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Socialistas celebran Conferencia de Trabajadores Activos

Candidato socialista: independencia de Puerto Rico beneficiará al pueblo en Estados Unidos

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EDITORIAL

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Segundo capítulo de 'La historia del trotskismo estadounidense'

MEXICO

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UNA REVISTA SOCIALISTA QUE DEFIENDE LOS INTERESES DEL PUEBLO TRABAJADOR
septiembre de 2000 Vol. 24 No. 8

Estados Unidos

'Independencia de Puerto Rico beneficia al pueblo de EE.UU.'

La siguiente declaración fue presentada por James Harris, candidato del Partido Socialista de los Trabajadores para presidente de Estados Unidos, ante el Comité de Descolonización de Naciones Unidas. Fue uno de la treintena de individuos y representantes de organizaciones que dieron testimonio en la audiencia del comité sobre el status colonial de Puerto Rico, celebrada el 12 de julio de 2000 en Nueva York. Harris es trabajador de la industria de la costura en Atlanta y miembro del sindicato UNITE.

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Distinguido presidente y honorables miembros del comité:

Como candidato a presidente de Estados Unidos por el Partido Socialista de los Trabajadores en este año electoral, he recorrido todo el país. La semana pasada hablé con obreros empacadores de carne en St. Paul, Minnesota, quienes luchan por un sindicato. Los trabajadores en esa fábrica, de muchas nacionalidades distintas, están defendiendo la dignidad humana frente a una aceleración brutal del ritmo de producción que causa lesiones y tritura a los trabajadores. También hablé con pequeños agricultores que protestan contra las condiciones devastadoras que enfrentan: muchos de ellos despojados de su tierra, privados de su sustento, y objeto de discriminación racial por agencias federales . Hay mineros del carbón en huelga en el Oeste. Y trabajadores inmigrantes han salido en manifestaciones por todo el país por la igualdad de derechos y contra las deportaciones. Esta resistencia del pueblo trabajador es un rasgo cada vez más visible hoy día la de política en Estados Unidos.

Ayer participé en el congreso de la organización pro derechos de los negros NAACP, uno de los patrocinadores de la marcha que se celebrará el 26 de agosto en Washington en contra de la brutalidad policiaca. La brutalidad policiaca es un aspecto de la violencia endémica librada por los gobernantes de este país contra el pueblo trabajador. La semana pasada, 5 mil personas marcharon en Dearborn, Michigan, condenando el asesinato de un hombre negro que defendía a su hija de guardias de seguridad quienes la habían acusado de robar una pulsera de 4 dólares. Este fin de semana pasado, defensores de los derechos civiles marcharon en Kokomo, Misisipí, donde un joven negro fue hallado ahorcado, colgando de un cinturón de un árbol frente a su casa.

Como participante en estas luchas, yo señalo a otras personas que la independencia de Puerto Rico beneficia los intereses, no sólo del pueblo puertorriqueño, sino de la inmensa mayoría del pueblo de Estados Unidos.

Los trabajadores y agricultores en Estados Unidos no tenemos absolutamente ningún interés en el dominio colonial de Puerto Rico por parte de Washington. Sólo el minúsculo puñado de familias adineradas que gobiernan este país se beneficia de la explotación de la mano de obra, la tierra y los recursos naturales de Puerto Rico.

El pueblo puertorriqueño y el pueblo trabajador en Estados Unidos enfrentamos a los mismos explotadores y los mismos opresores: los que están en Washington y Wall Street. Mientras los gobernantes norteamericanos mantengan su dominio colonial en Puerto Rico, tampoco los trabajadores en Estados Unidos podremos liberarnos de la causa de nuestra explotación.

Unos 2.7 millones de puertorriqueños forman parte de la clase obrera en Estados Unidos. Están sometidos a una discriminación sistemática y a una condición de segunda clase, como también lo son los negros, mexicanos y demás nacionalidades oprimidas en este país. El dominio colonial norteamericano de Puerto Rico refuerza los prejuicios racistas y toda fuerza reaccionaria en Estados Unidos, a perjuicio de toda la clase trabajadora.

El pisotear los derechos nacionales del pueblo puertorriqueño refuerza la capacidad de los gobernantes norteamericanos de atacar los derechos democráticos de los que aquí resisten a los patrones y su gobierno.

