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UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
enero de 2001 Vol. 25 No. 01

Estados Unidos

Socialistas trazan pasos para basar su actividad en distritos obreros
Abordan lo que subyace el fraccionalismo entre los partidos burgueses

Por Steve Clark y Greg McCartan

NUEVA YORK--En los últimos dos años el Partido Socialista de los Trabajadores ha ido aumentando y reforzando notablemente su actividad organizada entre los trabajadores textiles y de la costura, mineros del carbón y obreros empacadores de carne, dijo Jack Barnes, secretario nacional del PST, en su informe político a una reunión del Comité Nacional, celebrada aquí del 2 al 5 de noviembre. Este cambio puede verse en las fábricas y minas donde trabajan miembros del partido, en sus sindicatos, como parte de las protestas sociales en las que participan, en eventos políticos a los que asisten, y en los distritos donde realizan sistemáticamente su labor política.

"Al mismo tiempo", dijo Barnes, "hemos comenzado a recuperar las normas y los hábitos proletarios que son necesarios para ser sindicalistas comunistas más eficaces, como miembros de sindicatos en todo el movimiento obrero".

Ahora, dijo, "al avanzar sistemáticamente en este sentido, el partido debe dirigirse hacia la transformación de nuestras ramas".

El Comité Nacional discutió y adoptó un paquete de propuestas interrelacionadas para lograr esa meta. El aspecto esencial de estas propuestas consiste en ramas del partido que llevan a cabo un ritmo de actividad sostenible y sistemático en un distrito obrero en las ciudades donde están localizadas.

Tales ramas, dijo Barnes, "por su propio modo de funcionar --llevando a cabo el ABC del trabajo comunista, con mesas de libros completas y regulares en las esquinas y a las entradas de fábricas-- atraerán a las actividades del movimiento comunista a trabajadores y sindicalistas, y también a militantes de todas las edades que protestan contra las injusticias del imperialismo. Se verán atraídos al legado documentado del movimiento revolucionario, un legado que les ha sido negado".

"Siguiendo este curso", dijo Barnes, "podremos construir un partido abierta e intransigentemente revolucionario dentro del proletariado fabril, así como la Juventud Socialista podrá construir su organización entre los jóvenes atraídos a las luchas de la clase trabajadora y sus aliados. A la vez, podremos aumentar el tamaño y la eficacia del movimiento comunista".

Salario social, derechos políticos

Los participantes en la reunión directiva del PST también evaluaron los resultados de la ofensiva contra el pueblo trabajador bajo la administración Clinton-Gore y la mayoría republicana en el Congreso.

Durante la última década en particular, dijo Barnes, los gobernantes norteamericanos "han profundizado su asalto contra el salario social que el pueblo trabajador conquistó en masivas luchas desde los años 30 y amplió a través de las batallas por los derechos civiles hasta los 70. «Al impulsar este ataque contra los derechos sociales, dijo, la clase patronal ha fortalecido las fuerzas policiales locales, aumentado los poderes arbitrarios del Servicio de Inmigración y Naturalización, restringido los derechos de los acusados y condenados, y realizado numerosas otras medidas destinadas a limitar el espacio político que necesita el pueblo trabajador para organizarse y resistir.

"Esta política interior", dijo Barnes, "ha sido acompañada por una política exterior brutal y agresiva-- desde Iraq hasta Yugoslavia y Cuba-- que es una extensión de la política chovinista y antiobrera a nivel nacional. Cualquiera que sean los resultados de las elecciones que se celebrarán a principios de la semana próxima", dijo Barnes, "la nueva administración y el Congreso heredarán esta trayectoria y la tomarán como punto de partida".

Faccionalismo en la burguesía

Los próximos meses y años en la política norteamericana, señaló Barnes al cierre de la reunión, se verán marcados por "más estallidos de conflictos agudos y fraccionales dentro de la clase dominante, tales como los sucesos ocurridos hace menos de dos años que llevaron al juicio político contra Clinton".

Barnes señaló algunas de las formas en las que se han expresado estas tendencias en la política burguesa: ataques a los logros de las mujeres en su lucha por la igualdad social y política, a veces disfrazados por un vilipendio vulgar contra mujeres burguesas tales como la política demócrata Hillary Rodham Clinton; demagogia contra de los negros y los inmigrantes bajo diversas formas; la tolerancia parcialmente oculta del antisemitismo; y la vulgarización y el deterioro del tono cortés del discurso y los debates políticos entre los políticos capitalistas".

