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junio de 2001 Vol. 25 No. 06

Cuba

Conferencia sindical provincial discute construcción de viviendas

Por Jonathan Silberman y Cindy Jaquith

LAS TUNAS, Cuba-- "Vamos a estrenar nuestro nuevo hogar en mayo", dijo Yunior, uno de los 169 trabajadores de la cooperativa cañera de La Pedrera, en el pueblo de Puerto Padre en la provincia rural de Las Tunas.

Yunior, su esposa Liliana y su niñito viven actualmente en una pequeña casa de madera. La nueva casa tiene dos dormitorios, baño y otras dos habitaciones, construida de ladrillos y sustituto de cemento de bajo costo. Es una de las 31 casas nuevas que están construyendo los miembros de la cooperativa.

Walter Avila, presidente de La Pedrera, dice que la vivienda es uno de los principales desafíos que enfrentan. "Hay 56 casas en mal estado", señaló.

Ahora, apuntó, a medida que Cuba sigue recuperándose de las condiciones más severas de una crisis económica que ha durado una década, pueden dar algunos pasos concretos para bregar con este problema apremiante.

La situación de la vivienda de los trabajadores fue uno de los principales temas que se debatieron aquí en una conferencia provincial de la Central de Trabajadores Cubanos (CTC), la central sindical nacional en este país. El encuentro, celebrado el 11 de febrero, abordó temas a debatir en el XVIII Congreso Nacional de la CTC, que se realizó del 28 al 30 de abril en La Habana.

Durante dos horas, los 143 delegados electos evaluaron sobriamente la situación económica que Cuba enfrenta hoy día --especialmente en la provincia de Las Tunas-- y el papel político que el movimiento sindical puede desempeñar para fortalecer la revolución socialista en Cuba. A la conferencia también asistieron unos 100 observadores, entre ellos ministros del gobierno y dirigentes sindicales nacionales, así como administradores de centros de trabajo locales. Pedro Ross, secretario general de la CTC, asistió y participó activamente en la discusión, que se caracterizó por un tono de confianza entre los delegados.

Se celebraron reuniones parecidas en cada una de las 14 provincias de Cuba. Fueron la culminación de meses de discusiones en cada centro de trabajo y sindicato, concluyendo con la elección de los delegados al congreso nacional.

En todas las reuniones provinciales se debatió una resolución conocida como las Tesis, preparada por la dirección de la CTC, que luego se presentó al congreso nacional.

Vivienda: una prioridad

Omar Ramadán, secretario provincial de la CTC, planteó ante la conferencia que la vivienda debía ser la principal prioridad de los sindicatos en la provincia.

En el periodo 1996-2000, se construyeron unas 13 mil casas para trabajadores en Las Tunas, principalmente por los esfuerzos voluntarios de 470 mil personas, según el Informe Central, que el comité provincial distribuyó por escrito a los delegados a la conferencia. El año pasado se completaron casi 3300 casas, unas 1400 más que el año anterior.

"Tenemos que basarnos en los éxitos anotados en el año 2000 y ofrecerle una vivienda adecuada a cada familia, a cada trabajador", insistió Ramadán. "Esto lo explicó Fidel en La historia me absolverá, pero con el Periodo Especial se aplazó la posibilidad de realizar este objetivo".

La historia me absolverá es el discurso de defensa que dio Fidel Castro durante su juicio en 1953 por el asalto lanzado contra el cuartel Moncada de la dictadura de Batista, la cual gozaba del apoyo de Washington. Llegó a ser el programa básico de demandas políticas y sociales del Movimiento 26 de julio y del Ejército Rebelde, que en 1959 dirigió a los trabajadores y campesinos cubanos a la victoria contra la dictadura de Batista, abriendo el camino a la revolución socialista.

Al referirse al Periodo Especial, Ramadán usaba el término que se emplea en Cuba al describir las condiciones económicas y sociales extraordinariamente difíciles que enfrentó Cuba tras el colapso --a principios de los años 90-- de los regímenes y partidos que habían existido en la Unión Soviética y Europa oriental y central. El cese abrupto de ayuda de estos países y de comercio a precios preferenciales --que representaban el 75 por ciento de las importaciones a Cuba-- obligó a Cuba, de la noche a la mañana, a enfrentar más directamente las condiciones comerciales explotadoras impuestas por el mercado mundial dominado por el imperialismo.

Para mediados de los años 90, a consecuencia de esta crisis económica, el producto interno bruto de Cuba había caído en un 35 por ciento. La severa escasez de petróleo y otros materiales esenciales hicieron que durante varios años la supervivencia económica fuera el problema número uno para el pueblo trabajador cubano y su gobierno. Hubo que suspender la mayoría de los proyectos destinados a resolver necesidades sociales apremiantes, tales como la construcción de viviendas.

