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UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
enero de 2001 Vol. 25 No. 01

Venezuela

Régimen arremete conra sindicatos
Busca subordinar movimiento obrero más directamente al estado capitalista

Por Hilda Cuzco

Bajo la bandera demagógica de "democratizar" al movimiento obrero y combatir la corrupción, el régimen del presidente venezolano Hugo Chávez ha tomado medidas para afianzar su control sobre los sindicatos, subordinándolos más directamente al estado capitalista. El 3 de diciembre logró la aprobación de un referéndum que le permite suspender a la dirigencia sindical nacional por un periodo de seis meses, durante el cual han de efectuarse nuevas elecciones sindicales. Esta medida representa un ataque contra la clase obrera.

Para comprender lo que significa este suceso y el carácter del actual régimen venezolano, hay que examinar las fuerzas de clases en esta nación sudamericana y el contexto político que lo enmarca.

La figura política de Chávez surgió como producto de una aguda crisis social. Durante las últimas dos décadas, la crisis económica mundial del capitalismo ha causado estragos entre el pueblo trabajador y las clases medias en Venezuela. Hoy la mitad de la fuerza laboral está desempleada o subempleada. Casi el 70 por ciento de la población vive por debajo del nivel oficial de pobreza en este país con abundantes recursos petroleros, mientras los capitalistas de Estados Unidos y otras potencias capitalistas siguen saqueando la riqueza natural del país. Los regímenes sucesivos han impuesto programas de austeridad para satisfacer las demandas de los acreedores imperialistas y seguir pagando la deuda externa de 32 mil millones de dólares. Estas condiciones han provocado constantes protestas sociales.

A pesar de arremeter contra la resistencia de los trabajadores y campesinos, los gobernantes capitalistas de Venezuela han sido demasiado débiles como para asestarle golpes decisivos contra el pueblo trabajador. Al mismo tiempo, la clase obrera, pese a su resistencia, carece de la dirección política necesaria para señalar un camino hacia adelante. Los partidos políticos tradicionales --tanto los partidos burgueses como los partidos estalinistas y socialdemócratas-- han quedado desprestigiados, al igual que la dirección de los sindicatos. Esta situación ha engendrado una prolongada inestabilidad e incertidumbre entre millones de personas.

Esta turbulencia social y parálisis política ha engendrado una figura --Chávez que se presenta como líder fuerte e incorrupto, un militar "limpio", alguien que no está comprometido con el establishment, quien promete tomar acciones radicales y "lograr resultados" para beneficio de "los de abajo". Chávez ha ganado apoyo popular al denunciar a los dos partidos que se han turnado en el poder en Venezuela durante cuatro décadas. Asume una postura nacionalista, evocando la figura del héroe anticolonial Simón Bolívar, como defensor del patrimonio nacional.

Sin embargo, el papel de su régimen es de proteger los intereses de la burguesía nacional venezolana. Al hacer esto, a veces tendrá conflictos con el imperialismo, por ejemplo en torno a su papel promotor de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba. Los trabajadores en Estados Unidos deben oponerse a todo llamamiento reaccionario de los funcionarios sindicales norteamericanos de imponer sanciones contra Venezuela.

Este tipo de régimen se conoce históricamente como bonapartista. Es un régimen que surge en periodos de profunda crisis social, se basa en un poder ejecutivo centralizado, y se presenta como una fuerza por encima de los intereses de clases antagónicos, a fin de preservar el poder de la capa social dominante. Los métodos bonapartistas han sido un rasgo común de los régimenes de muchos países semicoloniales. Esto se ha manifestado en América Latina a lo largo de las décadas, desde México hasta la Argentina de Juan Perón.

El dirigente comunista León Trotsky describió este fenómeno en un artículo que aparece en el libro de Pathfinder Trade Unions in the Epoch of Imperialist Decay (Los sindicatos en la época de la decadencia imperialista). Cada régimen de este tipo, señala Trotsky, tiene sus propias características: algunos "buscan apoyo entre los trabajadores y campesino, mientras otros instalan una forma cercana a una dictadura policiaco-militar". El ex presidente Alberto Fujimori, quien al principio gozó de cierto apoyo popular, encabezó un régimen bonapartista definido por su campaña represiva "antiterrorista".

Con su imagen de "izquierda", Chávez pretende desviar el descontento popular de toda perspectiva de movilización obrera independiente, y canalizarlo hacia la dependencia de su régimen. Consigue apoyo al denunciar la corrupción de la burocracia sindical desprestigiada, pero sus medidas destinadas a maniatar al movimiento sindical y ligarlo más estrechamente al aparato estatal capitalista--típico de los regímenes bonapartistas-- es un golpe contra nuestra clase.

Unicamente el propio pueblo trabajador, a través de sus propias luchas, puede desarrollar la clase de dirección que necesita. Nadie puede intervenir para hacer de sustituto. El camino que necesita seguir el pueblo trabajador, tanto en Venezuela como en Estados Unidos, es el camino que señala la revolución cubana. En Cuba se ha dado una verdadera revolución social, no sólo un cambio de gobierno. Fueron millones de trabajadores y campesinos en Cuba, con un liderazgo revolucionario, los que protagonizaron la transformación social del país: desde una amplia campaña de alfabetización y una profunda reforma agraria hasta la expropiación de la minoría capitalista. Fue así que el pueblo cubano quebró la dominación imperialista y conquistó su verdadera soberanía nacional. El pueblo trabajador de Venezuela requerirá de tiempo y experiencia para forjar la dirección que necesita y emprender esta trayectoria.


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