La reunión directiva del PST evaluó varios elementos fundamentales que subyacen este fraccionalismo en el sistema capitalista bipartidista.

Mientras socavan el salario social y otros aspectos de los logros del pueblo trabajador y los oprimidos --y tras casi una década de repliegue del movimiento obrero que marcó la mayor parte de los 90-- los gobernantes no han logrado destruir los sindicatos o hacer retroceder las conquistas más fundamentales de las luchas por los derechos de los negros y la igualdad de la mujer.

Al contrario de su triunfalismo a inicios de los años 90, han descubierto que aún tienen que enfrentarse a una clase trabajadora en los estados obreros de la antigua Unión Soviética y Europa oriental que no aceptará deseosamente la opresión y la aceleración del ritmo de trabajo. Los gobernantes imperialistas no han hecho frente a la batalla necesaria para tratar de reimponer las relaciones sociales capitalistas estables en estos países.

"A pesar de las esperanzas del capital financiero mundial", dijo Barnes, "lo que al final se quebró en estos estados obreros no fue la clase trabajadora sino los restos debilitados de la casta estalinista: la correa de transmisión que durante muchas décadas transmitió las presiones económicas, sociales y políticas imperialistas a los trabajadores en estos países".

Los gobernantes imperialistas tampoco han logrado que los pueblos de los países semicoloniales acepten la opresión nacional y las devastadoras consecuencias sociales de la crisis del capitalismo mundial.

"Estos fenómenos", dijo Barnes, "indican el debilitamiento de las potencias imperialistas durante la década que habían presentado como su 'victoria en la Guerra Fría', el triunfo de 'un nuevo orden mundial,' la 'muerte del marxismo', una 'nueva era' de prosperidad permanente impulsada por la tecnología, y hasta 'el fin de la historia'. Este debilitamiento es producto de crecientes conflictos entre los imperialistas, que la Guerra del Golfo de 1990-91 y la posterior serie de guerras en los Balcanes han expuesto y acentuado.

"El momento álgido de las ilusiones en la estabilidad permanente y las posibilidades de un mundo próspero bajo el capitalismo ha quedado atrás", dijo Barnes. "El repliegue del pueblo trabajador a nivel mundial --desde los centros imperialistas hasta el mundo semicolonial y los estados obreros-- ha tocado fondo. El obstáculo contrarrevolucionario del estalinismo dentro del movimiento obrero se ha debilitado cualitativamente.

"Lo que es más, en los últimos años los gobernantes capitalistas han enfrentado el ascenso de la resistencia de una vanguardia en la clase trabajadora y el movimiento obrero, entre los agricultores explotados, los trabajadores inmigrantes y los que luchan por los derechos de los negros. Observan un indicio limitado pero clarísimo de la futura resistencia y radicalización que enfrentarán.

"Las clases adineradas pueden ver acercarse el fin de su capacidad de asestar golpes contra los trabajadores con relativa impunidad", dijo Barnes. "Están contados los días cuando simplemente podían presionar; ahora van a tener que librar golpes".

Fragilidad de instituciones

Bajo estas presiones, dijo Barnes, "los gobernantes norteamericanos están cada vez más frustrados por la fragilidad de sus instituciones de clase".

Apenas unos días después de la reunión del Comité Nacional, la expresión más notable de estas tendencias desde el juicio político contra Clinton estalló en el escenario político en torno a los resultados de las elecciones presidenciales, que aún no se conocían un mes después de la votación.

Al nivel más fundamental, se trata simplemente de una elección extraordinariamente reñida, y no una crisis política para los gobernantes norteamericanos, ni mucho menos un debilitamiento de la fuerza del imperialismo norteamericano y su poder ejecutivo. Pero la intensidad que está produciendo es un indicio de las divisiones irresolubles en la política burguesa sobre cómo prepararse mejor para las explosiones sociales y las batallas de clases que llegarán, según teme un número creciente de los gobernantes.

Por lo tanto, están proliferando las divisiones tácticas entre los partidos burgueses y dentro de ellos, y el tono ideológico de sus conflictos se ha vuelto más estridente. Ha crecido su tolerancia del derechismo nocivo.

El viraje --que superficialmente parece ser un modesto ajuste-- hacia la derecha durante "los años de Clinton" no es fruto de algún complot o de un programa bipartidista por parte de las principales figuras de los dos partidos capitalistas. Al contrario, expresa etapas en la resolución pragmática de sus conflictos, en una situación en que la inestabilidad capitalista y el azote de la rivalidad interimperialista limitan las opciones de las cuales disponen los gobernantes para dar amplias concesiones sociales.

