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enero de 2001 Vol. 25 No. 01

Yugoslavia

Nuevo Régimen busca ayuda de potencias capitalistas europeas

Por Argiris Malapanis y George Skoric

El nuevo gobierno de Yugoslavia, encabezado por el presidente Vojislav Kostunica, reanudó relaciones diplomáticas con sus homólogos en Estados Unidos, Alemania, Francia y el Reino Unido el 17 de noviembre. Estos gobiernos habían suspendido sus relaciones con Yugoslavia hace unos 20 meses, al inicio de la brutal campaña de bombardeos de la OTAN dirigida por Washington.

Para minimizar el debate público al respecto, los funcionarios yugoslavos en sus declaraciones trataron de no mencionar las razones que provocaron la ruptura de las relaciones, debido a la profunda oposición que existe en este país al ataque imperialista.

"Es un momento cuando quiero recordarles a todos lo difícil que fue vivir en este país en tiempos de guerra", dijo Goran Svilanovic, el canciller yugoslavo, en una ceremonia donde se restablecieron las relaciones diplomáticas con las cuatro potencias imperialistas. "Algunos errores del pasado no pueden rectificarse jamás, y las vidas que desaparecieron no pueden recuperarse jamás. Pero hoy podemos empezar a crear un futuro...en que viviremos en un país mejor que está en paz con estas naciones".

Otros fueron más directos. "En estos momentos", dijo el nuevo primer ministro yugoslavo Zoran Zizic, "no es necesario analizar lo que ocurrió en el pasado, especialmente los acontecimientos concretos que llevaron a la ruptura de las relaciones diplomáticas con estos países".

A principios de noviembre, Yugoslavia fue admitida de nuevo como pleno miembro de Naciones Unidas y de la Organización por la Seguridad y la Cooperación en Europa. Funcionarios yugoslavos dijeron que estos pasos son necesarios para integrar a Yugoslavia más al sistema del mercado capitalista mundial, proceso que tanto ellos como los voceros de las potencias imperialistas reconocen no será muy sencillo.

En una declaración desde Hanoi, durante su visita oficial a Vietnam, el presidente norteamericano William Clinton elogió "los cambios extraordinarios" en Yugoslavia desde la caída del régimen del presidente yugoslavo Slobodan Milosevic. También dijo que la transición del país, especialmente su economía, "está lejos de haberse completado". Washington levantó sus sanciones al petróleo y a los viajes aéreos a Serbia en octubre, prometió levantar las demás sanciones y se comprometió a dar 45 millones de dólares en alimentos. Al mismo tiempo, el gobierno norteamericano ha insistido en que Belgrado entregue a Milosevic al tribunal imperialista en La Haya para que sea juzgado por "crímenes de guerra", demanda que Kostunica ha resistido hasta ahora.

Kostunica ha orientado sus gestiones diplomáticas hacia la Unión Europea y ha mantenido una cierta distancia de Washington, ocasionando fricciones dentro del nuevo gobierno y de la Oposición Democrática de Serbia (DOS). El nuevo presidente yugoslavo dijo recientemente que espera que Yugoslavia llegue a ser un miembro pleno de la Unión Europea.

Dos conferencias recientes en Yugoslavia destacan el curso que sigue el nuevo gobierno. Una fue la reunión del Pacto por la Estabilidad de Europa Sudoriental, al cual Yugoslavia acaba de unirse. Otra fue un encuentro de 60 empresarios de Norteamérica: representantes del banco Chase Manhattan y otras instituciones del capital financiero, directores de empresas de Yugoslavia, y dirigentes del llamado G-17, un grupo de "expertos" económicos que asesoran a Kostunica.

Representantes del Banco Mundial y William Montgomery, encargado de asuntos yugoslavos en la embajada norteamericana en Budapest, participaron en esta segunda conferencia para abordar las oportunidades para la inversión extranjera en Yugoslavia. Varios invitados, según versiones de la prensa, expresaron interés especial en la agricultura y la industria alimenticia de Serbia. Dirigiéndose a los yugoslavos en la conferencia, Montgomery dijo, "Para ustedes el desafío consiste ahora en crear un buen ambiente para los negocios aquí. Ustedes y nosotros tenemos trabajo de verdad por delante, porque si no mejora la situación económica aquí, la situación política seguirá frágil".

El ministro serbio de relaciones económicas con otros países no se mostró muy optimista respecto a las perspectivas a corto plazo. "Esto es un encuentro representativo de 60 empresas norteamericanas", dijo. "Pero la realidad es que aún tenemos inseguridad política, económica y judicial aquí".

Un ejemplo de los problemas que enfrenta el capital financiero es el caso del empresario norteamericano Milan Panic, quien se quejó por haber "perdido control" de la planta de productos farmacéuticos Galenika. Panic fue primer ministro yugoslavo por un breve periodo durante el régimen de Milosevic. El 10 de noviembre en Belgrado, exigió que el gobierno anulara su decisión de "asumir de control" la planta Galenika y la volviera a entregar a ICN Pharmaceuticals, una empresa basadas en Estados Unidos cuyo dueño es Panic. ICN supuestamente compró una parte mayoritaria de Galenika, una empresa anteriormente estatal, bajo un acuerdo con el régimen de Milosevic en 1990. Pero una corte yugoslava dictaminó en febrero de 1999 que la ICN sólo era dueña del 35 por ciento de la compañía y no del 75 según alegaba Panic.

Nuevas huelgas y protestas

Mientras tanto, el pueblo trabajador sigue tratando de ampliar el espacio político que ha ganado mediante una ola de huelgas y otras acciones a principios de octubre que fueron el factor decisivo en la renuncia de Milosevic. Muchos trabajadores han lanzado huelgas u otras protestas en sus centros de trabajo para sustituir a gerentes de la época de Milosevic y para mejorar los salarios y las condiciones de trabajo.

Según versiones de la prensa, nueve miembros de la junta ejecutiva de Nezavisnost (Independencia) y otros cuatro trabajadores estuvieron en huelga de hambre dentro de la fábrica Magnohrom en Kraljevo, en el centro de Serbia, a mediados de noviembre. Nezavisnost es la principal central sindical que no estaba ligada directamente al régimen de Milosevic. Sus miembros en Magnohrom exigen un referéndum entre los empleados sobre quién reemplazará al antiguo gerente, quien renunció bajo presión del sindicato.

El sindicato nacional de trabajadores postales aprobaron un paro de sus 28 mil miembros, exigiendo mayores salarios y el pago inmediato de su salario retrasado. Para lograr esto, los trabajadores exigen la reorganización interna del servicio de correos, con dos representantes sindicales en cada junta directiva.

Las escuelas primarias y secundarias estuvieron vacías la semana del 13 al 17 de noviembre debido a una huelga de maestros reivindicando un aumento salarial del 100 por ciento. Los pilotos de la Línea Aérea Yugoslavia, así como los trabajadores de los principales hoteles de Belgrado, también anunciaron preparativos para una huelga.

George Skoric es un estudiante en Belgrado. Argiris Malapanis es un obrero empacador de carne en Miami.


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