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PATHFINDER EDITORIAL

Saldaña: las condiciones estaban maduras para la lucha revolucionaria
ARGENTINA

Sindicatos en Argentina protestan contra austeridad, convocan huelga para marzo

UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
febrero de 2001 Vol. 25 No. 02

Editorial Pathfinder

Saldaña: las condiciones estaban maduras para la lucha revolucionaria

A continuación publicamos extractos de Un terreno fértil: Che Guevara y Bolivia, Un relato testimonial por Rodolfo Saldaña (ver introducción en página 18).

Pregunta: Muchos que no están de acuerdo con las perspectivas revolucionarias por las que Che Guevara luchó, arguyen que él y sus compañeros de combate estuvieron errados al haber ido a Bolivia en 1966. ¿Nos puede dar antecedentes sobre la lucha de clases en Bolivia que hayan influido en esta decisión?

Saldaña: El pueblo boliviano tiene una larga historia de luchas; momentos de enfrentamientos realmente violentos, enfrentamientos en situación desigual, entre el pueblo y las fuerzas represivas. Incluso en la historia del país se han producido verdaderas insurrecciones populares que han cambiado gobiernos. También hay hechos de masacres, verdaderas matanzas de mineros, de campesinos, de obreros fabriles y de otros sectores de trabajadores en las ciudades, principalmente en La Paz.

Tal vez el momento más culminante de la lucha popular fue 1952. Entonces gobernaba una junta militar. El Ministro del interior conspiraba, encabezando las fuerzas de la policía, se levanta para dar un golpe de Estado. Pero la participación popular le cambió un poco el carácter a esta situación, dando lugar a una insurrección popular. Realmente hubo un enfrentamiento armado de varios días en las calles de La Paz, Oruro y en otras zonas del país. La batalla se definió a favor de las fuerzas populares.

Así se inició el proceso revolucionario de abril de 1952, con la caída de la junta militar que gobernaba en aquella época y el ascenso del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). En todos los lugares donde se produjeron enfrentamientos, las masas populares derrotaron a las fuerzas militares. O sea, prácticamente el ejército fue desarticulado, sobre todo en estas ciudades donde se produjeron los enfrentamientos.

Pregunta: ¿Por qué salieron las fuerzas populares a las calles en 1952? ¿Qué las impulsó?

Saldaña: Las propuestas centrales eran tres: la nacionalización de las minas, la reforma agraria y el voto universal.

En el caso de la nacionalización de las minas, era una consigna que hacía años había interiorizado en el pueblo. Y fue a raíz del auge revolucionario cuando se nacionalizaron las principales compañías mineras. Había tres grandes consorcios mineros: Hochschild, Patiño y Aramayo.1  Estos pasaron a ser el sector de la minería estatizada.

La minería era la base fundamental de la economía del país. Bolivia, fue uno de los más grandes productores de estaño a nivel mundial. En determinados momentos fue el principal productor, y en otros ocupó el segundo lugar, pero siempre ha estado entre los primeros.

En la época de la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, Bolivia vendía el estaño a precios muy bajos como su contribución a la guerra contra el fascismo. Estados Unidos lo fue acaparando, haciendo sus reservas, y comenzó a utilizarlas cada vez más como arma contra Bolivia. Simplemente anunciaba que iba a vender 10 mil toneladas, 7 mil toneladas o cualquier cantidad de su reserva de estaño, y bajaban los precios en el mercado mundial. En toda esa época posterior a 1952, Estados Unidos utilizó esto como arma política para presionar al gobierno de Bolivia para que respondiera a los intereses imperialistas. Aunque no la vendiera, el simple anuncio de que iba a vender equis cantidad de mineral significaba la caída de los precios en el mercado internacional.

Además, esos recursos generados por la minería siempre iban a parar fuera del país; no eran reinvertidos en Bolivia. Entonces, en la conciencia del pueblo surge la necesidad de que se produzca un cambio.

La situación era tal, por ejemplo, que en Potosí, Oruro y en otras ciudades y departamentos donde estaba lo fundamental de la minería, donde por decenas de años y en el caso de Potosí, por centenares de años se ha explotado la riqueza minera, el pueblo utilizaba a·n los servicios de agua potable de la época colonial lo que no satisfacía las necesidades de la población, de igual modo el alumbrado público y domiciliario era crítico. Es por esa razón que la nacionalización de las minas era una medida reclamada por la mayoría del pueblo boliviano.

La necesidad de la reforma agraria era también una medida reclamada por la mayoría. Antes de 1952, los latifundistas mataban y encarcelaban a los campesinos por luchar por un pedazo de tierra, por defender sus derechos frente a la opresión y la explotación de los terratenientes.2 

Toda esta situación hace que 1952 culmine con esas dos medidas fundamentales: la reforma agraria y la nacionalización de las principales minas.

