
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR julio-agosto de 2001 Vol. 25 No. 07
Estados Unidos
'¡Bajen la velocidad de la línea!'
Obreros empacadores en Minnesota protestan por condiciones brutales
Por Samuel Farley y Marcos Rivera
ST. PAUL, Minnesota -- Trabajadores en la planta empacadora de carne de la empresa Long Prairie Packing en Long Prairie, Minnesota, pararon la producción en el departamento de deshuese por una hora y media el 8 de mayo, exigiendo que los patrones bajaran la velocidad de la línea de producción.
En las semanas posteriores, el Servicio de Inmigración y la policía local y del condado han estado interrogando a trabajadores de origen latinoamericano en Long Prairie, exigiendo que presenten sus documentos de inmigración. Algunos trabajadores de la carne han denunciado que las autoridades pretenden intimidar la campaña de sindicalización en la planta.
La planta en Long Prairie es una de las tres operaciones de matanza y destace de la compañía Rosen's Diversified Inc., la séptima empacadora de carne más grande en el país. Los trabajadores son miembros del Local 789 del sindicato de la industria alimenticia (UFCW).
El Local 789 también organiza a los trabajadores en Dakota Premium Foods, una planta situada en el sur de St. Paul que pertenece a Rosen Diversified. En julio del año pasado los trabajadores allí ganaron una elección para pedir que el UFCW los representara. La votación se dio después de un plantón realizado el 1 de junio. A pesar de esa victoria, el sindicato aún no ha sido reconocido oficialmente. La Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB) aún no ha dado respuesta a la apelación de las elecciones que la compañía entabló ante la junta en noviembre.
"Estábamos destazando toros, que generalmente los corren más despacio. Pero esa mañana estaban corriendo la línea a 136 animales por hora", dijo en una entrevista Rodolfo, un trabajador que participó en la protesta del 8 de mayo.
"No solamente estaban corriendo la línea más rápido, sino estaban demandando calidad, demandando que los huesos estuvieran completamente limpios", dijo. "Pronto comenzaron a amontonarse las piezas en las bandas de varias de las operaciones. Entonces durante el primer descanso comenzamos a discutir la necesidad de hacer algo".
"Para el segundo descanso", dijo Eusebio Fronteras, otro trabajador del departamento de deshuese, "estábamos decididos a hacer algo, y esto se regó por todo el comedor. Los del deshuese subieron a la oficina a reclamar por la velocidad de la línea, porque los supervisores habían quitado a dos personas de la operación, encima de que la línea iba más rápido. Cuando se acabó el descanso, muy pocos trabajadores regresaron a trabajar.
Se quedan en el comedor
"Brian Khulman, el supervisor del departamento, llegó y después se aparecieron otros supervisores diciendo que nos regresáramos a trabajar", dijo Saturnino Morelos, que también participó en la protesta. "Dijimos que queríamos hablar con los principales jefes acerca de la velocidad de la línea. El supervisor principal nos dijo que nos regresáramos a trabajar y que podíamos discutir el problema después del trabajo con quien quisiéramos. Le dijimos que queríamos hablar con Patrick [Collins, jefe de personal], y no nos movimos", dijo Morelos.
Los sindicalistas informaron que surgió una discusión entre los trabajadores acerca de la protesta y cómo resolver el problema. Un trabajador que argumentó a favor de regresar a trabajar le dijo a los que apoyaban la protesta, " ¿Ustedes van a pagar mi renta si nos corren?" Otro trabajador le contestó, "Si nos mantenemos juntos y nos defendemos, no podrán correr a nadie".
Los trabajadores se quedaron en el comedor hasta que llegó el director de personal. Collins dijo a los trabajadores que el problema sería examinado pero que tenían que regresar a trabajar.
"En ese momento un montón de raza se regresó a la línea", dijo Morelos, "pero casi 40 nos quedamos porque habíamos oído esas mismas palabras salir de su boca antes, y todo iba a seguir igual. Más tarde regresó al comedor y nos dijo que si no queríamos trabajar, que nos fuéramos. 'Váyanse a la casa', dijo. Entonces nos fuimos.
"Bajamos, lavamos nuestro equipo, y buscamos la puerta. 'No los queremos' dijo Brian Khulman, jefe del departamento de deshuese. Un par de trabajadores que se habían regresado a trabajar vinieron con nosotros cuando íbamos saliendo. Pero de repente, el gerente de la planta, Cecil Foote, vino corriendo. Dijo que no había estado ahí cuando se dio la discusión, que nadie se vaya, y que la velocidad de la línea sería cambiada. Algunos ya se habían ido, pero regresaron al día siguiente", dijo Morelos.
Fronteras agregó, "Al principio pusieron la velocidad de la línea bien bajito, y después la volvieron a subir, pero no hasta donde había estado. Ahora la están corriendo a la velocidad que debe ser, pero no va tan rápido como quisieran correrla".
