
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR abril de 2001 Vol. 25 No. 04
América Latina
El testimonio de Rodolfo Saldaña señala 'el futuro de nuestra América' Prepara a trabajadores para batallas por venir, dice presidenta de Pathfinder
Por Mary-Alice Waters
Publicamos a continuación las palabras de Mary-Alice Waters en la presentación conjunta, por la editorial Pathfinder y Editora Política, casa editorial del Partido Comunista de Cuba, del libro Terreno Fértil:Che Guevara y Bolivia, que la editorial Pathfinder ha públicado en inglés, y que recoge un relato testimonial de Rodolfo Saldaña.
Saldaña, quien falleció en junio pasado, encabezó la red urbana clandestina del Ejército de Liberación Nacional, un frente revolucionario en Bolivia en 1966 y 1967, dirigido por Guevara.
El panel de oradores en el evento, celebrado el 9 de febrero como parte de la Feria Internacional del Libro de La Habana, se describe en el artículo de noticias que aparece en esta edición (ver la página 9).
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Quisiera agradecer a Editora Política y a los compañeros Juan Carretero y Harry Villegas, y a todos ustedes, por la oportunidad de compartir con ustedes el lanzamiento de Terreno Fértil, un tomo delgado cuyo tamaño disimula su importancia y el singular aporte histórico de Rodolfo Saldaña que se documenta en sus páginas.
En su libro Pombo: Un hombre de la guerrilla del Che, el compañero Villegas se refiere a la campaña revolucionaria dirigida por Che en Bolivia como "la épica de una parte de la historia de América". Han pasado casi 35 años desde esa épica, pero el paso del tiempo no ha disminuido su aporte a las luchas del movimiento obrero moderno, que comenzó cuando Marx y Engels redactaron el Manifiesto Comunista para una pequeña organización obrera internacional hace más de un siglo y medio.
Como otros grandes episodios en la historia de los esfuerzos del pueblo trabajador de la ciudad y del campo, para abrir paso a un futuro sin guerras de saqueo imperial ni explotación y opresión inhumanas bajo ninguna de sus formas --desde la Comuna de París hasta la insurrección de octubre, hasta el asalto al Moncada y el desembarco del Granma--, la campaña boliviana dirigida por Che da pruebas de las capacidades revolucionarias de los trabajadores y agricultores, en este caso los de nuestro hemisferio.
Según lo documenta el comunista boliviano Rodolfo Saldaña en su relato, el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 no fue un suceso aislado. Formó parte de una ola ascendente de luchas antiimperialistas por toda América. Los hombres y mujeres de Cuba, y la dirección que forjaron al calor de la batalla, demostraron "que la revolución es posible", según proclama la Segunda Declaración de La Habana. Y su ejemplo aceleró las batallas que ya se desarrollaban --desde Tierra del Fuego hasta el Río Bravo-- por la tierra, por la soberanía nacional y contra la explotación brutal del trabajo. La ola de luchas iniciada por el auge revolucionario de 1952 en Bolivia fue una manifestación concreta de esta realidad. Y Rodolfo Saldaña fue uno de los muchos miles de jóvenes por toda Norte y Sudamérica que respondieron a las crecientes luchas revolucionarias y posibilidades revolucionarias creadas por la victoria cubana.
El aporte que hace Saldaña en las páginas de Terreno fértil consiste en dos aspectos. El más importante es la perspectiva histórica que ofrece, al enmarcar la iniciativa de Che y de la dirección revolucionaria de Cuba en el contexto de las batallas no resueltas de los mineros del estaño, de los campesinos y de los pueblos indígenas de su país, las cuales crearon el "terreno fértil" para la trayectoria revolucionaria por la cual Saldaña se unió a la lucha dirigida por Che. Así desmiente a los que alegan que la guerrilla de Che fracasó por ser una aventura política, un acto que ignoró y fue ajeno a las condiciones de Bolivia, y que sólo causó indiferencia --en el mejor de los casos-- entre los trabajadores, campesinos y jóvenes de Bolivia. Saldaña muestra que la verdad es lo contrario. El desarrollo de la lucha de clases en Bolivia, Argentina, Chile y Perú --sólo en el lustro después del asesinato de Che-- ofrece una notable confirmación.
El segundo aspecto es el cuadro único que Rodolfo Saldaña nos brinda acerca de la trayectoria política de cuadros del Partido Comunista Boliviano tales como él mismo y Rosendo García Maismán, dirigente de la federación de mineros en Siglo XX, la mina de estaño más grande de Bolivia. El relato de Saldaña sobre el trabajo político que hicieron él y algunos otros en las minas --al reclutar a García Maismán y a muchos más al movimiento revolucionario-- ayuda mucho a explicar por qué ellos estuvieron entre el pequeño puñado que se unieron a Che para trazar un camino hacia una lucha revolucionaria para derrocar a la dictadura militar, y quienes rompieron con las vacilaciones o franca oposición de la dirección del partido y ayudaron a fundar el ELN, el Ejército de Liberación Nacional.
Al hacer esto, Saldaña rechaza --por ser totalmente ignorantes de las realidades-- a quienes han pretendido crear una brecha entre Che y Fidel, entre Che y la revolución que él ayudó a dirigir, al calumniar a la dirección cubana por supuestamente no haber brindado el apoyo logístico necesario para Che y sus compañeros.
Todo esto reviste un peso especial, ya que proviene de prácticamente la última voz que queda de los revolucionarios bolivianos que se unieron a Che, y de alguien cuya vida entera fue fiel a sus primeras convicciones. El elocuente prólogo al libro que ha escrito Pombo rinde honor a las cualidades revolucionarias y humanas de Saldaña, de una manera que sólo podría hacer uno de sus compañeros de lucha, una persona cuya vida estuvo en manos de Saldaña en los días más difíciles y peligrosos.
