
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR marzo de 2001 Vol. 25 No. 03
Estados Unidos
Arrecia el debate sobre el divorcio Ofensiva ideológica busca reforzar la familia, institución clave bajo el capitalismo
Por Maggie Trowe
Viene arreciando un debate sobre el tema del divorcio en Estados Unidos. En ese debate, las voces de la reacción reclaman que se restrinjan más las leyes de divorcios, y utilizan como chivo expiatorio de los problemas sociales en la sociedad capitalista actual a las "mujeres no casadas" y a las "familias separadas".
El debate aparece en artículos y polémicas de las páginas de publicaciones lo más diversas, como las derechistas Commentary [Comentario] y Conservative Chronicle [Crónica conservadora]; el semanario liberal The Nation [La nación]; Time, una revista semanal editada a nivel nacional; y un número de libros de reciente edición. El debate se percibe también en los esfuerzos realizados en varios estados con miras a cambiar las leyes que rigen el matrimonio y el divorcio.
"Los efectos del divorcio en los niños", fue el tema de la portada de Time en su edición del 25 de septiembre de 2000. Los artículos destacaron un debate sobre varios nuevos libros, en particular The Unexpected Legacy of Divorce [El legado inesperado del divorcio] por Judith Wallerstein. Durante tres décadas, Wallerstein --una terapeuta que dio clases en la Universidad de California en Berkeley hasta que se jubiló-- ha librado una campaña contra el divorcio mediante entrevistas a hijos de parejas divorciadas así como escritos que el Time da por llamar relatos "rara vez felices" y "trágicos" sobre sus vidas. En este libro, su tercero, Wallerstein aboga por que las parejas casadas con hijos permanezcan juntas a toda costa, algo que según ella iría en beneficio de los niños.
En diciembre The Nation publicó una reseña del nuevo libro de Wallerstein escrita por Andrew Cherlin, un profesor de sociología en la Universidad de John Hopkins. Aunque debatía con Wallerstein sobre sus métodos y algunas de sus conclusiones, Cherlin escribió, "Los hechos no se disputan... Sin lugar a dudas, pasar por un divorcio es una experiencia igual de traumáutica para los padres y los hijos".
Otro trabajo de reciente publicación que se pronuncia contra el divorcio es The Case for Marriage: Why Married People are Happier, Healthier, and Better Off Financially [El caso a favor del matrimonio: Por qué los casados son más felices, saludables y financieramente más prósperos]. Maggie Gallagher, una columnista que se publica a nivel nacional, es coautora del libro. En 1996 Gallagher publicó The Abolition of Marriage: How We Destroy Lasting Love [La abolición del matrimonio: Cómo destruimos el amor durarero].
La columna de Gallagher en el Conservative Chronicle del 10 de enero es una diatriba contra programas de "televisión de la realidad", los cuales presentan las vidas de familias con padres divorciados o no casados. Los nuevos programas son "propaganda a favor del divorcio", escribe Gallagher, "dedicados al postulado de que nada se interpone entre una persona y la felicidad de ella, salvo eso aburrido y deprimente llamado cónyuge".
En el Time de enero apareció una reseña de The Surrendered Wife [La esposa entregada] por Laura Doyle, quien se describe como "feminista y ex arpía". Actualmente está entre los libros de más venta en la lista de Amazon.com de literatura no novelesca. Dice Doyle, "Mi misión es enseñarle a la mujer el poder de entregarse. Es mi propia cruzada de paz mundial". Doyle recomienda que las mujeres casadas siempre manifiesten estar de acuerdo con sus esposos, les encarguen las finanzas a ellos y luego les pidan una mesada.
