
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR julio-agosto de 2001 Vol. 25 No. 07
Por qué la independencia de Puerto Rico es una necesidad
Una lucha anticolonial exitosa beneficiará al pueblo trabajador en EE.UU.
A continuación publicamos la declaración presentada por Martín Koppel, a nombre del Comité Nacional del Partido Socialista de los Trabajadores, ante el Comité Especial de Descolonización de Naciones Unidas. Fue uno de los 30 individuos y representantes de organizaciones que dieron testimonio en la audiencia sobre el caso colonial de Puerto Rico, realizada el 21 de junio.
Por segundo año consecutivo, el comité aprobó una resolución auspiciada por Cuba que reafirma su apoyo al derecho de Puerto Rico a la independencia de Estados Unidos, y que llama a Washington a cesar los bombardeos en la isla de Vieques y a excarcelar a todos los presos políticos independentistas. Los subtítulos son de Perspectiva Mundial.
Distinguido presidente y honorables miembros del comité:
El bombardeo de la isla puertorriqueña de Vieques, que las fuerzas armadas norteamericanas reanudaron hace apenas unos días, es un descarado ultraje imperialista. Merece la condena del mundo. La persistencia del gobierno norteamericano en realizar estas acciones brutales, desafiando la voluntad de la mayoría del pueblo de Puerto Rico, revela un hecho ante todos: que Puerto Rico es una colonia norteamericana.
La más reciente expresión de la arrogancia colonial de Washington es su promesa de poner fin a las prácticas de bombardeo en Vieques: ¡dentro de dos años! No es que los amos coloniales norteamericanos hayan sufrido una revelación, como San Pablo en el camino a Damasco. Al contrario, esta "concesión" aún incumplida es producto del hecho que decenas de miles de trabajadores, pescadores, estudiantes y otros puertorriqueños rehusan abandonar su lucha, la cual ha ganado un apoyo creciente entre el pueblo trabajador en Estados Unidos y por todo el mundo.
Miembros del Partido Socialista de los Trabajadores y de la Juventud Socialista vamos a sumarnos a muchos en Nueva York para manifestarnos exigiendo: ¡Marina yanqui fuera de Vieques ya! ¡Retiren los cargos contra todos los detenidos por manifestarse en los terrenos ocupados por la Marina!
Enemigo común: Washington
Para los trabajadores y agricultores en Estados Unidos, el apoyo a la independencia de Puerto Rico no es únicamente una cuestión de solidaridad elemental. Una lucha exitosa por la independencia de Puerto Rico es necesaria si la gran mayoría del pueblo de Estados Unidos ha de lograr enfrentarse a su propia opresión y explotación.
El pueblo trabajador en Estados Unidos y el pueblo de Puerto Rico tenemos un enemigo común: el minúsculo puñado de familias multimillonarias que gobiernan Estados Unidos y que se benefician de la explotación de la mano de obra, la tierra y los recursos naturales de Puerto Rico. Mientras Puerto Rico permanezca bajo la bota colonial norteamericana, se mantendrá debilitada la capacidad de lucha y la solidaridad del pueblo trabajador en este país. Mientras cualquier trabajador o pequeño agricultor considere al gobierno norteamericano como "nosotros" o como "nuestro", todos quedaremos debilitados en nuestras luchas. Se verán obstruidos nuestros intentos de buscar la solidaridad antiimperialista y proletaria.
Los gobernantes norteamericanos están empeñados en acelerar brutalmente la producción, prolongar las horas de trabajo, socavar las condiciones de salud y seguridad en el trabajo, recortar los beneficios sociales y atacar los derechos sindicales. Están afianzando la esclavitud de los pequeños agricultores a los bancos y a los gigantes de la agroindustria de los cuales tienen que comprar y a los cuales deben vender. Ante esta arremetida, un número creciente de trabajadores en las ciudades y el campo están resistiendo la ofensiva contra nuestros salarios, nuestra tierra y nuestros derechos sociales y políticos.
