
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR enero de 2001 Vol. 25 No. 01
Estados Unidos
Empacadores impiden despido
Obreros de la carne en Chicago realizan paro, exigen respeto a sus derechos
Por David Rosenfeld y Lisa-Marie Rottach
CHICAGO--Un paro por parte de todos los 80 empacadores de carne en el segundo turno de la empresa Chicago Meat Authority echó atrás un intento de la compañía de despedir a uno de sus compañeros de trabajo y forzó a la compañía a revocar una regla que les prohibía hablar en el trabajo.
Hace unos meses, la compañía amenazó con suspender o despedir a cualquier obrero que hablara en el trabajo. Los trabajadores en la planta estaban furiosos.
"Somos seres humanos y tenemos derecho a hablar", dijo Carmen, una de las 30 mujeres del segundo turno que pararon labores. "Trabajamos más tiempo de lo que estamos en casa. ¿Cómo nos pueden negar el derecho a hablar? Trabajamos con nuestras manos, no con la boca".
Alrededor de 20 empacadores de carne, casi todos inmigrantes nacidos en México y de veintitantos años, hablaron recientemente frente a la planta sobre su huelga con dos reporteros de Perspectiva Mundial.
Unos 250 trabajadores procesan la carne de res y puerco en la fábrica, localizada en un distrito de empacadoras de carne en el sur de la ciudad. El salario inicial es 5.96 dólares la hora, y con el tiempo sólo llega a un máximo de 7.47 dólares.
El 28 de septiembre la compañía acusó a un carnicero del segundo turno de hablar y amenazó con despedirlo.
Los demás trabajadores se enteraron de la amenaza. Cuando el carnicero iba a marcar su tarjeta para salir, todos los demás trabajadores de ese turno abandonaron la línea, y la producción se paró.
"No habíamos planeado esto de antemano", dijo uno de los trabajadores. "Nos pareció que esta regla era injusta desde el principio. Cuando trataron de despedir al carnicero, fue la gota de agua que rebasó el vaso. El ponchó y después todos ponchamos. La compañía no pudo hacer nada, porque todos nos fuimos. Se quedaron con la boca abierta".
El próximo día, todos los trabajadores del segundo turno se reunieron en el local de su sindicato. Eligieron un comité integrado por tres hombres y una mujer para presentar su demanda a la compañía.
'Exigimos respeto'
Los trabajadores de la planta son miembros del Local 100-A del sindicato de la industria alimenticia UFCW.
"Tuvimos que actuar porque no nos estaban tratando como seres humanos", dijo Gabriel Rosas, 26, uno de los trabajadores elegidos al comité. "Nos gritan como si fuéramos animales. Quieren que tengamos miedo de ser despedidos si decimos algo. No tenemos que tener miedo. Exigimos respeto".
El comité ha continuado reuniéndose, discutiendo las maneras en que los trabajadores puedan exigir mejoramientos en su próximo contrato. El contrato anterior venció en noviembre.
Después que la compañía dijo que no despediría al carnicero y eliminaría la prohibición de hablar, los trabajadores acordaron regresar al trabajo. Antes de permitir que regresaran, la empresa exigió que todos los trabajadores del turno firmaran una declaración por escrito prometiendo que no iban a volver a paralizar la producción. "Tuve que firmar porque necesito este trabajo", dijo uno de los trabajadores. "Pero lo que hicimos esa noche era lo correcto".
David Rosenfeld es un empacador de carne y miembro del UFCW. Lisa-Marie Rottach es obrera de la costura en Chicago y miembro del sindicato de la costura UNITE.
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