Otra medida importante en esa época, la tercera, es el voto universal. El derecho al voto estaba restringido a las personas que sabían leer y escribir. El pueblo boliviano mayoritariamente era, y en la actualidad sigue siendo, analfabeto; en aquella época, claro, en una mayor proporción. Pero en la actualidad podemos decir que la mayoría del pueblo boliviano sigue siendo analfabeto. No basta haber ido a la escuela un año o dos, a la escuelita rural o urbana. Aunque alguien aprenda a leer y a escribir, la falta de uso prácticamente lo lleva de nuevo a la misma situación de analfabeto. Porque, además, son sectores tan deprimidos económicamente que no tienen acceso a la prensa diaria. No pueden comprar un periódico, un libro o una revista.

Por eso estas tres medidas realmente llenaron de entusiasmo a la población. Abrieron perspectivas para el desarrollo del país, el desarrollo económico y social de Bolivia.

En América Latina, el proceso revolucionario de 1952 despertó una gran esperanza. Se pensaba que Bolivia se dirigía hacia un nuevo tipo de sociedad, una sociedad más justa, con una mejor distribución de la riqueza, con posibilidades de desarrollo para el ser humano. Pero las cosas no fueron así.

El proceso revolucionario se detiene, retrocede

Muy temprano se empezaron a sentir en Bolivia las presiones para que se limitaran, se echaran atrás estas medidas revolucionarias. Estados Unidos es el que más presiona, pero también las grandes corporaciones, los organismos internacionales. Estos se ejercieron con gran fuerza sobre el propio gobierno, y sobre el partido gobernante.3 

El grupo de poder no puso en práctica las medidas colaterales que eran necesarias para profundizar ese proceso. Entonces, poco después de 1952, empezó la lucha del pueblo por profundizar esas medidas, y más tarde ya, por defenderlas....

En los primeros años, toda la masa campesina y obrera: mineros, fabriles, ferroviarios, todos apoyaban al gobierno del MNR encabezado por Víctor Paz Estenssoro. Pero en los últimos años de la década del cincuenta y al empezar la del sesenta ya veían que las cosas no marchaban por donde deberían marchar.

Muchas conquistas logradas tras continuo batallar de los obreros, fueron suprimidas. La eliminación de la pulpería barata en las minas que proporcionaba los productos de la canasta familiar a precios subvencionados, significó una notable disminución del valor adquisitivo de los salarios; estos sufrían una devaluación continua por el proceso inflacionario ascendente. Comenzaron los despidos masivos en las minas y otros sectores. Estos hechos condujeron a que los enfrentamientos con el gobierno fueran cada vez más violentos.

Desde 1952 se sucedieron distintos gobiernos del mismo partido político, el MNR. Entre 1960 y 1964, los enfrentamientos fueron cada vez mayores. La represión hacia el movimiento sindical, hacia el movimiento obrero, era cada vez más violenta. Se puede decir que 1964 marcó la cúspide de estos enfrentamientos.

En octubre de 1964, en la pampa de Sora Sora, cerca de la ciudad de Oruro, se produjo el mayor enfrentamiento armado entre el ejército y los mineros de Siglo XX4  y de Huanuni.

Crisis revolucionaria en el Cono Sur

Pregunta: ¿Los mineros tenÍan sus propias milicias?

Saldaña: Después de 1952 había milicias obreras y campesinas, que efectivamente tenían armas. Pero en el transcurso de esos años, de distintas maneras, se les fue desarmando. Si bien existían milicias, era más o menos solo de nombre. Aunque algunos obreros, tanto en las ciudades como en las minas, aún conservaban sus armas. En los primeros años, después de 1952, los campesinos también compraron armas, pero poco a poco se las fueron quitando.

A finales de octubre de 1964, después de los acontecimientos de Sora Sora, en La Paz se produjo un apresamiento masivo de gente del pueblo, trabajadores de distintos sectores de la administración p·blica y estudiantes. No recuerdo bien, el número exacto pero era mucho mayor del millar de personas. Eso sucedió en los últimos días de octubre. Pero el proceso insurreccional se mantenía en el país.

René Barrientos, general de la Fuerza Aérea Boliviana y en ese momento vicepresidente de la República organizó un golpe de Estado el 4 de noviembre de 1964. El presidente Víctor Paz Estenssoro, el líder del MNR que había decretado la nacionalización de las minas en 1952, la Reforma Agraria y el voto universal fue destituido. En el proceso del golpe se produjeron enfrentamientos armados, por ejemplo, en la ciudad de La Paz, incluso con el ejército; aunque este dio el golpe aparentemente poniéndose del lado del pueblo.

