
UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR noviembre de 2000 Vol. 24 No. 10
Editorial
Rebelión en Yugoslavia: una victoria para trabajadores
La huelga política general y rebelión en Yugoslavia que tumbó al régimen burocrático de Slobodan Milosevic --que decía hablar a nombre de los trabajadores pero era lo opuesto del socialismo-- es una victoria del pueblo trabajador de Yugoslavia, quienes ahora tienen un obstáculo menos. Han conquistado más espacio político para organizar luchas por sus demandas y para entablar relaciones con trabajadores por todo el mundo.
Esto no es obra ni de la oposición de clase media encabezada por Vojislav Kostunica ni de un complot de la CIA, según alegan defensores estalinistas del antiguo régimen. Lo que decidió la victoria fue la intervención de la clase obrera: cientos de miles de trabajadores tales como los mineros del carbón.
Estos sucesos se dan una década después del derrumbe de los regímenes estalinistas en la URSS y Europa oriental. La mejor explicación de estos sucesos es el número 5 de Nueva Internacional, "El imperialismo norteamericano ha perdido la guerra fría".
Fracasó la política aplicada por las potencias imperialistas de presionar a las castas burocráticas para que controlaran al pueblo trabajador en sus países, donde el capitalismo había sido derrocado. En 1989-91, lo que se quebró fueron los regímenes estalinistas, no la clase obrera. Los estados obreros, aunque deformados, resultaron más fuertes que los aparatos burocráticos.
Ahora el imperialismo tiene que enfrentarse directamente al pueblo trabajador para lograr su objetivo de reimponer un orden capitalista. Es por esa razón que Washington y las potencias de la OTAN libraron una campaña salvaje de bombardeos contra el pueblo yugoslavo y siguen manteniendo tropas de ocupación en Kosova, Bosnia y otras partes de los Balcanes.
Los trabajadores en Yugoslavia ahora están tomando pasos iniciales para defender sus conquistas sociales, barriendo de sus puestos a gerentes y otros compinches del antiguo régimen en cientos de fábricas y centros de trabajo por todo el país. Ellos parten de la base de que el estado es suyo.
El hecho que el pueblo trabajador de Yugoslavia hizo una profunda revolución en Yugoslavia tras la Segunda Guerra Mundial influye hoy en la confianza y las actitudes sociales de millones de trabajadores. Su resistencia a las relaciones sociales capitalistas son un tremendo obstáculo a los objetivos imperialistas.
Washington ha respondido con una lista de demandas al nuevo gobierno. La administración de Clinton anunció que eliminaría algunas de las sanciones económicas pero que mantendría muchas de ellas como garrote contra Yugoslavia. Algunos políticos norteamericanos exigen que Yugoslavia entregue a Milosevic a las potencias imperialistas, las cuales usarían un juicio político para justificar las pretensiones imperialistas de intervenir por todo el mundo bajo la bandera "humanitaria". Pero sólo el pueblo trabajador yugoslavo tiene el derecho soberano a juzgar y castigar a Milosevic.
Asimismo, los voceros del imperialismo exigen que el régimen yugoslavo privatice todas las industrias estatales, acepte inversiones capitalistas a rienda suelta, y otras medidas para integrar a Yugoslavia más al mundo capitalista.
Los trabajadores en Estados Unidos y otros países debemos exigir que cesen inmediata e incondicionalmente todas las sanciones comerciales y diplomáticas contra Yugoslavia. Que se vayan ya todas las tropas imperialistas de los Balcanes.
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