Aunque persisten las condiciones del Periodo Especial, en los últimos años se ha registrado una notable mejoría económica. De acuerdo al Informe Central, en el año 2000 la tasa de desempleo bajó al 3.6 por ciento de la población económicamente activa en la provincia de Las Tunas, población de 200 mil. Se crearon 7585 empleos, un aumento del 36 por ciento comparado con el año anterior. De los nuevos empleos, 6 de cada 10 se crearon en la industria azucarera y en la agricultura, mayormente en la caña. La productividad laboral aumentó en casi 23 por ciento comparado con el año anterior.

Esto representa parte de la tendencia nacional, en la cual el desempleo en la isla bajó al 5.5 por ciento el año pasado. Según se informó, la desocupación nacional era del 8 por ciento en el momento más crítico de la crisis en 1996, sin contar las personas que estaban cesantes o trabajaban horas reducidas debido a las plantas que cerraron por falta de materias primas o piezas eléctricas.

Durante el último año la producción industrial y agropecuaria continuó recuperándose, según las cifras presentadas a la conferencia. No obstante, la producción azucarera, que domina la economía de la provincia, sigue bastante rezagada; a nivel nacional, casi no ha superado la mitad de los 8 millones de toneladas que se produjeron en 1989. El azúcar es una fuente vital de divisas, necesarias para financiar las prioridades sociales de Cuba.

"No es para vanagloriarse que señalamos estas cifras mejoradas", dijo Ramadán a los delegados, sino para mostrar lo que actualmente se puede y debe hacer para satisfacer las necesidades del país.

Doricel Dopico Sánchez, secretaria del sindicato de la construcción, coincidió con Ramadán en la importancia del problema de la vivienda. Se está acelerando la construcción de viviendas, dijo, al volver a lanzar el trabajo voluntario como forma de resolver esta necesidad social. "No es un movimiento de constructores sino un movimiento político, que da prioridad a la construcción de viviendas", explicó. Dopico dijo que este esfuerzo comenzó hace unos años, dirigido por el Partido Comunista de Cuba.

El gobierno paga la mitad del costo de los materiales de construcción para la casa de un trabajador individual, y la familia recibe préstamos para financiar la otra mitad. Si bien se proporcionan trabajadores especializados para ayudar a dirigir ciertos aspectos del trabajo, la mayor parte del trabajo de construcción lo hacen familiares, amigos y vecinos que se ofrecen como voluntarios después de la jornada laboral o los fines de semana. En muchos casos, como resultado de esta experiencia, los miembros de la familia se incorporan más activamente a las organizaciones de masas, dijo Dopico.

Más adelante, agregó, piensan concentrarse en la construcción de escuelas rurales y casas para los maestros en el campo.

Papel de los trabajadores

Los delegados a la conferencia de la CTC evaluaron la recuperación económica, su envergadura, cómo se ha logrado y cómo hacer nuevos avances.

En un país capitalista, los patrones frecuentemente apelan a los trabajadores a que "hagamos nuestro aporte" para aumentar la eficiencia de una determinada planta y mejorar la economía nacional aceptando la aceleración del ritmo de trabajo, el deterioro de las condiciones de seguridad y medidas de austeridad. Dichas propuestas --de las cuales frecuentemente se hace eco la cúpula sindical-- van dirigidas a aumentar las ganancias y convencer a los trabajadores de que nuestros intereses coinciden con los de nuestros patrones.

La situación de Cuba es lo contrario. A través de su revolución socialista, los trabajadores y campesinos cubanos quitaron del poder a la burguesía con su afán de ganancias, y estableció su propio poder de clase: "el poder revolucionario de los trabajadores, por los trabajadores y para los trabajadores", según lo expresaron las Tesis adoptadas por el congreso de la CTC en 1996. El gobierno cubano defiende los intereses, no de una clase explotadora minoritaria, sino de los trabajadores y agricultores.

Por lo tanto, el pueblo trabajador de Cuba tiene un interés muy fuerte en aumentar la productividad laboral y la eficiencia, así como reducir el desperdicio de recursos, ya que tienen el poder de decidir cómo se utilizará el producto de su trabajo. La satisfacción de las necesidades básicas de la mayoría --posible gracias a la revolución-- depende de tales acciones e iniciativas de los trabajadores.

