 UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR septiembre de 2000 Vol. 24 No. 8
Estados Unidos
Obreros de la carne ganan unión
Trabajadores en Minnesota ahora se aprestan a luchar por un contrato
 Obreros de la carne en la sede del Local 789 del sindicato UFCW la noche antes de la exitosa votación por un sindicato del 21 de julio en Dakota Premium Foods, St. Paul, Minnesota. (Cortesía del Local 789 del UFCW).
Por Tom Fisher
SUR DE ST. PAUL, Minnesota -- "¡Sí se puede! 112 contra 71! ¡Ganamos!"
La voz del presidente sindical Bill Pearson se oyó por los parlantes donde unos 30 empacadores de carne se habían congregado en la sede del Local 789 del sindicato de trabajadores de la alimentación UFCW para enterarse de los resultados de la elección por la representación sindical.
Todos tomaron unos segundos para digerir la noticia y estar seguros de los resultados. Estallaron aplausos y gritos. Se tradujo el anuncio al español, idioma de la gran mayoría. Más gritos y aplausos.
Los empacadores de carne en la Dakota Premium Foods habían consolidado los logros de sus luchas anteriores contra la compañía al votar por el sindicato.
A los 20 minutos, llegaron 10 de los dirigentes de los empacadores, miembros del comité organizador en la planta. Llegaban de la cafetería de la planta, donde se había realizado la votación. Más aplausos, gritos, apretones de mano y felicitaciones.
Ahora se daría una lucha por un contrato sindical, para seguir fortaleciendo la lucha contra los ataques incesantes de la patronal contra los trabajadores. La compañía ha jurado repetidamente que jamás negociará un contrato con el sindicato.
El voto del 21 de julio culminó una campaña de sindicalización de siete semanas en esta fábrica, donde 200 obreros empacadores de carne, en su mayoría inmigrantes de habla española, sacrifican ganado y procesan carne. Los trabajadores lanzaron la campaña sindical tras efectuar un plantón (huelga de brazos caídos) de siete horas el 1 de junio.
La huelga y el inicio de la campaña de sindicalización fueron la respuesta de los obreros ante los profundos ataques de la compañía. Muchos trabajadores dicen que la velocidad de la producción aumentó al doble durante los seis meses anteriores. A varios obreros les dijeron que hicieran el trabajo que antes hacían dos personas. Muchos se quejaron de que se veían forzados a seguir trabajando aún si se lastimaban.
A raíz del plantón del 1 de junio, cuando se juntaron en la cafetería de la empresa en la mañana y rehusaron trabajar hasta que los patrones negociaran sus quejas, los obreros lograron concesiones importantes. La empresa tuvo que bajar la velocidad de la línea y permitir que un representante de los obreros la vigile. Acordó no obligar a los obreros a trabajar cuando estén lastimados. Se ganaron otras concesiones más.
Durante el plantón, los obreros contactaron con dirigentes del Local 789, quienes se acercaron a la planta. Se distribuyeron tarjetas de autorización sindical y decenas de obreros las firmaron y consiguieron que otros las firmaran también.
Víspera de la votación
La compañía continuó sus tácticas de intimidación y mentiras el día antes de la votación. Los supervisores hablaron con trabajadores individualmente. Según Amy Roberts, obrera en el departamento de empaque, los supervisores decían, "No voten por la unión. La unión va a interferir cuando usted quiera hablar directamente con la compañía. Ya estamos bien aquí".
Los patrones convocaron a dos reuniones de 15 minutos a todos los obreros, una para el departamento de corte y el otro para la matanza. Steve Cortinas, gerente de la planta, trató de rebatir todos los planteamientos de los últimos dos números del boletín pro-sindical La voz del trabajador. Trabajadores del corte informan que en la reunión a la que asistieron, Cortinas parecía a punto de llorar cuando les rogó a los obreros que votaran en contra del sindicato y dijo, "¡Háganlo por mí, por favor!"
Ese día la compañía organizó una fiesta en un hotel cercano para todos los obreros después del trabajo, ofreciendo toda la comida y la cerveza que pudieran consumir.
El sindicato había planeado un doble mitin en la sede sindical a la misma hora, cuando los trabajadores hubieran salido del trabajo. Se divulgó por una amplia difusión de dos ediciones de La voz del trabajador, publicada en inglés y en español.
Ochenta obreros, la gran mayoría del corte, asistieron al primer mitin sindical, y 20 de la matanza asistieron al segundo.