Entonces, el 4 de noviembre hubo enfrentamientos: los sectores populares salieron a las calles, tomaron una serie de lugares, entre ellos la cárcel del Panóptico, en el propio centro de La Paz. Fueron liberados todos los presos, políticos, muchos de los cuales, habían sido apresados en los últimos días de octubre. Había dirigentes sindicales que estaban presos hacía meses; toda esa gente salió a la calle.

Días antes, el gobierno de Paz Estenssoro había cerrado las radioemisoras obreras, de las cuales había muchas, seguramente más de una veintena de sindicatos mineros, fabriles, ferroviarias, constructores y de otros sectores. En fin, todas esas radios fueron cerradas. Los locales sindicales fueron clausurados. Las cuentas de los sindicatos en los bancos o en las cajas de las empresas fueron congeladas, o sea que los sindicatos no podían hacer uso de su dinero, ni de sus locales.

Después del 4 de noviembre, Barrientos relajó un poco la situación. Se levantaron las medidas más represivas contra los trabajadores. Se permitió que las radioemisoras obreras volvieran a trabajar; que también funcionaran los locales sindicales. Pero las medidas dictatoriales del régimen de Barrientos no tardaron en enfrentarse con la creciente resistencia de parte de los trabajadores.

En mayo de 1965, el gobierno decretó la rebaja de los salarios en las minas y ordenó el apresamiento masivo de dirigentes obreros, a quienes deportó de inmediato y masivamente, enviándolos a Argentina, a Chile, a Paraguay. Y los llevaron lo más lejos posible de la frontera boliviana: hacia el sur de Argentina, hacia el sur de Chile. Pero apenas tenían alguna posibilidad, clandestinamente iban retornando, poco a poco, al país.

En octubre de 1965 el mismo año de ese apresamiento de grandes proporciones, se realizaron huelgas masivas en las que los trabajadores exigían la libertad de sus dirigentes sindicales y la reposición de salarios. O sea que el movimiento político se caldeaba de nuevo, hubo enfrentamientos armados en las principales ciudades y en los centros mineros.

En octubre volvieron a producirse enfrentamientos armados. Las fuerzas militares tomaron el Consejo Central Sur, que es un grupo de minas en el sur del departamento de Potosí, zona en la cual nunca antes había ocurrido nada, es decir, no había habido enfrentamientos violentos. Entonces, esta confrontación armada en las propias ciudades nos hizo ver una nueva situación; me refiero a los revolucionarios en Bolivia.

Esa era más o menos la situación del país en aquel momento. Entonces esto nos permite responder a la pregunta de si Bolivia era un terreno propicio o no para iniciar el tipo de lucha revolucionaria que Che visualizaba.

Pregunta: ¿Y usted qué piensa?

Saldaña: Yo pienso que sí, que sí existían las condiciones.5  Había represión, las aspiraciones de la población no se habían satisfecho y requerían una solución urgente. Creo que había razones para que el pueblo peleara, y que por eso, incluso, luchaba cada vez más, pero sin resultados.

Quiero recordar aquí la situación de toda América Latina. Esto que sucedía particularmente en Bolivia, también se estaba repitiendo en otra medida, con sus propias características, en el resto de América Latina. Habían surgido grupos guerrilleros en distintos países del continente...

La respuesta de mineros, estudiantes y otros sectores

Pregunta: ¿Cuál fue la respuesta popular en Bolivia al saberse de la guerrilla del Che?

Saldaña: Después del primer enfrentamiento entre el ejército y las fuerzas del Che el 23 de marzo, redacté un comunicado y lo distribuimos en las ciudades. Todavía no teníamos nombre, así es que se presentó un conflicto: en nombre de qué organización dirigirnos al pueblo. Sabíamos que la decisión le correspondía al Che y a la guerrilla. Nuestro mando estaba allá. Pero necesitábamos decirle algo al pueblo, de alguna manera explicar lo que estaba pasando.

Ese fue el documento con que empezamos a trabajar en las minas, con el que empezamos a hacer trabajo en la ciudad, explicando más o menos lo que significaba la guerrilla.6 

Pregunta: ¿Sin mencionar al Che?

Saldaña: Correcto. En esas condiciones teníamos que hacer nuestro trabajo sin hablar del Che. El enemigo sabía que había guerrilla y sabía que lógicamente había grupos que estaban trabajando en apoyo a la guerrilla. No estábamos divulgando nada que ellos no supieran. Sin embargo, también había entre el pueblo, entre los trabajadores, gente que buscaba cómo hacer nexo, contacto con la guerrilla, buscando la posibilidad. Fue en esas condiciones y por esas razones que lo hicimos.

