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junio de 2001 Vol. 25 No. 06

Cuba

Sindicalistas en Cuba abordan importantes prioridades sociales

Por Maggie Trowe y Róger Calero

LA HABANA -- El 18o congreso nacional de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), que manifestó el fortalecimiento de la Revolución Cubana, se enfocó en medidas para encarar toda una gama de problemas sociales apremiantes: desde la reactivación de la construcción y reparación de viviendas, hasta la formación de maestros para asegurar la igualdad de oportunidades aun en las zonas rurales más remotas.

Las deliberaciones de los más de 1 600 delegados electos, reunidos el 29 y 30 de abril, fueron precedidas por un periodo de discusión de cinco meses por 2.5 millones de trabajadores en fábricas y otros centros de trabajo en toda la isla. La discusión se centró en una resolución conocida como las Tesis, presentada por la dirección nacional de la CTC, que planteó algunos de los principales problemas que enfrenta el pueblo trabajador.

El congreso dejó evidente el avance en Cuba de la recuperación de lo que se conoce aquí como el Periodo Especial, la crisis económica precipitada hace una década cuando Cuba perdió abruptamente la ayuda y las condiciones preferentes de intercambio con los países del antiguo bloque soviético, situación que se agravó brutalmente con la intensificada guerra económica de Washington. En la batalla por la supervivencia económica se suspendió la mayoría de los proyectos destinados a enfrentar urgentes necesidades sociales.

A medida que el pueblo cubano ha resistido y superado los años más difíciles del Periodo Especial, la dirección revolucionaria ha podido dedicar más esfuerzos a combatir las desigualdades sociales que han surgido, así como tomar iniciativas políticas para ganar a una nueva generación al comunismo, lo que en las Tesis de la CTC se describe como una "batalla de ideas".

En el congreso sindical se abordó una variedad de temas importantes, desde los esfuerzos de los trabajadores para aprovechar al máximo su mano de obra y los recursos en las industrias y la agricultura, hasta la importancia del entrenamiento militar y la preparación de los trabajadores en la defensa de la revolución frente a las amenazas de Washington.

Formación de maestros

Los delegados también tomaron varias decisiones para hacer frente a algunos de los principales problemas sociales que enfrenta el pueblo trabajador. Una de las principales decisiones fue la de extender la licencia de maternidad remunerada: de seis meses a un año, a partir de ese momento. Fue una de las decisiones más populares entre los delegados, sobre todo las mujeres.

En su informe al congreso, el secretario general de la CTC, Pedro Ross, destacó otras iniciativas para resolver necesidades sociales. Una es la campaña para formar a maestros y mejorar los centros docentes en toda la isla.

Lázaro Martínez, miembro de un contingente voluntario de maestros en San Cristóbal, en la provincia occidental de Pinar del Río, explicó los esfuerzos que él y otros están haciendo para acabar con la escasez de maestros y recursos escolares.

Martínez, director de cinco escuelas primarias en esa aislada zona montañosa, dijo que habían realizado una campaña exitosa para reclutar a estudiantes de duodécimo grado a un programa de formación pedagógica en sus propias comunidades. También han podido proveer televisores, videocaseteras y computadoras -- que en algunos casos funcionan con equipo fotovoltaico (energía solar)-- para cada escuela, aun en las pequeñas comunidades con cinco estudiantes o menos.

"El próximo año se van a integrar 80 jóvenes" al programa de maestros, dijo, "y acabamos de instalar el último panel solar, así que el 100 por ciento de las escuelas ahora tienen equipo audiovisual".

Participando en la discusión, el presidente cubano Fidel Castro le preguntó a Martínez por qué faltaban maestros en la región. Agregó que el problema también existe en zonas más pobladas del país tales como Matanzas y La Habana, donde hay un promedio de 40 estudiantes por cada maestro. Castro dijo de que en estas zonas el "turismo se ha robado maestros" porque los trabajadores en empleos relacionados al turismo tienen mayor acceso a dólares.

