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mayo de 2001 Vol. 25 No. 05

Reino Unido

Ganaderos sufren pérdidas por virus
Pequeños agricultores son los más golpeados por sacrificio obligatorio

Por Paul Davis

LONDRES--En un intento de frenar la propagación de la muy contagiosa fiebre aftosa, el gobierno británico ha sacrificado o proyecta sacrificar 300 mil vacas, ovejas y puercos en el país. Funcionarios del gobierno y dirigentes de organizaciones agrícolas dicen que la cifra podría duplicarse en las próximas semanas. Para mediados de marzo, la enfermedad había sido detectada en 326 animales en Gran Bretaña e Irlanda del norte.

Después del "sacrificio de unas 1 800 ovejas que parecían sanas, como parte del sacrificio masivo de animales que pudieron haber sido expuestos a la infección", informó la agencia noticiosa AP, muchos granjeros "se han quejado amargamente del plan de sacrificar a decenas de miles de animales de apariencia sana simplemente porque se sospeche que hayan tenido contacto con la fiebre aftosa".

El gobierno británico decidió exigir el sacrificio de todas las ovejas y los puercos que se encuentren a menos de dos millas de cualquier brote confirmado de la enfermedad en Cumbria y el sur de Escocia, donde la enfermedad ha sido más fuerte. Además exigió el sacrificio de todos los animales que hayan pasado por mercados donde se han identificado animales infectados.

El gobierno también ha limitado severamente la movilidad de la población en las zonas afectadas, obligando a muchos agricultores a permanecer en sus granjas.

Grandes péridas para los granjeros

Se anticipa que empeorará el impacto, ya devastador, sobre los granjeros, pequeños comerciantes y el turismo en las zonas rurales. Muchos granjeros han explicado a la prensa que además del impacto inmediato, están perdiendo rebaños y animales reproductores que fueron fruto de años de trabajo. Aunque los granjeros están recibiendo indemnización del gobierno por los animales sacrificados, no reciben ayuda por la pérdida de ventas, el costo de regenerar los rebaños o la pérdida de ingresos futuros.

Las políticas del gobierno han dividido a los granjeros. Funcionarios de la Unión Nacional de Granjeros (NFU) han apoyado la política de sacrificio como única manera de detener la infección. Otros cuestionan la necesidad de un sacrificio tan extenso y señalan que la tardanza de la respuesta del gobierno contribuye a la crisis actual.

"Voy a resistir todo intento de sacrificar mis animales si no tienen fiebre aftosa" dijo el ganadero ovino escocés Frank Thorburn, según el Sunday Times. "No hay pruebas de que el sacrificio vaya a detener la propagación de la enfermedad".

El ganadero Chris Woods de Cumbria dijo al Financial Times de Londres que entiende "por qué el ministerio está haciendo esto, pero si hubieran atacado el problema desde el principio, esto no hubiera sido necesario. Les estuvimos advirtiendo por muchas semanas que había un problema, pero ellos seguían afirmando que todo estaba bajo control. La forma en que se manejó esto ha sido desastrosa".

David Handley, un dirigente del grupo Granjeros por la Acción y coordinador de las protestas contra el alza de los precios del combustible hace unos meses, dijo al Guardian que "no se justifica que los sacrifiquen. Vamos a salir a impedir que eso suceda. Nos vamos a parar en frente de los animales para impedir que les disparen. No hay pruebas científicas que demuestren que esto se justifica. Si nos muestran pruebas científicas que lo justifiquen, entonces se lo permitiremos".

En respuesta, los funcionarios del gobierno han afirmado que necesitan mejorar su comunicación con los granjeros pero que el sacrificio se va a realizar. "La política consiste en identificar los rebaños, ponerlos en cuarentena y destruirlos, y eliminar así" la enfermedad, dijo a la prensa James Scudamore, principal veterinario del Reino Unido y vocero del gobierno. Funcionarios del gobierno han amenazado con arrestar a cualquier granjero que trate de impedir el sacrificio.

Los granjeros además están instando al gobierno a que incinere rápidamente a los animales sacrificados, que algunas veces han permanecido en el suelo por más de una semana. Los animales deben ser incinerados inmediatamente ya que el calor destruye el virus.

Funcionarios del gobierno afirman que su política pretende recuperar para el Reino Unido la categoría de "libre de enfermedad" lo antes posible. "La presencia de un solo caso de fiebre aftosa en un país antes considerado libre de enfermedad le crea un embargo inmediato al comercio exterior", afirmó el British Medical Journal.