El año pasado, gracias a una campaña internacional por la libertad de los presos políticos puertorriqueños, se logró la excarcelación de 11 de los independentistas. Pero hoy, todavía quedan seis patriotas boricuas en las mazmorras norteamericanas. Uno de ellos es José Solís, víctima de cargos fabricados por el FBI y encarcelado apenas el año pasado. Nos sumamos a los miles que exigen que el presidente estadounidense William Clinton los libere ahora incondicionalmente.

El uso del FBI, los alguaciles y las cortes para acosar y fabricar casos contra sindicalistas e independentistas en Puerto Rico envalentona a Washington para emplear métodos similares contra trabajadores militantes en Estados Unidos. Los puertorriqueños son desproporcionadamente víctimas de este llamado sistema de "justicia".

Hace dos meses, en un despliegue imperial de fuerza, 300 agentes del FBI y alguaciles norteamericanos, respaldados por 1 200 marines, desembarcaron en la isla puertorriqueña de Vieques y arrestaron a 200 puertorriqueños y sus partidarios que protestaban contra el uso de su tierra por la marina yanqui. Desde entonces, la Marina de Guerra ha reanudado sus prácticas de guerra en Vieques, bombardeando la pequeña isla en abierto desafío a la voluntad de la mayoría del pueblo de Puerto Rico, y de muchos puertorriqueños residentes en Estados Unidos.

Señor Presidente:

Una lucha exitosa para sacar a la Marina de Guerra norteamericana de Vieques asestará un golpe contundente contra nuestro enemigo común. Demostrará --usando una consigna popularizada hoy por muchas luchas dirigidas por trabajadores de habla hispana en este país-- que "¡Sí se puede!" Sí es posible enfrentarse a la potencia imperialista más brutal de la historia y liberarse de su dominio. Sí es posible ganar la independencia de Puerto Rico.

La acumulación de experiencias de lucha por parte de los trabajadores en Estados Unidos, a la que me referí antes, hace que muchos sean más receptivos a la lucha contra el dominio colonial norteamericano en Puerto Rico, y a identificarse con los pescadores, trabajadores, jóvenes y otros que luchan por la retirada de las fuerzas militares yanquis de Vieques.

La batalla para sacar a la Marina norteamericana de Vieques ha expuesto cómo Washington usa a Puerto Rico como trampolín para sus agresiones militares a nivel mundial. Los buques y aviones de guerra que ahora reanudan sus ejercicios militares alrededor de Vieques serán enviados por todo el mundo a proteger los intereses del gran capital norteamericano y a agredir a otros pueblos, desde los Balcanes hasta el Medio Oriente.

El uso de las instalaciones militares norteamericanas en Puerto Rico en nombre de combatir el narcotráfico en el Caribe acompaña la creciente intervención militar estadounidense en Colombia y la región andina bajo el mismo pretexto.

Washington no sólo ha saturado a Puerto Rico con sus bases militares. También usa a la juventud puertorriqueña como carne de cañón para sus guerras de pillaje. Un número importante de jóvenes puertorriqueños han resistido la conscripción al ejército de la potencia colonial a lo largo de los años: durante la Segunda Guerra Mundial, Corea, Vietnam y entre estas guerras. Sus acciones sientan un ejemplo para la juventud en las colonias por todo el mundo.

Señor Presidente:

Nuestro opresor común --los patrones norteamericanos y su gobierno-- repite frecuentemente al pueblo de Puerto Rico y al pueblo trabajador en Estados Unidos que es inútil luchar, que la independencia sólo conduciría a la degradación y al declive. Pero el ejemplo de Cuba revolucionaria demuestra lo contrario.

Los trabajadores y campesinos de Cuba han mostrado que es posible luchar con valor y lograr la verdadera independencia del dominio norteamericano. El camino socialista que han escogido es el camino que ha permitido lograr la soberanía y la dignidad.

En 1959, los trabajadores y agricultores de Cuba derrocaron a una dictadura apoyada por Washington y se liberaron del control norteamericano. Desde entonces --a pesar de cuatro décadas de una despiadada campaña por parte de Washington para castigarlos por tener la audacia de convertir su país en el primer territorio libre de América-- el pueblo cubano ha logrado defender su libertad. Cuba siempre ha reivindicado consecuentemente la lucha puertorriqueña por la independencia y ha ofrecido un ejemplo de solidaridad abnegada.

Al condenar el dominio colonial de Washington sobre Puerto Rico, este comité cumplirá con los intereses de la inmensa mayoría del pueblo de Estados Unidos y de todos aquellos en el mundo que luchan por el derecho a la autodeterminación y el futuro de la humanidad.


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