctimas más lastimosas de la guerra colonial más salvaje de la historia, han sido abandonados por el mundo exterior, y hasta algunos funcionarios del propio gobierno argelino les hacen caso omiso.
Estos hechos salieron a la luz durante una rueda de prensa que llevaron a cabo tres jóvenes que encabezan la organización argelina para los huérfanos de guerra, "El Djil el Djadid". En respuesta a lo que haría la prensa ante esta situación, uno de ellos dijo, "Nuestro objetivo al reunirnos con ustedes hoy es de dar la voz de alarma. Proponemos organizar una campaña nacional e internacional. Repetimos entonces, contamos con que la prensa tome parte activa en la defensa de estos niños que forman parte del marco de la reconstrucción del país y la construcción del socialismo".
Tomado del 'Internationalist',
4 de abril de 1963:
Nuevas medidas
importantes en Argelia
PARIS -- El 29 de marzo el gobierno argelino promulgó una serie de medidas que en los últimos meses se iniciaron en varios sectores de la economía del país. Así se dio otro paso esencial en el desarrollo de Argelia hacia el socialismo. El decreto, de dos partes, estipula la "organización y gestión de empresas industriales y proyectos agrícolas desocupados" y la "división de los ingresos devengados de los proyectos y las empresas autogestionadas". 1
Además, esa misma noche, las autoridades argelinas intervinieron unas propiedades enormes que no estaban del todo "desocupadas"; ante todo, las inmensas fincas Trappe de Henri Borgeaud, quien por muchos años hizo y deshizo a los gobernadores generales que enviaba Francia a Argelia. Las propiedades que se nacionalizaron así fueron entregadas a los comités de gestión electos por los trabajadores.
Justo antes de anunciar los decretos, Ben Bella dijo a un grupo de jóvenes que se aprestaban a formar una brigada de trabajo voluntario: "En la segunda fase de nuestra revolución, vamos a poner en vigor decisiones extremadamente importantes. Vamos a asestar un golpe mortal contra la especulación en este país. Vamos a darles a entender a aquellos que pretenden continuar con la misma pauta de la burguesía colonial que aquí no tienen cabida. Vamos a asegurarnos que aquí no exista más una burguesía que se enriquezca de la mano de obra de sus hermanos, sino más bien argelinos, no en pos de lucro, sino generosos en sus esfuerzos por cumplir con su país".
Tomado del 'Internationalist',
1 de noviembre de 1963:
Inauguración del Congreso
Nacional de Campesinos
PARIS, 26 de octubre -- El Congreso Nacional de Campesinos que se inauguró ayer en el teatro Majestic de Argel, y que dura tres días, es un encuentro sumamente importante. Aglutina a representantes de la clase que luchó contra Francia imperialista y la frenó en seco, en una guerra de siete años y medio de violencia y terror sin precedentes, y que luego avanzaron y tomaron las tierras que habían abandonado los colonos franceses, y lo hicieron de tal manera que condujo a nacionalizaciones radicales y el establecimiento de un sector socialista de la economía.
Ellos se están reuniendo unos seis meses después de establecer y tratar de dirigir Comités de Gestión y Consejos Obreros de un carácter sumamente democrático. Y se reúnen frente a la amenaza de una rebelión armada en Cabilia y un ataque por la monarquía marroquí que podría convertirse en guerra. Lo que digan y decidan en este congreso podrá resolver una buena cantidad de cuestiones en Argelia.
La primera sesión fue impresionante hasta para los reporteros más cínicos de la prensa capitalista. Esto es lo que escribe un corresponsal del diario parisino Le Monde (27 de octubre):
"Espectáculo asombroso: tres mil campesinos, el matiz oscuro bajo el turbante blanco, un rostro que es la imagen de su tierra, curtido, hundido y moldeado por la erosión, tostado por el sol, surcado de arrugas. Tres mil verdaderos campesinos, sentados en esta sala para escuchar informes técnicos y estadísticas....
"No es seguro que vayan a comprender todo, pero el sólo verlos dice mucho. Están aquí, se les llama 'los señores congresistas', se les consulta sus opiniones. Tienen en sus manos un pequeño expediente rojo que contiene cosas muy serias. He aquí una revolución genuina. ¿Por qué asombrarse entonces si aplauden cada vez que se menciona el nombre de Ben Bella? Después formulan críticas tales que un observador desprevenido podría clasificarlos como los más incondicionales de la oposición.
"No escatiman críticas. Mal remunerados, mal abastecidos, sin herramientas ni semillas, han llegado para decir que no pueden continuar así.