Según dijo Julio Martínez, secretario provincial del sindicato de trabajadores azucareros en Las Tunas, en una entrevista después de la conferencia: "Los sindicatos desempeñan un doble papel en Cuba, reflejando el hecho que los trabajadores [aquí] son, a la vez, empleados y --al contrario de los países capitalistas-- patrones. Por tanto, los sindicatos deben representar a sus miembros, defendiendo sus derechos frente a la administración, así como actuar a favor de los valores, las responsabilidades y las normas que los trabajadores deben cumplir para mejorar el funcionamiento de la empresa o centro de trabajo".

Cuando los trabajadores en Cuba debaten cómo aumentar la productividad a nivel nacional o aumentar la eficiencia en su planta, lo hacen --a menudo en asambleas organizadas por el sindicato que se conocen como asambleas por eficiencia-- de manera de influir con su peso colectivo en la resolución de los problemas para beneficio del trabajador en su conjunto.

Durante la discusión en la conferencia de la CTC, los participantes le dieron importancia al papel de las asambleas por eficiencia en el proceso de continuar la recuperación económica y hacer avances sociales. El informe especificó formas de mejorarlas, por ejemplo, al realizar asambleas mensuales a una hora que aumente al máximo la asistencia --incluso para las mujeres con niños pequeños-- y que estén bien preparadas, con informes escritos de manera clara y comprensible, que no opaque las cuestiones a debatir.

Al celebrar el mejoramiento de la economía en el último año, varios delegados destacaron que la posibilidad de continuarlos dependía de los avances en el papel político protagónico de la clase obrera.

Jorge Licea, del sindicato de trabajadores agrícolas, informó sobre la recuperación económica de las cooperativas agropecuarias llamadas Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC). "El 65 por ciento de las 97 UBPC [regidas por el ministerio de la agricultura] lograron ganancias el año pasado", un notable mejoramiento, puntualizó. Existen además 94 UBPC cañeras en Las Tunas que están regidas por el ministerio del azúcar.

Licea subrayó la importancia de brindar estímulos materiales a los trabajadores para contribuir a lograr estos resultados, especialmente al vincular los ingresos de los trabajadores a los resultados de la producción usando estímulos especiales, y al resolver sus problemas de vivienda.

"Ante todo", dijo, "se trata de conciencia política. Si los trabajadores entienden el papel social de una cooperativa --por ejemplo, el aporte de una UBPC lechera a la producción de leche-- entonces se esfuerzan para lograr esas metas".

Licea también recalcó que los trabajadores mismos deben discutir las metas de producción para asegurar que sean realizables.

Héctor Rodríguez, del sindicato de trabajadores marítimos, mercantes, portuarios y de la pesca, informó que la producción pesquera había mejorado tanto en cantidad como calidad, con menos gastos y desperdicio. Dijo que estos avances en la industria pesquera correspondían con el aumento de producción del 39 por ciento en la provincia de Las Tunas. Dijo que es vital el papel de los cuadros sindicales, ocupen o no cargos sindicales.

"Nuestro papel consiste en participar con voz y escuchar", dijo Rodríguez. "Lo que hacemos es mejorar la situación. No es perfecta. Sólo se puede seguir mejorando si escuchamos atentamente a lo que dicen los demás trabajadores".

Rodríguez planteó dos de los temas que siempre surgen en el trabajo. Uno, dijo, es el tema de los medios de protección, y problemas más amplios de condiciones de trabajo y la seguridad y salud en el empleo. El otro es la necesidad de estímulos, basados en los resultados de la producción, pagados en divisas. El estímulo medio que reciben los trabajadores en la industria procesadora de pescado en Las Tunas es 43 dólares mensuales, explicó. Dada la crisis económica del Periodo Especial, muchos productos esenciales tales como jabón para lavar, aceite para la cocina y ropa casi no están disponibles sin divisas.

Salud y seguridad

A pedido de Pedro Ross de que los delegados hablaran concretamente sobre los problemas que surgen al bregar con las necesidades de los trabajadores, José Antonio Pérez, secretario del sindicato en el central azucarero Antonio Guiteras y miembro de la Unión de Jóvenes Comunistas, se quejó que no hay suficientes abastecimientos de ropa protectora, a pesar de estipularse en los acuerdos colectivos entre el sindicato y la administración. Este problema no obedece a razones objetivas, dijo. Simplemente no se envían en cantidades suficientes.

En respuesta, Ross insistió que esta situación era inaceptable. "El sindicato no puede aceptar ninguna explicación de esto", dijo. "Las medidas y los materiales necesarios para la seguridad de los trabajadores constituyen parte de los costos de producción". Si no se respetan los acuerdos colectivos o si los acuerdos pactados no son suficientemente precisos, se fomenta el cinismo, dijo.

Ross le preguntó a Pérez cuántos accidentes se habían producido, insistiendo que los cuadros sindicales deben conocer las cifras y poder mostrar que se dedican activamente a mejorar las cosas.