Hace apenas dos semanas, 5 mil trabajadores --muchos de los cuales también entablan sus propias luchas-- marcharon en Columbia, Carolina del Sur, para exigir que el gobierno retire cargos fabricados de "amotinamiento" y "conspiración" contra cinco obreros portuarios por el "crimen" de haber participado en una protesta el año pasado por cientos de obreros portuarios contra la política antisindical de la empresa, acto que fue agredido violentamente por 600 policías.
Naciente resistencia obrera
Esta naciente resistencia asume diversas formas. En Colorado, mineros del uranio y sus familias exigen que el gobierno norteamericano les otorgue indemnización por envenenamiento de uranio y las muertes causadas por el afán de lucro de los patrones de las minas. En Cincinnati, Miami, Minneapolis/St. Paul, y otras ciudades, se han dado protestas contra los asesinatos racistas por parte de la policía. En la región norte del Medio Oeste --desde Minnesota hasta Nebraska-- empacadores de carne han efectuado protestas laborales para protestar contra la aceleración inhumana de la línea de producción y para exigir el reconocimiento de su sindicato.
Han marchado trabajadores inmigrantes en California para oponerse a los intentos de exigir un número de Seguro Social para obtener una licencia de conducir: medida del gobierno que, de aprobarse, abriría paso a la imposición de un carnet nacional de identidad para todos los trabajadores de Estados Unidos, en abierto desafío a la Carta de Derechos de la constitución norteamericana.
Señor presidente:
Unos 2.7 millones de puertorriqueños viven en Estados Unidos, representando una parte productiva e importante de la clase obrera en este país: entre ellos, muchos de los que ayer participaron en dos manifestaciones sindicales en esta ciudad: de transportistas que defienden sus beneficios médicos, y de telefónicos que se oponen a las maniobras antisindicales de la empresa Verizon. Los trabajadores puertorriqueños en este país se ven sometidos a una discriminación racista sistemática, al igual que los negros, los chicanos y otras nacionalidades oprimidas. El dominio colonial en Puerto Rico refuerza todas las fuerzas reaccionarias en Estados Unidos, desde los ataques a la acción afirmativa, hasta el terror antiinmigrante de la migra y de grupos derechistas.
La dominación colonial de Puerto Rico refuerza la capacidad del gobierno norteamericano de restringir los derechos del pueblo trabajador y de otros que luchan por su sustento y por la justicia social. Hoy día, seis patriotas --Antonio Camacho, Oscar López, Haydée Beltrán, Juan Segarra Palmer, José Solís y Carlos Alberto Torres-- permanecen encerrados en prisiones norteamericanas a causa de su actividad a favor de la independencia de Puerto Rico. Algunos de ellos llevan más de 20 años encarcelados, estando entre los presos políticos más antiguos del mundo.
Al igual que le reclamaron ayer a Clinton el Partido Socialista de los Trabajadores y la Juventud, hoy le reclamamos al presidente norteamericano George Bush: "¡Libertad para los presos ya!"
Los ataques a los derechos democráticos en Puerto Rico --desde el espionaje del FBI contra decenas de miles de sindicalistas, independentistas y otros más, hasta la negativa de otorgarles fianza a los manifestantes contra la Marina que están apelando sus sentencias-- se utilizarán más y más en Estados Unidos, a medida que los trabajadores y agricultores resistan los intentos patronales de reducir nuestros salarios y conquistas sociales y restringir nuestra capacidad para organizarnos y luchar.
Durante muchas décadas el gobierno norteamericano ha difamado las luchas de los independentistas, tachándolos de "terroristas" y encarcelándolos bajo cargos fabricados. Hoy también, en el llamado juicio por los bombardeos de las embajadas, aquí en Nueva York, Washington pretende combatir el "terrorismo" al tratar de establecer un precedente para secuestrar a ciudadanos de naciones africanas y someterlas a juicio en Estados Unidos. Al mismo tiempo, está aprovechando este caso para aumentar el uso de la pena de muerte como arma de terror dirigida contra el pueblo trabajador.