Pregunta: ¿Qué pasaba entre los mineros?

Saldaña: El apoyo que recibimos de los mineros es una de las cosas que da al traste con el argumento de que los trabajadores y campesinos bolivianos eran indiferentes a la lucha iniciada por el Che.

Yo fui minero en Siglo XX. Fui el que reclutó para el Partido Comunista en la década del cincuenta. Por eso, conocía a los militantes, a muchos de ellos los había reclutado.

Yo fui a Siglo XX, debió ser por el mes de febrero de 1967; conversé con Rosendo García Maisman, que en esa época era el secretario general del sindicato de los mineros de Siglo XX, y dirigente del partido allí. Era un compañero inteligente, un compañero muy capaz y valiente. Conversamos sin entrar mucho en detalles, pero informándole de que en breve tiempo había que tomar decisiones. Posteriormente, después del primer combate, nos reunimos varias veces, él ya era uno de los nuestros y comenzó a formar dos grupos, uno para entrar a la guerrilla y el otro de apoyo.

De este compromiso de los mineros con la lucha existe el testimonio de la viuda de Rosendo García en la película Coraje del pueblo, en la que se tratan de reconstruir todos los acontecimientos de la masacre de la Noche de San Juan. Ahí la viuda de Rosendo García es entrevistada y menciona el viaje que hice a Siglo XX, para conversar con su marido. El comunicado del que hablábamos fue enviado a Siglo XX para difundirlo; allí y en otros centros mineros, esa tarea ya fue cumplida por los compañeros nucleados por García.

Los mineros manifestaron su apoyo a la guerrilla en asambleas generales. Decidieron que cada trabajador donaría el salario de un día para ayudar a la guerrilla. O sea, su compromiso nos mostró que el apoyo era generalizado entre los trabajadores. Es posible que algunos no estuvieran de acuerdo. Pero los mineros, en asamblea, decidieron eso por unanimidad.

Pregunta: ¿Eso fue en mayo o junio?

Saldaña: Fue a finales de mayo o principios de junio. El 24 de junio debía realizarse en Siglo XX una reunión ampliada de la federación de mineros, con dirigentes sindicales de todas las minas del país. También habría representación de profesores y representación de universitarios. La reunión de Siglo XX serviría para discutir algunos problemas reivindicativos generales de los trabajadores, y con seguridad un apoyo a la guerrilla.

La noche del 23 de junio, al amanecer del 24, el ejército entró al campamento minero disparando y tirando granadas a las viviendas de los mineros, mientras dormían por eso murieron muchas mujeres y niños. Esa es la matanza de la Noche de San Juan. El único lugar donde el ejército encontró resistencia armada fue en el sindicato, donde estaba Rosendo García con los pocos que lograron llegar tras escuchar el llamado de la sirena de la mina.

La sirena del sindicato se tocaba en la mañana para que los trabajadores entraran al trabajo; era algo así como un despertador. Pero la sirena también servía para llamar a asambleas y para alertar de algún peligro a los mineros. Por eso la sirena sonó esa noche.

Inmediatamente los trabajadores sabían ya que no era hora de trabajo que era por otra razón, alguna emergencia o una asamblea. Algo estaba ocurriendo.

Con unos cuantos fusiles le hicieron frente al ejército. Ahí en el propio local del sindicato murió un grupo de gente, entre ellos Rosendo García Maisman, el dirigente máximo de los trabajadores de Siglo XX. Muchos otros murieron ametrallados en sus viviendas.7 

Los delegados que habían llegado para la reunión se metieron en los socavones mineros, y después fueron saliendo clandestinamente de la zona, que ya estaba ocupada por el ejército.

Fue la expresión más elevada del apoyo que recibió la guerrilla, pero no quiere decir que fue la única. Hubo distintas formas de expresión, aunque no llegaron a esa altura. Había disposición de incorporarse en los militantes de muchos partidos políticos. Esa misma disposición se veía en los intelectuales, una prueba de ello es un libro de poesías escritas en los días que empezó la guerrilla y después de la muerte del Che. Esas poesías están recogidas en un libro.8  Y hay muchas otras que no llegaron a ser recogidas, que se quedaron por ahí, anónimas. También había canciones, en fin, toda una serie de manifestaciones de apoyo.

Esta es una respuesta para quienes dicen que en el pueblo boliviano no hubo apoyo, que el Che se quedó solo. Eso no es verdad. Los acontecimientos de la guerrilla después del 23 de marzo conmovieron al pueblo en general, a la población toda en sus distintos estratos sociales.


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