
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR noviembre de 2000 Vol. 24 No. 10
Yugoslavia
Huelga política tumba a régimen Trabajadores dirigen movilizaciones, aprovechan nuevo espacio político

Celebración en Belgrado por el derrocamiento del régimen de Milosevic.
Por Natasha Terlexis y Bobbis Misailidis
ATENAS, Grecia-- Una huelga política general tumbó al régimen del presidente yugoslavo Slobodan Milosevic el 5 de octubre. Cientos de miles de personas se congregaron en el centro de Belgrado, tomaron el edificio del parlamento federal, la principal estación de televisión y otros centros del gobierno. Trabajadores y campesinos fueron la fuerza motriz de la revuelta.
Tras la caída del odiado régimen, los obreros en fábricas, minas, hospitales y otros centros de trabajo por todo el país empezaron a sustituir a los administradores y otros compinches del antiguo gobierno.
Huelgas de los mineros y otros trabajadores en toda Serbia habían hecho casi ingobernable al país desde que el régimen se negó a reconocer la victoria del candidato opositor Vojislav Kostunica en las elecciones presidenciales del 24 de septiembre y convocó a una segunda vuelta.
Ciudades industriales tales como Pancevo, Kragujevac y Nis se convirtieron en centros de la resistencia obrera contra el último intento del régimen burocrático de desafiar la voluntad popular.
La comisión electoral federal había anunciado los "resultados finales" de las elecciones, afirmando que Kostunica había ganado el 49 por ciento de la votación --no la mayoría absoluta-- y Milosevic el 39 por ciento. La Oposición Democrática de Serbia (DOS), coalición de 18 partidos, no aceptó la decisión calificándola de fraude y convocando a acciones para exigir la renuncia del presidente.
El día después de la revuelta, Milosevic reconoció el triunfo de Kostunica, quien fue juramentado como presidente.
"Al principio la policía intentó lanzarnos gases lacrimógenos", dijo Zorica Trifunovic, activista del grupo Mujeres de Negro que participó en la toma del parlamento. "¡Pero éramos muchos! Dicen que medio millón. No se puede detener los ríos de gente cuando han cobrado confianza".
Trifunovic habló con Perspectiva Mundial por teléfono desde Belgrado. Mujeres de Negro realizó muchas protestas antiguerra en Belgrado y se opuso a la ofensiva chovinista del régimen contra los albaneses en Kosova. También participó en la campaña contra el bombardeo de Washington y la OTAN.
El grupo cuenta con madres de soldados muertos en las diversas campañas militares que el régimen libró en la última década en su afán de adquirir más recursos y control sobre los regímenes burocráticos rivales en la ex federación yugoslava.
"Fue el momento más maravilloso de mi vida", dijo Vladimir Morosev en una entrevista telefónica. Morosev, estudiante de ciencias técnicas en la universidad de Novi Sad, se refería a la multitud que salió a las calles de Belgrado el 5 de octubre donde participó con toda su familia y amigos.
"Parecía que toda Serbia, por lo menos la gran mayoría, se había hartado de los abusos y la corrupción de un régimen burocrático y represivo. Conocí a gente de Cacak y de otros pueblos industriales que llegaron con armas a Belgrado". La delegación que llegó a Belgrado esa mañana de Cacak tenía 50 autobuses y una excavadora para defenderse de la policía.
Mineros y otros obreros al frente
"Las huelgas de los mineros del carbón, empleados de hoteles y bancos, trabajadores de muchas otras industrias y protestas de agricultores --hasta en las zonas rurales aisladas-- fueron necesarias para derribar 'al hombre', dijo Morosev.
Los mineros de Kolubara al sur de Belgrado decidieron quedarse en la mina "porque debemos insistir en nuestras demandas y defendernos", dijo a la prensa Zoran Cvetanovic, miembro del comité de huelga.
Los 4 500 mineros habían estado en huelga desde el 29 de septiembre, exigiendo la renuncia de Milosevic. Kolubara es la mina de carbón más grande de Serbia; suple la mitad de energía para Serbia.