Martínez respondió que lo mismo había pasado en su provincia. Dijo que la solución que él y otros habían encontrado era de convencer a los jóvenes en esta zona de hacerse maestros como una forma de contribuir a la sociedad. Además, el gobierno aumentó recientemente los salarios de los maestros, y les ha dado prioridad en el acceso a viviendas como estímulos adicionales para que se queden en esa zona rural.

Castro dijo que la meta es garantizar que aun en las áreas montañosas más remotas no quede un estudiante sin maestro o sin televisor y computadora. Dijo que a partir de septiembre, todas las escuelas pedagógicas tendrán cursos de computación.

Brigadas estudantiles a barrios pobres

Hassán Pérez, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), habló acerca de una campaña, discutida en el congreso sindical, encabezada por la FEU y la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). Están organizando brigadas de estudiantes universitarios y cuadros de la UJC para que vayan a algunos de los barrios obreros más pobres en La Habana y otras ciudades, a hablar con los residentes, identificar sus problemas más críticos, y trabajar con ellos para proponer soluciones.

Los estudiantes visitan hogares así como escuelas, farmacias y comités barriales. En una comunidad, dijo Pérez, "encontramos un hogar de 23 personas con sólo cuatro camas. Vivían del ingreso de tres adultos, y una señora anciana, que tiene cáncer, cuidaba a 12 niños". Dijo que los estudiantes ayudaron a facilitar más camas, aseguraron que la enferma recibiera atención médica, y trabajaron con los desempleados en el hogar para que encontraran trabajo.

Cuando los voluntarios estudiantiles encuentran a bebés de bajo peso, se dedican a identificar el problema, que en la mayoría de los casos es falta de alimentación adecuada o enfermedades, dijo.

"Trabajamos todos los días y 10 horas los sábados, dijo Pérez acerca del movimiento de brigadas estudiantiles. "Nos encanta nuestro trabajo. Visitamos a pacientes en los hospitales, somos tutores voluntarios de estudiantes: todas son cosas que no podrían ocurrir si no tuviéramos una sociedad socialista". Estas experiencias están profundizando la conciencia revolucionaria de miles de jóvenes, señaló.

Renovada construcción de viviendas

Otro tema de discusión en el congreso fue el renovado esfuerzo para construir viviendas y reparar casas y apartamentos.

Carlos Lage, secretario del comité ejecutivo del Consejo de Ministros, señaló que antes del Periodo Especial, Cuba había construido 100 mil viviendas al año, pero que las escaseces casi habían paralizado el programa. Hoy hay más recursos disponibles para cambiar esta situación, informó.

Los delegados abordaron cómo se están reactivando las microbrigadas voluntarias de construcción. Están integradas principalmente por trabajadores que se ofrecen como voluntarios y dejan sus empleos normales por un tiempo para construir casas y otros proyectos. Hay otro proyecto complementario que facilita materiales de construcción subsidiados y créditos a familias para que construyan sus propias viviendas, donde la mayor parte de la mano de obra la ponen los miembros de la familia, amigos y vecinos que trabajan como voluntarios después del trabajo o los fines de semana.

Después del congreso de la CTC, cuando un grupo de trabajadores de la costura de Estados Unidos visitó la fábrica Confecciones de Gala en La Habana, Faustina Pedro, una dirigente del sindicato de la industria ligera en la provincia de La Habana, dijo, "El año pasado nuestro sindicato ayudó a tres trabajadores y a sus familias a obtener casas". Miembros del sindicato se suman a trabajadores que construyen sus casas con su familias y amigos "y ayudan en las tareas más grandes, por ejemplo, cuando sientan la base", dijo.

El sindicato, dijo, también ayuda a los trabajadores a obtener materiales para la reparación de viviendas y organiza a voluntarios para ayudar a hacer las reparaciones.

Lage informó que en 1999 se organizaron ocho microbrigadas de construcción y que hoy hay 70. El año pasado los residentes de 309 mil hogares recibieron asistencia para la reparación de viviendas, muchas veces con materiales de construcción.