Por más estridente e irrespetuoso sea el tono de las disputas entre las dos campañas burguesas predominantes, ni un gobierno de Bush ni un gobierno de Gore marcará una ruptura importante de la trayectoria que han seguido la Casa Blanca clintoniana y la mayoría republicana en el Congreso. Cualquiera que asuma la presidencia adoptará este curso "centrista" como punto de partida.

Al mismo tiempo, seguirán creciendo tanto el ala izquierda dentro del Partido Demócrata como el ala derecha dentro del Partido Republicano (y el Demócrata), esperando el momento en que se dé una profundización abrupta de la crisis social señalando nuevos niveles de oportunidades para sus fuerzas respectivas. Aún continúan las divisiones fraccionales en el seno de la política burguesa, sobre todo su reflejo sobre el plano muy intenso de las llamadas "guerras culturales": expresión de las batallas en torno a la trayectoria que deben seguir los gobernantes para aumentar la desigualdad social y socavar la unidad del pueblo trabajador.

Al ahondarse la crisis social capitalista y al acelerarse la lucha de clases, la vulgarización y hasta pornograficación de la política burguesa le hace el juego a la ultraderecha. Antes de tratar de aplastar al movimiento obrero en las líneas de piquetes y en las calles, las fuerzas fascistas incipientes primero dirigirán su ataque contra la corrupción de los políticos de toda la gama de la política burguesa, tanto conservadores como liberales, así como sus partidarios en los medios noticiosos, en Hollywood y en otras instituciones culturales y sociales de la clase dominante.

La lógica demagógica de la democracia imperialista, y la trampa mortal que se tiende al pueblo trabajador, comenzará a hacerse patente.

Resistencia obrera

Parte de lo que les preocupa a los gobernantes norteamericanos hoy día, como señal del futuro, es el ascenso de luchas en los últimos años por una vanguardia de trabajadores y agricultores por todo Estados Unidos. Miembros del Partido Socialista de los Trabajadores y de la Juventud Socialista están integrándose más y más a esta resistencia, una realidad que se expresó en la reunión directiva del partido.

Alyson Kennedy informó sobre la reunión nacional celebrada la semana antes en Chicago de socialistas que trabajan en talleres de la costura y fábricas textiles, muchos de los cuales están organizados por el sindicato UNITE. En la reunión se discutió la envergadura de las actuales campañas de sindicalización, huelgas y resistencia en diversas fábricas.

"Desde las campañas de sindicalización de los obreros textiles de Pillowtex en Carolina del Norte y Alabama hasta los obreros de lavanderías que salieron en huelga para exigir que la compañía reconociera a UNITE en Oceanside, Nueva York, la resistencia en las industrias de la costura y textil es semejante a la de los obreros de la carne, de los mineros de obreros en otras industrias.

"Y mientras más participamos, más observamos y escuchamos", dijo, "más aprendemos".

Frank Forrestal, un minero de Pennsylvania, describió el interés de sus compañeros de trabajo en su campaña para el Senado y las amplias cuestiones sociales y políticas que planteó. Los trabajadores socialistas en esa mina ya habían vendido cinco suscripciones al Militant a compañeros de trabajo ahí, y luego vendieron tres más en las semanas siguientes.

John Becker, empacador de carne de Fresno, California, describió las oportunidades que el comité organizador de rama está encontrando para "colaborar con agricultores y los pobres del campo. Hemos conocido a agricultores latinos e indígenas que han entablado demandas judiciales contra el gobierno federal por discriminación, de manera similar a la lucha que los agricultores negros han librado por varios años", dijo.

Distritos obreros

Los cambios políticos debatidos en la reunión del Comité Nacional, dijo Barnes, subrayan tanto la oportunidad política como la necesidad de que cada rama del partido se encamine más rápidamente a hacer su trabajo político a partir de un distrito obrero.

Esto, dijo, no es nada nuevo para el movimiento comunista. El hecho de tener unidades del partido arraigadas en distritos obreros en Moscú, Peterburgo, Bakú y otras ciudades era una característica del Partido Bolchevique mucho antes del triunfo de la revolución de octubre de 1917 que llevó al poder un gobierno de trabajadores y campesinos en Rusia.

