
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR mayo de 2001 Vol. 25 No. 05
Cuba
Ralizan encuentro sobre Girón Combatientes: 'Sabíamos que defendíamos los logros de la revolución'
Por Martín Koppel y Mary-Alice Waters
LA HABANA--Alberto Fernández nunca había estado en combate antes de enfrentarse a los invasores organizados por Washington en Playa Girón. Pero el ex piloto de avión fumigador, entonces de 22 años de edad, efectuó nueve misiones entre el 17 y el 19 de abril de 1961. El y otros miembros de la naciente fuerza aérea revolucionaria de Cuba derribaron nueve bombarderos B-26 piloteados por los exiliados cubanos invasores y hundieron dos de sus buques de transporte organizados por el gobierno norteamericano.
"Sabíamos por qué estábamos luchando: por nuestra soberanía y las conquistas de nuestra revolución", dijo Fernández. "Los otros luchaban para recuperar sus propiedades".
Alberto Fernández se encontraba al lado de uno de los aviones Sea Fury que usaron las fuerzas cubanas en la batalla de tres días para repeler a los invasores en Bahía de Cochinos, conocida en Cuba como Playa Girón, donde se rindió la principal fuerza de tropas mercenarias. El avión está enfrente del museo de Playa Girón, situado en el escenario de la batalla.
El ex piloto fue uno de los participantes en una conferencia Cuba-Estados Unidos, celebrada del 22 al 24 de marzo en La Habana. El intercambio, denominado "Girón: 40 años después", fue uno de los eventos celebrados para conmemorar el 40 aniversario de la victoria cubana, en la cual las milicias, la policía revolucionaria y el Ejército Rebelde de Cuba aplastó en menos de 72 horas a una fuerza invasora de 1500 contrarrevolucionarios cubanos entrenados, financiados y desplegados por el gobierno de Estados Unidos.
Durante el encuentro, que finalizó con un recorridopor la Bahía de Cochinos, otros conferencistas cubanos reiteraron la observación de Alberto Fernández de por qué Cuba revolucionaria había derrotado a Washington.
Una victoria cubana
Al final de la primera jornada de la conferencia, Jorge Hernández, director del Centro de Estudios sobre Estados Unidos, de la Universidad de La Habana, señaló que la invasión orquestada por Washington en Playa Girón a menudo se atribuye a los "errores" de la CIA y las "vacilaciones" de la administración Kennedy.
No fue una batalla que perdió Washington, insistió, sino "una victoria que ganó el pueblo cubano: organizado y armado a través de las milicias revolucionarias y con su liderazgo revolucionario".
José Ramón Fernández, vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba y presidente del comité organizador del encuentro, habló a la prensa antes de la conferencia sobre las principales lecciones de la batalla en Playa Girón. "Lo que decidió entre la victoria y la derrota es que las fuerzas de milicias y las tropas patriotas participantes tenían una conciencia clara de qué defendían", dijo Fernández, jefe de la principal columna de las fuerzas revolucionarias cubanas en esa batalla.
"Sabían que defendían las conquistas de la revolución, sus fábricas, sus centrales, su campaña de alfabetización y su educación, su salud pública, la justicia social, la eliminación de la discriminación racial y la dignidad de saberse representantes y defensores de un pueblo soberano".
En cambio, destacó Fernández, "Los invasores tenían una gran desventaja: no venían a defender esas conquistas, no venían a defender la patria, venían a tratar de reconquistar prebendas y privilegios, riquezas y posiciones, y por esas causas es difícil que los hombres estén dispuestos a dar la vida".
"El factor principal en toda lucha armada, más importante que todas las armas, es el hombre, son los motivos que lo impulsen a luchar".
Al concluir el encuentro, dirigiéndose a los participantes durante el recorrido de Playa Girón, Fernández explicó que «Playa Girón fue una batalla inevitable». Afirmó que fue la culminación de una fase de los esfuerzos norteamericanos para destruir la Revolución Cubana.
En enero de 1959, millones de cubanos derrocaron a una dictadura apoyada por Washington y emprendieron una profunda revolución social, y al poco tiempo comenzó un año y medio de sabotajes, atentados y otros actos de agresión contra la Revolución Cubana y su dirección. Sin embargo, la victoria cubana en Playa Girón era como una espina atravesada en la garganta del imperialismo norteamericano, y Washington inmediatamente lanzó una nueva etapa de agresión que culminó 18 meses más tarde con la crisis de "misiles» de octubre de 1962 y con un bloqueo naval a Cuba. La hostilidad de Washington continúa hasta el presente, señaló Fernández.
Durante la conferencia, los combatientes revolucionarios cubanos que estaban presentes intercambiaron experiencias y criterios sobre estos sucesos junto con unos ex asesores de la administración, oficiales de la CIA, y miembros de la Brigada 2506, la fuerza invasora cubanoamericana de Washington. También participaron profesores e investigadores de ambos países.