Informó que "ahora están haciendo una 'investigación '. Uno por uno, nos han estado llevando a la oficina, tratando de sacarnos los nombres de las personas que supuestamente organizaron el paro. Pero nadie les ha dado ningún nombre, y no han corrido a nadie".
Barabara Morisch, una delegada sindical y obrera en la matanza que ha trabajado en la planta por casi dos años, describió las condiciones que enfrentan los trabajadores. "No importa cuánto le digas a la compañía que la velocidad de la línea va muy rápido y que las condiciones de trabajo se ponen más peligrosas. Tratan de imponernos más y más.
"Los trabajadores están cansados, hartos, y dijeron que ya no aguantarían más", informó Morisch. "Entonces después del almuerzo, estos trabajadores del deshuese, con los mexicanos y otros latinos a la cabeza, rehusaron trabajar hasta que la gerencia se reuniera con ellos y les asegurara que la velocidad de la línea sería bajada inmediatamente".
'Bueno ver a trabajadores unidos'
"Después de que se acabara el tiempo de almuerzo para los trabajadores del deshuese", agregó Morisch. "Subí al comedor por unos cuantos minutos para demostrar mi apoyo, y la mayoría de los trabajadores estaban unidos como si fueran uno solo. Fue tan magnífico ver a todos esos trabajadores juntos de pie contra la compañía por las condiciones que nos imponen".
"Nosotros [trabajadores de la matanza] tenemos las mismas condiciones que los del deshuese, la velocidad de la línea que nunca para de subir", dijo Morisch. "Mis compañeros de trabajo vienen y me preguntan, '¿Cuándo vamos a hacer nosotros lo mismo [un paro]? Yo les trato de explicar la sección del contrato que dice que no podemos hacer huelga, pero que necesitamos discutir lo que podemos hacer.
"Estamos sacando la misma cantidad de vacas ahora en ocho horas -- cerca de 870 al día -- a las que sacábamos hace un año trabajando más de diez horas al día. La compañía ha hecho saber que quieren llegar a matar mil cabezas de res al día en 10 horas. ¡Yo les estoy explicando a mis compañeros de trabajo de por qué es importante fortalecer nuestra unión ahora! Si dejamos que sigan tratándonos así, las cosas van a empeorar".
Barabara Schneider, obrera de deshuese, dijo a Perspectiva Mundial , "Pienso que fue muy bueno que todos estos trabajadores rehusaran a regresar a trabajar. Me gustó mucho ver que todos en la planta estábamos unidos.
"La compañía nunca nos escucha. Le hemos dicho a la gerencia que la línea va muy rápida, y lo único que hacen es subirla más", dijo Jerry Ludwig, del deshuese y delegado principal del deshuese.
Ludwig agregó, "Esta acción tomó de sorpresa a la compañía. No creían que los trabajadores fuéramos capaz de hacer algo así. La compañía nomás empuja y empuja, pensando que lo vamos a aceptar. Pero se equivocaron".
Acoso de la migra
Mientras tanto, según informan trabajadores de Long Prairie, agentes del INS han estado tocando las puertas de trabajadores latinos en una zona residencial cerca de la planta empacadora. Otros trabajadores han sido interrogados al andar a pie, en auto o en bicicleta.
"Cinco trabajadores de la planta han sido llevados a la cárcel", dijo José Rena, obrero de la fábrica que también fue interrogado por la migra después de salir del trabajo en bicicleta. "A algunos de los cinco los pararon en la calle. La migra no ha entrado a la planta, pero saben dónde vivimos. Tienen una lista larga de nombres. Yo vi la lista cuando me pararon".
Rena dijo que algunos de los trabajadores se ven intimidados por la campaña del INS y de la policía local. "La compañía no quiere eliminarnos, porque somos productivos. Pero quiere que nos olvidemos de defendernos con la unión, y quiere asustarnos con la migra", dijo.
Los trabajadores en la planta de Long Prairie han respondido a los ataques de la compañía publicando una edición de La voz del trabajador, el boletín de los sindicalistas en ambas plantas de Rosen Diversified. En uno de los artículos, señala que los patrones de Dakota Premium estaban pidiendo a los trabajadores que ya habían dado sus números de Seguro Social a los supervisores que volvieran a la oficina para dárselos de nuevo.
El artículo explica que se trata de un esfuerzo patronal de usar la policía, la migra, las cortes y otras instituciones del gobierno para debilitar y aplastar al sindicato en Long Prairie Packing y aterrorizar a los trabajadores en Dakota Premium a fin de impedir una lucha exitosa por un contrato sindical.
Miguel Olvera, uno de los dirigentes del sindicato en Dakota, dijo, "La compañía se da cuenta que no puede subir la velocidad de la línea como lo hacían antes, porque los trabajadores están resistiendo". El artículo indica que el presidente del Local 789, William Pearson, le envió una carta de protesta a la oficina regional del INS.
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