"Al trabajar sistemáticamente en los distritos donde estaban situados", dijo Barnes, "los bolcheviques no sólo reforzaron a sus cuadros obreros en las fábricas sino que encontraron el camino a ampliar su espacio y protección para realizar actividades políticas revolucionarias, aún frente a la represión zarista".

El eje político del trabajo de las ramas del PST en los distritos obreros ha comenzado a organizarse en torno a un ritmo constante de mesas callejeras para aumentar la venta de libros, folletos y periódicos revolucionarios a trabajadores y jóvenes. Estos esfuerzos están complementados por las ventas semanales a las entradas de fábricas en estas y otras zonas.

Las ramas necesitan situar sus locales en distritos obreros, realizar una serie semanal de mítines auspiciados por el Militant Labor Forum, establecer horas fijas para la librería, e incorporar a partidarios del partido y contactos políticos a los esfuerzos para poner los libros de Pathfinder en las librerías y otras tiendas. Este trabajo sistemático ofrece una base política estable desde la cual el partido puede aumentar su participación en las luchas de los trabajadores y agricultores y reclutar a trabajadores y jóvenes al movimiento comunista.

En este sentido, el Comité Nacional, como parte de su paquete de decisiones, estableció un programa de seis meses para candidatos a miembro, para los trabajadores y agricultores que desean unirse al partido. Al integrarse a la actividad de una rama del partido, y comiencen a llevar a cabo trabajo comunista organizado en los sindicatos, estos nuevos miembros se sumarán a otros miembros de la rama para leer y discutir las obras básicas de estrategia, teoría e historia del marxismo.

"Este programa va dirigido, ante todo, al partido en su conjunto, y no sólo a los candidatos a miembro", destacó Barnes. Las normas de conducta política disciplinada que hacen falta para reclutar a trabajadores, y el proceso en cual los miembros vuelvan a equiparse políticamente junto con ellos, son aspectos fundamentales de la transformación del funcionamiento de las unidades locales del partido.

"Una pequeña vanguardia política de la clase obrera está convergiendo hacia nuestro movimiento", dijo Barnes. "Estamos al inicio de un periodo en que una capa de trabajadores y agricultores, así como jóvenes atraídos a sus luchas, están predispuestos a la necesidad de hacer una revolución en este país".

"Este fenómeno es nuevo en la experiencia política de todos los que están en esta sala", dijo Barnes, "y está comenzando a verse a nivel mundial. Es el comienzo de una larga lucha.

"Los trabajadores, agricultores y jóvenes se verán atraídos al movimiento comunista: al Partido Socialista de los Trabajadores, a la Juventud Socialista, a nuestros partidarios, a los libros que nuestro movimiento produce y distribuye. Ahora mismo, una de las cosas que más atrae políticamente a los trabajadores y agricultores combativos y a los jóvenes es el legado del comunismo y del movimiento revolucionario representado por estos libros", dijo Barnes, "así como las convicciones revolucionarias abiertas de cada trabajador-bolchevique que conocen".

Los trabajadores socialistas comenzarán a reclutar al movimiento comunista al estar en medio de las luchas, presentando un programa obrero claro y demostrando con todo lo que hacen que están decididos a construir el tipo de instrumento político --un partido comunista-- que pueda dirigir al pueblo trabajador en una revolución socialista.

El partido debe responder al hecho que hay trabajadores que quieren unirse", dijo Barnes. "Hay trabajadores que están buscando al movimiento comunista. Un sector identificable de la vanguardia de la clase obrera --vanguardia que está comenzando a resistir lo que no se puede reformar y no se reformará bajo el capitalismo-- está pidiendo un partido, está buscando clarificación política, está buscando una organización. Unicamente como parte del movimiento comunista podrán los trabajadores y agricultores encontrar el entendimiento científico que necesitan para fundamentar su actividad revolucionaria y para apuntarla hacia la victoria".

Venta de libros revolucionarios

Como aspecto central de esta perspectiva, el Comité Nacional adoptó un informe de Mary-Alice Waters sobre la transformación de la producción y la venta de los libros y folletos de la editorial Pathfinder. Entre otras cosas, Waters proyectó una campaña para aumentar y mantener un nivel constante de libros vendidos a librerías y otras tiendas donde los trabajadores compran sus libros.

"Podemos incorporar a trabajadores y jóvenes, que se ven atraídos al movimiento, a este creciente esfuerzo como parte del proceso reclutarlos", dijo. Waters propuso un esfuerzo internacional para colaborar con los partidarios del movimiento comunista para involucrarlos de forma organizada en esta campaña.

