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UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
abril de 2001 Vol. 25 No. 04

A 40 años de la victoria cubana:
Playa Girón Bahía de Cochinos
Primera derrota militar de Washington en América

Conmemoran en Nueva York victoria cubana de abril de 1961

Combatientes en Playa Girón
Granma
Combatientes en Playa Girón frente al barco norteamericano Houston destruido por la Fuerza A'erea Revolucionaria de Cuba, abril de 1961.

Por Maggie Trowe

NUEVA YORK--Unas 270 personas convergieron aquí el 11 de marzo para celebrar el 40 aniversario de la primera derrota militar del imperialismo norteamericano en América: la victoria del pueblo cubano al aplastar la invasión contrarrevolucionaria, respaldada por Washington, cerca de Bahía de Cochinos --suceso que se identifica en Cuba como Playa Girón--, y al defender su revolución socialista.

También se conmemoró el 40 aniversario del éxito de la masiva campaña por erradicar al analfabetismo en Cuba, conquista que hizo de 1961 el Año de la Educación en esa nación caribeña.

La reunión celebró la más reciente edición de Pathfinder, titulada Playa Girón/Bahía de Cochinos: Primera derrota militar de Washington en América. La versión en inglés llegó recién impresa a la reunión, y la edición en español se imprimió a los pocos días. Los participantes compraron más de un centenar de ejemplares del nuevo libro, y algunos se llevaron cajas llenas de ejemplares para venderlos en sus respectivas ciudades.

La reunión sirvió de trampolín para lanzar una campaña internacional de venta del libro, junto con otros dos nuevos libros de Pathfinder: Haciendo Historia: Entrevistas con cuatro generales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba y Terreno fértil: Che Guevara y Bolivia.

Las ramas del Partido Socialista de los Trabajadores y la Juventud Socialista en Nueva York y Nueva Jersey fueron las anfitrionas de la reunión. Los asistentes llegaron de toda el área metropolitana y de ciudades diversas, algunas tan lejanas como Houston, Chicago y Miami, e incluso Canadá. En el salón se montó una exposición fotográfica que ponía de relieve los principales temas tocados en la reunión. En fotos impresionantes se apreciaba la movilización del pueblo trabajador cubano para derrotar la invasión organizada por Washington, así como las manifestaciones simultáneas organizadas en diversas ciudades estadounidenses por el Comité Pro Trato Justo a Cuba. En algunas fotos se veía a voluntarios produciendo libros en la imprenta de Pathfinder, o a partidarios ayudando en el proceso de la reimpresión de libros; ventas en las calles de libros revolucionarios; y obras de construcción realizadas por trabajadores y jóvenes socialistas, tanto en Brooklyn como en Seattle, para preparar sus nuevos locales.

La primera ponente del evento fue Mary-Alice Waters, presidenta de Pathfinder, quien estuvo a cargo de la edición de Haciendo Historia y Terreno fértil, y quien junto a Steve Clark se encargó también de la edición de Playa Girón. Waters citó a una reveladora anécdota contenida en uno de los numerosos libros de memorias de parte de quienes participaron en los preparativos de la agresión imperialista de abril de 1961. En Reflections of a Cold Warrior: From Yalta to the Bay of Pigs (Reflexiones de un soldado de la Guerra Fría: Desde Yalta hasta Bahía de Cochinos), Richard Bissell, entonces jefe de operaciones encubiertas de la CIA, recuerda cómo el secretario de estado Dean Rusk preguntaba por qué no serían menos costosas las "balas de plata" --o sea, un intento de sobornar al enemigo-- que una invasión. Bissell explica que, desafortunadamente para el gobierno norteamericano, la bala de plata "no habría dado resultado en Cuba". Los políticos capitalistas estadounidenses como Rusk, explicó Waters, tenían un problema de clase, es decir, "no podían percibir a los hombres y mujeres comunes y corrientes de Cuba --los trabajadores y campesinos--, ni qué era lo que defendían".

Waters puntualizó que 40 años después de la victoria cubana, el pueblo trabajador del mundo entero sigue festejando el peso histórico de esa conquista. Y esta reunión, continuó, también nos brinda la oportunidad tanto de celebrar el esfuerzo colectivo de muchas personas para producir el libro simultáneamente en dos idiomas, como de organizarnos para estudiarlo, usarlo y venderlo, ya sea en las fábricas y entradas de minas, en las universidades o en librerías por el globo.

