
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR julio-agosto de 2001 Vol. 25 No. 07
Estados Unidos
Victoria sindical en lavandería
Trabajadores en Baltimore ganan huelga por reconocimiento de UNITE
Por John Studer e Inez Marsh
BALTIMORE-- "Hemos estado en huelga por nueve semanas y valió la pena", dijo Audra Murphy, operadora de báscula de la lavandería industrial Up-To-Date el 24 de junio, en una entrevista durante un picnic para celebrar su victoria. Los trabajadores ganaron el reconocimiento de su sindicato y mejores salarios, condiciones de trabajo y beneficios.
"Nunca dudé que ganaríamos. Tuvimos una huelga fuerte. La actitud de todos era: no regresaremos sin sindicato, sin importar cuánto tiempo nos lleve".
Unos 250 trabajadores de la lavandería Up-To-Date abandonaron sus labores el 23 de abril para protestar contra el despido de 16 de sus compañeros de trabajo durante la lucha para que la compañía reconociera al sindicato textil y de la costura UNITE.
Up-To-Date es una de las lavanderías industriales más grandes en Baltimore, en la cual se lavan 28 millones de libras de ropa al año para grandes hospitales, centros médicos y hoteles. La ropa de los centros médicos viene sucia con sangre humana, desperdicio, jeringas hipodérmicas usadas y otros graves riesgos a la salud.
Los dueños de Up-To-Date han luchado enconadamente por muchos años para que no entre el sindicato.
"Los trabajadores se pinchan con las jeringas en el lavado. No tenemos ropas protectoras. Se supone que la compañía nos debe ofrecer vacunas contra la hepatitis, pero no lo hacen. Algunas veces en la planta la temperatura sube a más de 100 grados y la ventilación es pésima", dijo el trabajador Rodney Prater, en un mitin el 16 de junio.
Los trabajadores de Up-To-Date, en su mayoría negros y latinos, han estado luchando por un sindicato durante cinco años. Han presentado numerosos reclamos ante la Comisión de Derechos Humanos de Maryland y la Comisión de Igualdad de Oportunidades de Empleo en torno a la discriminación racial y el acoso sexual.
Al describir cómo los obreros habían hecho frente a los intentos patronales de dividirlos, Murphy señaló, "Desde que hemos estado en huelga se han unido realmente los trabajadores afroamericanos y latinos. Antes, por las barreras del idioma, estábamos propensos a conflictos. Pero en la línea de piquetes, hemos aprendido a entendernos los unos a los otros".
María Espinoza, a quien la compañía contrató para reclutar a trabajadores latinos, dijo en un mitin celebrado el 16 de junio: "Me sentía incómoda porque la compañía quería que les dijera a los trabajadores que los iban a deportar si se unían al sindicato. El sindicato es mi gente. Queremos una vida decorosa y oportunidades para nuestras familias. Ya no podía soportarlo más y renuncié hace dos semanas", agregó Espinoza.
El mitin se tradujo simultáneamente entre el inglés y el español. Un organizador dirigió las consignas de "¡Sí se puede!" "¡Viva la huelga!"
Mitin bilingüe
Dijo, "Para todos los que hablan inglés, repitan no más: '¡Que viva!' " La multitud respondió con entusiasmo "¡Que viva!"
La huelga recibió un amplio apoyo en Baltimore, debido a la mala fama de la compañía. Trabajadores de la costura de fábricas en Filadelfia y Reading (Pennsylvania) y de los estados de Maryland y Virginia participaron en el mitin. Diez trabajadores llegaron de la fábrica de camisas Flushing en Jefferson, Pennsylvania. También se sumaron al mitin estudiantes de Towson University, la universidad de Maryland y de universidad Johns Hopkins.
Unos 50 huelguistas y familiares de Hollander Home Fashions --miembros de UNITE-- llegaron de Frackville, Pennsylvania. "De esto se trata el sindicato", dijo Diane Beckett, una huelguista de Hollander. "Tenemos que mantenernos juntos y ayudarnos los unos a los otros".
Bajo el contrato, aprobado el 21 de junio por la gran mayoría, los trabajadores ganaron representación sindical, un contrato de tres años, aumento de salario inmediato, beneficios de salud y jubilación, ocho días feriados al año, una semana de vacaciones, vacunas, y el derecho a formar un comité sindical de seguridad y salubridad.
Kathie Fitzgerald es miembro del Local 622 de UNITE en Jefferson, Pennsylvania. n
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