Miguel Gutiérrez, quien trabaja en el departamento de deshueso y es uno de los dirigentes de la campaña, señaló los intentos de la compañía de dividir a la fuerza de trabajo. "Logramos algunas cosas con nuestra huelga. Hay dos representantes de los trabajadores que vigilan la velocidad de la línea y el gang-time", dijo, aludiendo a un método que usa la compañía para no pagar por las horas extras de trabajo. "Pero la compañía no cumplió con nosotros en cuanto a los acuerdos que hizo con el comité de los 14 que se escogió durante la huelga. Hay un grupo de trabajadores en la planta al cual la compañía les da su descanso completo. ùPero qué pasa con los demás que no recibimos descansos completos? Tenemos que mantenernos unidos. Si no nos mantenemos unidos, la compañía nos va a dividir uno por uno".
El presidente sindical Pearson planteó la necesidad de la unidad. "La compañía ha gastado un montón de dinero para un festín en el hotel. No podemos alcanzar el dinero que tiene la compañía. Pero nosotros somos los trabajadores. Cuando nos mantenemos unidos, podemos derrotar a la compañía".
Asimismo, Pearson respondió a una pregunta que los trabajadores habían hecho a menudo: ùCuál es la diferencia entre hoy y los años 1991 y 1992, cuando triunfó una campaña de sindicalización pero después el sindicato no logró un contrato y fue eliminado en una votación?
"Hoy no es como hace ocho años", dijo. "La dirección del local es diferente, pero, aún más importante, los miembros son diferentes. Hace ocho años, la compañía ascendió a varios dirigentes a la gerencia. Esta vez nadie se ha vendido. Ahora los obreros tienen más confianza y no se dejan pisotear".
Pearson abordó el tema de la lucha por un contrato: "La compañía ha dicho que no aceptará un contrato. Sin embargo, la compañía es vulnerable. La temporada alta llega dentro de unos meses. La tasa de desempleo es baja. La compañía va a necesitar a cada uno de los trabajadores".
Armando, uno de los obreros presentes, insistió en la necesidad de avanzar rápidamente a la próxima fase. "Tenemos que comenzar una lucha por un contrato. No podemos esperar que nos llegue un contrato. No sé si voy a estar aquí dentro de un año o 10 meses. Es mejor la unión ahora".
'Necesitan un sindicato'
Francisco Picado, un empacador de carne con licencia de su puesto y actualmente organizador a tiempo completo del sindicato, leyó mensajes de apoyo de otros obreros. Dos mensaje fueron recibidos con especial entusiasmo. Uno era de 120 empacadores de carne en la planta de la IBP en Perry, Iowa. Decía, "Nosotros, los trabajadores de IBP, en Perry, Iowa, queremos felicitarlos a ustedes, los trabajadores de Dakota Beef, en St. Paul, Minnesota, por su victoria contra la compañía con sus demandas de dignidad, más control sobre la velocidad de la línea y salarios justos, y los apoyamos en su lucha por unirse al sindicato".
Otro mensaje era de un agricultor en el sur de Georgia, Willie Head. "Trabajé en la empacadora de Swift en Moultrie, Georgia, por cuatro años. Aumentamos de 4 mil cerdos por día a 4800 cerdos por día en muy poco tiempo. Nos negaban el derecho de ir al baño. Nos negaban el derecho de solicitar el puesto que quisiéramos. Nos negaban el derecho de hablar con nuestros supervisores sobre las condiciones de trabajo tales como la velocidad de la línea. Al igual que ustedes, nos veíamos obligados a trabajar cuando estábamos lesionados, por lo contrario nos despedían. Por eso ustedes necesitan un sindicato más que un cheque. No les queda más remedio. NECESITAN UN SINDICATO".
También se leyeron mensajes de piscadores de tomates que luchaban por sindicalizarse en Arizona, de trabajadores en una fábrica de ropa no sindicalizada en Miami, y de trabajadores que combaten un cierre patronal en la AK Steel en Ohio.
En la asamblea de los trabajadores del corte, también habló Alberto Puga, ex trabajador del campo y veterano de las luchas que forjaron la Unión de Campesinos (Sindicato de Trabajadores Unidos, UFW) hace más de dos décadas. Puga representaba a Isaiah, una coalición de grupos comunitarios religiosos que apoya los derechos de los inmigrantes en Minneapolis y St. Paul.
Amenazas de deportación
"Como trabajador inmigrante que ha participado en luchas sindicales, sé lo que están atravesando ahora", dijo Puga. "Me han dijo que la compañía está haciendo amenazas acerca de la inmigración. No se dejen intimidar. La comunidad y las iglesias acudieron al llamado de los trabajadores de Holiday Inn Express cuando su patrón usó al Servicio de Inmigración [INS] contra su campaña por la unión. El patrón perdió y tuvo que indemnizar a estos trabajadores y el INS tuvo que darles permisos de trabajo. Si les tratan de hacer algo semejante a ustedes, estaremos listos, ya estaremos aquí. No están solos".
También hablaron algunos miembros del sindicato mecanometalúrgico IAM que trabajan de maleteros en la aerolínea Northwest. Además asistieron al evento unos miembros de otros sindicatos, tales como el de empleados públicos AFSCME, automotriz UAW y de las industrias energéticas PACE.
