
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR mayo de 2001 Vol. 25 No. 05
Editorial
Washington apunta contra el estado obrero en China
La actual ola de propaganda del gobierno norteamericano en torno al avión espía que se dañó al volar de manera provocadora cerca de China pone de relieve la masiva concentración de fuerzas militares estadounidenses --incluido un arsenal nuclear-- en Asia y el Pacífico. Washington apunta estas armas contra el pueblo trabajador de China y de Corea, países donde se derrocó el capitalismo en profundas revoluciones populares.
En 1969 el gobierno de la República Popular Democrática de Corea derribó un avión espía norteamericano, obligando Washington a suspender por unos años sus vuelos tripulados contra Corea y China. El año anterior, tras advertirle a Washington que retirara su buque espía USS Pueblo de las aguas cercanas, Corea del norte detuvo al buque naval por 11 meses y no cedió ante las amenazas militares norteamericanas. Esta acción suscitó el apoyo de millones de trabajadores en el mundo, incluyendo entre el pueblo vietnamita, que en ese entonces se defendía de la agresión del imperialismo norteamericano.
El reciente vuelo espía es uno de los 200 vuelos norteamericanos que despegan de bases aéreas estadounidenses en Okinawa, Japón, para controlar las señales de radar y comunicaciones chinas. Una constelación de satélites espías intercepta las comunicaciones telefónicas y radiales chinas. Cada uno de los 12 aviones espías EP-3 en la flota naval norteamericana efectúa un promedio de 180 vuelos al año. El mando norteamericano del Pacífico cuenta con 300 mil efectivos militares, incluidas 47 mil tropas en territorio japonés, 12 mil en buques cerca de Japón, y 37 mil en Corea del sur. Dispone de una fuerza nuclear de ocho submarinos estratégicos basados en Bangor, Washington, con más de 1 500 ojivas nucleares. Otros 120 cohetes cruceros Tomahawk están reservados para submarinos en el Pacífico. Además, tiene misiles intercontinentales en bases terrestres que están dotados de más de 2 mil ojivas nucleares. Como parte de su cerco militar a China, Washington piensa entregarle a Taiwan destructores con un sistema antimisil que podría integrarse al sistema antimisil norteamericano. Este sistema va dirigido contra Corea, China y cualquier otro pueblo del mundo cuyas acciones no sean del agrado de los gobernantes norteamericanos. En cambio, la fuerza militar china es fundamentalmente de carácter defensivo y su capacidad nuclear es esencialmente regional.
Washington se mantiene implacablemente hostil al pueblo trabajador de China por haber derrocado el capitalismo y haber establecido un estado obrero. Al haber hecho una revolución socialista, los trabajadores y campesinos chinos tienen una actitud de sí mismos que es diferente de la actitud de los trabajadores de países capitalistas. Presuponen que tienen el derecho al trabajo, a la atención médica y a otros derechos sociales, y que el estado es suyo, no ajeno.
El pueblo trabajador de China es precisamente el obstáculo que enfrentan las potencias imperialistas en su empeño a largo plazo de reimponer su sistema de explotación y pillaje. Por eso los gobernantes norteamericanos tienen menos ilusiones de que podrán lograr ese objetivo sin recurrir a la fuerza militar.
Los trabajadores y agricultores en este país debemos exigir que Washington ponga fin a sus vuelos espías, maniobras militares y otras provocaciones en Asia y el Pacífico, incluido su apoyo al régimen en Taiwan, isla que le pertenece a China.
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