 UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR septiembre de 2000 Vol. 24 No. 8
Perú
Reelección de Fujimori provoca actos de protesta
POR PATRICK O'NEILL
Decenas de miles de manifestantes colmaron las calles de Lima a fines de julio protestando contra la reelección del presidente Alberto Fujimori por un tercer mandato de cinco años. Los sucesos ilustraron el desplome de su popularidad y autoridad.
El político burgués opositor Alejandro Toledo, quien se había postulado a la presidencia contra Fujimori, encabezó las protestas utilizándolas para exigir nuevas elecciones. A pesar de que la política de su partido "Perú Posible" no difiere mucho de la del gobierno, aglutinó a mucha gente que lo vio como esperanza para lograr un cambio. Al no obtener una mayoría en las elecciones, Fujimori organizó una segunda vuelta, que Toledo boicoteó alegando fraude.
El gobierno movilizó a 40 mil policías contra las protestas, disparando gases lacrimógenos y balas vivas que dejaron a 100 personas heridas. Varios edificios del gobierno se incendiaron, muriendo por lo menos cinco personas.
Distanciándose de la imagen desprestigiada del presidente peruano, muchos gobiernos latinoamericanos boicotearon su juramentación. A pesar de su retórica "democrática", la administración de Clinton ha dejado claro que seguirá apoyando al gobierno de Fujimori, quien ha tomado medidas para abrir los mercados peruanos a una mayor penetración imperialista y ha colaborado con Washington en su escalada militar "antidrogas" en la región.
El régimen de Fujimori fue producto de la crisis social en Perú. En las elecciones de 1990, Fujimori se presentó como figura honesta en contraste con los partidos tradicionales desprestigiados. Se presentó como redentor nacional, por encima de las clases sociales, y prometió imponer la paz y estabilidad con mano de hierro para acabar con la hiperinflación de 7 600 por ciento y con la guerrilla de Sendero Luminoso.
Sendero Luminoso es una secta estalinista que en los años 80 ganó apoyo en las regiones más aisladas y atrasadas económicamente en el campo. Prometiendo librar al pueblo de la desesperación económica, Sendero desató una guerra contra el gobierno recurriendo a ataques dinamiteros, asesinatos de funcionarios odiados, y otros métodos que relegaban a los trabajadores y campesinos al papel de espectadores o hasta de blanco de sus métodos brutales si le resultaban un obstáculo.
En 1992, en nombre de combatir la corrupción, Fujimori orquestó un "autogolpe" disolviendo el Congreso y suspendiendo la constitución. El ejército desató el terror contra campesinos, sindicalistas y activistas de izquierda, quienes fueron sometidos a juicios sumarios "antiterroristas". Mientras tanto, Fujimori dio prioridad al pago de la deuda a los bancos imperialistas y vendió varias industrias estatales a inversionistas capitalistas.
Atribuyéndose el fin de la hiperiflación y la derrota de Sendero Luminoso, Fujimori gozó de popularidad durante varios años, Pero ante el deterioro de las condiciones de vida del pueblo trabajador, su imagen se ha empañado. La deuda externa de Perú alcanzó 28 mil millones en 1999. Dos tercios de la población en edad de trabajar se encuentran desempleados o subempleados, y la mitad de la población está por debajo del nivel oficial de pobreza.
La confianza de la clase obrera se ha ido recuperando. El 14 de octubre la Confederación General de Trabajadores del Perú y otros trabajadores efectuaron una huelga nacional para exigir empleos. En enero, los obreros de la construcción marcharon por mejoras en sus prestaciones. Cientos de familias sin tierra han ocupado tierras al sur de Lima y en el norte del país.
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