Los gobiernos de Estados Unidos y de Europa occidental vigilan la importación de animales y productos cárnicos, y no permiten la productos que no que deriven de países que no estén certificados de estar libres de la enfermedad. Además del impacto sobre los pequeños agricultores, quienes son los que más sufren las consecuencias de la crisis, la pérdida de la categoría de "país libre de enfermedad" afecta las granjas capitalistas y las empresas agrícolas que también dependen del mercado de exportación.

La causa de la fiebre aftosa es un virus que puede propagarse por la ropa de la gente, las llantas de automóviles, contacto directo o indirecto con animales afectados, o con el viento. Aunque normalmente es fatal para los animales jóvenes, la mayoría de los animales sobreviven la infección. La enfermedad les causa severas pérdidas a los granjeros, ya que los animales pierden peso y dejan de producir leche. El virus raramente se transmite a los seres humanos, produciendo síntomas parecidos a los de un resfriado.

La Organización Mundial de la Salud Animal informa que hay incidentes de fiebre aftosa en más de 30 países. Es endémica en ciertas regiones de Africa, Latinoamérica, Asia y el Medio Oriente porque los portadores son animales salvajes. Argentina, que acababa de recuperar la categoría "país libre de enfermedad", ha estado combatiendo un nuevo brote de la enfermedad desde enero. El gobierno reconoció el problema a mediados de marzo, provocando la suspensión inmediata de exportaciones por un valor de 480 millones de dólares al año.

Hasta la fecha se han reportado seis casos de fiebre aftosa en Francia. Según las autoridades francesas la enfermedad no se ha propagado más allá de esos casos.

La prohibición a la importación de animales y productos animales de Gran Bretaña y la Unión Europea --por parte de Estados Unidos, Canadá, Noruega, Australia, Nueva Zelanda, Japón, y otros países-- bajo pretexto de prevenir la propagación de la enfermedad, es parte de la competencia por mercados entre las potencias imperialistas.

Una vocera alemana de la Unión Europea criticó la decisión de Washington, calificándola de "desproporcionada" y "excesiva" por imponerla contra todos los países de la Unión Europea y no sólo a Gran Bretaña y Francia, los únicos países que han reportado casos de la enfermedad.

Debate sobre vacunación

A medida que la enfermedad se ha propagado por Gran Bretaña y ha amenazado a toda Europa, ha surgido un debate sobre el uso de vacunas. El Financial Times informó que ejecutivos de agroempresas y ministros de la Comunidad Europea iban a decidir si "abandonarían la política de prohibir la vacunación de los rebaños que ha estado en vigor por los últimos 10 años", y que los ministros "tendrán que tomar en cuenta las presiones del sector agrícola para que esto se permita de nuevo".

Según el New York Times, "Algunos científicos británicos han argumentado que no tiene sentido sacrificar grandes cantidades de animales, ya que entre el 80 y el 95 por ciento sobrevivirían la enfermedad. Algunos han argumentado a favor de regresar a la práctica que se seguía en algunas partes de Europa antes de 1991 de vacunar rebaños que se encuentren cerca de los rebaños en cuarentena".

En respuesta a un brote reciente de fiebre aftosa, el gobierno de Irán anunció que iba a importar 2.5 millones de dosis de vacunas y que iba a distribuirla gratis a los campesinos.

Ya que hay siete variedades del virus que causa la fiebre aftosa, la vacuna contra un subtipo no previene la enfermedad provocada por otro subtipo. Otra dificultad de la vacunación bajo los requisitos de un "país libre de enfermedad" es que el actual método para determinar si un animal está infectado no distingue entre la presencia de anticuerpos a consecuencia de la vacuna o de la enfermedad. Esto significa, según el Herald Tribune, "que un país que use la vacuna pierde su condición de país libre de la enfermedad". Ahora existe tecnología nueva --al que no hay acceso fácil-- que puede detectar la diferencia.

El gobierno británico ha sido criticado por varios periódicos capitalistas. Estos han señalado el impacto devastador que sus restricciones al movimiento de animales están produciendo en la industria turística. En un intento de usar a los granjeros como chivos expiatorios, el Observer publicó un artículo de primera plana titulado "Ahora nuestra industria turística está amenazada por la ruina. Todo por culpa de la agricultura". Un artículo del Times describió la política del gobierno como "desproporcionada" y "absurda", alegando que estaba "protegiendo una agricultura en mal estado a expensas de una creciente, pero frágil, industria turística" .

Paul Davies es miembro del sindicato transportista TGWU en Londres.


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