
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR noviembre de 2000 Vol. 24 No. 10
Estados Unidos
Foro en Yale debate la guerra económica de EE.UU. contra Cuba
Por Martín Koppel
NEW HAVEN, Connecticut-- "La historia de Cuba es la historia de nuestra lucha por la independencia", afirmó Fernando Remírez, jefe de la Sección de Intereses de Cuba en Washington, al hablar en un foro regional comunitario celebrado el 23 de septiembre en la universidad de Yale.
Esta lucha del pueblo cubano, dijo Remírez, condujo al triunfo de la revolución en 1959 y a "una transformación social y política de mayores proporciones". Desde entonces, Cuba ha logrado hacer frente a cuatro décadas de hostilidad por parte de Washington, que, según explicó, comenzó aún antes de que el pueblo trabajador cubano llevara a cabo una revolución socialista. El gobierno norteamericano ha pasado por nueve administraciones. Todas han realizado una política de guerra económica contra esta nación caribeña, subrayó.
El foro, titulado, "Acabar con la guerra fría contra Cuba", al que asistieron 160 personas, aglutinó a toda una gama de participantes. Lo auspició el Consejo sobre Estudios Latinoamericanos e Ibéricos así como otros grupos en Yale. También lo patrocinaron la Coalición del Gran Hartford sobre Cuba, la Coalición de Connecticut sobre Cuba, el grupo cuáquero AFSC, Madres por la Justicia, la Comisión de Paz de New Haven, y el Comité Amistad, entre otros.
Presencia estudiantil
Una tercera parte de los presentes eran estudiantes. Llegaron de distintos recintos del noreste, entre ellos Yale, la Universidad de Connecticut, Wesleyan, Brown y la Universidad Estatal de Salem. Algunos asistieron para aprender por primera vez algunos hechos sobre la revolución cubana y la política agresiva de Washington contra Cuba. Varios estudiantes, atraídos a los logros de la revolución cubana tales como la erradicación del racismo institucionalizado y sus niveles impresionantes de educación y salud pública, dijeron que estaban preparando monografías para sus clases sobre estos temas. Otros ya participaban en actividades políticas, incluidos los esfuerzos para exigir cambios en la política norteamericana que pretende destruir la revolución cubana. Jóvenes socialistas de varias ciudades en la región participaron en la discusión y las actividades durante la conferencia.
También participaron activistas de coaliciones o grupos de solidaridad con Cuba en Boston, varias partes de Connecticut, Nueva York y Rhode Island. Además estuvieron presentes varios cubanoamericanos, quienes expresaron una diversidad de puntos de vista; algunos de los que participaron en la discusión, si bien estaban en contra del embargo norteamericano, criticaron diversas políticas del gobierno cubano y estaban interesados en intercambiar puntos de vista con otros conferencistas.
Habla representante cubano
En su presentación Remírez describió el impacto brutal de la guerra económica norteamericana contra Cuba, así como los pasos que tomó el gobierno revolucionario para que Cuba enfrentara y comenzara a recuperarse de la crisis económica provocada por el colapso abrupto a principios de los años 90 de la ayuda y las relaciones comerciales favorables con el régimen soviético.
Remírez destacó que el gobierno cubano está dispuesto a negociar para lograr el fin del embargo estadounidense y normalizar relaciones con Washington. "Nuestra única condición es que se respete nuestra libertad, nuestra dignidad y nuestra independencia", dijo. El representante cubano agregó, "Queremos mantener nuestro sistema social, que beneficia a la mayoría de nuestra población".
Joan Brown Campbell, ex secretaria general del Consejo Nacional de Iglesias, también dio una presentación especial. Ella habló sobre su participación en los sucesos hace unos meses en torno a la lucha --que finalmente fue exitosa-- por el regreso del niño cubano Elián González.
Mary-Alice Waters, presidenta de la editorial Pathfinder, habló sobre "La perspectiva histórica: la guerra fría norteamericana contra Cuba" (ver el texto de su presentación en la página 14).