La salud y seguridad laboral es una de las inquietudes de la CTC que más ha sufrido durante el Periodo Especial. En el Informe Central de la conferencia en Las Tunas, se señaló que, si bien se han registrado mejorías, --desde 1996 hubo una reducción media de 936 lesiones anuales--persisten importantes problemas de salud y seguridad, especialmente en la caña, la alimentación, otros aspectos de la agricultura, la industria ligera y la construcción.

El informe dice que hubo 38 muertes en el trabajo en la provincia de Las Tunas durante el periodo 1996-2000: menos que la cifra del 49 por ciento que se registró durante los últimos cinco años, durante los peores años del Periodo Especial. Como promedio se perdieron 42 jornadas de trabajo por cada accidente grave.

En sus palabras de apertura a la conferencia de Las Tunas, Omar Ramadán dijo que el congreso nacional de la CTC sería ante todo parte de una "gran batalla de ideas". Las Tesis destacan los esfuerzos del "imperialismo, que pretende erosionar nuestros principios y valores, y debilitar en particular a nuestra juventud", así como las consecuencias negativas de algunas de las medidas que el gobierno cubano ha tenido que tomar --tales como la despenalización del dólar-- que han aumentado las desigualdades económicas. Estos desafíos "imponen nuevas exigencias a nuestra actividad consciente en defensa de los valores socialistas", afirman las Tesis. Ramadán destacó dos consecuencias negativas: el delito menor y la corrupción.

Los corresponsales de Perspectiva Mundial también tuvieron la oportunidad de asistir a asambleas obreras en el hospital Calixto García en La Habana, y la planta procesadora de pescado y carne en el pueblo cercano de Regla, donde el problema del aumento de delitos menores fue un punto de discusión.

En la asamblea del Calixto García, Roberto, un jubilado, fue el primero en tomar la palabra. "Somos revolucionarios", dijo. "Eso quiere decir que no hay carencia material que justifique la erosión de la ética revolucionaria que es el robo de propiedad del hospital". Roberto es uno de los 150 mil trabajadores jubilados en Cuba que se mantienen activos en la CTC a través de colectivos de jubilados, continuando su trabajo voluntario en su antiguo centro de trabajo y otras actividades.

Roberto apuntó que había mejorado la situación en el último año. En 1999 se registraron más de 100 delitos en el hospital, particularmente casos de robo, y la cifra bajó a 28 en el año 2000. Una de las formas en que los trabajadores han enfrentado el problema es a través de "asambleas relámpago" convocadas inmediatamente después de descubrirse un crimen, lo cual ha enfocado la atención en este problema y ha frenado los delitos menores.

Reforzar la guardia obrera

El dijo que otro problema que hay que plantear es la necesidad de reforzar la guardia obrera, la organización voluntaria de los trabajadores en la defensa permanente de su centro de trabajo. Roberto argumentó que alguna gente que se alistó para la guardia obrera no la tomaba suficientemente en serio. Es una guardia voluntaria, pero cuando uno se alista, tiene la obligación de hacerlo bien", dijo. Roberto propuso que cada jefe de departamento organizara clases sobre la defensa de Cuba contra la agresión imperialista y el papel ejemplar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

El problema del delito también se planteó en la asamblea por eficiencia en la planta procesadora de pescado Prodal, donde unos 300 obreros y otros empleados sacaron un balance del último año.

El secretario general de la CTC Pedro Ross participó con los trabajadores en la asamblea de Prodal y habló sobre el problema del delito en los centros de trabajo. Planteó juzgar al trabajador acusado en la propia planta, en vez de llamar a la policía e ir a la corte. Cuando se ha aplicado este método, dijeron funcionarios de la CTC, se sanciona al trabajador culpable con un traslado a otro departamento, un puesto de salario más bajo, u otras medidas.

"Las prisiones no forman parte del sistema socialista de ideas. Tampoco lo es la marginalización. Ni el desempleo. Este problema forma parte también de la batalla de ideas", dijo Ross ante los aplausos entusiastas de los delegados.

El enfoque que explicó Ross, dijeron funcionarios de la CTC, se está aplicando en varias empresas pero aún no en Prodal.

En la conferencia de Las Tunas, después de concluir sus discusiones para preparar el congreso sindical nacional, los delegados se reunieron en sesión cerrada para elegir un nuevo comité provincial y secretariado. De los 75 delegados electos al comité, 28 no se habían desempeñado antes en ese cargo. Cuarenta y tres son mujeres, comparado con las 39 mujeres en el comité saliente. Del nuevo secretariado de 19 miembros, cuya edad promedio es de 39 años, nueve son mujeres, comparado con las siete mujeres en el secretariado saliente.


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