El encuentro, organizado como evento cultural, fue auspiciado por la Universidad de La Habana a través de su Centro de Estudios sobre Estados Unidos y otros tres centros cubanos de investigaciones. Los organizadores de la delegación estadounidense fueron los investigadores Peter Kornbluh y Thomas Blanton del Archivo de Seguridad Nacional en la Universidad George Washington, el cual se ha dedicado desde 1985 a desclasificar y publicar documentos del gobierno, incluidos documentos sobre el conflicto entre Cuba y Washington.
En la delegación cubana de varias decenas de participantes, había varios combatientes revolucionarios que habían peleado en la batalla de Playa Girón. Entre ellos, además de Fernández, estaban Enrique Carreras, uno de los pilotos cubanos que más se destacó durante la batalla; Efigenio Ameijeiras y Samuel Rodiles, comandante y vicecomandante, respectivamente, de la Policía Nacional Revolucionaria; Angel Jiménez, jefe de la Escuela de Responsables de Milicias; Pedro Miret, jefe de artillería de una de las columnas; y el comandante Ramiro Valdés.
El comandante en jefe cubano, el presidente Fidel Castro, participó en casi toda la conferencia. Comentó que era la primera vez en 40 años que todos los principales oficiales cubanos de Playa Girón se habían juntado.
Delegación de Estados Unidos
Entre los más de 50 participantes de Estados Unidos estaban los ex asesores de Kennedy, Arthur Schlesinger y Richard Goodwin; los ex funcionarios de la CIA Robert Reynolds y Samuel Halpern; y cinco miembros o ex miembros de la Brigada 2506, así como dos miembros de la familia Kennedy. También asistieron más de una decena de académicos norteamericanos, tales como James Blight de la universidad Brown, Philip Brenner de la universidad American, Max Azicri de la Universidad de Edinboro de Pennsylvania, y Jorge Domínguez de la universidad Harvard.
En la conferencia se organizaron mesas redondas sobre cuatro temas: las acciones de Washington que precedieron la invasión por Playa Girón, cómo respondió Cuba revolucionaria, cómo se desenvolvió la batalla, y sus secuelas y lecciones. Aunque las sesiones no estaban abiertas a los medios noticiosos, los organizadores celebraron varias ruedas de prensa para informar sobre los principales aspectos.
Schlesinger, quien expresó los criterios de algunos miembros de la delegación norteamericana, pretendió minimizar la responsabilidad de Kennedy por la invasión a Cuba en abril de 1961, afirmando que Kennedy había heredado los planes del presidente republicano Dwight Eisenhower para dicho operativo militar. "Kennedy se hallaba atrapado, y decidió permitir que prosiguiera", aseveró. Si Kennedy hubiera desmovilizado la brigada mercenaria, agregó Schlesinger, habría enfrentado un disposal problem: un problema de cómo deshacerse de los miembros de la brigada.
Los patrocinadores cubanos sentaron un ambiente propicio para un intercambio entre los participantes estadounidenses y cubanos a fin de "discutir y examinar puntos de vista de una y otra partes, de un modo respetuoso, de esclarecimiento y análisis" de los hechos, según explicó Fernández al dar inicio a la conferencia. Señaló que los miembros de la Brigada 2506, durante la conferencia, no serían calificados de mercenarios para no ofender a los brigadistas que participaban en el evento. Algunos de los combatientes cubanos reconocieron, con un toque irónico, que les costaba hallar otra palabra para describir a la fuerza invasora financiada por Washington.
Hubo un intercambio entre Enrique Carreras y un miembro de la Brigada 2506, Mario Cabello. En la batalla de abril de 1961, Carreras hundió dos buques de transporte cerca de la Bahía de Cochinos, el Houston y el Río Escondido. Fidel Castro, comandante en jefe de las fuerzas cubanas, había ordenado que se hundieran los barcos para cortar la línea de abastecimiento de los mercenarios e impedir que escaparan.
Cabello, quien había estado a bordo del Houston, le dijo a Carreras que por suerte su cohete había penetrado el buque debajo de la línea de agua, ya que el barco norteamericano, que estaba incendiado por un ataque anterior, estaba lleno de combustible y probablemente habría estallado si no se hubiera empezado a hundir y llenarse de agua. Castro comentó, "¡Viste, Carreras te salvó la vida!" Carreras, actualmente general de división, se estremeció de la risa.
En una de las sesiones de la conferencia, José Ramón Fernández explicó que él les había ordenado a sus soldados que no dispararan contra los dos destructores de la Marina de Guerra norteamericana que estaban cerca de la costa, para evitar un enfrentamiento directo con las fuerzas armadas de Washington. Había decidido esperar hasta que recibiera la orden de Fidel Castro.