En los últimos meses, señaló, miembros y partidarios del movimiento comunista en el Reino Unido y Francia organizaron un esfuerzo especial para visitar librerías y otras tiendas. En total, estas tiendas ordenaron 1 600 libros y folletos, lo cual Waters señaló como ejemplo para emular.

"Sabemos que las posibilidades para vender libros de Pathfinder son mucho mayores de lo que hemos aprovechado. El movimiento comunista debe aprovechar plenamente los resultados políticos del trabajo que hemos realizado durante décadas para producir y mantener en existencia más de 350 títulos que contienen el programa y la historia del movimiento obrero moderno. Y debemos seguir renovando y enriqueciendo esta lista todos los años".

Antes de la reunión del Comité Nacional, el comité timón del Proyecto de Reimpresión de Pathfinder decidió dar el próximo paso al asumir la responsabilidad no sólo de la producción de los títulos reimpresos sino del formato y la corrección de los nuevos libros y folletos. Al asumir estas tareas, los más de 200 partidarios que participan en este esfuerzo permitirán que el personal de la oficina de Pathfinder se concentre en aumentar las ventas y la promoción de estos libros, además de facilitar el trabajo de la comisión editorial de la dirección del partido en la preparación de nuevos títulos en inglés y español.

"Los voluntarios del proyecto de reimpresión están acelerando la producción de libros, permitiendo por primera vez la creación de un aparato mundial eficiente basado en el Internet para el movimiento comunista, lo que se podrá usar tanto ahora como en el futuro", dijo.

"Ahora tenemos una manera de producir y mantener en existencia un creciente porcentaje del catálogo de Pathfinder. Independientemente de las circunstancias del futuro", dijo, "podemos tomar un disco compacto que contenga un libro a una imprenta en cualquier parte del mundo y publicar el libro cuando lo necesitemos".

Disciplina financiera

El Comité Nacional evaluó un balance de sus esfuerzos por los últimos dos años al reafirmar el funcionamiento centralizado que hace falta para integrar el partido más profundamente a la creciente resistencia entre los trabajadores y agricultores de vanguardia. Al hacer esto, el partido descubrió el legado del repliegue de la clase obrera y los sindicatos de los primeros años de los 90, a medida que más y más miembros de las ramas del partido continuaban huyendo de la aplicación de dichas normas proletarias.

El Comité Nacional llegó a la conclusión de que sería imposible cambiar esta situación y comenzar a organizar al partido siguiendo una trayectoria política centralizada, de acuerdo a lo que se delineó en la reunión, a menos que cada rama concretizara sus planes en un presupuesto de 12 meses que pueda utilizar como herramienta política.

"El funcionamiento económico proletario requiere examinar el futuro político de las ramas", dijo Barnes, "no sólo extrapolar las experiencias del pasado. El presupuesto refleja, con los ingresos y los gastos, una trayectoria política que se ha debatido, decidido y emprendido, un rumbo al cual estamos comprometidos incondicionalmente a aplicar".

Desde esta óptica, dijo, la actividad propagandística que muchas ramas han estado tratando como categorías "sin ingreso ni gastos" en el mejor de los casos, o como pérdidas económicas, --la venta del Militant y Perspectiva Mundial, la serie semanal de foros, los viajes regionales de ventas-- puede generar considerables ingresos para el partido.

La clave: ser consecuente

Los socialistas en la rama del Distrito de la Costura de Nueva York han estado colocando mesas cada jueves y domingo para vender libros revolucionarios a una gama de trabajadores y jóvenes en esa zona. Además, están organizando ventas semanales frente a edificios en el distrito conde hay talleres de la costura que emplean a muchos de los casi 80 mil costureros y otros trabajadores y la industria del vestido en esa ciudad.

Miembros de la Juventud Socialista y del partido han estado organizando una serie de mítines públicos del Militant Labor Forum así como clases en su local en el Distrito de la Costura. Este trabajo le ha dado un rostro público vivo al movimiento revolucionario que ha comenzado a atraer a algunos trabajadores.

Recientemente, varios dirigentes de la lucha de los trabajadores de Long Island por el derecho a trabajar y contra ataques racistas y antiinmigrantes hablaron en un foro en el Distrito de la Costura. El próximo día, dos de ellos participaron en una mesa de ventas en Brooklyn y Manhattan, y luego en una clase sobre el folleto La clase trabajadora y la transformación de la educación por Jack Barnes, junto con otros tres trabajadores que recién conocían al movimiento comunista. Dos de estos trabajadores llegaron a la clase después de haberse encontrado con socialistas en la mesa callejera.