La revista Commentary intervino en la guerra de la cultura en cuanto al tema del divorcio. Charles Murray, coautor de The Bell Curve [La curva de campana] --un libro que fomenta la noción reaccionaria de que los acaudalados son ricos porque son inteligentes y los pobres son pobres porque no lo son-- reseñó el libro de Francis Fukuyama The Great Disruption: Human Nature and the Reconstitution of Social Order [El gran trastorno: la naturaleza humana y la reconstitución del orden social]. El gran trastorno es "el bajón repentino de una amplia variedad de indicadores sociales que empezó a mediados de la década de 1960 y que en cierta medida sigue con nosotros", escribe Murray. Estos problemas incluyen "la altísima tasa de divorcios" y "las tasas de ilegitimidad". En 1989 Fukuyama acuñó el término "el fin de la historia" tras el colapso de los regímenes estalinistas en la Unión Soviética y de Europa oriental.
La Fundación Heritage, una institución derechista de expertos, publicó un informe de 40 páginas en su revista electrónica Backgrounder (Antecedentes) titulado, "Los efectos del divorcio en Estados Unidos". Los autores Patrick Fagan y Robert Rector escriben, "Puede ser que la sociedad estadounidense haya borrado la mancha que una vez acompañó al divorcio, pero no puede hacer caso omiso a sus efectos masivos". Ambos sostienen que el "divorcio daña a la sociedad estadounidense y provoca estragos en las vidas de los niños", y que sus efectos se perciben en "la vida familiar, los logros educativos, la estabilidad en el trabajo, el potencial de ingresos, la salud física y ecomocional, el uso de drogas y el crimen". Sostienen que "se siguen acumulando pruebas" de que "los niños cuyos padres se han divorciado, son cada vez, más víctimas del abuso y la negligencia", a la vez que "tienen tasas más altas de suicidio". Fagan y Rector proponen varios pasos para reimponer el estigma del divorcio, entre ellos la creación de una "campaña para informar al público estadounidense de los riesgos de salud y de otra índole asociados con el divorcio y los beneficios a largo plazo del matrimonio".
Cambio en la estructura familiar
La respuesta que la clase capitalista y los sectores sociales que acuden a ella dan a las consecuencias de los cambios históricos ocurridos en la estructura familiar en el último medio siglo es lo que yace detrás de este debate. El número de niños nacidos de mujeres no casadas, por ejemplo, llega ahora en Estados Unidos al 31 por ciento, y el porcentaje de hogares encabezados por parejas casadas bajó del 80 por ciento en 1900 a un poco más del 50 por ciento en la actualidad. La tasa de divorcios ha aumentado de forma aguda a partir de 1960.
Entre 1950 y 1998, el porcentaje de mujeres en edad laboral activa que tienen empleos fuera del hogar casi se duplicó, subiendo del 33.9 porciento al 59.8 porciento. El número de mujeres incorporadas a la producción industrial aumentó dramáticamente en la segunda mitad del siglo veinte, con un aumento notable en el número de mujeres que empezaron a abrirse paso para conseguir empleos de los que tradicionalmente habían sido excluidos. Hoy, 11.5 por ciento de las mujeres son miembros de sindicatos.
La proporción de mujeres en la fuerza laboral, que empezó a ascender en la década de 1940, declinó en los años ochenta y permaneció estática en la década de 1990, según informa el Buró Norteamericano de Estadísticas Laborales. Sin embargo, parece que en 1994 comenzó a aumentar de nuevo. Mujeres que viven con niños constituyeron la porción más alta del ascenso. El porcentaje de mujeres que trabajan con niños menores de un año aumentó del 49.5 por ciento en 1990 a más del 55 por ciento en 1996.
El ataque bipartidista contra el salario social en los últimos ocho años les ha dificultado más a muchas mujeres el poder mantenerse a sí mismas y a sus hijos. La "Ley de reconciliación entre la responsabilidad personal y la oportunidad de trabajo" firmada como ley por el entonces presidente William Clinton con apoyo de republicanos y demócratas en el Congreso, suspendió la Ayuda para Familias con Hijos Dependientes, cuyo financiamiento estaba garantizado a nivel federal, eliminó los cupones de alimentos y le suspendió el acceso al programa de asistencia médica Medicaid a muchos trabajadores. Con una recesión en marcha, las mujeres que estaban amparadas bajo este aspecto del seguro social ya no pueden contar con una malla protectora social a su disposición.