Castro señaló que Fernández hizo bien en tomar esa decisión. Entonces las fuerzas cubanas dirigieron su fuego contra los lanchas de desembarco e impidieron el medio de escape de los invasores, al tiempo que se retiraron los buques de guerra norteamericanos y casi toda la fuerza invasora quedó detenida.
La conferencia utilizó varios documentos desclasificados relativos a Playa Girón que hace poco habían emitidas al público por los gobiernos tanto de Estados Unidos como de Cuba. Estos documentos no revelan nada que cambie la comprensión anterior de los sucesos, sino que, como apuntó Fernández, confirman que el gobierno revolucionario ha dicho la verdad desde el principio, a diferencia de Washington.
Liderazgo decisivo
Entre los cientos de páginas desclasificadas por el gobierno cubano hay documentos que son especialmente interesante. Uno de éstos es una transcripción colectiva de todas las instrucciones que Fidel Castro impartió a los oficiales en el campo de batalla --por teléfono, por escrito y en persona-- desde las primeras horas del 17 de abril hasta la derrota de la fuerza invasora dos días más tarde. Muestran el carácter resuelto y valiente del liderazgo cubano y su interés en las filas, factores que contribuyeron a la victoria rápida y contundente contra las tropas contrarrevolucionarias».
Otro documento desclasificado es un informe fechado en septiembre de 1961, que Fernández entregó al mando central, detallando las operaciones de las fuerzas armadas cubanas contra los invasores hora por hora. Como parte de su balance, el informe analiza las debilidades y los errores de las fuerzas cubanas, incluidos los suyos. En la conferencia, Fernández señaló que la comisión que revisa los documentos a ser desclasificados había propuesto tachar esas partes de su informe antes de emitirlo. "Yo tenía mis reservas con tacharlas, pero de todas maneras lo acepté. Pero fue el comandante en jefe, el compañero Fidel, el que dijo que debía desclasificarse todo el informe".
Uno de los documentos desclasificados del gobierno norteamericano, que se distribuyó en la conferencia, es un informe del ex asesor de la Casa Blanca Richard Goodwin al presidente John F. Kennedy sobre una conversación entre él y Ernesto Che Guevara, uno de los dirigentes centrales de la Revolución Cubana. Che había solicitado la reunión durante una conferencia de la Organización de Estados Americanos en Punta del Este, Uruguay. Si bien se ha conocido por mucho tiempo los hechos y el contenido de la versión de Goodwin, y el propio memorándum fue desclasificado en 1993, hasta la fecha no se había emitido al público.
Goodwin informa, "Guevara empezó diciendo que debo entender la revolución cubana. Ellos pretenden construir un estado socialista, y la revolución que han iniciado es irreversible. Además, ahora están fuera de la esfera norteamericana de influencia, y eso también es irreversible".
Al final de su informe, Goodwin dice que Guevara "dijo que quería agradecernos mucho por la invasión --que había sido una gran victoria política para ellos, que les había permitido consolidarse-- y que los habían transformado: de un pequeño país agraviado a un igual".
Al concluir la conferencia sobre Playa Girón, Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, hizo una observación semejante. La lección más importante de la batalla de Playa Girón, dijo Alarcón, es que Washington debe aprender que "el pueblo cubano jamás abandonará su lucha para defender su soberanía y su independencia".
"El pueblo cubano luchaba en defensa del socialismo", dijo Alarcón, y esta victoria marcó un hito histórico en la Revolución Cubana
Esta disposición de resistencia se pudo apreciar entre las personas entrevistadas por Perspectiva Mundial en la zona de Bahía de Cochinos. En el central azucarero Australia, cerca del pueblo Jagüey Grande --donde en abril de 1961 Fernández estableció el puesto de mando de su columna-- el trabajador ferroviario Lázaro Morales, de 60 años, comentó que el ataque salvaje dirigido por Washington, así como la respuesta de liderazgo, había impactado por mucho tiempo su viuda.
En esos momentos Morales era un estudiante de 19 años de edad. "¿Saben ustedes lo que es despertarse a un bombardeo?" resaltó.
La dirección revolucionaria llamó a realizar una movilización militar sin interrumpir la producción ni la campaña de alfabetización. Al tiempo que los cortadores de caña se sumaron a las milicias para ir a combatir a los invasores, Morales y otros jóvenes asumieron sus puestos en la caña, un momento orgulloso e inolvidable, dijo.
"En Girón descubrimos quiénes éramos y qué defendíamos: la campaña de alfabetización, la reforma agraria, el derecho a tener suficiente comida. Y si jamás se les ocurre agredirnos otra vez, resulta que hoy día estamos aún más fuertes".
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