Los mineros en huelga rechazaron un ultimátum entregado por el general Nebojsa Pavkovic. Junto a miles de simpatizantes del vecino pueblo de Lazarevac que llegaron para apoyarlos, pudieron rechazar el intento de la policía de tomarse la mina.
Once mineros, miembros del comité de huelga, fueron acusados "sospechosos de sabotaje". Pero los trabajadores se mantuvieron resueltos a continuar su lucha hasta que Milosevic reconociera su derrota. "Aún si tomaran las minas, nos necesitarían para hacer funcionar las máquinas", dijo el miembro del comité de huelga Aleksandar Karic. "Y no queremos hacerlo hasta que cumplan con nuestros reclamos".
Al día siguiente cuando cientos de policías intentaron desahuciar a los huelguistas de las minas, miles de personas acudieron para bloquear a la policía. Según numerosos informes, con pocas horas de aviso llegaron 20 mil personas. La policía se dio por vencida.
La huelga en Kolubara se expandió rápidamente a todas las minas en Serbia. Unos 6 500 obreros de la mina en Kostolac, que suministra el carbón a la segunda planta térmica más grande del país, pararon labores el 2 de octubre. Decidieron mantener la producción a un mínimo del 20 por ciento. Los mineros del cobre en Bor, en el este de Serbia, se sumaron a la lucha al día siguiente.
"Cuando trabajamos durante el bombardeo nos llamaron héroes, y ahora nos llaman enemigos", dijo Dragan Micandinovic, técnico en Kolubara. Se refería a las proclamaciones demagógicas del régimen de Milosevic en que había elogiado a los mineros por seguir trabajando a pesar de ser uno de los primeros blancos durante los bombardeo por parte de Washington y la OTAN el año pasado. Sectores enteros de Aleksinac, un pueblo minero de 40 mil habitantes 20 millas al norte de Nis, en la región central, quedaron en ruinas por las bombas lanzadas a las casas de los trabajadores por aviones de guerra norteamericanos y de otras potencias imperialistas.
"La huelga de los mineros del carbón fue el punto de mayor atención internacional", dijo Martina Vukasovic, estudiante de matemáticas en la universidad de Belgrado en una entrevista realizada el 10 de octubre. "Pero eso sólo fue el comienzo. A diferencia de los últimos 10 años, esta vez los obreros de fábrica y los agricultores en toda Serbia fueron el centro de la rebelión. Fue la primera vez que vi suceder este fenómeno. Antes había sido principalmente estudiantes, profesores y gente de clase media en las protestas contra el gobierno. Sin los trabajadores no hubiéramos podido derribar al gobierno parásito".
Vukasovic ha militado en la Unión de Estudiantes Independientes, que se opuso al bombardeo imperialista a Yugoslavia el año pasado y a la campaña chovinista del gobierno de Milosevic contra los albaneses en Kosova. Muchos de estos estudiantes habían participado en las protestas de 1996 que obligaron al gobierno de Milosevic a reconocer la victoria electoral de la oposición en las elecciones municipales.
Hasta la federación sindical oficial se sumó al ultimátum contra el gobierno, instándole a "decir la verdad" sobre las elecciones y advirtiéndole que también podría participar en los paros.
Branislav Canak, presidente de Nezavisnost (Independencia), central obrera independiente del régimen, dijo en una entrevista telefónica que las perspectivas de una transformación del movimiento sindical ahora son muy favorables.
Nezavisnost se sumó al paro general del 5 de octubre. También se opuso al bombardeo por parte de la OTAN el año pasado, y rechazó la campaña chovinista del régimen contra los albaneses en Kosova.
Obreros sustituyen a gerentes
Desde que Kostunica asumió la presidencia, trabajadores en muchas partes de país han ido expulsando a sus administradores.
