
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR diciembre de 2000 Vol. 24 No. 11
Cumbre Iberoamericana
Cuba rechaza moción 'antiterrorista' Gobierno de Panamá obligado a arrestar terroristas contrarrevolucionarios
Por Luis Madrid y Mary-Alice Waters
LA HABANA--La clausura de la Décima Cumbre Iberoamericana, celebrada en Ciudad de Panamá del 17 al 19 de noviembre, en vez de ser una denuncia unánime y general de la "miseria infantil", se convirtió en un fuerte enfrentamiento político entre el presidente salvadoreño Francisco Flores --respaldado por el gobierno de España-- y el presidente cubano Fidel Castro en torno a quién es responsable del "terrorismo".
El dirigente cubano rechazó el intento de condenar exclusivamente al grupo independentista vasco ETA como "terrorista" en una resolución que se aprobó al cierre de la cumbre. Enfocó la atención sobre la sangrienta represión israelí contra el pueblo palestino, así como el terrorismo del gobierno estadounidense, especialmente su responsabilidad por las decenas de miles de muertos en el conflicto civil librado en El Salvador en la década de 1980.
Clausurada con un lenguaje rara vez oído en círculos diplomáticos, la cumbre fue precedida unas horas antes por el arresto de Luis Posada Carriles, terrorista entrenado por la CIA, y otros derechistas por la policía panameña.
Las detenciones se realizaron poco después de que Castro, apenas llegado a Ciudad de Panamá para asistir a la cumbre, sostuvo una rueda de prensa en la que denunció la presencia en Panamá de individuos que habían estado involucrados en diversos operativos para asesinarlo.
En la sesión de clausura de la cumbre, los mandatarios aprobaron una resolución específica presentada por el presidente salvadoreño Flores en apoyo a la campaña imperialista española para condenar el "terrorismo de ETA" (siglas en euskera que significan "País Vasco y Libertad"), organización que busca la independencia vasca del estado español y que se ha atribuido la muerte de numerosos funcionarios españoles y otras personas.
La resolución, que gozó del fuerte apoyo de los gobiernos portugués y mexicano en particular, declara, "Manifestamos nuestra firme condena al terrorismo y rechazamos las acciones del grupo terrorista ETA cometidas en España, al tiempo que deseamos dejar constancia de nuestro apoyo y solidaridad con el pueblo y el Gobierno de España".
La votación fue de 20 a favor y una abstención: Cuba.
"Conocemos los crímenes cometidos ahí en España", dijo Castro al explicar por qué Cuba rehusaba votar a favor de la resolución. "Condenamos esos crímenes como los que se cometen en cualquier parte, como los que han cometido los israelíes contra los palestinos, asesinando a muchos de sus líderes".
Apuntó que la resolución "no menciona al terrorismo de Estado, y Cuba ha tenido más víctimas que nadie del terrorismo de Estado procedente de Estados Unidos".
El dirigente cubano destacó la hipocresía del régimen de Flores al presentar la resolución, ya que es El Salvador "donde reside el jefe principal de los terroristas [Posada], contra el cual no se ha hecho nada y ahora está preso".
El presidente José María Aznar y el rey Juan Carlos de España asistieron a la cumbre, aunque decidieron no desempeñar un papel visible a la hora de impulsarse la resolución "antiterrorista", confiando la tarea en el gobierno salvadoreño. En una "visita privada" a Madrid que realizó una semana antes de la cumbre, el presidente salvadoreño sostuvo discusiones con funcionarios del gobierno español y dirigentes del opositor Partido Socialista. Uno de los principales temas abordados fue el de cómo combatir el "terrorismo de ETA".
El canciller español Josep Piqué criticó a Cuba por abstenerse en la resolución, y advirtió que la posición cubana podría impedir el mantenimiento de "una relación normal".
Respondiendo a la intervención en la que Castro explicó el voto de Cuba, Flores tomó la palabra responsabilizando al gobierno cubano de las muertes de decenas de miles de salvadoreños. "Tanto Rusia, como Cuba, como el gobierno nicaragüense decidieron involucrarse en la guerra de nuestro país", dijo, en referencia a los 12 años de guerra civil en El Salvador iniciada a comienzos de los años 80. Acusó a Castro personalmente de "cruel, sangrienta e inaceptable responsabilidad en la guerra".
Flores asumió la presidencia de El Salvador como candidato de la oficialista Alianza Republicana Nacionalista, uno de los principales partidos burgueses en ese país. ARENA fue fundada en 1981 por Roberto D'Aubuisson, estrechamente vinculado a los escuadrones de la muerte que impusieron el terror al pueblo trabajador durante la guerra.
Flores dijo al presidente cubano, "Es absolutamente intolerable que usted, involucrado en la muerte de tantos salvadoreños . . . que entrenó a muchísimas personas para matar a salvadoreños, me acuse a mí de estar involucrado en el caso de Luis Posada Carriles".
"No te he acusado a ti", le contestó Castro. "Si tengo que acusarte, te acuso tranquilamente aunque tú seas más poderoso que el jefe del Pentágono". Haciendo referencia al aplastamiento de la rebelión popular de 1932 en El Salvador, donde unas 30 mil personas fueron masacradas por el régimen, señaló que en aquellos años "no existía una revolución cubana" que inculpar. También se refirió a la masacre de El Mozote en 1981, donde casi 800 personas, entre ellas más de un centenar de niños, fueron asesinadas por efectivos del Batallón Atlacatl, adiestrado por militares norteamericanos.
"Mas no debe olvidarse quiénes enviaron miles de millones de dólares en armas, allí a El Salvador", señaló el dirigente cubano. El gobierno estadounidense le dio al régimen armas "de las más sofisticadas, decenas y decenas de helicópteros, unos aviones que disparaban 5 mil balas por minuto".
