
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR diciembre de 2000 Vol. 24 No. 11
Latinoamérica
Mitin de solidaridad con Cuba Asisten 4 mil al II Encuentro Mundial de Amistad y Solidaridad en La Habana
Por Betsey Stone y Luis Madrid
LA HABANA -- El Segundo Encuentro Mundial de Amistad y Solidaridad con Cuba se inauguró aquí el 10 de noviembre con la asistencia de más de 4 mil personas de 117 países. Cientos de organizaciones de América, Europa, Africa y Asia estuvieron representadas incluyendo grupos de solidaridad, sindicatos, organizaciones campesinas y grupos religiosos que se oponen a la política orquestada por Washington destinada a derrocar la revolución.
Los delegados recibieron la bienvenida de Sergio Corrieri, presidente del Instituto Cubano de la Amistad con los Pueblos. Corrieri recordó que en 1994, cuando se dio el Primer Encuentro Mundial de Amistad y Solidaridad con Cuba, era el peor momento de la crisis económica precipitada por la abrupta interrupción del comercio y ayuda de la Unión Soviética y los países de Europa oriental. La conferencia fue inolvidable, dijo Corrieri, por el apoyo a Cuba que se expresó en momentos tan difíciles, cuando mucha gente predecía y se preparaba para el fin de la revolución.
Cuando se escriba la historia, dijo, tendrán que señalar que estos años "no fueron el fin de la revolución cubana, ni tampoco el fin de la historia, sino el prólogo de los grandes cambios que tendrán que suceder en el mundo, si aspiramos a que siga existiendo".
Corrieri añadió que la segunda conferencia era también oportuna porque hoy el pueblo cubano intensifica su resistencia a los ataques económicos y políticos norteamericanos con marchas, mítines, mesas redondas, debates y una expansión de educación popular.
Puntos políticos destacados
En los dos primeros días de la conferencia se escucharon discursos de tres dirigentes del gobierno revolucionario. Cada uno contó con un espacio extenso de preguntas y respuestas. También se presentaron saludos de numerosas delegaciones.
Carlos Lage, secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, abordó preguntas que muchos delegados habían debatido informalmente sobre las medidas económicas adoptadas en los años 90 para hacer frente a la crisis económica.
Señaló los logros registrados en los seis años desde la conferencia de 1994. El desempleo disminuyó el año pasado del 8 por ciento al 6 por ciento. La productividad y las condiciones de trabajo han mejorado, con una tasa promedio de crecimiento de la producción nacional del 4.4 por ciento desde 1995. Los abastecimientos de alimentos son mayores y la nutrición es notablemente mejor. En lugar de prolongados apagones diarios, ahora estas interrupciones son menos frecuentes.
Se ha utilizado capital extranjero para mejorar la productividad de ciertas industrias de exportación cubana como el níquel. Pero esta y otras medidas, como la creación de los mercados agropecuarios y la despenalización de la tenencia de dólares, explicó Lage, no tienen el objetivo de restaurar algún tipo de capitalismo.
"En esas condiciones externas económicas, a las que teníamos que enfrentarnos y a las que nos enfrentamos, eran imprescindibles cambios, adaptaciones para seguir defendiendo la revolución," dijo Lage. "No hay en Cuba ni habrá proceso de privatización".
"No sólo no se subordina la sociedad y la política a mercados sino que se subordina la política económica a la política, a las ideas de la revolución".
Lage señaló muchas de las dificultades que obstaculizan la producción. Además de la guerra económica que libra Washington, incluyendo los obstáculos para conseguir préstamos a bajo interés y a largo plazo, el precio del petróleo que Cuba importa se ha triplicado desde 1998, mientras que el precio de su primer producto de exportación --el azúcar-- ha bajado a menos de 5 centavos la libra, bastante menos que el costo de producción. "La correlación de precios no pudo ser peor".
La vida cotidiana se mantiene difícil, insistió Lage. Si bien han aminorado las escaseces de alimentos, gracias a los enormes esfuerzos para estimular la producción y mejorar la distribución, los precios son altos y aún es escasa la disponibilidad de recursos esenciales como el transporte y los medicamentos.
En la discusión, cuando un delegado observó que Cuba paga "un precio político alto" por las desigualdades causadas por la despenalización de la tenencia de dólares en 1994, Lage afirmó que estaba de acuerdo.
Muchos cubanos que tienen familiares en el extranjero reciben dólares, al igual que los que trabajan en el sector turístico y otros empleos. Esto ha ayudado a recaudar divisas, que el estado ha usado para importar productos que son esenciales para necesidades básicas tales como la educación y la salud pública.
Al mismo tiempo, las grandes variaciones entre los cubanos en el acceso a los dólares han incrementado mucho las desigualdades económicas y sociales, que ahora son mucho más grandes que en las décadas antes de 1990. La legalización de la tenencia de dólares ha generado ingresos para cierta gente --rentas, ganancias, intereses --que, según lo expresó Lage, "no son fruto de su trabajo".
Lage destacó algunas de las medidas adoptadas para aminorar las desigualdades: el reciente aumento salarial para trabajadores de la educación y la salud pública y la continua inversión en programas que benefician a todos. Parte del salario social en Cuba es la atención médica para todos, la educación financiada por el estado --incluidos los estudios universitarios y de posgrado --y una ración de alimentos disponible a todo cubano a un costo muy inferior a los precios del mercado.