Actualmente la rama del Distrito de la Costura está dirigiendo al partido en cuanto a la venta de libros de Pathfinder en mesas callejeras, en el trabajo y en la librería. Muestra así las posibilidades de generalizar y sistematizar estas experiencias.

Amada Ulman, voluntaria en la imprenta de Pathfinder, describió el trabajo de la rama en el Alto Manhattan, en el distrito obrero de Washington Heights, donde han establecido un local y una librería Pathfinder. «Al comenzar a desarrollar una presencia sistemática, un cierto número de trabajadores comienzan a esperar que estemos ahí sistemáticamente una o dos veces por semana", dijo.

Miembros del partido y de la Juventud Socialista en St. Paul, Minnesota, han iniciado una serie de clases sobre obras marxistas tales como El manifesto comunista y La clase trabajadora y la transformación de la educación, a solicitud de varios compañeros de trabajo que son empacadores de carne y otros trabajadores que los socialistas han conocido en esa zona, dijo Tom Fiske.

Miembros del partido en St. Paul también han colaborado con un obrero joven en una fábrica de paletas industriales que expresó interés en colaborar con la rama para vender libros de Pathfinder a librerías que tienen muchos clientes de habla hispana. En una visita con él a la primera librería que sugirió, se vendieron 24 libros, incluido El rostro cambiante de la política en Estados Unidos por Jack Barnes y varios títulos de Malcolm X, Ernesto Che Guevara y Fidel Castro.

Ataque al salario social

En el informe político a la reunión, Jack Barnes señaló que un hito reaccionario de la administración Clinton y el Congreso controlado por los republicanos fue la llamada Ley de Reconciliación de Responsabilidad Personal y Oportunidad de Empleo de 1996, la cual eliminó la Ayuda a Familias con Hijos Dependientes y limitó los pagos de asistencia pública a toda familia a no más de cinco años.

Clinton había hecho campaña en las elecciones de 1992 con la promesa de "acabar con la asistencia pública según la conocemos". Pero fue sólo dos años más tarde --con el triunfo electoral de la "Revolución Republicana" dirigida por Newton Gingrich en los comicios congresionales de 1994-- que el Congreso adoptó una ley de "reforma a la asistencia pública" y la Casa Blanca la suscribió.

Los dos años después de las elecciones de 1994 demostraron que los republicanos habían empujado demasiado lejos hacia la derecha con su "Contrato con América". No lograron que se aprobara o firmara la mayoría de sus propuestas legislativas. Al mismo tiempo, Clinton llegaba a su cuarto año de presidente prácticamente sin conseguir una ley importante de política nacional asociada con él.

De este conflicto entre la Casa Blanca demócrata y el Congreso republicano surgió --entre otras leyes antiobreras aprobadas ese año-- la "reforma a la asistencia pública" en el verano de 1996, basada en gran parte en la propuesta de la Ley de Responsabilidad Personal del Contrato con América. La ley fue adoptada con los votos de 230 republicanos y 98 demócratas en la Cámara de Representantes, y de 53 republicanos y 25 demócratas en el Senado. Clinton firmó el proyecto y desde entonces ha descansado en los laureles reaccionarios de esta medida.

A raíz de esta ley, dijo Barnes, el pueblo trabajador fue objeto de la primera gran restricción de la red de seguridad social conquistada en los años 30 y ampliada en los 60 y 70. Antes se había erosionado el sistema federal de Seguro Social de los últimos 60 años --un pequeño incremento de la edad de jubilación de 65 a 67 años; ajustes inadecuados ligados a la carestía; mayores impuestos. Pero la ley de 1996 fue la primera vez que se eliminaba a toda una categoría del pueblo trabajador --a mujeres solteras y sus hijos-- del tipo de protección social que el Seguro Social había garantizado a niños, mujeres, trabajadores lesionados o cesanteados y otros afectados por la instabilidad del funcionamiento normal del capitalismo.

Cambios en la estructura familiar

Barnes señaló que el aumento notable en el número de hogares encabezados por mujeres representa uno de los mayores cambios en la estructura familiar en la sociedad capitalista moderna. El número de hogares de un solo padre, la gran mayoría de los cuales están encabezados por mujeres, ha aumentado de 12.7 por ciento de todas las familias en 1960, al 32 por ciento en 1998.