Playa Girón contiene fragmentos de discursos del comandante en jefe cubano Fidel Castro, tanto antes como después de la batalla, así como el testimonio ofrecido en julio de 1999 por José Ramón Fernández ante un tribunal cubano, en el que se precisan los antecedentes de la victoria de abril de 1961. Retirado del servicio activo, Fernández ostenta el grado de general de brigada en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, y estuvo al mando de la columna principal de las fuerzas cubanas que derrotaron la invasión organizada por Washington. Actualmente es vicepresidente del Consejo de Ministros.

Este libro, apuntó Waters, es un fruto más de la colaboración entre revolucionarios en Estados Unidos y en Cuba que resulta de más de una década de esfuerzos con miras a divulgar, tanto en inglés como en español, la verdad sobre la revolución cubana, y que incluyen El diario del Che en Bolivia, Pasajes de la guerra revolucionaria, Che Guevara habla a la juventud y Haciendo Historia. Este último contiene entrevistas a cuatro generales cubanos, tres de los cuales, Fernández incluido, ayudaron a dirigir las victoriosas fuerzas cubanas en Playa Girón. Esta labor colectiva, señaló Waters, pone a nuestra disposición discursos, fotos, entrevistas y otros documentos que captan una historia y una continuidad obrera revolucionaria cuyos detalles y riqueza se podrían perder. Los libros que han surgido de esta labor aportan lecciones indispensables para la clase trabajadora de Estados Unidos, y constituyen un componente crucial para la construcción de un movimiento comunista tanto en este país como a nivel internacional.

Al colaborar con revolucionarios cubanos en torno a estos libros, acotó Waters, "vamos aprendiendo los unos de los otros, en el mejor sentido de la palabra".

Waters describió la Feria Internacional del Libro de La Habana, celebrada del 2 al 10 de febrero, que atrajo a decenas de miles de cubanos sedientos de libros e ideas. Pathfinder tuvo un stand en la feria. Waters presentó a varios de los presentes en el estrado que, junto con ella, habían integrado un equipo internacional para atender el stand de Pathfinder o para reportar sobre la feria para el Militant y Perspectiva Mundial.

La exposición de Pathfinder en la feria del libro de La Habana atrajo a miles de visitantes. Un ejemplo típico lo constituyó un grupo de jóvenes haitianos que estudian en Cuba, que compraron todos los libros de Pathfinder en francés. Uno de los estudiantes subrayó: "Tenemos que tener estos libros; necesitamos una perspectiva marxista". Otros trabajadores, catedráticos y estudiantes que pasaron por el quiosco se mostraron igual interés en libros que ofrecen una perspectiva de clase al explicar la política mundial.

Waters describió uno de los momentos más notables de la feria, ocurrido durante el primer día. Cuando a una creciente multitud de padres y niños insistentes les informaron que la entrada al público sólo se iba a permitir un par de horas más tarde, estos no se iban a resignar: tenían que entrar a comprar libros. Al final lograron persuadir a la policía y a los organizadores de la feria, quienes permitieron la entrada de la multitud.

Entre la amplia variedad de literatura, una de las secciones más amplias y atractivas de la feria del libro fue el Pabellón Infantil. Los recursos dedicados a ese centro --donde se presentaron espectáculos de pantomima, payasos, música, y se promovió literatura infantil de autores de renombre mundial como Mark Twain, Julio Verne, José Martí y otros más-- dieron constancia de la medida en que la Revolución Cubana fomentado una cultura de la lectura desde temprana edad.

La amplitud de la literatura e ideas representadas en este festival literario así como la respuesta de miles de cubanos, es indicio de la fuerza de la Revolución Cubana, apuntó Waters.

Otra iniciativa tendiente a ampliar la cultura entre el pueblo trabajador cubano, añadió Waters, es la Universidad para Todos. Esta es una popular serie de clases transmitidas por televisión a todo el país a fin de que el conjunto de la población, jóvenes y mayores, pueda estudiar la literatura de las lenguas inglesa y castellana, apreciación artística o musical, entre otras.

Waters señaló que hay paralelos con otro suceso: una nueva campaña dirigida por la Federación de Estudiantes Universitarios y la Unión de Jóvenes Comunistas a fin de movilizar a los jóvenes para acudir a los barrios obreros más pobres y visiten casa por casa para averiguar cuáles son algunos de los problemas más apremiantes que enfrentan los vecinos. Los jóvenes informan a los organismos gubernamentales sobre lo que han averiguado y elaboran propuestas que a veces incluyen asistencia material inmediata, con artículos tales como colchones o juguetes, donde hagan falta.