El punto culminante del mitin fue cuando los obreros del corte subieron al escenario del local para tomarse una foto en grupo. Decenas de ellos se habían puesto camisetas con la siguiente inscripción en letras en rojo: "Unión sí, Sí se puede". El ambiente estaba lleno de confianza y alegría. Los obreros se dieron una ovación.
La foto apareció la mañana siguiente en una edición especial de último minuto de La Voz del Trabajador, para mostrar la fuerza de la campaña de sindicalización y rebatir de nuevo los argumentos patronales. La foto aparece en la página web del Local 789 del UFCW (www.ufcw789.org).
Los mismos problemas que se debatieron en el mitin del departamento del corte se plantearon en el mitin de la matanza. José Estrada, un empacador de carne por 40 años, afirmó, "En vísperas de la votación para descertificar al sindicato hace ocho años, los supervisores anduvieron presionando mucho a la gente a que votara 'no'. Y esto afectó a alguna gente. Ayer estaban haciendo algunas de las mismas cosas. Pero no tengan miedo. Hablen con su compañeros de trabajo sobre por qué necesitamos un sindicato".
Enrique Flores, padre, un lead man (jefe de cuadrilla) que ha trabajado en el corte por seis años, afirmó, "Cuando sacrificábamos a cientos de animales, se consideraba un récord y nos daban cerveza, comidas enteras y primas. Ahora sacrificamos 700 y no nos dan nada. Cortinas dijo que lo que publicó la Voz del trabajador sobre la campaña de productividad de la compañía era una mentira, que mantendrían la producción en 700 cabezas de ganado por día. Pero sé que no está diciendo la verdad. Están instalando nuevas vallas en el refrigerador. Piensan ampliar la planta para procesar 900 cabezas de ganado en nueve horas. Les prometen cosas y después violan el acuerdo".
Pearson también habló ante el departamento de la matanza. "En la primera reunión del corte, había 80 hermanos y hermanas. Somos más fuertes en el deshueso. En la matanza podemos superar la brecha. El 1 de junio ustedes hicieron lo más valiente que he visto en mi vida. Mañana es simplemente el comienzo de una nueva lucha. Cuando ganemos, empieza la batalla por el contrato. Se dará una lucha por los salarios, beneficios y la dignidad.
Unos cuantos obreros del corte levantaron la mano y pasaron al frente de la sala para hablar. Se leyeron nuevamente los mensajes de solidaridad de otros trabajadores. Pablo Tapia, representante de Isaiah, preguntó a los trabajadores del corte, "ùA quién van a llamar esta noche para discutir la necesidad de un sindicato?" Reiteró el compromiso de su organización a la lucha por un convenio. los obreros del corte se pusieron las camisetas y las chapas pro-sindicales. Varios de ellos ofrecieron comentarios para publicar en La voz del trabajador abogando por un "sí".
A quién llamar esta noche'
La votación comenzó a las 2:30 p.m. en la cafetería de la planta. Esa mañana, los dirigentes de la campaña de sindicalización repartieron la nueva edición a color de La voz del trabajador. Los obreros en el corte seguían coreando "Sí se puede", según algunos obreros del departamento.
Los patrones recurrieron a unos trucos nuevos. Algunos trabajadores informan que la compañía había pretendido que los empleados de "control de calidad" participaran en la votación. Eso no se permitió ya que los empleados de control de calidad forman parte de la gerencia. La compañía trató de permitir que participaran trabajadores recién contratados en la votación, cambiando sus cascos azules por cascos blancos, para que los trabajadores pensaran equivocadamente que tenían derecho a votar. Los trabajadores encargados de vigilar la votación frustraron la maniobra. Sin embargo, en algunos casos, supervisores de la compañía lograron impedir que trabajadores pro-sindicales votaran, confundiéndolos acerca de la hora de la votación.
La votación, que duró hasta las 5:30 p.m., fue realizada por representantes de la Junta Nacional de Relaciones Laborales (NLRB). Poco después de las 6:30 p.m. se contaron los votos y se anunció la victoria sindical: 112 para el UFCW, 71 en contra.
Los observadores sindicales impugnaron 12 votos. Cuatro votos de partidarios del sindicato fueron descalificados por no ser claros.
La celebración del triunfo sindical continuó hasta las 8:30 p.m.. Hubo muchas conversaciones sobre qué hacer ahora.
José Mateo, obrero del deshueso y uno de los dirigentes de la campaña sindica, dijo a un grupo de compañeros de trabajo, "Tenemos que ser aún más No conocemos los planes de la compañía. Ellos van a tratar de aprovechar cualquier debilidad". Francisco Picado afirmó: "Es muy importante no permitir que la compañía nos provoque. Necesitamos responder colectivamente".