"Los de Tizi Uzu reclaman que se reparta la tierra, los de Setif quieren armas para tirar contra chacales, los de Zeralda lanzan un ataque fuerte contra los funcionarios que pretenden imponerse sobre ellos de manera burocrática. Los comisionados de la reforma agraria, dicen, deben provenir del pueblo y conocer la tierra. En Batna quieren que los presidentes de los comités sean hombres de edad madura. Un delegado de Tebessa expuso el caso de su región, donde los campos están sembrados de minas. Las sugerencias llueven a granel. No se salva nadie.
[El artículo continua con citas de varios delegados que se publicaron en el periódico francés Le Peuple. En aquel entonces el régimen del monarca marroquí Hassan II había lanzado un ataque militar contra Argelia, apoyado por Washington, París y Madrid.]
Salem Djelloul (27), presidente de un Comité de Gestión en Ameru Smaim: "Les digo primero que nada, 'Viva el socialismo y viva Ben Bella'. Añadiré, 'Quebrantaremos la agresión de Hassan II y de todos los enemigos del socialismo argelino de la misma forma que rompemos los terrones.
"Lamentamos que sólo las ciudades tengan médicos y que no haya ninguno en el campo donde estamos nosotros".
Bensahri Rabah (36): "Nos alegra la llegada del socialismo y estamos decididos a hacer todo lo posible para que se realice. Estamos decididos a trabajar con la misma intensidad que demostramos al liberar el territorio nacional de las garras del colonialismo. Derrotaremos a Hassan II de la misma manera que derrotamos al opresor extranjero".
Ali Rhamani Mohamed (22): "Le deseamos todo el éxito a nuestro congreso y reafirmamos nuestro apoyo total a la política socialista de nuestro hermano Ben Bella. Sin embargo, debemos indicar la falta de mecánicos en nuestras fincas. Debemos agregar además que nos vimos obligados a pedir transporte privado para entregar nuestros productos".
Daga Said (40): "A nuestro Comité de Gestión le va muy bien. Esperamos que este año las cosas sean mejores por el hecho que no habrá demora en la entrega de semillas. Debemos decirles que nos falta una farmacia. Tenemos que hacer un largo viaje para conseguir medicinas".
Tomado del 'Internationalist',
8 de noviembre de 1963:
Argelia celebra 9 o aniversario
PARIS, 3 de noviembre -- Argelia revolucionaria pudo celebrar un 1 de noviembre glorioso: el noveno aniversario del inicio de la lucha por la libertad contra Francia imperialista. Las multitudes que colmaron las calles se encontraban alegres y agradecidas. La amenaza de guerra por la monarquía de Marruecos había sido repelida con poco derramamiento de sangre, y si bien la tregua que logró Ben Bella en Bamako era frágil, era una tregua que brindaba tiempo precioso para Argelia.
En la prensa mundial, el ataque armado de Marruecos contra Argelia ocupó el centro de atención. Visto de forma superficial, parecía un encuentro desigual, e indudablemente fue por eso que atacó el rey Hassan II. Con un ejército bien equipado y entrenado, apoyado por el Oeste imperialista, incluido Franco, evidentemente el rey había estudiado por largo tiempo el golpe que intentaba propinar.
Por otro lado, Argelia enfrentaba un alzamiento armado en Cabilia, el país es pobre, militarmente débil, aún sufre la devastación de la guerra colonial más cruenta de la historia. ¿Qué posibilidades podían tener los campesinos andrajosos, políticamente divididos de Argelia frente a las fuerzas móviles y modernas de Hassan II?
Lo que no se esperaban el monarca y sus partidarios imperialistas era la forma de la respuesta. El gobierno de Ben Bella llamó abiertamente a una revolución política en Marruecos. En Argelia el gobierno dedicó todas sus fuerzas para movilizar al pueblo a defender sus conquistas revolucionarias y sus metas socialistas.
Estos llamados encontraron eco entre el pueblo marroquí, y Hassan II empezó a darse cuenta que su trono no estaba del todo seguro. Entre el pueblo argelino el fervor ascendió a nuevas alturas por toda la nación. Los centros de reclutamiento no se daban a basto para inscribir a las personas que formaban colas interminables.
También en el aspecto militar, Argelia tenía oportunidades excelentes de cobrar fuerza contra la combinación monárquica-imperialista. Egipto, los países de Europa oriental y la Unión Soviética pusieron armas a su disposición. Se supo que hasta Cuba había decidido compartir, sin titubear, su preciado armamento acumulado para defenderse de la constante amenaza de invasión del matón más grande de la tierra. 2
|