En su ponencia, Jack Willey, organizador del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) en la ciudad de Nueva York, recalcó la importancia del XV Festival Internacional de Jóvenes y Estudiantes, a celebrarse en agosto en Argel, capital de Argelia. "Miles de jóvenes de decenas de países de todos los continentes se darán cita en Argel para un festival juvenil internacional antiimperialista. Allí participarán en discusiones, debates e intercambios de ideas sobre cómo promover las luchas de los trabajadores y agricultores, desde Irlanda hasta Ecuador, hasta los centros imperialistas como Estados Unidos", indicó.

Willey acababa de retornar de Roma, donde asistió como parte de una delegación de la Juventud Socialista a una reunión preparatoria internacional del festival, la cual se celebró de forma conjunta con una reunión del Consejo General de la Federación Mundial de Jóvenes Democráticos.

"Es importante que el festival se celebre en Argelia", explicó Willey, como sede de un evento que pueda atraer a amplios sectores de jóvenes de todo el mundo. Argelia conviene como sede debido al legado revolucionario que sigue vigente en esa nación del norte de África, donde los trabajadores y campesinos derrocaron al régimen colonial francés a principios de la década de 1960 y establecieron un gobierno de trabajadores y campesinos que por varios años colaboró de manera estrecha con la dirección revolucionaria cubana.

Willey tomó nota de los esfuerzos realizados por organizaciones de la FMJD que aspiran ayudar a que el de Argelia sea un festival antiimperialista inclusivo, y que reúna a jóvenes de muchas regiones para que aprendan unos de otros. Dicho esfuerzo, explicó Willey, forma parte de la labor a largo plazo de reconstruir una organización juvenil antiimperalista internacional. Los participantes de Estados Unidos podrán aprovechar la próxima gira de dirigentes juveniles cubanos por Estados Unidos y otras actividades similares a fin de forjar una delegación amplia que atienda el festival. Willey informó que varios grupos juveniles fueron admitidos como afiliados de la FMJD, entre ellos la Juventud del Partido del Trabajo, de Santa Lucía; la Juventud del Partido Socialista por el Poder, de Turquía; y la Juventud Socialista de Nueva Zelanda.

"Los libros de Pathfinder son una de las mejores herramientas para ayudar a que los revolucionarios se conozcan", agregó Willey al referirse a un representante de la Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano, que durante la reunión de Roma compró 14 libros de Pathfinder para leerlos y compartirlos con sus compañeros a su regreso a Sudáfrica. Eso no es muy distinto, comentó Willey, de las experiencias en las mesas de libros en el Distrito de la Costura de Nueva York, donde trabajadores oriundos de Africa occidental no dejan escapar, entre otros, las recopilaciones de discursos del dirigente revolucionario de Burkina Faso, Thomas Sankara.

Organizaciones procedentes de 23 países van a enviar representantes a Argel durante los tres meses previos al festival juvenil mundial, para ayudar con los preparativos de la reunión. Los participantes del encuentro en Roma propusieron que los representantes de Estados Unidos se sumen a esas labores preparatorias.

Jack Barnes, secretario nacional del PST y autor del prólogo de Playa Girón, hizo hincapié que en Cuba, 1961 fue el Año de la Educación. Muchos se impresionan por la intrepidez de los trabajadores cubanos ante la posibilidad de la muerte, indicó Barnes, pero lo que distingue a los que se iban transformando era su actitud hacia la vida. Las conquistas logradas por los trabajadores y campesinos con la campaña de alfabetización y con otras medidas destinadas a ampliar la cultura eran parte de la esencia de lo que el pueblo cubano defendió con tanto coraje en Bahía de Cochinos, manifestó Barnes.

"La palabra 'educación' tiene en Cuba un significado distinto del que tiene en cualquier otra parte del mundo", apuntó Barnes, debido a las relaciones sociales transformadas, que sólo son posibles mediante una revolución socialista. En Cuba, el significado de educación se captó en los primeros años de la revolución con los símbolos del rifle, el machete o la pala y el lápiz: instrumentos de las actividades interrelacionadas de defensa de la revolución, trabajo y de la campaña de alfabetización. Se captó en el lema de la UJC, "Estudio, trabajo y fusil".

"No fue sólo el esfuerzo asociado con el trabajo, la sangre asociada con la defensa, sino también el lápiz, y, sí, la sangre asociada con el esfuerzo alfabetizador de un año", dijo Barnes, "que pasaron a ser emblemas de los avances del pueblo trabajador cubano --extendiendo la alfabetización de forma novedosa por todo el campo y a la mujer-- al ganar un mayor control sobre sus vidas.

El nuevo libro de Pathfinder agregó Barnes, ayuda a desmentir varias aseveraciones sobre Bahía de Cochinos, incluido el argumento de detractores burgueses y de otro tipo de John F. Kennedy, de que la invasión fracasó porque fue mal planificada o porque la maniató su administración.