Sin embargo, Terreno fértil no es fundamentalmente un libro acerca del pasado. Es acerca del presente y del futuro. Tiene que ver no sólo con Bolivia, sino con la América que nuevamente se ve empujada hacia una creciente lucha de clases por la intensificación de la esclavitud asalariada y la esclavitud de deudas, productos del funcionamiento normal del sistema capitalista mundial. Basta leer los titulares sobre Ecuador o Argentina para ver las nubes de tormenta que se forman en el horizonte.
Terreno fértil trata sobre el tipo de hombre y mujer que surgirán de las batallas por venir, y que se transformarán al luchar por transformar las condiciones de su vida.
No obstante, para estar preparados para las batallas titánicas que se aproximan, las nuevas generaciones tendrán que dominar las lecciones y descubrir auténticos ejemplos del pasado revolucionario. Tendrán que estudiar e interiorizar las lecciones de lucha que han pagado con su sangre aquellos cuyo legado podemos heredar. Esa tarea, en relación a la campaña revolucionaria que Che dirigió en Bolivia, sería cualitativamente más difícil sin el testamento que nos legó Saldaña. Según me comentaron sorprendidos varios jóvenes de disposición revolucionaria en Estados Unidos que recientemente leyeron en las páginas de Perspectiva Mundial y del Militant algunas partes de la narrativa de Saldaña, ellos no conocían nada de la historia de lucha en Bolivia que fue el fundamento de la trayectoria política de Che.
Por eso Pathfinder decidió publicar este tomo importante, cosa que no se hubiera podido hacer sin la colaboración de Editora Política, y especialmente los esfuerzos resueltos de la compañera Iraida Aguirrechu para asegurar que no se perdiera este aporte valioso a nuestro legado colectivo. La edición en español de Terreno fértil nos será indispensable en Estados Unidos también.
También valoramos el apoyo de la compañera Gladys Brizuela, compañera de muchos años de Rodolfo Saldaña, y las fotos históricas --que juntos logramos rescatar de los viejos recortes de periódicos que ella había guardado cuidadosamente a través de los años-- enriquecieron inmensamente la calidad política del libro.
Junto con El diario del Che en Bolivia y Pombo: Un hombre de la guerrilla del Che, así como Mi campaña con el Che por Inti Peredo, de las cuales Pathfinder ha publicado ediciones en inglés en los últimos años, Terreno fértil hace que las lecciones de la lucha de clases revolucionaria en Bolivia sean más accesibles a todos nosotros.
También quisiera agradecer a los más de 200 voluntarios de Pathfinder por todo el mundo cuyos esfuerzos colectivos, al colaborar a través del Internet, permitieron que el pequeño equipo de redacción a tiempo completo de Pathfinder publicara Terreno fértil en un tiempo récord para que lo pudiéramos tener aquí en la Feria Internacional del Libro de La Habana.
Quisiera concluir subrayando un aspecto de la importancia que tiene este libro para aquellos dentro de Estados Unidos que se dedican a construir un movimiento comunista que sea capaz de emular la trayectoria revolucionaria del pueblo trabajador de Cuba y de su dirección.
Quizás el mayor cambio en las Américas y en el mundo durante los últimos 35 años se expresa en el hecho que hay cada vez más homogeneidad, de un país a otro, en nuestras condiciones de vidas, trabajo y explotación. La dominación brutal e imperial de Washington sobre nuestro hemisferio ha obligado a millones de trabajadores y agricultores de todos los rincones de América a cruzar las fronteras, por más fortificadas que estén, y entrar al corazón del imperialismo. Esta nueva e histórica ola de inmigración ha transformado la composición del pueblo trabajador dentro de Estados Unidos, y afecta cada vez más sus conocimientos y conciencia social. No ha debilitado, sino que ha fortalecido a la clase obrera en Estados Unidos, inyectándole perspectivas históricas más amplias y fertilizando su legado con nuevas tradiciones de lucha.
Son trabajadores mexicanos en Estados Unidos, para dar nada más un pequeño ejemplo, quienes hoy día están ayudando a restablecer el Primero de Mayo como jornada de solidaridad y acción obrera en Norteamérica. Nacida hace más de un siglo como día feriado de los trabajadores, al surgir de las luchas del movimiento obrero en Estados Unidos por la jornada de trabajo de ocho horas, la tradición del Primero de Mayo como celebración masiva de la clase obrera había prácticamente desaparecido en años recientes, convirtiéndose en un ritual de poco significado para la mayoría del pueblo trabajador. Su renacimiento no es más que una de las muchas pequeñas expresiones de los cambios que desde hace mucho tiempo se vienen gestando y que han comenzado a caracterizar la lucha de clases en Estados Unidos.
La impresionante foto en la portada de la edición de Pathfinder de Terreno fértil --de los mineros del estaño en Oruro, Bolivia, que se toman las calles en 1964, llevando cartuchos de dinamita en las manos, para condenar al régimen militar por el asesinato de estudiantes que se manifestaban contra el gobierno-- no les resultará ajeno o exótico a los trabajadores y agricultores en Estados Unidos que hoy intensifican su resistencia a las presiones económicas y políticas del capitalismo.
Tampoco les resultará ajeno a los jóvenes de disposición revolucionaria que se sienten atraídos a estas luchas. Al contrario, en esa foto podrán ver sus propios rostros en la multitud. En las minas y fábricas y campos de todo el continente norteamericano, Terreno fértil se recibirá con placer y se leerá como parte de nuestra propia historia.
De ahí la importancia del relato que nos brinda Rodolfo Saldaña sobre la lucha de clases en Bolivia, que le dio sentido a su vida.
Y ahí se ve señalado el futuro de nuestra América que rápidamente se aproxima.
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