
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR marzo de 2001 Vol. 25 No. 03
Editorial
Seguro social, no caridad
Gozando de un apoyo bipartito substancial, las medidas de George Bush en sus primeras dos semanas como presidente reflejan cuánto planea valerse de los ataques que durante la administración de Clinton y el Congreso republicano pasados se realizaron en diversos frentes contra la clase trabajadora.
Las propuestas de la administración diseñadas a socavar prestaciones sociales gubernamentales, entre ellas el seguro social, al canalizar fondos federales hacia iglesias y organizaciones sin fines de lucro, para que atiendan toda una serie de servicios sociales, constituye una amenaza contra los trabajadores y los agricultores. La propuesta rebasa la barrera constitucional en lo referente a la separación entre estado e iglesia. El otorgarle fondos a organizaciones religiosas y de otra índole, que no se deben apegar a las regulaciones federales, es un esfuerzo directo para socavar la acción afirmativa, las leyes contra la discriminación y otras normas federales que captan las conquistas hechas por el pueblo trabajador.
Además de estas graves amenazas, que simplemente preparan el terreno para violaciones más severas, las maniobras de Bush tienen en su mira el tipo de solidaridad social que es esencial para la clase trabajadora.
El viraje hacia grupos religiosos y de caridad se basa en la idea de que conseguir trabajo, buscar atención y consulta médicas, el tratar el problema de los sin techo y la falta de alimentos, el cuidado de niños que han perdido a uno de los padres y otras crisis que los trabajadores enfrentan bajo el capitalismo, son todos problemas individuales y no sociales.
Bajo este plan el pueblo trabajador deberá enfrentar cada vez más vejaciones, más invasiones a su vida privada y violaciones de sus derechos al tener que enfrentar el proselitismo, los sermones sobre la "moral" y discriminación religiosos, elementos estrechamente vinculados a los fines de la oficina de la Casa Blanca para Iniciativas Comunitarias y Basadas en la Fe.
No sorprende que esta medida se da tras abolirse la Ayuda a Familias con Niños Dependientes, como parte de la Ley del Seguro Social aprobada por el Congreso en 1935. Ya están estableciendo una comisión bipartita que ha de investigar el tipo de incursiones adicionales que puedan realizar los ricos gobernantes contra el Seguro Social: conquista lograda mediante las batallas obreras de la década de 1930, y que se amplió gracias al movimiento de los derechos civiles en las décadas de 1950 y 1960.
Bush espera echar atrás logros de luchas pasadas, los cuales exigen que la jubilación, la atención médica, las prestaciones por desempleo, los ingresos para los enfermos e incapacitados y otras medidas afines, se financien con fondos federales como parte de un salario social garantizado para todo ser humano desde la cuna hasta la tumba. Al librar batallas en defensa de sectores amplios de la clase trabajadora ante las vicisitudes de la vida bajo el capitalismo, los movimiento obrero y de derechos civiles se empeñaron en asegurarse que nadie se viera obligado a arreglárselas por cuenta propia o a acudir a asilos de pobres, a la caridad religiosa o a la olla común.
Al impulsar sus ataques, los ricos en el poder deben esforzarse constantemente por dividir a la clase obrera, destruir la solidaridad social y llevar a amplios sectores del pueblo trabajador a la ruina económica. Al combatir ese asalto, el movimiento obrero puede tejer al centro de su bandera la lucha por la unidad y la defensa de los trabajadores y agricultores.
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