Fernández explica en su testimonio, el cual se incluye en el nuevo libro, que "la idea desde el punto de vista estratégico y táctico del enemigo estaba bien concebida", pero "les faltó la razón, la justeza de la causa que defendían". La selección por parte de Washington de la Bahía de Cochinos estaba acertada. El problema de los invasores, manifestó Barnes, fue que "se les acabó el deseo de luchar antes que se les agotaran las balas".

El prólogo, explicó Barnes, pone de relieve el impacto que la Revolución Cubana tuvo en la lucha de clases en Estados Unidos. Al narrar la labor de estudiantes, combatientes pro derechos civiles, trabajadores y otros que participaron en el Comité Pro Trato Justo a Cuba, y la forma en que respondieron en los momentos decisivos, "el prólogo describe un dechado de trabajo de masas", indicó, trabajo que suponía una amplia campaña de propaganda y acción junto a otras fuerzas políticas que se oponían a la política estadounidense hacia Cuba. Conforme la invasión se desenvolvió y fue derrotada, explicó Barnes, la labor política paciente que realizaron los partidarios de la Revolución Cubana, de repente causó impacto en personas a quienes antes de la agresión no se había logrado convencer.

Una lección que se explica en el prólogo, dijo Barnes, sobre todo para la Juventud Socialista, es que uno se puede preparar y preparar, sin necesariamente ver grandes resultados durante un tiempo. Pero en momentos decisivos como la victoria relámpago del pueblo cubano sobre la invasión, "cuando se da --la preparación y la homogeneidad y el vínculo entre las generaciones-- uno ve que sí da resultado".

Del sector de jóvenes que fueron transformados por lo acontecido en Bahía de Cochinos y que se afiliaron al movimiento comunista en aquella época, un número significativo sigue comprometido con esa misma trayectoria hasta la fecha, apuntó Barnes, entre quienes hay dirigentes del Partido Socialista de los Trabajadores hasta partidarios que ayudaron a producir el libro Playa Girón/Bahía de Cochinos. Barnes mencionó a varios de ellos presentes en la reunión.

Antes y después del programa, los participantes pudieron intercambiar, ver las exhibiciones y comprar libros. Los partidarios del partido en Nueva York habían preparado una variedad de entremeses y postres.

Lena Ourique, de 25 años de edad, quien recién se afilió a la Juventud Socialista en Toronto, ha estado participando en clases organizadas por la Liga Comunista. Vio su asistencia a la reunión como "parte de mi propia formación sobre el movimiento socialista y para conocer a otros miembros de la Juventud Socialista de Canadá y Estados Unidos". Esa mañana había asistido a una clase sobre La segunda declaración de La Habana, organizada por la rama del PST y la Juventud Socialista en el Alto Manhattan.

Mindy Brudno, trabajadora del ferrocarril, tomó un breve descanso de su tarea de arreglar la comida de la recepción para hablar del trabajo de ventas que han venido realizando ella y otros partidarios en Nueva York para lograr que los compradores de libros, en librerías y bibliotecas, hagan pedidos de los libros de Pathfinder. "En el último mes hemos hecho cuatro visitas", indicó "y nos ha ido bien". Por ejemplo, una librería de Albany, Nueva York, hizo un pedido por un valor de 200 dólares.

Ignacio Ramírez, de 38 años de edad, obrero de construcción y organizador del Local 79 del sindicato de ese ramo LIU, asistió con su hijo Luis, de 14 años. "Estamos aquí para aprender sobre la historia de las luchas", comentó Ramírez, y en particular, cómo en la Cuba revolucionaria "retomaron sus vidas en su propio país". Ramírez dijo que él y un grupo de compañeros de trabajo oriundos de México se habían afiliado al sindicato "porque nos explotaban. Las compañías nos pagaban 60 dólares por jornadas de 14 horas". Supo de la reunión mediante una mesa de literatura en Union Square en Manhattan.

'Tratar de aprender más'

Shane Robertson, carpintero de 28 años de edad, condujo desde Cleveland con socialistas de esa ciudad. El ha estado estudiando la historia del pueblo negro con unos amigos. Asistió a la reunión "para tratar de aprender más" de Cuba y del marxismo. Hace poco estudió "León Trotsky sobre el nacionalismo negro y la libre determinación", y la introducción de El desorden mundial del capitalismo de Jack Barnes.

Martín Koppel anunció una campaña de primavera para recolectar 80 mil dólares, lo que hará posible la producción y distribución más amplia de las publicaciones de Pathfinder. Se recibieron 2,743 dólares en efectivo durante la colecta, y los asistentes se comprometieron a donar en total cerca de 24 mil dólares.


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