El Financial Times de Londres informó el 11 de octubre con tono sorprendido, "ante el derrumbe del gobierno de Milosevic, los trabajadores han aplicado la retórica comunista literalmente y se están haciendo cargo de sus propias empresas". Esto ha sucedido en la gigantesca fábrica automotriz Zastava, la fábrica de tabacos en Nis, el ministerio de salud, el Banco de Belgrado y otros centros de trabajo.
En una entrevista telefónica, Vladimir Morosev dijo, "Esto no lo organiza la 'oposición democrática' " que está ahora en el gobierno. "Es el pueblo, sobre todo los trabajadores, que lo está haciendo, a veces contra la voluntad de los líderes opositores.
"Mi padre trabaja en una compañía agropecuaria", añadió el estudiante. "Acaban de formar un nuevo sindicato y obligaron a la administración a renunciar. Esta noche por la televisión vi a los trabajadores de hoteles de la GENEX, una de las compañías estatales más grandes de comercio y turismo, rebelarse y expulsar al director. Restituyeron al administrador que había sido destituido hace 12 años".
Zorica Trifunovic dijo que escuchó por las noticias que los mineros de Kolubara han sustituido a sus gerentes y regresado al trabajo. "Estudiantes y profesores de la universidad de Belgrado también están en huelga para sacar a los decanos partidarios de Milosevic", añadió.
Reacción de imperialistas
A diferencia de líderes opositores tales como Vuk Draskovic del Movimiento de Renovación Serbia, quien participó en el gobierno de Milosevic el año pasado, y Zoran Djindjic de la Alianza por un Cambio, quien tomó una posición proimperialista durante los bombardeos de la OTAN, Kostunica, presidente del Partido Democrático de Serbia, no está manchado por su asociación con el régimen anterior y puede afirmar también que se opuso al bombardeo imperialista.
Dicha posición fue necesaria para ganar credibilidad entre los trabajadores en Yugoslavia, quienes se oponen rotundamente al ataque encabezado por Washington y la guerra económica contra su país. Esto se ilustró durante la visita a Belgrado del ministerio del exterior francés y funcionario de la Unión Europea Hubert Vedrine. "Durante una caminata, alguna gente sonrió y le dio vítores a Vedrine", según informó Reuters, "pero el bombardeo de la OTAN todavía pesaba, y un espectador le gritó: '¡Puerco de la OTAN!'"
A pesar de coincidir en su rechazo al derecho a la autodeterminación de Kosova, Kostunica y su aliados pretenden distanciarse de los métodos más grotescos utilizados por el régimen de Milosevic para aplastar los derechos nacionales. DOS aglutina a partidos con apoyo mayoritario entre las minorías húngara y musulmana.
DOS ha adoptado un programa económico que aboga por una rápida integración de Yugoslavia al sistema mundial del mercado capitalista y la venta de las empresas estatales. Espera recibir masivos préstamos internacionales.
Sin embargo, muchos yugoslavos no ponen el énfasis en la victoria electoral de la oposición de clase media sino en las acciones de masas que han creado nuevos espacios políticos para el pueblo trabajador.
Martina Vukasovic dijo, "Las posibilidades de cambios son totalmente nuevas. Pero tardará cierto tiempo. Sobre todo en relación a las atrocidades que cometió el régimen de Milosevic en Kosova.
"No basta con culpar la barbarie de la OTAN. Ninguno de nosotros sabe exactamente que pasó allí. Mucha gente se ha creído las mentiras nacionalistas de Milosevic y la oposición. Pero es esencial averiguar la verdad para construir un puente entre nuestros hermanos y hermanas en el pueblo albanés".
Vladimir Moresev agregó que es ahora prioridad para los estudiantes progresistas de llegar a sus contrapartes albaneses en Kosova. "Kostunica es un nacionalista y patriota serbio", dijo Moresev. "El está a 'favor del Oeste'. Pero la mayoría de la gente se opone a lo que hizo el imperialismo.
"Kostunica no es muy importante. Lo que importa que lo que hicimos nosotros".
Argiris Malapanis, obrero de la carne en Miami, contribuyó a este artículo.
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