Las tres presentaciones fueron seguidos de discusiones animadas. El debate se caracterizó por la expresión de opiniones contrapuestas, un interés en desenredar los argumentos que usa Washington para justificar sus agresiones a Cuba, y el deseo de aprender acerca de la revolución cubana de los oradores cubanos y los demás oradores.
Hubo dos mesas redondas, con presentaciones o declaraciones de una amplia gama de participantes. Gabriel Camacho, presidente del capítulo en Massachusetts del Consejo Sindical por el Avance Latinoamericano (LCLAA), habló sobre su visita a Cuba como parte de un viaje auspiciado por varios capítulos de LCLAA.
El senador demócrata Christopher Dodd de Connecticut envió una declaración, de la cual se leyeron extractos en el mitin. Dodd arguyó a favor de enmendar el embargo norteamericano contra Cuba para permitir la venta de alimentos y medicina, así como viajes de residentes norteamericanos a la isla. También abogó a favor de presionar a Cuba para que exponga nuevamente a su pueblo y a sus recursos a la explotación directa por parte del capital estadounidense, permitiendo que las empresas norteamericanas inviertan en Cuba si el gobierno revolucionario permite "que las compañías norteamericanas contraten directamente a trabajadores y administren el lugar de trabajo en armonía con las prácticas norteamericanas".
John Olson, presidente del Consejo de la AFL-CIO en Connecticut, fue el orador que expresó el apoyo más fuerte a los intentos del gobierno norteamericano de derrocar al régimen revolucionario. Leyó partes de la declaración oficial de la AFL-CIO a favor de acabar con el embargo a la vena de alimentos y medicinas a Cuba. Olson acusó al gobierno revolucionario de crear "dos clases de trabajadores en Cuba", los que tienen acceso a dólares y los que no. Al igual que Dodd, criticó el hecho que las empresas capitalistas extranjeras que invierten en la isla no pueden contratar directamente a trabajadores cubanos y pagarles con dólares.
El panel de la tarde estaba integrado por Gisela Arandia, investigadora adjunta en la Universidad de La Habana, quien habló sobre "Raza, género y cultura en Cuba". Steven Thornton, organizador del Local 1199 del sindicato de empleados de salud pública, describió el sistema de salud pública creado por la revolución. El canadiense Arnold August, autor de Democracy in Cuba (Democracia en Cuba), describió las elecciones de 1997 en Cuba. Aviva Chomsky, profesora de la universidad estatal de Salem, Massachusetts, habló sobre "Intercambios educativos y la libertad de viajar".
Uno de los objetivos fundamentales de los patrocinadores del evento consistía en debatir y planificar actividades educativas y de oposición a la política norteamericana. La Coalición de Hartford sobre Cuba inició una discusión sobre un plan de acción, durante dos sesiones de la conferencia. Entre las actividades que recibieron más atención estaban el Encuentro Mundial de Amistad y Solidaridad, a celebrarse en La Habana del 10 al 14 de noviembre, así como una posible gira de conferencias de dirigentes juveniles cubanos en universidades en este país.
Los conferencistas pudieron examinar libros en varias mesas, incluidos los libros y folletos de Pathfinder, los periódicos y volantes del Partido Comunista de Estados Unidos, y los materiales informativos de la Coalición 26 de Julio en Boston. Durante el día se vendió casi 400 dólares en libros de Pathfinder, siendo los más populares los títulos sobre la revolución cubana.
Las discusiones políticas en la conferencia continuaron hasta las últimas horas del día. Unas 100 personas participaron en las actividades culturales que concluyeron con dos películas, Fresa y chocolate y Soy Cuba. Hubo presentaciones musicales de Charlie King y Karen Brandow, así como de Baba David Coleman, quien combinó sus tambores afrocubanos con una explicación de las raíces y aportes de la música cubana.
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