Desde que Washington invadió a Puerto Rico hace más de un siglo, ha utilizado esta nación latinoamericana, incluida la isla de Vieques, como base para lanzar agresiones militares en todo el mundo, desde Panamá hasta Cuba y el Medio Oriente. El uso de las instalaciones militares norteamericanas en Puerto Rico en nombre de "combatir el narcotráfico" refuerza la creciente y semisecreta intervención militar y construcción de bases por parte de Washington en Colombia, Ecuador, Antillas Holandesas y otras partes de Sudamérica y el Caribe.
La juventud puertorriqueña ha sido arrastrada a todas las guerras del imperialismo norteamericano como carne de cañón, desde las primeras dos matanzas interimperialistas mundiales hasta Corea, Vietnam, Iraq y los Balcanes. La resistencia de los jóvenes puertorriqueños a la conscripción imperial de Washington ha sentado un ejemplo para los jóvenes en este país.
El mes pasado, el pueblo trabajador aquí recibió una pequeña muestra de lo que se le ha impuesto al pueblo de Puerto Rico por muchas décadas. El 9 de mayo, más de 100 soldados de operaciones especiales del ejército norteamericano de Fort Bragg, Carolina del Norte, efectuaron un simulacro de asalto cerca de una zona residencial en East Brunswick, Nueva Jersey. Estos ejercicios de entrenamiento militar van a la par de la creación, de hecho, de un mando militar "nacional" aquí mismo en Estados Unidos, el cual irá dirigido contra el pueblo trabajador aquí en este país.
Una lucha exitosa por la independencia de Puerto Rico le asestará un golpe contundente a nuestro enemigo común. Demostrará que es posible enfrentarse a la clase capitalista más brutal del mundo y liberarse de su dominio. Hoy día, esto lo están mostrando especialmente los pescadores, trabajadores, estudiantes y otros que resisten a Washington en la lucha para expulsar a la Marina de Vieques.
Ejemplo de Cuba revolucionaria
Señor presidente:
Al pueblo de Puerto Rico y al pueblo trabajador de Estados Unidos, muchas veces nos dicen nuestros opresores comunes en Washington que es inútil luchar, que no podemos sobrevivir sin nuestros amos, que la independencia no significará otra cosa que la ruina. Pero el ejemplo de Cuba revolucionaria destruye este mito interesado.
El camino socialista que han emprendido los trabajadores y agricultores de Cuba es el único que se ha mostrado capaz de conducir a la verdadera independencia y soberanía. Frente a cuatro décadas de una implacable campaña norteamericana para castigarlos por tener la audacia de ser el primer territorio libre de América, el pueblo trabajador de Cuba no sólo ha resistido: ha salido más fuerte.
Un reflejo reciente de esta fuerza se evidenció en la concentración hace unas semanas de 100 mil personas en La Habana en solidaridad con el pueblo de Puerto Rico y su lucha para exigir "¡Marina fuera de Vieques!" Esta manifestación destacó la trayectoria consecuente de Cuba en defensa de la lucha por la independencia de Puerto Rico.
Otra expresión de la solidaridad abnegada de Cuba es el hecho que hoy día el gobierno cubano ofrece entrenamiento médico gratuito a jóvenes de familias obreras en Estados Unidos, incluso a jóvenes del Bronx, donde radica una importante población puertorriqueña. Cuba revolucionaria sigue mostrando el camino para Puerto Rico y también para el pueblo trabajador en Estados Unidos y a nivel mundial.
Al condenar el dominio colonial de Washington sobre Puerto Rico, este comité cumplirá con los intereses de la inmensa mayoría del pueblo de Estados Unidos y de los que luchan en todas partes por la autodeterminación y el futuro de la humanidad.
Gracias, señor presidente y miembros del comité, por la oportunidad de presentarles hoy estos criterios.
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