Aun durante el periodo más difícil de la crisis económica de los últimos años, dijo Lage, la revolución siempre ha compartido todo lo disponible lo más equitativamente posible. La política fundamental del gobierno revolucionario de Cuba ha sido y sigue siendo, como dijo Lage: "no dejar a nadie, a un solo cubano, abandonado a su suerte". No se ha cerrado ni un solo hospital o escuela, a pesar de la falta de medicamentos y útiles escolares.
El dirigente cubano recalcó que la capacidad de Cuba para sobrevivir, y ahora para avanzar gradualmente, ha sido resultado de la movilización y el espíritu de resistencia del pueblo cubano. Señaló la importancia de los "parlamentos obreros" en las fábricas y los debates en los sindicatos y en cada centro de trabajo, que han hecho posible la participación y la toma de decisiones por parte de los trabajadores sobre la adopción de medidas.
"Lo está demostrando nuestro pueblo, y yo diría, que la revolución es hoy más fuerte, no sólo porque está mejor económicamente [sino] porque nos hemos reafirmado más en las ideas de la revolución", concluyó Lage.
Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, delineó los 40 años de agresión económica, política y militar del gobierno norteamericano contra la revolución.
40 años de agresión yanqui
Subrayó lo consecuente de la política que cada gobierno norteamericano ha aplicado para tratar de acabar con la revolución cubana y su ejemplo. Desde los primeros ataques militares organizados y financiados por Washington en respuesta a la extensa reforma agraria cubana de 1959, hasta las más recientes medidas económicas norteamericanas que se agregaron como enmienda a la ley de presupuesto agropecuario promulgada hace unas semanas, la política norteamericana ha tenido una sola meta: derribar a la revolución cubana.
Durante la discusión un delegado británico planteó la posibilidad de que el gobierno norteamericano anulara pronto las prohibiciones al comercio y a la inversión "porque la política ha fracasado" y la opinión pública se ha tornado en contra de esa política. Alarcón contestó que la guerra económica se ha intensificado. Señaló la ley Torricelli adoptada en 1992 y la ley Helms-Burton de 1996 para ilustrar la continuidad y consecuencia de la política de Washington hacia Cuba, incluida la política durante los últimos 40 años de organizar y financiar organizaciones contrarrevolucionarias cubanas dentro y fuera de Cuba.
Refiriéndose a la ley agrícola firmada hace poco por el presidente norteamericano Clinton, que según algunos aflojará las restricciones a la venta de alimentos y medicamentos a Cuba, Alarcón observó que parte de la guerra consiste en sembrar la confusión, y que "para esconder sus crímenes pretenden hacernos creer que cambian su política, cuando en verdad no lo hacen".
Alarcón recalcó que el blanco de ataque es la revolución misma: "El poder sigue estando, seguirá estando en las manos del proletariado, del proletariado combativo".
En respuesta a la pregunta de un delegado de cómo las elecciones presidenciales norteamericanas afectarán a Cuba, Alarcón dijo que independientemente de quién gane, la guerra económica contra Cuba continuará. La identidad del nuevo gobierno "no creo que haga la menor diferencia".
Dando el ejemplo de cómo los afronorteamericanos y sus partidarios conquistaron derechos democráticos al luchar, dijo, "Los únicos que pueden obligar al gobierno norteamericano a hacer cambios son el propio pueblo de Estados Unidos".
En respuesta a la pregunta de un independentista puertorriqueño, Alarcón recordó a los delegados que en los años 80 el gobierno norteamericano exigió que Cuba dejara de promover la independencia de Puerto Rico en la ONU, poniéndolo como condición para eliminar el embargo económico. "Mientras exista un solo puertorriqueño que luche por la independencia, los apoyaremos", declaró Alarcón en medio de una ovación. "Cualquiera que luche en cualquier parte del mundo para asegurar un futuro mejor puede contar con la solidaridad de Cuba", añadió.
El día de la apertura de la conferencia, el diario cubano Granma publicó titulares sobre la votación de la Asamblea General de la ONU el 9 de noviembre a favor de una resolución que exigía poner fin al embargo económico de Washington contra Cuba, con 167 votos a favor, 3 en contra (Estados Unidos, Israel y las Islas Marshall) y 4 abstenciones (El Salvador, Letonia, Marruecos y Nicaragua).
El canciller cubano Felipe Pérez Roque habló en la conferencia sobre esta resolución, así como una resolución por la independencia de Puerto Rico, presentada por Cuba y adoptada. "He vivido bajo el bloqueo toda mi vida", observó Pérez Roque. "Han pasado décadas y ninguno de los ataques nos han hecho doblegar", dijo. "El intento de aislar a Cuba ha fracasado". Cuba no se rendirá nunca, agregó.
Talleres de discusión
Tras las sesiones inaugurales, los delegados empezaron un día y medio de discusiones en talleres sobre tres tópicos: el bloqueo económico, intercambios de experiencias en el trabajo de solidaridad, y la difusión de información sobre Cuba. Los conferencistas también visitaron varios lugares de interés, incluyendo un hospital siquiátrico y una escuela de medicina donde estudiantes latinoamericanos cursan estudios gratuitos.
En los primeros días de las discusiones, delegados de Bahamas, Honduras, Ecuador, Sudáfrica y otros países a los que Cuba ha enviado médicos señalaron el impacto de este aspecto del internacionalismo de la revolución cubana.
Unos 600 delegados a la conferencia llegaron de Estados Unidos. Los otros países con delegaciones numerosas incluyeron México, Canadá, Brasil, Puerto Rico, Italia, Sudáfrica, el Reino Unido e India.
Jacob Perasso contribuyó a este artículo.
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