El día después del congreso, los delegados se unieron a otros 600 mil trabajadores para el acto del Primero de Mayo. Fue una masiva reafirmación de apoyo al curso socialista de la revolución y un rechazo a la guerra económica librada por Washington contra Cuba revolucionaria.

Brindaron saludos varios funcionarios de organizaciones sindicales de Argentina, Uruguay, España, y otros países. Los de España y Argentina, entre otros, denunciaron a sus gobiernos respectivos por haber votado a favor de la resolución promovida por Washington que condenaba a Cuba por "violaciones de derechos humanos" en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Estudiantes de Latinoamérica, el Caribe y Africa, entre los 3 mil estudiantes que cursan estudios en la Escuela Latinoamericana de Medicina, participaron en la celebración. Uno de ellos, William Aguilar, de 22 años, de Quetzaltenango, Guatemala, señaló que estudiaba con una beca brindada por Cuba y dijo, "Es mi sueño regresar a casa después de mis estudios y practicar medicina entre los pobres del campo".

En su discurso al acto, Fidel Castro resaltó la resistencia del pueblo cubano a 42 años de agresión y guerra económica de Washington. Esta resistencia tenaz, fortalecida por el hecho de que el pueblo trabajador cubano ha hecho una revolución socialista, señaló, es un ejemplo para otros que se enfrentan al mismo enemigo imperialista en el mundo.

"Hoy", dijo, "estamos frente a un adversario poderoso en todo menos en ética e ideas, sin mensaje ni respuesta a los graves problemas políticos, económicos y sociales que agobian al mundo actual."

Agregó, "El imperialismo, al borde de una crisis política y económica, no puede escaparse de su propia sombra. Está condenado a saquear cada vez más al mundo y a promover el descontento y la rebelión universales".

Castro condenó al imperialismo estadounidense por promover el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) para reforzar su dominio económico sobre Latinoamérica. Dijo que el intento de imponer los intereses de los capitalistas estadounidenses en estas naciones equivalía a pasos destinados a anexarlas al imperio norteamericano. Castro llamó al movimiento obrero en Latinoamérica y el Caribe a que hiciera campaña por un plebiscito para rechazar la decisión de sus gobiernos de firmar el ALCA.

Al día siguiente, la CTC auspició una Tribuna Internacional de Solidaridad con Cuba y contra la Globalización Neoliberal. La mayoría de los más de 600 invitados internacionales al congreso, de 58 países, participaron en la reunión, a la cual también asistió Fidel Castro, Pedro Ross, el canciller Felipe Pérez Roque y otros líderes cubanos.

Osvaldo Martínez, director del Centro Cubano para el Estudio de la Economía Mundial, dio una presentación sobre la crisis económica mundial. Señalando los crecientes despidos en Estados Unidos, dijo que la desaceleración de la economía estadounidense es un preludio a una crisis internacional más grande. Citó similitudes entre las condiciones antes de la caída bursátil de 1929 que anunciara la Gran Depresión y la situación de hoy, señalando el impacto devastador de la caída de la economía norteamericana sobre los países del mundo semicolonial. Hoy, dijo Martínez, la deuda externa de los países del Tercer Mundo a los bancos imperialistas es de 2.5 billones, unos 580 mil millones más que en 1980.

Muchos de los delegados internacionales hablaron en el abordando algunos de los temas planteados por Martínez. Entre otros hablaron Ty Collander del sindicato petrolero de Trinidad y Tobago, Angel Rodríguez, dirigente de la Fuerza Bolivariana de los Trabajadores de Venezuela, y Marta Bonilla, miembro del sindicato de la costura y textil UNITE en Los Angeles, una de los más de 700 miembros de la UNITE que ha estado en huelga contra la Hollander Home fashions en tres estados norteamericanos.

La delegación de Estados Unidos fue el grupo internacional más grande, con casi 100 sindicalistas y otros, incluidos miembros de UNITE y del Local 1199 del sindicato de trabajadores de hospitales.


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