Apoyo internacionalista cubano
"¡Sí! Nosotros apoyamos el movimiento revolucionario y no nos arrepentimos", aseguró el presidente de Cuba.
Explicó que al paso de los años Cuba había ayudado a fuerzas opositoras de la dictadura de Pinochet en Chile, a las fuerzas angolanas que se defendían de las invasiones lanzadas por el régimen sudafricano del apartheid, y a los combatientes independentistas en Cabo Verde y Guinea Bissau. Cuando los trabajadores y campesinos dirigidos por los sandinistas pelearon y derrocaron a la dictadura de Anastasio Somoza apuntalada por Washington, "los ayudamos, pero no fuimos los únicos".
"En el sentido en que lo estoy explicando", le aclaró Castro a Flores, "acepto tus imputaciones". Y concluyó diciendo, "La historia algún día tendrá que escribirse tal y como ha sido".
La negativa cubana de votar a favor de la resolución de condena al grupo vasco --con la cual, dijo Castro, "a Cuba la quieren divorciar del pueblo español"-- es consecuente con las posiciones que Cuba revolucionaria ha defendido por muchos años en Naciones Unidas y otros organismos.
En un debate sostenido en la Asamblea General de la ONU en diciembre de 1986, por ejemplo, la delegación cubana fue la única que se opuso a una resolución respaldada por Washington que condenaba el terrorismo pero que omitía toda referencia a la agresión imperialista. En un noticiero radial emitido en La Habana, tras el voto, se informó que Cuba se oponía a "toda resolución sobre terrorismo que no incluya el terrorismo norteamericano contra Nicaragua, los atentados de la CIA contra dirigentes cubanos, los crímenes israelíes en los territorios ocupados y las agresiones sudafricanas contra Angola y los llamados países de la Línea del Frente".
Arrestan a terroristas derechistas
Poco después de su arribo a Panamá el 17 de noviembre para participar en la cumbre, el presidente cubano denunció la presencia de terroristas contrarrevolucionarios buscados por crímenes contra cubanos en otros países. En una reunión con fuerzas de seguridad panameñas, una hora y media antes de la conferencia de prensa de Castro, funcionarios cubanos les dieron detalles sobre las direcciones, los números telefónicos, las descripciones y los nombres falsos empleados por varios terroristas de derecha que potencialmente podían participar en un atentado contra el presidente cubano. "[Les solicitamos] actuar con la mayor brevedad posible", indicó el canciller cubano Felipe Pérez Roque.
En realidad, dado el anuncio público que ya estaba programado, las autoridades panameñas tenían la opción, o bien de esposar a Posada, o bien de enfrentar la condena pública por dejarle escapar.
Menos de una hora después de la conferencia de prensa, señaló el canciller cubano, la policía panameña había arrestado "a los principales responsables del atentado": Posada Carriles, Gaspar Jiménez, Pedro Remón Rodríguez y Guillermo Novo. Posteriormente fueron arrestados César Matamoros, Roberto Carrillo y el chofer de Posada, José Hurtado. Carrillo y Hurtado son panameños, los otros detenidos son cubanoamericanos.
Terrorista entrenado por la CIA
El frustrado ataque es sólo uno de innumerables atentados fraguados contra el dirigente cubano, muchos de ellos, sobre todo en los primeros años de la revolución, organizados directamente por Washington.
En una extensa entrevista aparecida el 12 de julio de 1998 en el New York Times, Posada se jactó de que la CIA lo había entrenado para participar en la invasión a Cuba realizada por 1 500 mercenarios de origen cubano en Playa Girón en 1961, acto organizado por Washington. Tras la derrota de la invasión, dijo Posada, la CIA lo reclutó para realizar atentados contra dirigentes cubanos y otros actos terroristas.
Junto al notorio contrarrevolucionario Orlando Bosch, Posada fue arrestado en Venezuela y condenado a 27 años de cárcel por el atentado dinamitero en 1976 contra un avión de Cubana de Aviación que acababa de partir de Barbados. Perecieron los 73 pasajeros y tripulantes, muchos de ellos miembros del equipo juvenil cubano de esgrima.
En 1985, después de ocho años en una prisión venezolana, Posada, quien gozaba de lazos con la CIA y la policía secreta venezolana, se fugó, evidentemente con ayuda. Según dijo a los entrevistadores del Times, se trasladó a El Salvador y fue incorporado al esfuerzo de Washington de proporcionar armas a la contrarrevolución, la contra, en la guerra contra la revolución nicaragüense.
Según el New York Times, Posada se ufanó de haber "organizado una ola de atentados dinamiteros en Cuba el año pasado [1997] en hoteles, restaurantes y discotecas". Señaló que había recibido fondos de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA). Las autoridades norteamericanas "no hicieron esfuerzo alguno para interrogarlo sobre el caso", señaló el artículo.
Poco después de aparecer la entrevista en el Times, ante la presión de la FNCA, Posada Carriles se retractó. El Times, no obstante, ha defendido su reportaje y la fidelidad de la entrevista.
En Panamá, la policía anunció el 20 de noviembre que había ocupado 50 libras de explosivos plásticos y de otros tipos. Indicó que en la residencia de José Hurtado, uno de los detenidos, encontró también un croquis del auditorio de la Universidad Nacional, el último sitio que había visitado Fidel Castro en Panamá.
Cuba ha solicitado la extradición de los detenidos nacidos en Cuba. Según las leyes panameñas, Cuba tiene 60 días para presentar pruebas que avalen su solicitud.
El gobierno venezolano del presidente Hugo Chávez ha dicho que tal vez solicite la extradición de Posada Carriles, a quien se busca por fugarse de la cárcel.
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