Al tomar nota de estas tendencias, un informe del "Plan estatal de Kentucky" sostiene, "Las familias de nuestra nación y [nuestro] estado están cambiando... y volviéndose un tanto amorfas". Los autores, Michal Smith-Mello y Peter Schirmer, escriben que el que las mujeres trabajen conduce a una "disminución del incentivo económico para casarse. Un número creciente de ellas opta por tener hijos por su cuenta o por no tenerlos en absoluto. A medida que los papeles domésticos cambian a fin de acomodar el aumento de exigencias sobre la mujer", hay más conflictos entre los cónyuges respecto a "quién va a salir a comprar los ingredientes, quién los va poner al horno, a limpiar la cocina después, atender a los niños mientras se hace este trabajo". En el informe se señala que estos cambios han engendrado "circunstancias económicas difíciles" que "perjudican a las familias, en particular aquellas encabezadas por padres solteros y parejas jóvenes. El poder adquisitivo ha declinado, y los costosos planes para el futuro o para algo inesperado --incluidas la salud y la jubilación--, a menudo se relegan a un plano secundario".
La ofensiva ideológica contra el divorcio tiene como objetivo reforzar la familia como una institución económica crucial bajo el capitalismo. Por ejemplo, un grupo derechista, Padres Contra la Industria del Divorcio, se describe como "una organización dedicada a restaurar el papel y valoración sociales del Matrimonio y la Familia Nuclear Estadounidense, con particular énfasis en la Paternidad". El artículo principal en el portal del web de la organización se llama, "La familia estadounidense matriarcal evolucionada y la paternidad".
Un reciente artículo de William Buckley Jr. aparecido en la derechista National Review [Reseña nacional], bajo el titular "Mujeres no casadas detrás de la crisis", pone de relieve la inquietud de la clase dominante sobre los cambios en la estructura de la familia. Al explicar por qué el 63 por ciento de "mujeres no casadas" votaron por Albert Gore en las elecciones presidenciales, Buckley concluye que estas mujeres " al carecer de esposo, se hallan dependiendo de alguien más que las ayude con las ansiedades sociales de costumbre", como la atención médica, el seguro social y la educación.
"La impresión que dan los demócratas modernos", dice Buckley, "es que son ellos quienes tienden una mano para ayudar a los desamparados a cualquier nivel. Alguien que ayuda en el hospital a la hora de un parto, alguien en la escuela que educa a los niños, alguien que les da las medicinas como se debe, alguien que los cuide en su vejez. ¿Cómo se llama? No es papi. Es el Tío Sam".
Leyes contra el divorcio
La arremetida de la clase gobernante contra el divorcio en la década de 1990 incluye propuestas para hacer que sea más difícil conseguirlo. La mayoría de estados ha tenido leyes sobre el divorcio desde los años sesenta, las cuales se conocen como leyes "sin culpa", que permiten el divorcio en casos de "deterioro irremediable de la relación matrimonial", "diferencias irreconciliables" o después de cierto periodo de separación. Estas leyes eliminaron el requisito de que uno de los cónyuges debía probar mala conducta por parte del otro cónyuge.
En dos estados, Arizona y Luisiana, ahora existen estatutos que ofrecen una opción para "matrimonios pactados" para aquellos que los seleccionen. Para obtener un divorcio bajo la ley de matrimonios pactados, uno de los cónyuges debe probar acciones como adulterio o abuso físico o sexual, o que hayan estado separados por un año y medio si hay niños o un año si no los hay.
Si la economía se sigue desacelerando, el cambio de estructura familiar y la campaña ideológica contra la mujer para recargar cada vez más responsabilidades económicas y sociales sobre las familias del pueblo trabajador serán un frente del conflicto de clases. La fuerte presencia de la mujer en la fuerza de trabajo y el elevado número de mujeres que son sostén de familia sientan las bases, por un lado, para una lucha cada vez más profunda en la que el movimiento obrero defienda el salario social y, por el otro, para que se intensifique el ataque bipartidista de la última década.
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