Miguel Olvera, otro trabajador en el corte y dirigente de la campaña sindical, dijo, "Tenemos que profundizar y consolidar la dirección en los diferentes departamentos de la compañía. Y tenemos que ganarnos a los 71 que no firmaron a favor de la unión. Tenemos que reforzarnos para la próxima etapa de la lucha. Tenemos que seguir presionando a la compañía y continuar organizando una lucha".
Al día siguiente, en una manifestación de 500 trabajadores en apoyo al sindicato de camioneros Teamsters que están en huelga contra la Pepsi-Cola, varios trabajadores y activistas sindicales comentaron que se habían enterado de la victoria sindical y se sentían inspirados por la noticia.
Pocos días después que los empacadores de Dakota Premium Foods votaran a favor de incorporarse al Local 789 del UFCW, la compañía, que había jurado no reconocer nunca al sindicato ni negociar un sindicato, empezó una campaña antisindical, hostigando a trabajadores, acelerando la línea de producción y desafiando la votación.
El primer día de trabajo luego de la votación del 21 de julio, la patronal aceleró la línea de producción por encima de las 95 reses por hora acordadas el 1 de junio.
El representante escogido por los obreros para vigilar la velocidad de la línea planteó una queja y la compañía se vio obligada a bajar la velocidad. Pero los obreros dicen que sigue volviendo a aumentarla.
Una edición especial de La voz del trabajador instó a los trabajadores a controlar la velocidad y tomar acción contra la violación del acuerdo.
Por su lado, la compañía impugnó las elecciones del 21 de julio ante la Junta de Relaciones Laborales (NLRB), planteando tres acusaciones. Primero, que un representante del sindicato ofreció 10 mil dólares a cada trabajador que cambiara de opinión y votara por el sindicato. Segundo, que representantes del sindicato amenazaron con entregar los nombres de trabajadores indocumentados al Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) si perdía el sindicato. Tercero, los partidarios del sindicato armaron tanto alboroto con sus consignas prosindicales cerca del área de votación que los trabajadores no pudieron emitir su voto libremente.
"Absurdo y sin fundamento", replicó el presidente del Local 789 William Pearson a las acusaciones en una entrevista con el Pioneer Press de St. Paul.
La voz del trabajador expuso la falsedad de los alegatos patronales. En un artículo titulado "Los trabajadores exigen un contrato justo y rápido, y respeto a su voto", el comité organizador interno respondió: "La victoria abrumadora (112-71) debió haberle enviado un claro mensaje a Steve Cortinas y a los propietarios de Rosen Diversified. Los trabajadores exigen un contrato rápido y justo y quieren ser miembros del Local 789. Desafortunadamente la compañía se mantuvo fiel a su profecía destinada a cumplirse. Les habían dicho repetidamente a los trabajadores que nunca reconocerían al sindicato y nunca obtendrían un contrato. En vez de empezar a negociar, optaron por utilizar un sistema jurídico y pagar cantidades de dinero a unos abogados en Omaha en lugar de pagar a sus propios empleados lo que nos corresponde".
El boletín sindical señaló también que el sindicato tiene un historial de defender los derechos de los inmigrantes, rebatiendo la acusación de la compañía de que algunos representantes del sindicato habían colaborado con el INS contra los trabajadores. Los trabajadores que llegaron a reuniones en la sede sindical escucharon discursos de dirigentes sindicales, comunitarios y religiosos que les informaron sobre sus derechos. La compañía es la que tiene un largo historial de utilizar la cuestión de la inmigración para intimidar a los trabajadores e impedir que afirmen sus derechos.
De hecho, la compañía mandó a casa a dos trabajadores supuestamente por tener problemas con sus documentos.
Para seguir presionando a la compañía y responder a sus ataques, los partidarios del sindicato han organizado un Comité Directivo interino de 16 personas. Los trabajadores pueden acudir a estos miembros del comité en sus áreas respectivas para que constaten ataques patronales y puedan ayudar a iniciar una respuesta.
Según Francisco Picado, un organizador sindical del Local 789 a tiempo completo, los miembros del Comité Directivo han empezado a conversar con los trabajadores de Long Prairie Packing, la planta hermana sindicalizada de la Dakota Premium en Minnesota, para hablar sobre la necesidad de la solidaridad y compartir experiencias sobre cómo responder a los problemas de la aceleración de la línea de producción. Los trabajadores en Long Prairie les han dicho que la aceleración en su planta es un problema permanente y los trabajadores constantemente resultan lesionados. Ellos han respondido muy positivamente a los trabajadores de Dakota Premium.
Tom Fisher es un obrero textil.
Cierre de la edición: 21 de agosto de 2000
Colaboradores para este número: Janne Abullarade, Jorge Ledesma, Ruth Nebbia y Andrés Pérez.
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