En la sociedad capitalista, dijo Barnes, la "opinión pública" define a la familia nuclear entre los trabajadores de acuerdo a la sentimentalismo de la familia burguesa. Pero cumple una combinación muy diferente de funciones.

Si bien la familia no es una unidad productiva entre los trabajadores --a diferencia de los agricultores y sectores de la pequeña burguesía--, desde el ascenso del capitalismo industrial ha cargado con la responsabilidad de la producción y reproducción de la fuerza de trabajo. Ha servido de sustituto al salario social. La familia se ocupa de los jóvenes, los ancianos y los enfermos; de la educación básica; de la alimentación, la ropa y el alojamiento. Es un «refugio en su mundo sin alma» al cual se puede recurrir cuando un trabajador queda incapacitado o desempleado.

Para mantener esta estructura social sin recurrir a la fuerza, a los gobernantes les resultó necesario hacer que el divorcio fuera, si no un tabú, por lo menos desalentado ante la opinión pública burguesa, y difícil de obtener a nivel estatal.

Todo esto empezó a cambiar con la incorporación de grandes números de mujeres a la industria durante la Segunda Guerra Mundial. A pesar de un retroceso abrupto pero temporal en esta tendencia durante los primeros años de la posguerra, tanto el número y el porcentaje de las mujeres en la fuerza de trabajo reanudaron su ascenso. Para los años 70, ya penetraban más y más una amplia variedad de empleos industriales. Ha crecido la aceptación social del derecho de la mujer al divorcio, tanto jurídicamente como en la práctica.

Para mujeres de la clase media y los sectores mejor remunerados de la clase obrera, estas tendencias dieron paso a más independencia económica y un mayor grado de igualdad social. Pero, especialmente para los sectores de la clase obrera que están en las peores condiciones económicas, los cambios en la estructura de la unidad familiar --más y más una madre, hijos y a veces una abuela o tía ("las hermanas")-- han aumentado la vulnerabilidad de la mujer a los efectos combinados del sistema capitalista y de la política de los gobernantes.

"Y al llegar el próximo gran descenso del ciclo comercial capitalista", dijo Barnes, "la clase obrera se verá golpeada por los plenos efectos acumulativos de esta política social".

La eliminación de la Ayuda para las Familias con Hijos Dependientes en 1996 ya está teniendo un impacto diferencial de clase sobre la población femenina de Estados Unidos. Al tiempo que las mujeres de clase media y burguesas logran más independencia y estabilidad financiera y económica, para las mujeres trabajadoras se hace cada vez más difícil salir a flote. Sus salarios son bajos, gozan de pocos beneficios y sus niveles de desempleo son altos.

Hay una creciente brecha entre las organizaciones tradicionales por los derechos de la mujer, dominadas por mujeres más acomodadas de la clase media que elogian a la administración Clinton por su postura en torno al derecho al aborto, y la realidad del impacto para la gran mayoría de las mujeres de la política bipartidista firmada y administrada por la Casa Blanca.

La lucha para defender y ampliar el salario social, dijo Barnes, no puede desvincularse de la lucha por los derechos de las mujeres, los negros y los inmigrantes. A raíz del funcionamiento normal del capitalismo y la propensión de clase de todas las instituciones burguesas, ni siquiera conquistas tales como la acción afirmativa --concedidas por los gobernantes frente a masivas luchas sociales-- pueden frenar la tendencia de la sociedad de clases de volver a estratificarse y polarizarse marcadamente.

"Por eso la vanguardia obrera debe luchar para que el movimiento sindical defienda cada una de las conquistas de la clase obrera", dijo Barnes.

"El movimiento sindical debe luchar por un seguro social garantizado a la clase obrera, la clase que transforma la naturaleza para producir toda la riqueza, pero que no tiene riqueza propia. Por eso el gobierno revolucionario de Cuba siempre da prioridad, no sólo a aumentar los salarios individuales, sino a ampliar el seguro social, incluido el acceso a la atención médica, la educación, los beneficios de desempleo y jubilación, facilidades para el cuidado de los ancianos, guarderías infantiles y otras medidas.

"Sin esta perspectiva de lucha de clases", apuntó Barnes, "no hay forma de promover la unidad y capacidad de combate de la clase obrera y sus aliados entre el pueblo trabajador".

Arremetida contra derechos

Barnes también señaló que "millones de trabajadores ya sienten las consecuencias de las restricciones, por parte del gobierno, al uso de lo que consideramos derechos y al espacio político en este país".

En este sentido, señaló los ataques contra los derechos garantizados por la Cuarta Enmienda a la Constitución, a través de la Ley Federal sobre Delincuencia, y contra los trabajadores nacidos en otros países, mediante la Ley de Responsabilidad de Inmigración Ilegal y Reforma promulgada dos años más tarde.

En momentos en que se reunía la dirección del PST, Clinton regregó al Congreso un proyecto del ley destinado a penalizar la revelación de documentos clasificados. Sugirió algunas modificaciones antes de que firme la nueva "ley de secretos" que según él es esencial para la "seguridad nacional".

Una serie de otras medidas bipartidistas han ampliado el uso de las ejecuciones por el estado, condenas de cárcel obligatorias y leyes de inscripción de "delincuentes sexuales". En 1996 Clinton y el Congreso también incrementaron los poderes del Servicio de Inmigración y Naturalización y de otras agencias policiacas de evitar órdenes judiciales y ampliar el uso de las intercepciones telefónicas, y de arrestar y encarcelar a individuos recurriendo a «pruebas secretas". Además, ese año se promulgó la llamada Ley Antiterrorista y de Pena de Muerte Eficaz.

En los últimos cinco años, agregó Barnes, "se ha reducido bastante el derecho de habeas corpus según se aplica a los condenados a muerte. Al mismo tiempo, ha continuado la violencia policiaca y los casos fabricados contra trabajadores por medio del sistema judicial.

Asimismo, bajo Clinton y el Congreso y las cortes se ha acelerado bruscamente el uso de la pena de muerte contra el pueblo trabajador: "tanto las ejecuciones sancionadas por el estado como las callejeras", apuntó Barnes. "La ley fundamental que, según nos enseñan, es la base de la justicia capitalista, es que: no hace falta hacer algo indebido, sólo hay que ser algo "indebido".

Por último, Barnes señaló la ley de presupuesto agrícola recientemente adoptado por el Congreso y firmado por Clinton. El proyecto beneficia a los ricos agroempresarios a expensas de los pequeños agricultores. También contiene una enmienda que refuerza el embargo económico norteamericano contra Cuba, y convierte en ley lo que antes habían sido reglamentos administrativos que impedían que la mayoría de los residentes de Estados Unidos viajaran a Cuba.

Conferencias regionales

En su sumario al final de la reunión del Comité Nacional, Barnes destacó, "Las ramas del Partido Socialista de los Trabajadores serán incapaces de reclutar a trabajadores y agricultores al movimiento comunista a menos que nuestras unidades partidistas se transformen estableciendo un local y llevando a cabo actividades propagandísticas públicas y sistemáticas en un distrito obrero.

"Esta transformación no puede avanzar de manera sostenible a menos que el partido y la Juventud Socialista aprovechen las oportunidades que existen hoy día para reclutar a trabajadores y jóvenes al movimiento comunista".

Teniendo en cuenta esta realidad, el Comité Nacional del partido proyectó volver a sesionar en Nueva York del 16 al 18 de diciembre, para evaluar lo que se ha demostrado acerca de los cambios en la política norteamericana desde la reunión anterior, así como algunos de los primeros pasos que están dando las ramas al llevar a cabo la perspectiva decidida por el Comité Nacional.

Después de esa reunión, se organizarán varias conferencias regionales para debatir estas perspectivas y organizar clases sobre los cambios en la estructura familiar, la cuestión judía, y otros temas para aplicar la historia y teoría del comunismo a la política y la lucha de clases hoy.

Miembros del Partido Socialista de los Trabajadores y de la Juventud Socialista tendrán la posibilidad de atravesar experiencias con trabajadores y agricultores en los próximos años --huelgas, crecientes movimientos de protesta social en las ciudades y el campo, ascensos de masas-- donde se pondrán a prueba y se agotarán las diversas posibilidades de cambiar el actual orden social sin realizar una revolución socialista.

"A medida que los trabajadores atraviesen estas luchas juntos y aprendan el valor práctico irremplazable de la historia documentada de las luchas de las generaciones revolucionarias que nos precedieron, estas experiencias expondrán a los trabajadores a una organización verdaderamente revolucionaria.

"Sacarán conclusiones del valor de ser un trabajador-bolchevique y de construir un partido proletario al cual todo se subordina a un solo objetivo: la revolución socialista".


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